JOSE LUIS CUEVAS

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José Luis Cuevas. Pintor, dibujante, escritor, grabador, escultor e ilustrador mexicano nacido el 26 de febrero de 1931 en la Ciudad de México. Su hermano mayor, el médico Alberto Cuevas Novelo declaró que –en razón del reciente internamiento a Médica Sur– su hermano en realidad nació en 1931 y no en 1934 como afirmaba el artista, quien se quitaba años.

Su formación artística es prácticamente autodidacta. Ha sido una de las principales figuras de la “generación de ruptura” con el muralismo mexicano y uno de los más destacados representantes del neofigurativismo. Es dibujante, grabador, escultor e ilustrador.

Visitó Santo Domingo en 1968, donde realizó su primera exposición en nuestro país. En esa oportunidad lo conocí personalmente, estableciéndose una efímera amistad.

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Ese mismo año José Luis Cuevas fue jurado de selección, conjuntamente con el argentino Rafael Squirrus, Director del Departamento de Asuntos Culturales de la OEA, y el dominicano Pedro René Contín Aybar, del IV Concurso de Arte Eduardo León Jiménez, en Santiago de los Caballeros.

En 1993 presentó una nueva exposición en Santo Domingo. Esta vez en el Voluntariado de las Casas Reales.

001Con motivo de esta última exposición, Rosa María Vicioso, Presidencia del Voluntariado, le ofreció un agasajo en su residencia, al que asistieron, entre otros, Fernando Benítez, Embajador de México en el país, el Dr. Segundo Imbert, y su esposa Cecilia García, mi esposa Urania, y yo.

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EDIFICACIONES DE PIEDRA y (2)

El domingo recién pasado mostré varias fotos de fachadas de casas particulares de nuestra Ciudad Colonial, que fueron construidas de piedra. Y no como un elemento estructural para luego ser recubierto, como dijera uno de los “expertos” restauradores que nos gastamos aquí. Queriendo hacer comparación con el sistema actual de construcción, que después de vaciado el concreto, o colocados los bloques, los muros se empañetan, y se pintan.

El “experto” al que me refiero, dirigió el departamento oficial (OPC), encargado de velar por el buen desenvolvimiento de la Ciudad Colonial. Quien aprobara el desastre cometido en el Hotel Francés (ver foto), en el que descubrieron, totalmente, la piedra, y la volvieron a empañetar. Conservando, únicamente, el portal. Al igual que el balcón corrido, adosado a toda la fachada en el Siglo pasado (XX). Algo similar a lo que hicieron en la mal llamada Casa de la Unesco (ver foto). Que afortunadamente tuviéramos la dicha de revertir en ambos casos, no solo en cuanto a la piedra se refiere, sino a todos los errores cometidos fuera y dentro de tales edificaciones.

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CASA DE LA UNESCO (1)  CASA DE LA UNESCO (5)

Pero, como nuestro propósito no es dedicarnos a denunciar los desastres cometidos en la Ciudad Colonial, por los mismos llamados a rescatarla adecuadamente, a la vez que protegerla, que darían pie a muchos otros, como la empolvada que le acaban de dar al exterior de la Catedral, en esta oportunidad mostraré otras fachadas de piedra, de las que han ido saliendo a la luz, con la esperanza de que no vuelvan a repetirse las deplorables acciones de los “expertos”, para lo cual será necesario, que el próximo gobierno se ponga las pilas, y proceda a darle un giro de 180 grados, a la organización existente, y una mejor selección de los responsables de dirigirla, y participar.

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Como habrán visto, en algunos de los monumentos tratados decidí insertar imágenes de cómo estos se encontraban antes de ser intervenidos, al igual que otros, en los que después de haberse tomado la decisión correcta, decidieran volver a poner las cosas como estaban (Casa Weber) entre otras.

Algunos me dirán, que estoy repitiendo. A lo yo les responderé, que no hay nada que me lo impida. Y que, ante tanta indiferencia, carencia de memoria, y exceso de ignorancia ciudadanas, no veo otra alternativa, que repetir, y repetir. Y a quien no le guste, que no me lea.

