EL CENTRO GETTY

Escápese a la Acrópolis moderna de Los Ángeles para ver un conjunto de obras arquitectónicas de primer orden, así como impresionantes obras de arte.

 

Encaramado sobre colinas al oeste de Los Ángeles “The Getty Center” de lejos da la impresión de tratarse de un centro ceremonial similar al de la Acrópolis de Atenas. No obstante no es más que una colección de edificios dramáticos que albergan galerías de arte exhibiendo una diversidad de obras maestras. En muchos aspectos esta ha sido la más prestigiosa comisión otorgada a un arquitecto norteamericano en el último cuarto del Siglo XX.

Para llegar a este complejo, diseñado por el renombrado arquitecto Richard Meier, situado en unas 44.5 hectáreas, y con 88,000 metros cuadrados de construcción hay que tomar un freeway. Después de estacionar en una construcción de siete pisos escondido dentro de la colina se toma un tranvía hasta llegar al campus blanco nieve de Getty, con algunos edificios revestidos de un  travertino extraído de una cantera en las afueras de Roma.

Dentro de las galerías encontrarás obras maestras de diversas procedencias, arte decorativo y fotografía. Y todo como un regalo del filántropo J. Paul Getty. Con todo su arte, el Getty es igual de impresionante en sus interiores que en sus exteriores. Amplios patios con fuentes, frondosos jardines y el gran jardín central creado por Robert Irwin es una obra de arte viviente, con vistas excepcionales que se extienden desde Mount Baldy a la isla de Santa Catalina, situada frente a las costas californianas. Contempla la puesta de sol desde el elegante The Restaurant at The Getty que proporcionará un recuerdo memorable. Una variedad de visitas auto guiadas y guiadas gratuitas enriquecen sus visitas.

En 1974, el magnate de la industria petrolera J. Paul Getty abrió un museo en un suntuoso palacio en Pacific Palisades, cerca de Malibú. Este edificio hacía las veces de un área de recreación de la Villa de los Papiros en la antigua Herculano, ciudad cercana a Nápoles, Italia, que al igual que Pompeya quedó sepultada bajo la lava del volcán Vesubio, en el año 79 de nuestra era.

En 1997 el Museo J. Paul Getty cambió su ubicación a la actual, el Getty Center, construido en el área de Brentwood, Los Ángeles a un costo de mil millones de dólares. El museo original de Pacific Palisades se reservó para las colecciones de arte griego y romano, y adoptó el nombre de Getty Villa, siendo reformado en el 2006. El Getty Center alberga las restantes colecciones, y nuevas adquisiciones, así como centros de investigación, sala de conferencias y la sede administrativa del J. Paul Getty Trust, fideicomiso o fundación, que gestiona tanto el museo como otras actividades. Entre ellas, trabajos de investigación y restauración en diversos países.

Lirios de Vincent Van Gogh es una de las obras adquiridos recientemente por el Cento Getty. En 1987 se convirtió en el cuadro más caro jamás vendido, estableciendo un récord que se mantuvo durante dos años y medio. Posteriormente fue vendido por 53.9 millones de dólares a Alan Bond, pero este no pudo conseguir el dinero para pagarlo. Por último, el cuadro fue revendido por Christie’s en 1990 al Museo J. Paul Getty de Los Ángeles.

El rapto de Europa es una obra del pintor holandés Rembrandt. Está realizada en óleo sobre panel, y fue pintado en el año 1632. Mide 62,2 cm. de alto y 77 cm. de ancho. Se exhibe actualmente en el Museo J. Paul Getty de Los Ángeles (Estados Unidos), que la adquirió en subasta en 1995. El cuadro se inspira en una historia de la mitología griega. En Las Metamorfosis, Ovidio cuenta que Europa era una princesa fenicia a la que Zeus raptó en forma de toro y se la llevó desde las orillas de lo que hoy es el Líbano hasta la isla de Creta.

No podía estar en Calabasas, ciudad del Condado de Los Ángeles, Estado de California, donde nos quedamos, sin visitar este renombrado centro de arte ubicado a pocos kilómetros. Pero como mi intensión en esta oportunidad no es dedicarle un trabajo como se merece, solo he querido dar unas pinceladas de algo que me impresionó sobre manera, e invitar a quienes se acerquen por Los Ángeles a girar una visita, y de serle posible dedicarle el tiempo necesario.

