COMISIÓN DE MONUMENTOS y (2)

Es tal la anomia en la que ha continuado la Dirección Nacional de Patrimonio Monumental (DNPM), que ha llegado hasta el punto de aprobar los dislates de otros organismos oficiales, como la desastrosa Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE), originalmente, Oficina Supervisora de Obras del Estado, y el Ministerio de Turismo, principalmente. Viéndose compelida la dirección de la misma a apoyar el arroz con mango, salpicado de corrupción, en vez de adoptar una posición digna y responsable, como la que adoptaría cualquiera que entienda lo que está pasando en lo que tiene que estar entre sus manos, y se dé a respetar. O dimita.

¿Cómo es posible manejarse, indefinidamente, con Dios y con el Diablo?, teniendo que aceptar, que todo está bien, o callarse, de lo que suponemos han de saber que no es así. Y lo que es peor, hacerse de la vista gorda de algo que está llevando al descrédito a una institución, que fuera tomada como ejemplo por delegados de las naciones americanas reunidas en Bogotá (1968), meses después de esta haber nacido. Y amenazando los bienes que están llamados a proteger.

OPC (1) OPC (2)

De la OPC, posteriormente DNPM, lamento decir, que desde el período de los diez años del Dr. Balaguer (1986-1996), en los que se obedecían las órdenes del entonces Secretario de la Presidencia, Rafael Bello Andino, hombre de su confianza absoluta, y quien metiera sus hocicos  en la institución más de la cuenta, pasando por los períodos del Dr. Leonel Fernández, hasta la presente administración del presidente Danilo Medina, han sido períodos en los que, o no se hizo nada, o lo que se llegó a hacer hubiera sido mejor no haberlo hecho. Son tantos los ejemplos a mencionar, que mejor no digo nada, por ahora.

Del Ministerio de Turismo, para mí el que debería seguir siendo la contraparte indiscutible del programa de patrimonio cultural, he de decir, con pena, que en el tollo en que se ha metido jamás debió haberlo hecho. Que, como he dicho y repetido tantas veces, “Patrimonio y Turismo constituyen un binomio de Desarrollo”. Pero cada cual en lo suyo. Que no tengo la menor duda, de que la labor de la agencia rectora, responsable de la salvaguarda y puesta en valor de nuestra Ciudad Colonial, entre la totalidad de nuestro patrimonio histórico, debe hacerse, entre otros motivos, en función de turismo. No dirigida ni manipulada por el Ministerio de Turismo.

Pero lo más grave de todo ha sido, que después de tantos años de estarse promoviendo tales afirmaciones, y hasta de haber sido la entonces Dirección General de Turismo a la que se le encomendara la OPC en el decreto fundacional, haya llegado, convertida en Ministerio, a entrometerse, con el apoyo presidencial, de tal manera que hasta a llegado a convertirse en director de las obras. Nunca visto en ninguna parte del Mundo. De ahí el desastre ocurrido en el Hotel Francés, cuya culpabilidad es innegablemente inseparable de las obras que se vienen realizando en las calles de nuestra Ciudad Colonial. Todo ello a un costo millonario de dólares, aportados por un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Que debió haberse enterado con tiempo de las intromisiones que respaldaría, involuntaria, pero irresponsablemente.

A las instituciones nacionales mencionadas tenemos que agregar otras de carácter internacional, como son la UNESCO, OEA, ICOMOS que, por los motivos que sean, han dejado de actuar para frenar lo que está sucediendo en nuestra Ciudad Colonial.

Después de 1992, cuando fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, por la UNESCO, esta no se ha ocupado de hacer cumplir con los objetivos adoptados por esta y el Gobierno dominicano, consistentes en velar por su correcta intervención y conservación.

El Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, también conocido como ICOMOS (de la sigla en inglés International Council on Monuments and Sites) es una asociación civil no gubernamental, ubicada en París, Francia, ligada a la ONU, a través de la Unesco.
El ICOMOS fue fundado en 1965, como resultado de la Carta de Venecia de 1964. Es responsable de proponer los bienes que reciben el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad. Su principal objetivo es el de promover la teoría, la metodología y la tecnología aplicada a la conservación, a la protección y a la valorización de monumentos y de sitios de interés cultural.

Del ICOMOS dominicano se puede decir, que aunque se ha estado enterando de lo que sucede, al igual que denunciándolo, de nada ha servido para que todo siga igual, o peor.

De la OEA, pionera en participar en el programa dominicano, no se ha vuelto a saber. De igual manera, su Dirección de Patrimonio Cultural, creada a iniciativa de la OPC nuestra, parece haber desaparecido. Lo que es una lástima, después de haber sido su actuación fundamental en la creación de nuestro programa, y su agencia rectora, además de haber mantenido contacto con el mismo, mediante invitaciones giradas a su dirección a reuniones de carácter internacional.

Todo parecería, que el caso dominicano ha caído en un limbo. En el que, como dice el pueblo dominicano, “na´e ná, como quiera dicen di´uno.”

Llegado casi al medio siglo de creado, dando tumbos de un lado hacia otro, como consecuencia del desinterés generalizado, y otros motivos más, una OPC, posteriormente, DNPM, que lo que deberían hacer es aceptar su nulidad, declarar su defunción y enterrarla. Para luego, iniciar algo nuevo, de arriba abajo, como presumo habrá de hacerse con la mayoría de los estamentos de un Estado moderno.

No quiero terminar sin decir, que dadas las condiciones institucionales por las que atraviesa la nación dominicana, cuyo nivel de aceptación y crédito ha llegado a uno de los niveles más bajos de toda su historia, lo ideal sería que el pueblo dominicano no vuelva a equivocarse. Que basta ya de “Dictadura con apoyo popular”. Y que todos a una decidamos que se produzcan los cambios que hemos estado esperando, por tanto tiempo.

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COMISION DE MONUMENTOS (i)

004 (4)

Transcurría el año 1972, y doce días antes de mis 35vo cumpleaños, salió publicada la noticia que daba un golpe administrativo a la institución que había sido creada por el mismo que puso fin (1967) al desorden institucional en que se encontraba todo lo relacionado con nuestro patrimonio cultural.

¿Qué fue lo que sucedió, que un estadista de la talla del Dr. Baguer violara su propia iniciativa, y se atreviera a escindir un programa, y unos conceptos tan bien definidos? Estoy, como estuve convencido siempre, que a un político de su talla no le tiembla el pulso para hacer lo que más le convenga a sus intereses, y no a los que están en juego en un momento determinado. Que de la misma manera que expresara lo de la Constitución, comparándola con un pedazo de papel, gobernaba con firmeza absoluta, y como dice el refrán sabía que: tirar la piedra y esconder las manos, forma parte del quehacer de quien quiera hacerse respetar, y cumplir con el sueño que conserva en su mente desde niño.

No puedo ocultar, que durante los once años y pico que le serví a su gobierno, el presidente Balaguer  me mantuvo en el cago de director de la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC), y no dejó de respaldarme. Muchos son los ejemplos que no me dejan mentir. Y como siempre es bueno mostrar uno. En una ocasión me llamó el Ing. Martínez Brea, entonces director de la Oficina Bienvenido Supervisora de Obras del Estado, que creara el presidente Balaguer, para sugerirme que fuera a ver al Doctor. Dicho y hecho, me presenté, como acostumbraba, en el despacho presidencial, y después de saludarme, me entregó, para que la leyera, una carta que le había enviado el CODIA (5/7/1972), en la que decían, que yo no podía ocupar el cargo que tenía. Que no me había graduado, y por tanto no llenaba los requisitos legales de la institución que dirigía. Después de enterado de lo que decía el documento que, por cierto, guardo en mis archivos, y poner el cargo a su disposición, como correspondía, el presidente me dijo, Que Leonardo De Vinci, no Miguel Ángel, se habían graduado. A lo que yo le contesté, que en su época no existían títulos, ni nada parecido. Después de guardar silencio por un rato, dijo algo que yo ignoraba. Que Le Corbusier tampoco se había graduado, y está considerado el padre de la arquitectura moderna. Y completó su afirmación diciéndome, ¿por qué no podía usted pasar a la posteridad como el responsable de haber iniciado el rescate, y revalorización del patrimonio cultural de nuestro país?

Siga usted trabajando como lo ha estado haciendo, que mientras yo sea el presidente, usted no tendrá problemas mayores. Y así fue, hasta el último día de su mandato, no obstante los desaciertos que cometió. No con migo, sino con su propia creación.