A continuación las fotos que me faltaron por mostrar.

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CALLE HOSTOS (1) CALLE LAS MERCEDES

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FACHADAS INTERIORES DE PIEDRA

Con los estudios que hemos realizado de las edificaciones coloniales que han sido restauradas, se ha podido comprobar que aquellas cuyas fachadas exteriores son de piedra, las interiores, también lo son. Lo que indica, entre otras cosas, que gracias a las facilidades que tuvieron sus constructores de obtener la piedra, en las canteras de la vecindad, al igual que la necesidad de continuar con sus costumbres ancestrales, los que las construyeron las supieran aprovechar.

De ahí que las primeras edificaciones de Santo Domingo fueran construidas, mayoritariamente, de piedra. Tanto por fuera como por dentro. Lo que las diferencia, entre otras cosas, de las que se construyeron posteriormente.

Para comprobar lo antes dicho, me permito mostrar un ejemplar de esas casas.

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Nadie hubiera dcho, que detrás de ese camuflage encontraríamos…

CASA DE LA UNESCO (1) esto….

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Y que detrás de este…

010 se encontraría esto…

LAS EDIFICACIONES DE PIEDRA DE LA CIUDAD COLONIAL

Ya he tratado con bastantes detalles el tema del uso de la piedra en la construcción de las edificaciones coloniales de Santo Domingo. Para ser más exacto, en las más antiguas, ya que por varias razones el proceso constructivo que llevaba la colonia más antigua del Nuevo Mundo, fue lamentablemente frenado, y dilatada su continuación, ya en mucho menor cantidad y calidad.

Después de todo no me puedo quejar de lo expuesto hasta ahora. Quedando bastante claro, que con excepción del Alcázar de Colón, al que nunca se le puso la mano, hasta 1955, cuando fue restaurado integralmente; y algunos de los templos coloniales, ninguna otra edificación de la Ciudad Colonial de Santo Domingo lució su fachada original, de piedra, hasta que en 1971 fuera restaurada la casa No. 9 de la calle Atarazana. Lo que fue motivo de los acalorados debates que perduran, aunque en mucho menor intensidad, hasta nuestros días.

A partir de entonces, siguiendo con la tesis que he sustentado desde siempre, son varias las edificaciones a las que se le ha eliminado el camuflaje, haciéndolas lucir como fueron originalmente.

Es de esperarse, que con los cambios que deberán producirse en el país, a partir del 2016, otras más puedan agregarse a esta lista, permitiéndose así que, al menos, de lo que nos ha quedado en pie, pueda contribuir a seguir confirmando nuestra tesis. Y que nuestra Ciudad Primada pueda darse el lujo de mostrar las más auténticas edificaciones al estilo de las regiones españolas de donde procedieron su fundador, y la mayoría de sus acompañantes. Para mí, por supuesto, provenientes de las villas y ciudades de Extremadura.

A continuación muestro unas cuantas fotos de fachadas. En otras entregas mostraré otras.

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Alcázar de Diego Colón (antes y despues de restaurado)

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Torre del Homenaje.Única de su especie en el Nuevo Mundo

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Primera cas de piedra. Calle Atarazana          Casa del Cordón

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Hostal Nicolás de Ovando (antes de ser restaurado)

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Hostal Nicolás de Ovando

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Casas Reales (antes de su restauración)

CASAS REALES

Casas Reales (después de restauradas)

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Hotel Francés (antes de su restauración)

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Hotel Francés (antes del desplome del que fue víctima)

En una próxima entrega mostraré unas cuantas más.

 

 

 

 

INTERSECCIÓN DE LA CIUDAD COLONIAL COMPRENDIDA ENTRE LAS CALLES ARZOBISPO MERIÑO Y MERCEDES

Por lo que he leído, y las gráficas que he visto, en diferentes fuentes, la calle Arz. Meriño, antiguamente Real de las Canteras, debió haber sido una de las principales vías de la Ciudad Colonial de Santo Domingo. Lamentablemente, la suerte no la ha acompañado, muy particularmente, a partir de su intersección con la calle El Conde, hasta la Iglesia de Santa Bárbara, donde termina.

