CAPILLA DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO

Una de las más preciadas joyas arquitectónicas con que cuenta el patrimonio histórico  de nuestro país se encuentra en la Iglesia de Santo Domingo, popularmente conocida como el Convento, en nuestra Ciudad Colonial.

Al igual que lo sucedido con los principales monumentos de la Primada de América, no se conocen fechas exactas del inicio y conclusión de esta iglesia y su monasterio. Ni, por supuesto, de la capilla a la que me referiré. Diversos documentos señalados por Erwin Walter Palm en su obra Los Monumentos Arquitectónicos de La Española, hacen mención de datos en los que se señalan importantes actividades relacionadas con el templo construido en Santo Domingo, en el Siglo XVI. Pero ninguno señala fechas concretas.

La ausencia de estas fechas, y las intervenciones por los daños ocasionados por huracanes y terremotos, imposibilitan que se pueda hablar con propiedad del momento específico en que fuera construida una de las obras arquitectónicas más valiosas del Santo Domingo colonial. Lo más completo que se ha escrito sobre este tema lo hizo Palm en la obra antes señalada.

Pero, de todas maneras, no quisiera referirme al tema escogido sin decir, que según este autor la iglesia dominica: “en otoño de 1508 el maestro general de la orden, Tomás de Vio ordena desde Roma al Vicario de España que obtenga el permiso del Rey para el envío de quince frailes a la isla recién descubierta.” “Para septiembre de 1515. Las Casas anota con el simplismo peculiar de su estilo, padecían grandes necesidades…y nos informa de la decisión de enviar a fray Antonio de Montesinos para que pidiese al Rey limosna para hacer la iglesia y casa.”

Más adelante, sigue diciendo: “en 1524 las obras entran en nueva fase. Y la Corona, acogiendo  la súplica transmitida nueve años antes por Montesinos, concede dos mil pesos de oro para las fábricas. En 1544 el convento goza de protección del monarca, y se le concede el título de Imperial Convento, y la incorporación  del águila bicéfala de los Habsburgos en el escudo de la casa.”

Prueba 2 Rosario y Coro B

Con estos escuetos datos de la iglesia del  monasterio de Santo Domingo me limitaré a comentar algo sobre la Capilla del Rosario, sin duda alguna, una de las obras artísticas más extraordinarias realzadas en el Nuevo Mundo. Y para hacerlo me permito continuar señalando la descripción de Palm, en el Capítulo IV de “Los Monumento Arquitectónicos de La Española”, que lleva como título: “LAS REPRESENTACIONES COSMOLÓGICAS DE LA CAPILLA DEL ROSARIO”.

“La capilla del Rosario de la iglesia del convento de los dominicos ofrece una bóveda con representaciones astrológicas únicas en el ambiente hispanoamericano (A volt with cosmo-theological representations in the Imperial Monastery  of the Dominicans on the island of Hispañiola, 1950) y excepcionales incluso en el arte religioso de la metrópoli después de la Contrareforma” (1545).

002  IGLESIA DOMINICA

001 (3)

Capilla del Rosario vertical

Antes de entrar en algunas de las consideraciones del capítulo en cuestión, debo enfatizar, que las representaciones de la bóveda a la que hacemos referencia, al igual que de la portada de la Capilla del Rosario, a la que pertenece la bóveda, fueron esculpidas en piedra. Y no hechas en estuco como nos refiere Palm, y lo repite el historiador Sebastián López.

Sobre esto Palm nos dice: “Efectivamente los estucos están aplicados sobre la bóveda de las postrimerías del gótico, cuyo sistema de nervios y centro en forma de círculo, corresponde a las techumbres góticas tardías de algunas de las demás capillas…”

Es de entenderse, que al momento en que el afamado historiador alemán describe, los extraordinarios trabajos en la bóveda y la portada se encontraban pintadas de color gris, imitando mármol. Por lo que, no habiendo hecho una investigación arqueológica le era imposible llegar a comprobar el material de que estaban hechas.

No fue sino hasta el año 1968, cuando se ejecutaron trabajos de restauración de la capilla, a cargo de la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC), entre los que se descubriera el material pétreo de que están hechas la portada, y la bóveda.

005 Detalle en el Rosario B (2)

Lo que acabo de señalar tiene especial importancia debido a que de los trabajos de la Capilla del Rosario solo sabíamos de la  mención de Diego Angulo Iñiguez, en su Historia del Arte Hispanoamericano Tomo II (1958), y su Historia de la arquitectura colonial en Iberoamérica (1951). Y que sepamos, no se volvió a escribir sobre el tema, tan detalladamente, hasta que Palm (1955), hiciera el profundo análisis que conocemos, y el historiador del arte español, Santiago Sebastián López  (Villarquemado, 25 de marzo de 1931 — Valencia, 9 de febrero de 1995), publicara un artículo con el título: EL PROGRAMA DE SANTO DOMINGO, en el Boletín del Centro de Investigaciones Históricas y Estéticas de la Universidad Central de Venezuela, Facultad de Arquitectura y Urbanismo (1974), dirigida por el Arq. Graciano Gasparini, del que me permitiré hacer algunos comentarios.

Al inicio de su artículo el historiador valenciano dice lo siguiente: “Lo primero que es preciso notar es que no están claros documentalmente los orígenes de la llamada Capilla del Rosario; sabemos, sí, que a mediados del Siglo XVII la fiesta de la Virgen del Rosario se celebra con solemnidad y que se estaba reconstruyendo la capilla de nuevo, con hermosura  elegancia; tal vez con esta circunstancia se aplicaron sobre las bóvedas de crucería los estucos del programa planetario y se la dotó de la impresionante portada, obras estas que según los datos aportados por Palm hay que circunscribir entre 1650 y una fecha anterior a 1684.”