Es por lo que acabo de narrar, y muchas otras razones, por lo que siempre me he preguntado, por que hizo lo que él sabía que no era correcto. Pues, pasados los años lo entendí. Dicen, que la política es así, que el poder es para usarlo. Y punto.

En el caso de aquella Comisión de Ornato Cívico, El presidente Balaguer sentía la necesidad de complacer a una persona poseedora de un talante del carajo. Y de otros atributos. Como el de haber rescatado la titularidad de terrenos, que iban desde la hoy Ave. Winston Churchill, hasta los predios del Country Club. Y no deseaba entrar en crisis con ella.

Y en el caso que estoy comentando en esta oportunidad, el presidente Balaguer cedió a la presión de un grupo de arquitectos, lidereados por un ingeniero que se las sabía todas. Que tuvo necesidad de complacer al Generalísimo, demoliendo lo que quedaba del Castillo de San Gerónimo, para trazar la continuación del Malecón por encima de lo que fuera.

Y para completar el tollo de lo que acababa de crear, dispuso que me incluyeran en la lista de los miembros de la Comisión. Según sus palabras, para responder la inquietud de los demás integrantes presentes les repuso, que yo no pertenecería a la misma como director de la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC), sino como Manuel Emilio Del Monte Urraca. Y así continuó el drama, entre altas y bajas, hasta que el presidente Leonel Fernández, complaciéndome, decretó en 1997, pasar la Comisión de Monumentos a la Oficina de Patrimonio Cultural, que yo volvía a dirigir por disposición de este.

Si la violación, nada menos que por el responsable de haber sido su creador, ocurrió a dos años de iniciado el programa y su agencia rectora (1969) con la creación de la Comisión de Ornato Cívico de Don Quiqui, por un capricho político, que pudo haberse tratado de otra manera, y salvar la institucionalidad, la “tapa al pomo” se la puso el propio Presidente Balaguer, tres años después (1972) con la creación de la Comisión para la Consolidación y Ambientación de los Monumentos Históricos de la Ciudad de Santo Domingo de Guzmán, de don Moncito, que no solo se repartieron el “botín” entre los mismos arquitectos, sino que le dio el palo acechao, que desde hacía tiempo se veía venir.

No hizo más que recibir su bautizo de fuego, en 1967, la que tantas intrigas resistiera del mismo grupito, por el hecho de haber perdido la oportunidad de alzarse con el santo y la limosna, que la Esso Standard Oil los empujara para lograr, que empezaron a crearle dolores de cabeza a quienes se habían comportado de buena fe, y obrado por el librito institucional. Logrando un entusiasmo generalizado, y un gran apoyo de quien sabíamos sería el responsable de hacer lo que hizo. Joaquín Balaguer fue un apasionado del patrimonio histórico que heredamos de los colonizadores  españoles, que bajo el mandato del Comendador Frey Nicolás de Ovando, logró plasmar en la tierra que más amó quien la descubrió.

A mi humilde entender, Balaguer pudo haber sorteado la situación que se le presentaba de otra manera, tan política como la que le propusieron los causantes del inoportuno desmembramiento. Algo que le estaba devolviendo a raudales lo que él esperaba de nosotros. Y no es que lo diga yo. Lo decían los productos que se venían cosechando desde el mismo 15 de junio del sesenta y siete.

A pesar de las obras realizadas por la Comisión de Monumentos, y el gran empeño puesto por su presidente, el Ing. José Ramón Báez López-Penha, así como el sabor de la venganza logrado, todo ese empeño se fue esfumando, como todo lo que se logra a base de malas mañas. Mientras la OPC ha proseguido su camino, mal que bien, sufriendo cambios en su denominación, en su ubicación y, en lo que ha sido peor, su dirección, y composición, la Comisión de Monumentos desapareció, repentinamente, después de sus miembros haberse desbandado, y desentendido con lo que se habían comprometido, y dejando la responsabilidad de lo que mal o bien hicieron, al origen de todo, la OPC,  posteriormente denominada DNPM.

Destutanada la Comisión, y pasada su responsabilidad a la institución que le correspondía, los arquitectos conservadores dejaron de serlo, quedando sus respectivas atribuciones en una suerte de limbo. Y las de la OPC, en algo similar, después que las cosas tomaran otros rumbos, hasta llegar a convertirla en una anomia institucional. De ahí el desorden imperante, y la toma de su poder por cualquier cosa que le sirviera a los intereses del gobernante de turno.

DRAMA CONVERTIDO EN COMEDIA

DRAMA CONVERTIDO EN COMEDIA

“3 Agosto 2013”

“Medina encabeza inicio de renovación Zona Colonial

JUNTO AL PRESIDENTE MEDINA ESTÁ EL REPRESENTANTE DEL BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO (BID), JORGE REQUENA.”

9AA14CEE-4C26-442A-9090-EADDA6C41286.jpg__680__460__CROPz0x680y460[1]

“Las obras viales, cables soterrados, construcción de parqueos, reconstrucción de aceras y contenes, remodelación fachadas, centros comerciales y reubicación de vendedores y proveedores de servicios turísticos, se ejecutarán a un costo de 145 millones de pesos, dijo el alcalde del Distrito Nacional, Salcedo, quien afirmó que la ciudad colonial de la capital dominicana se colocará al nivel de otros centros históricos del continente.”

“Medina dio el primer picazo que inició simbólicamente las obras durante un acto celebrado en el parque Billini, ubicado en las calles Arzobispo Meriño y Padre Billini, junto a los ministros de Turismo, Francisco Javier García; de la Presidencia, Gustavo Montalvo; de Obras Públicas, Gonzalo Castillo; de Cultura, José Antonio Rodríguez; el alcalde Salcedo, el director de la Corporación de Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), Alejandro Montás, y el presidente de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), Rubén Jiménez Bichara.”

El primer párrafo se refiere a una persona que no tiene la menor idea de lo que está hablando. Pero, tampoco los demás. Lo que parecen es a un grupo de charlatanes, jugando con la historia.

Y en el segundo ni se menciona la agencia rectora del patrimonio cultural de nuestro país y, muy particularmente, de la Ciudad Colonial de Santo Domingo. Tal parece que no cuenta para nada. Es decir, la Dirección Nacional de Patrimonio Monumental, originalmente, Oficina de Patrimonio Cultural (OPC), que según las leyes y reglamentos que fueran creadas para tales efectos debería ser la responsable del proyecto. Si esto no es capaz de sorprender a nadie, cerremos este negocio.

Han pasado dos años y tres meses de haberse iniciado el proyectazo que dirige, nada más y nada menos, que el Ministerio de Turismo, cuya cabeza lo único que entiende es contribuir a mantener su partido, el PLD, en el Gobierno, hasta que pase lo que pueda pasar. Y candidatearse, infructuosamente, a la presidencia de la República, que parece ser la ambición de quienes se han llegado a creer ser los dueños y señores del país. Con una concentración de poderes solo vista en República Dominicana durante la dictadura de los 31 años (1930-1951).

Pero, no importa, como e´pa´lante que nos llevan, lo que le suceda al primer centro histórico de América, es cuestión que no le interesa a la gran mayoría del pueblo dominicano, y a los responsables del proyecto menos. Para su ejecución la comisión encargada de dar cumplimento a tan delicada empresa, encabezada por el Ministro de la cartera mencionada, la completan el Ministro de Cultura, y el Alcalde del Distrito Nacional. Todos ellos fieles seguidores del DECRETO que le da facultades para incursionar en lo que sea. Y que sea rápido. Aunque se lleven de encuentro la misma Catedral, con todo y los que la custodian.

Y a propósito de la velocidad que les encanta a nuestros políticos que se hagan las cosas, y del control supremo que disponen sobre todo lo se haga en el país, sin importarles de lo que se trate, me permito sugerirle a tales personalidades, que no olviden la Batalla de Waterloo, y otros acontecimientos similares, la manera en que han terminado todos los que un día se creyeron los poderosos del mundo.

Hasta este momento no he querido externar ninguna opinión de lo que se está haciendo. En silencio me he permitido observar lo que se ha hecho hasta ahora, y estar pendiente de lo que está por hacerse. Lo de las calles me ha parecido bien el trato que se le está dando, con excepción de cómo han actuado al comienzo de los mismos, y de la cantidad de bolardos. Que he podido comprobar es similar a los trabajos llevados a cabo en ciudades europeas, y suramericanas, aunque debieron haber empezado por la construcción de estacionamientos. Lo que han estado haciendo en las fachadas de las edificaciones privadas, particularmente, las correspondientes a edificaciones coloniales, si me preocupa.