A continuación, algunas gráficas de dicha intersección, sin que las muestre en orden cronológico, ya que la mayoría de estas, y otras, no están fechadas.

En la primera gráfica se pueden distinguir los marines norteamericanos entrando a la ciudad, el día 15 de mayo de 1916, según se puede leer en la misma. Hacia el lado derecho el Hotel Francés, y del otro lado la actual Embajada de México. Al lado de esta la casa No 263, que tuviera la dicha de restaurar, y residir en ella por varios años.

CALLE ARZ. MERIÑO (25)La siguiente, muestra el mismo panorama, en los inicios del Siglo XX, con las dos casas de esquina, y la que fuera mi casa. Las dos casas de un solo nivel, al lado de la que fuera convertida en el Hotel Francés, fueron demolidas para construir un adefesio de cuatro pisos.

CALLE ARZ. MERIÑO (48) (Medium)La tercera, tomada algo más distante de la intersección, nos trae las mismas tres casas, más las dos de la esquina de enfrente, desaparecidas al igual que tantas otras. En una de las cuales se encuentra un estacionamiento ailado por una construcción que hace las veces de pantalla. Y en la otra, una edificación que nos recuerda la existencia de la Editora Cuello, hoy abandonada.

CALLE ARZ. MERIÑO (10) (Medium)La cuarta, tomada recientemente, aunque no muestra completamente el Hotel Francés, se puede observar toda la cuadra, incluyendo mi casa, ya restaurada, al lado de la Embajada de México. Y el adefesio de cuatro plantas, al lado del Hotel Francés. A seguidas, una hilera de casas del Siglo XVI, camufladas con aditamentos agregados en el Siglo XX, todas en pésimo estado de conservación.CALLE ARZ. MERIÑO (9)La quinta, similar a la anterior, con la diferencia de que está tomada desde más lejos, muestra las cosas como se encuentran hoy día, 19 de noviembre de 2015, como, por ejemplo, el recubrimiento de lo que se desplomó de lo que fuera el Hotel Francés, todavía a la espera de que se haga lo que los responsables del desgraciado desplome van a hacer.

100_4539Las dos últimas muestran ambos lados de la esquina, en una de las cuales aparecen los escombros del Hotel Francés, a los pocos días del descomunal desplome, y la hilera de casas abandonadas, además del adefesio de cuatro plantas. Y en la de enfrente, la Embajada de México, y la que fuera mi casa, al lado. Le siguen, casas de poca monta, algunas de las cuales han sido intervenidas, Parcialmente.

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CASA DEL SIGLO XVI CON UNA SEGUNDA PLANTA DE 1993.

Continuando con una de las barbaridades a que han sido sometidas algunas de las primitivas edificaciones de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, he traído algo más de interés para los amantes de patrimonio histórico, que habrá de ser digno de tomar decisiones tan drásticas como sea posible.

Se trata de la segunda planta de la que me referí en mi anterior entrega, vista desde el patio. Para completar tal barbaridad, los responsables de la Oficina de Patrimonio Cultural (1986-1996), dirigida por el Arq. Esteban Prieto Vicioso, no solo se conformaron con haber cometido tal aberración, sino que se complacieron, en su ignorancia, colocando dos columnas, y sendas pilastras de sección cuadrangular, fabricadas de concreto. En ellas se olvidaron de las basas y los capiteles que, al igual que las columnas, hubieran sido cuadrados. Lo que se ha convertido en los únicos ejemplares de esa naturaleza que se conocen. Todo ello, digno del reconocimiento a la incapacidad, propia de seres que están en otro mundo.