A continuación Santiago Sebastián López continua diciendo: “Sería interesante conocer la categoría intelectual del promotor del programa, que, fue, sin dudas, un dominico, teólogo, y humanista, como aquel Fr. Juan de la Peña, del Colegio San Gregorio de Valladolid, que, a mediados del Siglo XVI, forjó el conjunto más complicado de la Capilla de Santa María en Medina de Rioseco (Valladolid) para su dilecto amigo don Álvaro de Benavente. Ojalá que algún día se conozca al responsable del programa hispanoamericano.” A lo que yo llamaría dominicano.

Y que, pienso, debería ser un dominicano, o extranjero por cuenta de Dominicana.Valladolid-Medina-Rioseco-Capilla-Benavente-013-2

En otro de los párrafos que estamos citando, leemos que: “Como es sabido la mentalidad cristiana medieval no aceptó las deidades paganas con sus imágenes celestes, y las cristianizó; esta tradición llego hasta un espíritu tan progresista como el del astrónomo José Zaragoza, a mediados del Siglo XVII, cuando se viene afirmando que se realizaron las decoraciones de estuco.”

Y abundando sobre la confección de los relieves de la capilla, Palm continúa diciendo: “El mismo estucador intervino también en el interior de la capilla.

La lectura de los párrafos escritos por Sebastián López me han puesto a pensar que, como ni siquiera pasó por Santo Domingo, no pudo ver, que ya para la fecha de la publicación de su escrito la incógnita del estuco había sido aclarada hacía seis años. Lo que demuestra que su análisis fue hecho contando con informaciones del Arq. Gasparini, quien, además, fue el responsable de facilitar las fotos que acompañan el artículo, en el boletín que dirigía. Algunas de las cuales fueron copiadas de la obra de Palm, y otras tomadas por él mismo, durante su vivita a Santo Domingo.

Otro destacado historiador, el dominico Fray Vicente Rubio, quien residía en las modernas construcciones del antiguo convento, publicó un extenso artículo en El Caribe del 29 de noviembre de 1968, en el que después de mencionar los donantes y usufructuarios de la Capilla del Rosario, los cambios efectuados y, por supuesto, la fecha de su construcción, entró de lleno a analizar la composición artístico mitológica de bóveda, que califica de rara.

“Sin exageración ninguna podemos decir que es la más original y extraña que hay en nuestra República Dominicana”, dice el Padre Rubio. Continuando expresando, que  “En verdad, la mencionada bóveda no tiene par en ninguna nación hispanoamericana.”

Al entrar de lleno a la configuración de la bóveda, expresa que “es una cubierta cuadrada de piedra, y no de yeso (ni estuco), como hasta hace algunos años todos creíamos.”

Y continúa diciendo, que en el año 1968 los obreros cayeron en cuenta de que toda ella era de piedra. Los obreros, no los mandantes, es decir, la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC), por expresa disposición y supervisión de su Director, ya que los obreros no podían, por sí solos, encaramarse en unos andamios, y disponerse a hacer por su cuenta trabajos tan delicados.

Termina su artículo mencionando a una periodista, que hubo de nutrirse de nuestras informaciones. Lo que confirma, una vez más, lo que he repetido infinidad de veces. Que algo se ha estado oliendo mal en Dinamarca, hasta el punto de que todavía no se ha dicho lo que algún día, cuando pase el tiempo, habrá de decirse lo que nunca se ha dicho.

A propósito de la periodista que menciona el padre Rubio, sin duda se trata de la señora María Ugarte, redactora del periódico El Caribe, quien se refirió al tema en un artículo titulado La bóveda de la capilla del Rosario, diciendo “Se ha descubierto recientemente que la decoración de la capilla del Rosario, de la iglesia del convento dominico – una de las más hermosas joyas arquitectónicas de esta ciudad – es un trabajo en piedra y no en estuco, como venía creyéndose hasta ahora.”

Lo extraño de esta publicación que aparece en su obra Monumentos Coloniales es la fecha que la señora Ugarte coloca al final del artículo: (11 de noviembre de 1967). Fecha equivocada, pues para ese entonces la Oficina de Patrimonio Cultural, que ella no menciona como autora del descubrimiento, estaba recién empezando a existir, además de que estamos seguros que la fecha correcta fue 1968.

Con estas anotaciones concluyo con lo tratado por Fray Vicente Rubio sobre la extraordinaria Capilla del Rosario, después de aclarado lo de las yeserías y estucos, de la misma manera que lo dijeran Erwin Walter Palm, y Sebastián López.

Con tan significativa aclaración semántica, reafirmo el criterio que he sostenido del uso de la piedra en las obras importantes erigidas en la Ciudad Primada. Piedra que se usaron para que quedaran vistas, no para hacer el papel de estructuras para recubrir  con estuco, o simples encalados.    

Otro tema tratado por Palm consiste en comparar el relieve en que aparece Santo Domingo recibiendo el rosario de manos de la Virgen. “El relieve, continua Palm, inspirado en  la obra de Murillo (1638-1640), o en otro modelo de la época que elabora el arquetipo creado por Barocci en la Virgen del Rosario de Sinigaglia (1600).

Los putti del friso, entregados al juego por entre una guirnalda de rosarios, constituye un eco tardío de decoración plateresca…” 

003 (2) MURILLO Y STO. DOMINGO 1638-1640

Virgen del Rosario de Sinigaglia Barocci

Estuco – Masa de yeso blanco y agua de cola que se emplea para enlucir paredes interiores, hacer molduras y reproducciones de figuras o de relieves.

Yesería – Técnica consistente en tallar o grabar formas sobre yeso.

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