Sobre los arquitect@s llamados a intervenirlas, debo recordar las desastrosas intervenciones que hicieron durante los últimos diez años de gobierno del Dr. Balaguer, que de no haber llegado a su fin, sabrá Dios lo que hubiera sucedido. Para citar algunos ejemplos, me permitiré mencionar lo ocurrido en al Hotel Francés, en la mal llamada Casa de la UNESCO, en la que ocupa la Embajada de México, en la que fue la Casa Argentina, y otras, Algunas de las cuales se salvaron, gracias al cambio de dirección ocurrido en 1996.

Recuerden, que en términos de conservación monumental es preferible dejar las cosas como están, y esperar un momento propicio, antes de ponerse a inventar, con fines de complacer los políticos del momento.

Por último, es de esperarse, que la UNESCO, que hasta el momento ha sido más que indiferente con uno de los centros históricos catalogados como Patrimonio Cultural de la Humanidad, asuma el rol que le corresponde, antes de que sea tarde.

“3 Agosto 2013”

“Medina encabeza inicio de renovación Zona Colonial

JUNTO AL PRESIDENTE MEDINA ESTÁ EL REPRESENTANTE DEL BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO (BID), JORGE REQUENA.”

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“Las obras viales, cables soterrados, construcción de parqueos, reconstrucción de aceras y contenes, remodelación fachadas, centros comerciales y reubicación de vendedores y proveedores de servicios turísticos, se ejecutarán a un costo de 145 millones de pesos, dijo el alcalde del Distrito Nacional, Salcedo, quien afirmó que la ciudad colonial de la capital dominicana se colocará al nivel de otros centros históricos del continente.”

“Medina dio el primer picazo que inició simbólicamente las obras durante un acto celebrado en el parque Billini, ubicado en las calles Arzobispo Meriño y Padre Billini, junto a los ministros de Turismo, Francisco Javier García; de la Presidencia, Gustavo Montalvo; de Obras Públicas, Gonzalo Castillo; de Cultura, José Antonio Rodríguez; el alcalde Salcedo, el director de la Corporación de Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), Alejandro Montás, y el presidente de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), Rubén Jiménez Bichara.”

MI COMENTARIO

El primer párrafo se refiere a una persona que no tiene la menor idea de lo que está hablando. Pero, tampoco los demás. Lo que parecen es a un grupo de charlatanes, jugando con la historia.

Y en el segundo ni se menciona la agencia rectora del patrimonio cultural de nuestro país y, muy particularmente, de la Ciudad Colonial de Santo Domingo. Tal parece que no cuenta para nada. Es decir, la Dirección Nacional de Patrimonio Monumental, originalmente, Oficina de Patrimonio Cultural (OPC), que según las leyes y reglamentos que fueran creadas para tales efectos debería ser la responsable del proyecto. Si esto no es capaz de sorprender a nadie, cerremos este negocio.

Han pasado dos años y tres meses de haberse iniciado el proyectazo que dirige, nada más y nada menos, que el Ministerio de Turismo, cuya cabeza lo único que entiende es contribuir a mantener su partido, el PLD, en el Gobierno, hasta que pase lo que pueda pasar. Y candidatearse, infructuosamente, a la presidencia de la República, que parece ser la ambición de quienes se han llegado a creer ser los dueños y señores del país. Con una concentración de poderes solo vista en República Dominicana durante la dictadura de los 31 años (1930-1951).

Pero, no importa, como e´pa´lante que nos llevan, lo que le suceda al primer centro histórico de América, es cuestión que no le interesa a la gran mayoría del pueblo dominicano, y a los responsables del proyecto menos. Para su ejecución la comisión encargada de dar cumplimento a tan delicada empresa, encabezada por el Ministro de la cartera mencionada, la completan el Ministro de Cultura, y el Alcalde del Distrito Nacional. Todos ellos fieles seguidores del DECRETO que le da facultades para incursionar en lo que sea. Y que sea rápido. Aunque se lleven de encuentro la misma Catedral, con todo y los que la custodian.

Y a propósito de la velocidad que les encanta a nuestros políticos que se hagan las cosas, y del control supremo que disponen sobre todo lo se haga en el país, sin importarles de lo que se trate, me permito sugerirle a tales personalidades, que no olviden la Batalla de Waterloo, y otros acontecimientos similares, la manera en que han terminado todos los que un día se creyeron los poderosos del mundo.

Hasta este momento no he querido externar ninguna opinión de lo que se está haciendo. En silencio me he permitido observar lo que se ha hecho hasta ahora, y estar pendiente de lo que está por hacerse. Lo de las calles me ha parecido bien el trato que se le está dando, con excepción de cómo han actuado al comienzo de los mismos, y de la cantidad de bolardos. Que he podido comprobar es similar a los trabajos llevados a cabo en ciudades europeas, y suramericanas, aunque debieron haber empezado por la construcción de estacionamientos. Lo que han estado haciendo en las fachadas de las edificaciones privadas, particularmente, las correspondientes a edificaciones coloniales, si me preocupa.

Sobre los arquitect@s llamados a intervenirlas, debo recordar las desastrosas intervenciones que hicieron durante los últimos diez años de gobierno del Dr. Balaguer, que de no haber llegado a su fin, sabrá Dios lo que hubiera sucedido. Para citar algunos ejemplos, me permitiré mencionar lo ocurrido en al Hotel Francés, en la mal llamada Casa de la UNESCO, en la que ocupa la Embajada de México, en la que fue la Casa Argentina, y otras, Algunas de las cuales se salvaron, gracias al cambio de dirección ocurrido en 1996.

Recuerden, que en términos de conservación monumental es preferible dejar las cosas como están, y esperar un momento propicio, antes de ponerse a inventar, con fines de complacer los políticos del momento.

Por último, es de esperarse, que la UNESCO, que hasta el momento ha sido más que indiferente con uno de los centros históricos catalogados como Patrimonio Cultural de la Humanidad, asuma el rol que le corresponde, antes de que sea tarde.

INDICATIVO DE LA RIQUEZA O POBREZA DE UN PAÍS y (II)

Todavía manteniendo su fisonomía colonial, sin que se construyera ninguna obra de importancia después del Siglo XVI, a no ser las transformaciones caprichosas que se hicieron en las edificaciones coloniales, llegó el momento en que se empezaron a erigir algunas, en las que participaron unos cuantos inmigrantes españoles, y un arquitecto checoeslovaco. Lo que permitió que se empezara a producir algún cambio en la imagen de la Ciudad Primada.

El Edificio Baquero, diseñado y construido por el ingeniero Benigno Trueba Soares en 1928, para Don Luis Baquero Alonso y Hermanos, por muchos años fue el edificio más alto de la ciudad. Construido de hormigón armado en la calle El Conde a esquina Hostos, presenta dos fachadas de composición neoclásica unidas por una torre esquinera que se adapta perfectamente al conjunto. Hasta no hace mucho tiempo fue la torre emblemática, y centro de atracción principal de la capital dominicana. La Casa Baquero, tienda de regalos y ferretería, y sendos pisos habitacionales, fueron los usos que le dieron a este Umpire State de la isla caribeña. Degradado en todos los sentidos, sin que yo sepa a quien pertenece, actualmente, es de esperarse será intervenido, y rescatado como que se merece.

EDIFICIO BAQUERO (1) EDIFICIO BAQUERO (2)

Otro edificio de similares características al Baquero, construido en la misma fecha, y diseñado para la familia Diez por el mismo Ing. Trueba Soares, utilizando, igualmente, el concreto armado, es el Edificio Diez, que no llegó a ser terminado. Al igual que su compañero de estilo y de fecha, se encuentra en pésimo estado de conservación y abandono.

EDIFICIO DIEZ (2) EDIFICIO DIEZ (1)

Un tercer ejemplar de menores dimensiones, pero de similar estilo, tanto en lo relativo a su concepción arquitectónica, como a los materiales usados para su construcción, es el Edificio Olalla, que se encuentra en la calle El Conde, entre el Edificio Cerame, y un horroroso estacionamiento público digno de desaparecer, o camufrar, es tan necesitado de una buena intervención como los otros dos.