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EL EX CONVENTO DOMINICO, LA PIEDRA, Y SU NUEVO LOOK

Estas cuatro fotografías procedentes de diversas épocas, revelan lo que he estado advirtiendo desde hace algún tiempo, con respecto a la presencia u ocultamiento de la piedra en los monumentos, y edificaciones particulares, de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, que fueran erigidas en el Siglo XVI. Es decir, desde su fundación en 1502, hasta su decadencia, antes de finalizar la misma centuria.

En esta oportunidad vuelvo a tratar el lamentable caso de la Iglesia del Ex Convento Dominico, una de las joyas más preciadas de nuestra riqueza monumental.

En la primera, y no necesariamente la más antigua, se puede notar, claramente, la presencia de la piedra, en sillares regulares, en todo el cuerpo de la torre campanario, desde abajo hasta arriba. En cambio, la fachada principal ha sufrido diversas modificaciones. Ha de tenerse presente, que debido a que la porción central de la regia fachada fue construida de mampostería (procedimiento de construcción en el que se unen las piedras con argamasa, sin ningún orden de hiladas o tamaños), los anteriores encargados de su mantenimiento procedieran a recubrir esta delicadísima porción, utilizando una especie de perrilla, sin que se le agregara cemento alguno. Y así se ha quedado, por falta de la investigación, y la voluntad correspondientes.

En la segunda notamos que sucede lo mismo, además de percibirse las señas de la piedra en la porción de pared que está entre los dos contrafuertes, en la fachada, y otros sectores de la parte delantera (alta) del templo.

La tercera muestra la torre campanario toda de piedra, al igual que otras secciones, lamentablemente empañetadas.

Es de tomarse en consideración, el hecho de que en cada uno de los casos presentados predomina en los recubrimientos una tonalidad discreta, asemejada al color de la piedra. Creándose una sensación emocional, que inspira respeto y admiración. Algo similar a lo que ocurre en de los demás templos coloniales del centro histórico de la ciudad Santo Domingo.

Por último, es notorio el recubrimiento de una gran parte con pañete cargado de cemento, y “luciendo” una pintura desacertada, jamás usada en monumento alguno, durante las cinco siglos de existencia de la Primada de América.

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CASA COLONIAL DE 1503 TIENE UN SEGUNDO PISO EN 1993

Con el propósito de darle continuidad a la tesis que he venido sustentando desde hace tiempo, consistente en propiciar que las edificaciones que fueron construidas de piedra, y siglos después empañetadas, vuelvan a lucir como lo hicieron en su época gloriosa, destacándose con ello la Ciudad Colonial de Santo Domingo de las demás del Nuevo Continente.

Es así como el 22 de octubre de 1994 publiqué en el periódico HOY un artículo con el título que me permití ponerle a este, en el que no solo traté lo concerniente a la piedra, sino a la transformación de que fuera objeto la edificación en cuestión.

Para simplificar el trabajo de tener que escribir algo similar, trascribiré, a continuación, algunos párrafos del artículo de 1994, con los que volveré a tratar el tema que me interesa continuar aclarando. Esta vez con fotos incluidas.

“Se trata de una edificación ubicada en la primada calle de Las Damas, del sector primitivo de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, cuya construcción ha sido atribuida a su fundador, Frey Nicolás de Ovando,….En tal sentido, Gonzalo Fernández de Oviedo, el más destacado de los cronistas, al referirse a Ovando en su Historia General de indias, nos relata:.…Esto desprendió de manera, que lo que medró en esa tierra e cargo suyo fue las casas de piedra que hizo en la calle de la Fortaleza o Castillo de esta ciudad en ambas haceras…”

De esta clarísima exposición, en la que se destaca el término piedra de la que estaban construidas las susodichas casas, se desprende que este conjunto de edificaciones que se ha estado tratando de rescatar, entre las que se encuentra la principal de todas, la que se atribuye a su propia morada, constituye el más preciado legado histórico arquitectónico con que cuanta la República Dominicana.