El Olalla, concebido para un primer piso para comercio, y dos plantas para vivienda, fue construido por el Ing. Trueba para el señor José Olalla.

CALLE EL CONDE (35)

Otro ejemplar de similares características, y de la misma época, es el de la Iglesia Evangélica, construida en 1922, y ubicada en la calle Mercedes a esquina 19 de Marzo. Su diseño, al igual que los del Baquero y Diez, es de la autoría del mismo ingeniero Trueba. Elemento importante en la composición es la gran torre-reloj con techumbre cubierta de tejas a cuatro aguas. Variados volúmenes se unen mediante la aplicación de elementos eclécticos y el uso del hormigón armado.

IGLESIA EVANGELICA DOM. (1) IGLESIA EVANGELICA (3)

Un ejemplar interesante, aunque de menores pretensiones, es el de una casa construida por la familia Elmúdesis, que se encuentra frente al Parque Duarte, y la que no entendemos por qué se encuentra en el estado de abandono e que está.

CASA FLIA ELMUDESIS (2) CASA FLIA ELMUDESIS

Con estos ejemplares arquitectónicos, de fecha y estilo similares, concluyo con lo que he llamado el despertar de una ciudad, que vivió un sueño tan profundo, que la mantuvo en desigualdad entre las demás capitales del Caribe insular..

Construido en 1923 en la calle El Conde por la compañía española Máximo Cerame C x A, el edificio del mismo nombre fue construido por el Ing. Trueba, con planos realizados en los Estados Unidos, en el que fue empleado un estilo muy propio de ciudades norteamericanas. Actualmente se encuentra, al igual que los mencionados anteriormente, en estado de abandono total.

EDIFICIO CERAME (2) EDIFICIO CERAME (1)

Es notorio el hecho de que todas las obras importantes de esa época, que hemos señalado, fueron construidas por el mismo ingeniero. Lo que parece querer decir, que el país no contaba con otros profesionales de categoría de la construcción.  Que se añade a mis conclusiones relacionadas con la pobreza, que en todos los sentidos tuvo nuestro país hasta algo avanzado el Siglo XX.

Para la misma época en que se construían las edificaciones antes señaladas, arribó a Santo Domingo, procedente de San Juan de Puerto Rico, el arquitecto checoeslovaco Antonin Nechodoma, discípulo del arquitecto Frank Lloyd Wright, uno de os más afamados arquitectos norteamericanos de esa época, y creador del estilo Pradera.

De este casi desconocido diseñador y constructor europeo son algunos de los ejemplares arquitectónicos más vanguardistas que se conservaban en la ciudad de Santo Domingo, al igual que en la Sultana del Este.

Entre sus principales obras, caven mencionar el palacete propiedad de la familia Vicini, ubicado en la calle 19 de Marzo, de la Ciudad Colonial, en el que estrena su estilo neoclásico, junto a la desaparecida glorieta del Parque Independencia. Estilo que alterna con el Pradera de Wright, del que se conservan algunos ejemplares. Como la casona, algo alterada, de la Ave. Independencia a esquina Cervantes, sede del Partido de la Liberación Dominicana.

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Glorieta del Parque Independencia. La gran víctima.

PALACETE VICINI (2) casas-historicas-Residencia-Vicini-7 - Copy

Esta residencia fue diseñada por el arquitecto Nechodoma para uso de la familia de Don Federico Geraldino. El diseño arquitectónico corresponde al estilo Pradera norteamericano. Su principal elemento es el juego de techos volados de planchas metálicas organizado mediante pendientes de pocos grados, que aportan cierta particularidad.

Otras residencias relacionadas con Nechodoma han sido lamentablemente destruidas. Lo que revela la ignorancia, y el oportunismo del que se han hecho presa los dominicanos, durante el transcurso de los últimos cincuenta años.

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ARQ. NECHODOMA SCOTIA BANL (1) ARQ. NECHODOMA SCOTIA BANL (2)

Scotiabank en Santo Domingo                           Scotiabank en San Juan, Puerto Rico

A estos pioneros de la arquitectura del Siglo XX les sucedieron otros arquitectos dominicanos, algunos de las cuales estudiaron en Europa. Como se ha escrito tanto de esta etapa, y de estos arquitectos, preferí mostrar, solamente, algunos ejemplares correspondientes a la arquitectura vanguardista, y no entrar al estilo llamado Neocolonial, de la que se construyeron infinidad de residencias, similares a las existentes en La Habana, San Juan de Puerto Rico, y en el Estado de La Florida.

EDIFICIO SAVIÑON

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CALLE EL CONDE (22) CALLE EL CONDE

CALLE MERCEDES (3) CASA VELAZQUEZ

No es posible concluir esta narración sin mencionar una obra, de cuyos constructores no tengo conocimiento alguno, consistente en las edificaciones levantadas a ambos lados de las dos cuadras de la entonces  Avenida España, que comienza en la Iglesia de Santa Bárbara, y termina en los predios de la Compañía Eléctrica. Que aunque no revisten valor arquitectónico de importancia, no dejó de ser un aporte urbanístico importante para aquel entonces.

Este proyecto, fue responsabilidad de la ola inmigratoria de españoles, que se inicia con la diáspora republicana, y la que alcanza su apogeo a fines de la década de 1940, de la que algunos de sus componentes se instalaron en esas edificaciones. Hoy, tanto la avenida, como la barriada de Santa Bárbara, y casi todo ese sector de la Ciudad Colonial, de la que forma parte hacia el norte, la entonces atractiva y pujante avenida, se encuentran sumidas en un profundo abandono, sin que las autoridades, ni la pujante colonia española, hayan dicho esta boca es mía.

AVE. ESPAÑA (1)

AVE. ESPAÑA (2) AVE. ESPAÑA (5)

AVE. ESPAÑA (6) AVE. ESPAÑA (7)

Como hemos podido ver, no es mucho, ni de muy buena calidad lo que ha llegado hasta nosotros de la arquitectura de una etapa de la vida santodominguense, que se distinguiera por su pobreza y atraso. Y como he dicho, esta calidad es lo más determinante para medir cuan pobre o rico fue un país, o una ciudad.

CUARENTA AÑOS DE ICOMPETENCIA

Una historia de nunca acabar, y que con mucha pena me he dispuesto a narrar parte de ella, es la relacionada a los firmes propósitos que nos animaban en aquel entonces para relanzar la Ciudad Colonial, no solamente con fines de rescatarla para su deleite, y por su importancia histórica y cultural, sino convertirla en la principal atracción turística de la capital de la República.

Desde sus inicios, la OPC tuvo bien claro lo que se había tratado con el Presidente Balaguer, y quedó plasmado en la Ley, al expresar lo relacionado con el turismo. A este primer paso le siguió lo que pocos meses después quedó plasmado en las NORMAS DE QUITO y, sucesivamente, en los principales proyectos que se desarrollaron desde los mismos albores del programa. Del que se destacó el Hostal Nicolás de Ovando.

La primera etapa del sector La Atarazana (1971), se convirtió en la clarinada. Le devolvió a una parte del sector su encanto urbanístico y cultural, y lo convirtió en la primera atracción turística capitaleña. Y con la segunda etapa, y su aprovechamiento para instalar tiendas de zona franca sirvió para que los propietarios de las mismas se prestaran entusiastas a colaborar. En ese sentido recibimos una carta del famoso Pierre Cardin, propietario de una de las tiendas, en la que elogiaba el proyecto.

Solo faltaba por definir el uso que se le daría al monumento Atarazanas Reales, que ya había sido restaurado. Y, por supuesto, continuar hacia el norte del sector, hasta llegar a la barriada de Santa Bárbara. En cuyo centro se encuentran los cimientos de la llamada, aunque desconocida, NEGRETA. Galpón de mampostería en el que encerraban los esclavos traídos del Africa, hasta sus respectivas ventas.

SECTOR ATARAZANA (21) SECTOR STA BARBARA (3)

Pero hasta ahí llegamos. Ni siquiera pudimos inaugurar el complejo de tiendas de zona franca, que fueron instaladas de un todo. Puede decirse, que los finales del año 1978 deben considerarse como el inicio del derrumbe de un sueño, que algo más adelante, se desplomó casi totalmente. Quedando los ocupantes de los negocios de la primera etapa en condiciones desfavorables, que han permanecido, parcialmente, hasta el día de hoy.