De ahí que los trabajos de restauración a que son sometidas tan importantes edificaciones deban ser llevados a cabo con el mayor celo y respeto a la verdad histórica, que nos ha transmitido el propio monumento, cuando es sometido a la rigurosa investigación arquitectónica a que está sujeto todo proceso de restauración, previo al inicio del mismo.

Las casa a la que nos estamos refiriendo, colindante con el Palacio del Comendador, consistía, a diferencia de las demás casas de Ovando, en una estructura de una sola planta, tal como había llegado hasta nuestros días. La misma fue sometida a un profundo proceso restaurativo, no hace más de cuatro a cinco años, bajo la responsabilidad de las actuales autoridades de la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC), rectora, actualmente mediatizada, del programa que se viene llevando a cabo desde el año 1967.

Durante aquella primera intervención fe respetada tanto su integridad volumétrica como estilística… y se respetó el material de que estaba compuesta su fachada: piedra, al cual se refiere con absoluta claridad Fernández de Oviedo.

Pasaron los años sin que se le asignara un uso a este monumento histórico de primer orden, lo que permitió se iniciara un nuevo proceso de deterioro en su interior.

De repente, a comienzos del presente año (1994), nos encontramos con algo que nos llamó la tención. Una valla protectora, a una gran altura, se había levantado frente a la casa, cubriendo totalmente la fachada.

Fue así como empezaron a levantarle una segunda planta a la histórica edificación. A partir de ahora el monumento histórico, con cinco siglos de existencia, no sería más de una sola planta. Por disposición de quienes tienen la obligación de hacer respetar las normas vigentes -conservar sus características originales, sobre todas las cosas- el monumento tendría, en lo sucesivo, no una sino dos plantas.

Terminada la obra de adulteración, y despejada de la gigantesca valla que ocultaba el crimen de lesa historia que allí se cometía, nos encontramos con otro de los hechos cumplidos. Y lo más grande de todo, la transformación del monumento estuvo acompañada de la ocultación de aquella piedra mencionada por Fernández de Oviedo, aparecida en investigaciones de hace unos años, y que fuera mantenida en el primer intento restaurativo.

Es por estas irregularidades, al mismo tiempo que por las que se llevan a cabo en el orden institucional del programa, al que hemos dedicado una buena parte de nuestro tiempo a mantener informada la opinión pública, y que las autoridades no prestan la menor atención a estos reclamos…”

Pasadas las últimas dos décadas desde que saliera publicado el artículo que he vuelto a traer, parcialmente, a la consideración general, podemos ver como las cosas se han mantenido iguales, o peores. Irregularidades al por mayor se mantienen a la orden del día, sin que se note rubor alguno en las autoridades gubernamentales de todos los niveles. Es por ello, que por todas partes oímos, repetidas veces, la exclamación: ESTO SE JODIÓ.

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La casa a la que nos estamos refiriendo es la que aparece casi al final de la foto. La única de un solo piso.

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Fachada tal como quedara después de restaurada.

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Fachada después de que se le agregara un segundo piso.

INTERVENCIÓN EN FACHADAS – PLAN DE REVITALIZACIÓN CIUDAD COLONIAL

Dentro del plan que se viene llevando a cabo desde hace más de dos años, está incluida la intervención en fachadas de casas abandonadas o deshabitadas, que se encuentran en deplorable estado. Dicha intervención que se está llevando a cabo consiste en eliminar los pañetes originales, volver a empañetarlas, esta vez con una mezcla que lleva cemento, reparar, o instalar nuevas puertas y ventanas, y pintarlas de diferentes colores. Dejándolas como si se hubieran restaurado.

Pero resulta que, independientemente del daño que se pueda cometer en las mismas, ya que no se tienen en cuenta detalles arquitectónicos, que necesariamente deben que ser respetados, los interiores permanecen igual que como estaban.

Una edificación a la que todavía no se le ha puesto las manos, es una de las más importantes de la ciudad, que ha sido catalogada como de las primeras, y que fuera propiedad de un importantísimo personaje de la colonia santodominguense, está en turno de ser llevada al patíbulo. Se trata de la casa que se encuentra en la esquina noroeste de las calles Isabel La Católica y Luperón.

Al pasar por el frente de la fachada de la Católica se pude ver un letrero que muestra unos dibujos de cómo habrán de quedar ambas fachadas después de intervenidas.

Como todavía no se han iniciado los trabajos, me permito sugerir que no se inicien. Que el gobierno se ponga de acuerdo con los propietarios, y traten de arribar a una solución más inteligente. Entiendo, que si hay recursos para hacer cuantos disparates se han hecho, y faltan por hacer, sería conveniente una expropiación por parte del gobierno, y una venta en pública subasta, para que el adquiriente efectúe un proyecto de restauración integral, o de otra manera, sea restaurada por el gobierno para utilizarla en lo que más convenga a los intereses de la ciudad, y de la nación. Tal como se hizo con las Casas del Cordón, de Tostado, y muchas otras más.

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CASAS DE PIEDRA

En varias ocasiones me he referido a un hecho histórico que la mayoría de nuestros “restauradores” no han acabado de asimilar. Me refiero al uso de la piedra en la construcción de la mayoría de las primeras casas que se erigieron en la ciudad de Santo Domingo. Lo que no es extraño para nadie que esté enterado de la abundante participación de extremeños en el surgimiento y colonización de esta ciudad.

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La foto de la derecha es el Palacio de los Ovando, y su torre de Las Sigueñas.

Esta vez no voy a referirme a lo expuesto en varios artículos referentes a lo que he llamado Casas de Piedra. Esta vez comentaré, exclusivamente,  sobre otra de esas casas, de hecho, una de las que cuenta con mejor uso de ese noble material, tan despreciado por la mayoría de algunos de los que han intervenido en procesos de restauración de edificaciones de la Ciudad Colonial. Se trata de la casa No.355 de la calle Arzobispo Meriño, conocida, desde hace tiempo, como la Casa Weber.

He conservado en mi memoria, y en mi modesto archivo, ese inmueble, más por fuera que por dentro. El exterior, esquinero, se mantenía del mismo modo que la mayoría de los que llegaron hasta nuestros días, recubiertos con el típico pañete que se usó en Santo Domingo a partir del Siglo XIX. Fue de tan poca importancia la que se le había dado a la casa, que apenas he podido encontrar una foto de sus fachadas, tal como se encontraban antes de que fueran intervenidas en la década del dos mil. La fachada interior, igualmente interesante, conservaba el mismo tratamiento decimonónico. En cuanto a los elementos arquitectónicos interesantes con que cuenta, se destaca un cubo de ladrillo, que aloja una escalera de caracol. Único, que sepamos, de los que perduraran hasta nuestros días en las construcciones civiles.

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Como lo que me ha provocado destacar de esta antiquísima casona no es otra cosa que la composición de que están construidos los muros periféricos, he de decir, que los mismos se corresponden con la mayoría de las primeras casas erigidas en la Ciudad Primada. De piedra caliza, procedente de las canteras de las cercanías.

Desde que inicié las labores al frente de la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC), harán unos 50 años, puse mis ojos en la Casa Weber. Tuve la impresión, sin que todavía me preocupara lo de la piedra, que su restauración sería como darse un “banquete” para quien  la hiciera. Pasados algunos años puede darme cuenta de que las dos fachadas eran de piedra. Lo que aumentó mi apetito.

Pero resulta, que no tuve la misma suerte que la que Dios puso en mis manos unos años después, cuando restauré, integralmente, la casa No. 263 de la misma calle Arz. Meriño (1998). Años antes de que la fachada de la Casa Weber fuera intervenida por la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC), entonces dirigida por el Arq. César Iván Feris Iglesias, durante el cuatrienio gubernamental (2000-2004).

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Sabía que dicho arquitecto era de los que se oponían, no solo a que se eliminaran los recubrimientos (pañetes), que él solía llamar la piel, sino, igualmente, a dejar vista la piedra, por lo que no pude entender lo que hizo.