Y terminando con su entierro, una vez fueron cerrados los negocios de zona franca, que se les hizo imposible permanecer debido a la paralización del proyecto, que abarcaría la calle General Cabral y las áreas colindantes, hasta llegar al tramo de muralla comprendido entre el Fuerte del Ángulo y el de Santa Bárbara. Y al saqueo del que fueron víctimas por parte de los delincuentes que se pasaban por encima del muro que separa el sector puesto en valor del barrio levantado, antiguamente, en lo que fuera el llamado Solar de la Piedra.

SECTOR ATARAZANA (10)

Del final de aquellos acontecimientos al día de hoy han transcurrido casi 40 años. Años de desidia y falta de responsabilidad, tanto del los sucesivos gobiernos como de los que han dirigido el programa desde entonces.

LE IMPRESIONA PAPEL PÚBLICO MONUMENTOS

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El “papel público” que juegan los monumentos nacionales ha impresionado muy favorablemente al doctor Erwin Walter Palm a su regreso al país después de 20 años de ausencia.

El autor de la obra “Los Monumentos Arquitectónicos de la Española” afirmó en entrevista concedida a este periódico, que ha comprobado cómo “se toma consciencia de los monumentos, los cuales, aunque se veían y admiraban anteriormente, no habían adquirido a los ojos del pueblo la revalorización óptica que ahora tiene”.

En su visita a distintos monumentos coloniales de la ciudad de Santo Domingo, ha podido encontrar algunos detalles que no conocía en la época que preparó su libro. Uno de ellos es la capilla del Rosario del Convento de los Dominicos, cuya ornamentación, que se creía en yeso, resultó ser de piedra.

También ha contemplado detalles de la catedral, que eran invisibles antes de eliminar la construcción moderna que los ocultaba.

Otra sorpresa interesante ha sido para él –dijo- la calle de La Atarazana, la cual, al ser rebajado el nivel de piso, ha adquirido un aspecto diferente.

También el conjunto de casas restauradas en el sector de La Atarazana ha constituido algo nuevo para el doctor Palm, quien señaló que sabía que existían detalles, pero no hasta el punto de todo lo que ha surgido con los trabajos de restauración recientemente realizados por la Oficina de Patrimonio Cultural.

“El proyecto de La Atarazana”, comentó, es un gran elemento urbanístico en la revalorización de la zona, con tal que se haga constar que el arreglo y la comunicación de los patios son modernos”.

Agregó que el proyecto es “legítimo” y muy simpático.

Palm elogió la capacidad profesional de los arquitectos Manuel E. Del Monte y Eugenio Pérez Montas y dijo que “en ellos tiene la República Dominicana unos defensores muy bien preparados, muy capaces y muy abnegados en todo lo que se refiere al patrimonio cultural”.

El doctor Palm, quien partió del país antes de que el Alcázar de Colón fuera restaurado por el arquitecto español Barroso, dijo que se sintió desagradablemente sorprendido cuando vio los trabajos realizados por dicho técnico.”Siento que Barroso demoliera varias casas de la calle de La Atarazana; no considero que ello fuera necesario, y le restó ambiente a la zona”, expresó.

Agregó que el pretil de la arcada de la planta alta del Alcázar es malo, y desaprobó que se hubiera amueblado con objetos procedentes de España.

“No estoy de acuerdo con que se traigan cosas que no son de aquí. Y si se hace es necesario que ellas estén dentro del mismo estilo de la época del edificio”.

Admitió, sin embargo, que si se hacía constar claramente, el hecho es en cierto modo aceptable.

A las escaleras que construyó Barroso para comunicar el Alcázar con el área de La Atarazana, y a las que miran hacia el sur, Palm las calificó de “fatales”.

Y señaló que en el siglo XVI no existía esa comunicación entre la zona del Alcázar y la de La Atarazana.

El historiador de arte dijo, por último, refiriéndose al Alcázar, que “debió consolidarse lo que quedaba, pero no restaurar lo que hizo barroso, porque ahora tiene un aspecto falso”.

En cuanto a los monumentos actualmente en proceso de restauración, señaló que el edificio de La Atarazana debe dejarse vacío, sin instalar en él sala de espectáculo o museo.

“Así tal como está ahora, tiene una gran dignidad”, manifestó.

Consideró acertada la construcción de la tercera bóveda de dicho monumento, porque con ello se ejecutó una idea que se había pensado llevar a cabo.

Y recomendó que el piso se deje de tierra o se utilice piedra para cubrirlo, tal como aparece en la casa de Engombe.

En cuanto a la Catedral, señaló que la fachada oeste está muy sucia, habiendo advertido partículas de grasa que afectan la piedra. Recomendó traer un técnico en piedra antes de realizar ningún trabajo en el frontispicio plateresco.

Comentó que las ranuras de la bóveda aparecidas al eliminar el revoque “son bastante feas”, y expresó su opinión de que los trabajos realizados hace varios años descubriendo la piedra en el interior del templo, cambiaron el aspecto del edificio.

Estos trabajos fueron ejecutados por las autoridades religiosas antes de que empezara a funcionar la Oficina de Patrimonio Cultural.

Las ventanas ahora cubiertas con láminas de plástico, deberían ser cerradas con alabastro traslúcido dominicano color amarillo, a juicio de Palm.

Al referirse a las ruinas de San Francisco, opinó que se trataba de un caso lamentable. “Cuando las vi me dio una lástima enorme”, dijo. “Me desesperé”.

Recomendó que se consolidaran los elementos que aún perduran, pero que no se piensa de ninguna manera en restaurarlas.

También se mostró totalmente opuesto a que en La Isabela se edifique ni se restaure nada.

“Es tierra sagrada en América”, comentó. Y dijo que lo único recomendable es continuar excavando y explorando el terreno.

Palm se refirió a los trabajos de las Casas Reales diciendo que estaba de acuerdo con la instalación de un museo, siempre y cuando se hiciera con el fin de resaltar la posición de España dentro del monumento del nacimiento de América.

Y manifestó que, respecto a la decisión de dejar o no la escalera moderna y la cornisa, no podía emitir opinión alguna, porque había que estudiar el asunto con detenimiento.

En cuanto a dejar visto los materiales de la fachada, Palm advirtió que no hay en ella elementos nobles que lo justifiquen, aunque advirtió que todavía no podía emitir una opinión al respecto.

El doctor Palm al ser preguntado acerca de la conveniencia de dejar al descubierto el ladrillo o la piedra de los edificios coloniales, respondió que, en algunos casos está muy bien que salgan, pero en la mayoría no deben permitirse.

Eso depende de la intensión del constructor que puede conocerse por el tratamiento de los materiales.

Y al señalar casos concretos, manifestó que el ladrillo del crucero de la iglesia del Convento Dominico debe dejarse que salga, pero no considera lo mismo respecto al ábside de la Iglesia de Las Mercedes.

“Históricamente el amor a la piedra parte de la revalorización del románico en Europa, antes y después de la guerra mundial. En América se introdujo primero en Cuba con resultados sorprendentes que hicieron relucir los monumentos como si hubieran estado así originalmente”, explicó.

Citó lugares donde debería dejarse la piedra vista, entre otros,  la portada de el asa del Cordón, el mismo Alcázar”, aunque seguramente no estuvo así”. La portada  de la casa número 13 de la calle las Damas, y las puertas son dovelas labradas.

Por último, y luego de lamentar que en el caso de la ciudad colonial se construyeran c asas modernas y edificios de varias plantas que cambian las proporciones de la zona, el doctor Palm sugirió que el antiguo edificio del Ayuntamiento, situado en el Parque Colón, se mantenga como parte del Ayuntamiento de Santo Domingo para conservar la tradición secular.

En otro orden de ideas, el doctor Palm comentó que muchas personas le han hablado de la conveniencia de reeditar su obra Los Monumentos Arquitectónicos de la Española, actualmente agotada, y dijo que él estaría encantado de que tal publicación pudiera realizarse.

NOTA

He querido dar a conocer estas declaraciones del reconocido historiador, más de cuarenta y tres años después, por el simple motivo de que vienen a aclarar conceptos y actuaciones, algunas de las cuales hablan por sí solas.

Como se comprenderá, hay algunas de sus opiniones que no  comparto, ni las compartí entonces, como son el caso de la cornisa de las Casas Reales, y el tratamiento de la piedra, entre otras. Lo de las condiciones en que encontró la fachada oeste de la Catedral, actualmente maquillada, o empolvada, debo agregar, que esto último ha sido peor que lo sucia que estaba, después de siglos de abandono.

Si consideramos estas declaraciones como un examen, yo me doy por satisfecho, ya que, indudablemente, lo pasé con notas sobresalientes.

Después del tiempo transcurrido, y de los trabajos llevadas a cabo, me siento en el deber de decir, que el complejo de Guacanagarix nos sigue afectando. ¿Quién dice, que un historiador tiene la capacidad para proporcionar conocimientos a arquitectos, que aunque bastante inexpertos, en aquel entonces, algunos hemos dado la talla, y tenemos la capacidad para que nadie nos venga a decir lo que tenemos que hacer.

Al menos eso pienso yo que, aunque lo duden y me desautoricen algunos seudo “restauradores” del patio (por supuesto), me siento satisfecho de haber hecho lo que hice. Y si no llegó a ser más, la culpa la tiene los políticos, y algunos personajes civiles y eclesiásticos, que se han interpuesto en mi largo camino.

SALA DE ARTE PREHISPÁNICO

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Corrían los primeros años de la década de los setenta, década de grades realizaciones de la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC), al igual que de la comisión paralela a esta, cuando una tarde, estando en una reunión de esa comisión me percaté de la conversación algo encendida entre el señor Manuel García Arévalo y el Arq. José Antonio Caro Álvarez. Se trataba de la propuesta que había hecho este último al Gobierno de expropiar las colecciones particulares de objetos aborígenes, con el propósito de completar la colección oficial que serían instaladas en el Museo del Hombre Dominicano, obra que ejecutaba el Arq. Caro.

De ese encuentro salí en compañía de Manolito, como llamábamos afectuosamente a García Arévalo, con el propósito de ver lo que se hacía, y echar a andar su sueño, consistente en crear un museo privado. Sin tener la menor idea de lo que había que hacer, y resumiendo la historia, nos comunicamos con Luis Chanlatte Baik, quien residía en San Juan de Puerto Rico, para que se trasladara al país lo más pronto que pudiera. Sus conocimientos en el tema eran muy importantes para iniciar la programación de lo que terminaría llamándose Sala de Arte Prehispánico.

Pero la ayuda del amigo Chanlatte no era suficiente. Hacía falta un museógrafo, y se me ocurrió que este podría ser un joven norteamericano, que había prestado servicios en la OPC en su condición de miembro del Cuerpo de Paz, de los EEUU.

Afortunadamente yo conservaba el número teléfonónico de Peter John Vitakis, quien residía en Brooklyn, New York.

Dicho y hecho, llamamos a Vitakis, quien no se encontraba en su casa. Dejamos el recado con su madre, y al poco rato recibimos su llamada. La propuesta cayó como todo lo que se trate de buena fe, y de una gestión seria.

Dentro de un plazo increíblemente corto, ambos, Chanlate y Vitakis se encontraban en Santo Domingo, trabajando en el proyecto, que fue inaugurado en el mes de junio de 1973.

SALA DE ARTE PREHISPANICO

He traído a colación este asunto por el hecho de que siempre me he sentido satisfecho de haberle sido útil a un amigo, además de algo que lo merecía, con creces. Y como me encuentro, actualmente, atado a mi archivo periodístico, donde guardé lo que pensé me sería útil algún día, estando, precisamente, cubriendo el año 1973, que fuera de grandes realizaciones para la agencia a la que dediqué los mejores años de mi vida, decidí dar a conocer algo que se ha mantenido en el más íntimo de los secretos.

INDICATIVO DE LA RIQUEZA O POBREZA DE UN PAÍS (I)

Siempre he creído que el principal indicativo de la riqueza o pobreza por la que ha atravesado un país es el correspondiente a la cantidad y calidad de las edificaciones que se hayan erigido en el mismo durante el transcurso de su existencia. De la importancia de estas, y del uso para el que fueron erigidas en su momento, es posible inferir su apogeo o decadencia.

Tan pronto recorro una ciudad y su entorno inmediato me percato del nivel de desarrollo que tuvo la misma durante el período transcurrido a partir de su independencia. Si se trata de la capital de un país, trato de indagar donde se encuentran las principales edificaciones: casa de gobierno, congreso, ayuntamiento, iglesias, escuelas, hoteles, teatros, residencias, y otros, de no menor relevancia.

Al tratar este tema me voy a concentrar a dos ciudades de dos países de menor preponderantes, en términos políticos, sociales, económicos, y culturales. Y que son dos de los que más se asemejan. Para poder ofrecer una idea, que permita al lector familiarizarse con mi argumento, he escogido las capitales de dos países de procedencia y desarrollo modestos, aunque de diferente conformación geográfica y social. De las que mostraré fotografías de algunas de sus edificaciones más emblemáticas.

Estas dos capitales son Santo Domingo, que es de las que más conozco sus generalidades, y La Paz, capital de Bolivia, que de lo que más he podido enterarme ha sido de su desarrollo urbanístico y arquitectónico. Ambas fundadas con posterioridad al descubrimiento, conquista y colonización del Nuevo Mundo, y de similares desarrollos. Además de haber sido capitales de colonias españolas hasta mediados del Siglo XIX, a partir del cual son convertidas en capitales de naciones soberanas.

La República Dominicana, situada en un territorio del Caribe insular, compartido con otra nación. De unos cuarenta y cuatro mil kilómetros cuadrados de extensión, que estuvo poblada por una raza aborigen, que prácticamente desapareció después de avanzada su colonización, iniciada en 1492. Que concluyera en 1844, cuando se constituyó en nación independiente. Y Santo Domingo, ciudad primada, por haber sido la primera en ser fundada (1502), y de existencia continua, hasta el día de hoy.

La República de Bolivia, situada en el altiplano de los Andes, rodeada por cinco naciones, y sin acceso al mar, con algo más de un millón de kilómetros cuadrados, en su mayor parte accidentado, poblada, igualmente, por razas aborígenes, que se  han conservado, y mantenido su supremacía hasta nuestros tiempos. Habiendo sido, igualmente, conquistada y colonizada por españoles a partir de1520. Cuyo período colonial termina en 1825, proclamándose la independencia. Y Nuestra Señora de La Paz (1548), su capital, tercera de las ciudades fundadas por los españoles en territorio boliviano.

En términos de crecimiento y desarrollo, la República Dominicana no logró  despegar, como lo hizo Bolivia, debido a su escasa riqueza, a su reducida población, tanto aborigen como española, y a su abandono por parte de la Corona. Lo que impidió que llegara a progresar, como lo hiciera Bolivia, gracias a la explotación de su vasta riqueza minera.

La ciudad de Santo Domingo tuvo su único período de esplendor de 1502 hasta alrededor de 1586, cuando es invadida, zaqueada, y destruida por las hordas del pirata inglés Francis Drake. Llegando a ser, durante ese período, llave, escala, base, y sustento de los  continuación de la conquista del resto del Nuevo Mundo. A lo que siguió un largo período de abandono y pobreza, producto de interminables convulsiones sociales, y al continuado desinterés de España.

Esto ocasionó que no se erigieran en ella obras arquitectónicas de valor  en sucesivos períodos. Permitiéndose con ello, que fueran las obras de su Siglo de Oro las que perduraran, e hicieran las veces de las que dejaron de ser construidas. Lo que ocasionó un vacío constructivo, en términos arquitectónico, entre finales del Siglo XVI, y principios del XX. Convirtiéndose en un caso único en toda América.

Por otro lado, mientras las capitales de las iaslas vecinas, Cuba, Puerto Rico, y hasta de Haití, así como de los demás países de la región, pueden darse el lujo de exhibir valiosos ejemplares arquitectónicos de los estilos predominantes en cada época, lo que les permitió poder instalar sus principales organismos oficiales, algunos de los cuales todavía continúan ofreciéndoles su albergue. Es decir, que apartándome de la ciudad de La Paz, se puede admitir, que casi la totalidad de los países americanos pudieron disfrutar de períodos en los que la arquitectura brilló. Y en algunos casos, no de cualquier manera.

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LA HABANA, CUBA

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SAN JUAN, PUERTO RICO

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PUERTO PRINCIPE, HAITI

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KINGSTON, JAMAICA

A la llegada al poder de Rafael L. Trujillo Molina, en el año 1930, ocho años después de haber salido del país las fuerzas de ocupación norteamericanas y, ese mismo año devastada su gloriosa capital por un huracán, esta permanece en similar estado, hasta algo más avanzado el Siglo XX. De ahí la ausencia de obras de infraestructura, y construcciones de algún valor arquitectónico. Permaneciendo así con la limitada infraestructura, y las mismas edificaciones erigida durante los primeros cincuenta años de su existencia. Muchas de las cuales fueron transformadas para ser utilizadas como dependencias gubernamentales.