Como podrán ver en las siguientes fotos, los responsables de aquellos trabajos despojaron “la piel” de toda la fachada, dejando la piedra vista. Por razones que desconozco volvieron a recubrir una parte. Precisamente la de abajo. Recubrimiento que terminaron ampliando.

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Es tal la inconsistencia existente entre los que han participado en nuestra Ciudad Colonial,  en materia de conservación y restauración monumental, que en  vez de dejar la piedra vista, recubrieron una parte, que después ampliaron. De haberse encontrado en mal estado la zona recubierta, lo lógico hubiese sido restaurarla, y dejar la totalidad vista.

En las fotos cuarta y quinta se pueden ver, en la planta baja, sendos rellenos sobre los dinteles de madera, posteriormente colocados en esos vanos. En el caso de la cuarta podemos advertir, que fue necesario hacerlo, ya que tuvieron que sacrificar el dintel, en el que incrustaron el balconsete de ladrillo.  No así en el otro caso, en el que fue necesario hacerlo como consecuencia de la altura del escalón de entrada, una vez bajado el nivel de la calle.

Para concluir esta “clase” de restauro debo decir, que si no hemos estado preparados, institucional, y técnicamente, para ejecutar trabajos como Dios manda, lo mejor sería no poner las manos, y esperar otros tiempos.

En la segunda foto se puede percibir la existencia de un portal de ladrillo, tipo mudéjar, diferente a los que se usaban comúnmente. Que, igualmente, recubrieron en el último de los trabajos. ¡Qué horror¡

Posteriormente, los propietarios de la casa decidieron restaurarla, y recubrieron la fachada completa. Lo que repitieron en la fachada interior, compuesta por una arquería doble, de piedra, y el cubo del torreón, de ladrillo.

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De un magnífico documento producido por los propietarios de la casa, me permití extraer parte de un párrafo, que por lo interesante de su contenido trascribo a continuación:

“Esta antigua residencia surgió en las primeras décadas del siglo XVI. Está ubicada en el primer sector periférico de la ciudad, en el barrio de Santa Bárbara. El caserío inicial se generó allí por la explotación de las canteras que abastecieron las piedras con que se construyeron los grandes edificios coloniales, los primados de América, como son la Fortaleza, la Catedral, los monasterios y conventos, el Hospital de San Nicolás de Bari, el Palacio Virreinal de Diego Colón, las Casas Reales y las residencias más importantes, especialmente las situadas en las calles Las Damas y Las Mercedes. En este entorno, la casa de la calle Meriño 355 ha sido poco alterada. Sus muros de canteras y su ubicación al lado de una cañada sugieren que originalmente pudo ser una industria.”

 “En el interior hay una arcada doble en ambos pisos, que da al patio. Un detalle especial es una escalera de caracol que comunica la segunda planta con una terraza en el techo, un lujo que llegaron a tener pocas casas coloniales: una de ellas, el propio Alcázar o Palacio Virreinal, y otras edificaciones importantes como la Fortaleza de Santo Domingo y la Catedral.”

 A estas pocas casas coloniales” me permito agregar la que tuve la dicha de adquirir y restaurar en la misma Arz. Meriño. Durante los minuciosos trabajos de restauración que llevamos a cabo, desenterramos cantidad de ladrillos, pertenecientes a la estructura cúbica del torreón, y salieron a relucir todos los detalles de la escalera de caracol desaparecida. De la que se conservó la base cuadrada de piedra, la curvatura en las dos paredes que forman la esquina, por donde pasaba, la puerta de entrada, desde la segunda planta, el espacio que fuera dejado en el techo, en el que se descontinuó la cornisa, así como la aparición de unos cuantos escalones de piedra, utilizados en los rellenos. Todo ello conservado como uno de los tantos testimonios interesantes para el futuro.

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Finalmente, no puedo dejar de preguntar, ¿si la casa fue construida en las cercanías de las “canteras que abastecieron las piedras…” y construidos “sus muros de canteras…”, por qué, entonces, recubrirlos?