En cuanto a La Paz, que apenas conozco por lo que he visto y leído en diferentes medios, incluyendo el Internet, tan pronto fue descubierta la riqueza minera, la colonia andina, y su capital, fueron creciendo, hasta conquistar el interés de los europeos, cuya explotación ha continuado hasta nuestros tiempos. Pienso, que razones de índole geográfica, climatológica, y poblacional, entre otras, impidieron que La Paz llegara a ocupar el lugar que merecía en el ámbito continental. Pero, no obstante ello, siendo un territorio sin acceso al mar, fue objeto de grandes obras arquitectónicas.

Para demostrar, gráficamente, lo que he querido poner en conocimiento de mis lectores, a continuación pueden ver fotografías de las edificaciones importantes, de las dos ciudades, con algunas descripciones.

La ciudad de Santo Domingo muestra orgullosa las obras que fueron edificadas en el  Siglo XVI, que han seguido siendo importantes. Entre estas tenemos el Palacio Virreinal, o Alcázar de Colón, que fuera restaurado en el año 1955, e instalado un museo.

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Las Casas Reales, compuestas por dos edificaciones diferentes, pero colindantes, fueron objeto de ciertas transformaciones, a principios del Siglo XIX, ordenadas por el Gobernador francés Louis Ferrand (1804-1809). Después de varios cambios en su apariencia externa, ampliamente  intervenidas, a principios del Siglo XX, con el propósito de convertirlas en Palacio de Gobierno, trabajos llevados a cabo por el ingeniero Osvaldo Báez, iniciados en 1905, y prolongándose hasta 1914, ocasionan  cambios radicales en la totalidad de sus estructuras. Entre otros les fue adosada una cornisa, e instaladas unas barandas metálicas en los vanos de la segunda planta, imponiéndoles una fisonomía neoclásica. En los años setenta del pasado Siglo XX, fueron llevadas a su antiguo esplendor, con el propósito de instalar un museo.

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CASAS REALES

Entre los años 1911 y 1913, el antiguo palacio consistorial o ayuntamiento de Santo Domingo, primero de los construidos en el Nuevo Mundo, sufrió cambios extraordinarios en su concepción original, que estuvieron a cargo del Ing. Osvaldo Báez Machado, hasta el punto de  hacerle lucir como en estilo neoclásico, de características similares al de la Iglesia de Nuestra Señora de La Altagracia, obra del mismo ingeniero. En realidad lo que se hizo fue construir un nuevo edificio sobre la base de la antigua edificación del siglo XVI. Un crimen histórico imperdonable.

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Palacio Consistoral

El llamado Palacio de Borguellá, que no fue más que una edificación perteneciente a un importante personaje de principios del Siglo XVI, reconstruido por el gobernador haitiano en 1823,  y la edificación contigua, conocida como cárcel colonial, fueron intervenidos en tiempos de Trujillo, para ser utilizados como sede del Poder Legislativo. Posteriormente, fue aprovechado para instalar oficinas públicas y, finalmente, intervenido para que sirviera de sede a un patronato relacionado con el desenvolvimiento de la Ciudad Colonial.

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Mientras tanto, el país careció de un teatro similar a los que se construyeron en todos los países del continente Americano. Tampoco se construyó una casa presidencial, ni un palacio arzobispal, ni nada por el estilo. La ciudad de Santo Domingo no llegó a cambiar su fisonomía colonial, hasta avanzado el Siglo XX. De esta simplísima manera he podido explicar lo que fuimos, hasta hace poco, lo que indica la suerte corrida por las edificaciones que ocuparon, y ocupan la ciudad fundada por Nicolás de Ovando, hasta llegar a donde ha llegado.

Gran parte de la riqueza arquitectónica colonial, que todavía se conserva, ha estado siendo, igualmente, restaurada y aprovechada para usos múltiples. Compitiendo con las edificaciones contemporáneas, y en algunos casos superándolas.

Casas particulares abundaban antes del desastre iniciado durante los años cuarenta del pasado Siglo XX. Muchas de las que han permanecido en pie se encuentran, todavía, en estado decadente. Habiendo sido algunas de estas mal que bien intervenidas, han empezado a dárseles algún uso. Lástima que en su conjunto, tanto las casas particulares como los que han sido llamados palacios, permanecen arropados de velos de pobreza y marginalidad, que impiden su disfrute.

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La Paz muestra una enorme cantidad de obras del período colonial, hasta 1825, y otras tantas del período republicano, hasta las primeras décadas Siglo XX. Si existe algún concepto de lo que ha representado la arquitectura para una ciudad, solo tienes que percatarte de la opulencia de sus edificaciones antiguas. Y no solo de las de los primeros siglos de la colonización española, como es el caso de las de Santo Domingo, sino de todo un conjunto de obras arquitectónicas, desde entonces hasta los inicios del pasado Siglo XX.

A seguidas, algunas fotos de edificaciones correspondientes al Siglo XIX, y principios del XX, que demostrarán la diferencia entre la riqueza arquitectónica de una época, como la experimentada en Bolivia, y la pobreza de la de República Dominicana.

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PALACIO LEGISLATIVO EN LA PAZ PALACIO DE JUSTICIA EN LA PAZ

PALACIO CONSISTORIAL EN LA PAZ PALACIO CONSISTORIAL FOTO ANTIGUA

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LA PAZ

CAPILLA DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO

Una de las más preciadas joyas arquitectónicas con que cuenta el patrimonio histórico  de nuestro país se encuentra en la Iglesia de Santo Domingo, popularmente conocida como el Convento, en nuestra Ciudad Colonial.

Al igual que lo sucedido con los principales monumentos de la Primada de América, no se conocen fechas exactas del inicio y conclusión de esta iglesia y su monasterio. Ni, por supuesto, de la capilla a la que me referiré. Diversos documentos señalados por Erwin Walter Palm en su obra Los Monumentos Arquitectónicos de La Española, hacen mención de datos en los que se señalan importantes actividades relacionadas con el templo construido en Santo Domingo, en el Siglo XVI. Pero ninguno señala fechas concretas.

La ausencia de estas fechas, y las intervenciones por los daños ocasionados por huracanes y terremotos, imposibilitan que se pueda hablar con propiedad del momento específico en que fuera construida una de las obras arquitectónicas más valiosas del Santo Domingo colonial. Lo más completo que se ha escrito sobre este tema lo hizo Palm en la obra antes señalada.

Pero, de todas maneras, no quisiera referirme al tema escogido sin decir, que según este autor la iglesia dominica: “en otoño de 1508 el maestro general de la orden, Tomás de Vio ordena desde Roma al Vicario de España que obtenga el permiso del Rey para el envío de quince frailes a la isla recién descubierta.” “Para septiembre de 1515. Las Casas anota con el simplismo peculiar de su estilo, padecían grandes necesidades…y nos informa de la decisión de enviar a fray Antonio de Montesinos para que pidiese al Rey limosna para hacer la iglesia y casa.”

Más adelante, sigue diciendo: “en 1524 las obras entran en nueva fase. Y la Corona, acogiendo  la súplica transmitida nueve años antes por Montesinos, concede dos mil pesos de oro para las fábricas. En 1544 el convento goza de protección del monarca, y se le concede el título de Imperial Convento, y la incorporación  del águila bicéfala de los Habsburgos en el escudo de la casa.”

Prueba 2 Rosario y Coro B

Con estos escuetos datos de la iglesia del  monasterio de Santo Domingo me limitaré a comentar algo sobre la Capilla del Rosario, sin duda alguna, una de las obras artísticas más extraordinarias realzadas en el Nuevo Mundo. Y para hacerlo me permito continuar señalando la descripción de Palm, en el Capítulo IV de “Los Monumento Arquitectónicos de La Española”, que lleva como título: “LAS REPRESENTACIONES COSMOLÓGICAS DE LA CAPILLA DEL ROSARIO”.

“La capilla del Rosario de la iglesia del convento de los dominicos ofrece una bóveda con representaciones astrológicas únicas en el ambiente hispanoamericano (A volt with cosmo-theological representations in the Imperial Monastery  of the Dominicans on the island of Hispañiola, 1950) y excepcionales incluso en el arte religioso de la metrópoli después de la Contrareforma” (1545).

002  IGLESIA DOMINICA

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Capilla del Rosario vertical

Antes de entrar en algunas de las consideraciones del capítulo en cuestión, debo enfatizar, que las representaciones de la bóveda a la que hacemos referencia, al igual que de la portada de la Capilla del Rosario, a la que pertenece la bóveda, fueron esculpidas en piedra. Y no hechas en estuco como nos refiere Palm, y lo repite el historiador Sebastián López.

Sobre esto Palm nos dice: “Efectivamente los estucos están aplicados sobre la bóveda de las postrimerías del gótico, cuyo sistema de nervios y centro en forma de círculo, corresponde a las techumbres góticas tardías de algunas de las demás capillas…”

Es de entenderse, que al momento en que el afamado historiador alemán describe, los extraordinarios trabajos en la bóveda y la portada se encontraban pintadas de color gris, imitando mármol. Por lo que, no habiendo hecho una investigación arqueológica le era imposible llegar a comprobar el material de que estaban hechas.

No fue sino hasta el año 1968, cuando se ejecutaron trabajos de restauración de la capilla, a cargo de la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC), entre los que se descubriera el material pétreo de que están hechas la portada, y la bóveda.

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Lo que acabo de señalar tiene especial importancia debido a que de los trabajos de la Capilla del Rosario solo sabíamos de la  mención de Diego Angulo Iñiguez, en su Historia del Arte Hispanoamericano Tomo II (1958), y su Historia de la arquitectura colonial en Iberoamérica (1951). Y que sepamos, no se volvió a escribir sobre el tema, tan detalladamente, hasta que Palm (1955), hiciera el profundo análisis que conocemos, y el historiador del arte español, Santiago Sebastián López  (Villarquemado, 25 de marzo de 1931 — Valencia, 9 de febrero de 1995), publicara un artículo con el título: EL PROGRAMA DE SANTO DOMINGO, en el Boletín del Centro de Investigaciones Históricas y Estéticas de la Universidad Central de Venezuela, Facultad de Arquitectura y Urbanismo (1974), dirigida por el Arq. Graciano Gasparini, del que me permitiré hacer algunos comentarios.

Al inicio de su artículo el historiador valenciano dice lo siguiente: “Lo primero que es preciso notar es que no están claros documentalmente los orígenes de la llamada Capilla del Rosario; sabemos, sí, que a mediados del Siglo XVII la fiesta de la Virgen del Rosario se celebra con solemnidad y que se estaba reconstruyendo la capilla de nuevo, con hermosura  elegancia; tal vez con esta circunstancia se aplicaron sobre las bóvedas de crucería los estucos del programa planetario y se la dotó de la impresionante portada, obras estas que según los datos aportados por Palm hay que circunscribir entre 1650 y una fecha anterior a 1684.”

A continuación Santiago Sebastián López continua diciendo: “Sería interesante conocer la categoría intelectual del promotor del programa, que, fue, sin dudas, un dominico, teólogo, y humanista, como aquel Fr. Juan de la Peña, del Colegio San Gregorio de Valladolid, que, a mediados del Siglo XVI, forjó el conjunto más complicado de la Capilla de Santa María en Medina de Rioseco (Valladolid) para su dilecto amigo don Álvaro de Benavente. Ojalá que algún día se conozca al responsable del programa hispanoamericano.” A lo que yo llamaría dominicano.

Y que, pienso, debería ser un dominicano, o extranjero por cuenta de Dominicana.Valladolid-Medina-Rioseco-Capilla-Benavente-013-2

En otro de los párrafos que estamos citando, leemos que: “Como es sabido la mentalidad cristiana medieval no aceptó las deidades paganas con sus imágenes celestes, y las cristianizó; esta tradición llego hasta un espíritu tan progresista como el del astrónomo José Zaragoza, a mediados del Siglo XVII, cuando se viene afirmando que se realizaron las decoraciones de estuco.”

Y abundando sobre la confección de los relieves de la capilla, Palm continúa diciendo: “El mismo estucador intervino también en el interior de la capilla.

La lectura de los párrafos escritos por Sebastián López me han puesto a pensar que, como ni siquiera pasó por Santo Domingo, no pudo ver, que ya para la fecha de la publicación de su escrito la incógnita del estuco había sido aclarada hacía seis años. Lo que demuestra que su análisis fue hecho contando con informaciones del Arq. Gasparini, quien, además, fue el responsable de facilitar las fotos que acompañan el artículo, en el boletín que dirigía. Algunas de las cuales fueron copiadas de la obra de Palm, y otras tomadas por él mismo, durante su vivita a Santo Domingo.

Otro destacado historiador, el dominico Fray Vicente Rubio, quien residía en las modernas construcciones del antiguo convento, publicó un extenso artículo en El Caribe del 29 de noviembre de 1968, en el que después de mencionar los donantes y usufructuarios de la Capilla del Rosario, los cambios efectuados y, por supuesto, la fecha de su construcción, entró de lleno a analizar la composición artístico mitológica de bóveda, que califica de rara.

“Sin exageración ninguna podemos decir que es la más original y extraña que hay en nuestra República Dominicana”, dice el Padre Rubio. Continuando expresando, que  “En verdad, la mencionada bóveda no tiene par en ninguna nación hispanoamericana.”

Al entrar de lleno a la configuración de la bóveda, expresa que “es una cubierta cuadrada de piedra, y no de yeso (ni estuco), como hasta hace algunos años todos creíamos.”

Y continúa diciendo, que en el año 1968 los obreros cayeron en cuenta de que toda ella era de piedra. Los obreros, no los mandantes, es decir, la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC), por expresa disposición y supervisión de su Director, ya que los obreros no podían, por sí solos, encaramarse en unos andamios, y disponerse a hacer por su cuenta trabajos tan delicados.

Termina su artículo mencionando a una periodista, que hubo de nutrirse de nuestras informaciones. Lo que confirma, una vez más, lo que he repetido infinidad de veces. Que algo se ha estado oliendo mal en Dinamarca, hasta el punto de que todavía no se ha dicho lo que algún día, cuando pase el tiempo, habrá de decirse lo que nunca se ha dicho.

A propósito de la periodista que menciona el padre Rubio, sin duda se trata de la señora María Ugarte, redactora del periódico El Caribe, quien se refirió al tema en un artículo titulado La bóveda de la capilla del Rosario, diciendo “Se ha descubierto recientemente que la decoración de la capilla del Rosario, de la iglesia del convento dominico – una de las más hermosas joyas arquitectónicas de esta ciudad – es un trabajo en piedra y no en estuco, como venía creyéndose hasta ahora.”

Lo extraño de esta publicación que aparece en su obra Monumentos Coloniales es la fecha que la señora Ugarte coloca al final del artículo: (11 de noviembre de 1967). Fecha equivocada, pues para ese entonces la Oficina de Patrimonio Cultural, que ella no menciona como autora del descubrimiento, estaba recién empezando a existir, además de que estamos seguros que la fecha correcta fue 1968.

Con estas anotaciones concluyo con lo tratado por Fray Vicente Rubio sobre la extraordinaria Capilla del Rosario, después de aclarado lo de las yeserías y estucos, de la misma manera que lo dijeran Erwin Walter Palm, y Sebastián López.

Con tan significativa aclaración semántica, reafirmo el criterio que he sostenido del uso de la piedra en las obras importantes erigidas en la Ciudad Primada. Piedra que se usaron para que quedaran vistas, no para hacer el papel de estructuras para recubrir  con estuco, o simples encalados.    

Otro tema tratado por Palm consiste en comparar el relieve en que aparece Santo Domingo recibiendo el rosario de manos de la Virgen. “El relieve, continua Palm, inspirado en  la obra de Murillo (1638-1640), o en otro modelo de la época que elabora el arquetipo creado por Barocci en la Virgen del Rosario de Sinigaglia (1600).

Los putti del friso, entregados al juego por entre una guirnalda de rosarios, constituye un eco tardío de decoración plateresca…” 

003 (2) MURILLO Y STO. DOMINGO 1638-1640

Virgen del Rosario de Sinigaglia Barocci

Estuco – Masa de yeso blanco y agua de cola que se emplea para enlucir paredes interiores, hacer molduras y reproducciones de figuras o de relieves.

Yesería – Técnica consistente en tallar o grabar formas sobre yeso.