Para dar una somera idea de esta moderna Acrópolis, ubicada, al igual que ésta en la cima de una de las colinas de la agreste región occidental de los Estados Unidos, he seleccionado algunas fotos de las estructuras y jardines que lo conforman, al igual que del freeway y de la vista de la ciudad de Los Ángeles. Que son en su conjunto donde a mi entender reside su principal atractivo. Que pudo haber sido destruido hace apenas unas semanas por unos incendios masivos, detenidos por el freeway que separa el lado en que se producía el siniestro del otro.

   

Vista aérea de la Acrópolis de Atenas del que se destaca, sobremanera, el Partenón.

Finalizando nuestra visita, Urania, nuestra hija Gricel, y yo nos encontramos, sorpresivamente, a la entrada del centro, con nuestra sobrina Elizabeth Del Monte Torres, quien reside en Miami. Que esto nos sucediera en un lugar tan lejano, y tan poco conocido por la mayoría de nosotros los dominicanos, solo sucede de vez en cuando en la vida.  

http://www.syracuse.com/us-news/index.ssf/2017/12/california_wildfires_getty_center_johnny_cash_home_photos.html

 

 

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CALLE ARZOBISPO MERIÑO

Esta vez, además de ofrecer un artículo algo pasado de tamaño, aunque no menos interesante que otros, y varias fotografías de esta calle, como testimonio de su importancia, volví a extraer de una de las obras favoritas algunos conceptos que nos dejara como recuerdo de sus experiencias y afectos de capitaleño nato, el historiador Luis E. Alemar. Me refiero a “Santo Domingo, Ciudad Trujillo” (1943), reeditada, no entiendo por qué, con el título “La Ciudad de Santo Domingo”, por la Sociedad Dominicana de Bibliófilos en el año 1980.

La calle Arzobispo Meriño, antiguamente conocida como Real de las Canteras, de los Plateros, del Cuño, o de la Moneda, el primero de los cuales obedeció al hecho de que se inicia, justamente, en el lugar donde se encontraban las canteras (hoy en los alrededores de la Iglesia de Santa Bárbara) de donde se extrajeron los sillares para construir todos los monumentos de la ciudad, al igual que una cantidad de casas particulares de cierta importancia. Que eran más de las que nos habíamos imaginado. Y del Cuño o de la Moneda, por haber sido en dicha calle donde se acuñaron las monedas en Santo Domingo. Que no se trata de la casa que se conserva, conocida como la Casa de la Moneda o de los Cinco Medallones, que tiene esculpido en el frontón de entrada caras de personas, una de las cuales. La del centro, se ha atribuido al Rey de España. Sino otra ubicada en la acera de enfrente, donde el Ayuntamiento construyó un estacionamiento público.

Edificio de estacionamiento construido en el lugar en que se encontraban los vestigios de la seca de la colonia.

La importancia de esta vía, no solo obedece al hecho de haber sido una de las primeras del trazado original de la Ciudad Primada, obra de su primer gobernador, Frey Nicolás de Ovando, y en la que tuvieron efecto algunas de las más importantes actividades de la ciudad, sino por haber sido la sede de algunas de las más relevantes instituciones de la colonia.

Partiendo de su extremo sur se encuentra lo que fue el Colegio de Gorjón, en cuyo frente aparece el escudo de armas de la corona española labrado en piedra, hoy apenas perceptible por culpa de los haitianos, que se dedicaron a destruir todos los emblemas oficiales y aristocráticos que existían. Y en el que se encuentra, actualmente, la sede del Centro Cultural de España. Continuando hacia el Norte, del lado de la misma acera, existió el Palacio Arzobispal, en otra estructura de principios del Siglo XVI, posteriormente utilizado por los hermanos lasallistas para instalar su colegio, hasta que fuera demolido en la década de los años sesenta, y convertido su solar en una plaza cercada con los muros perimetrales del antiguo palacio, y un estacionamiento público en  el subsuelo.

Aspecto de cómo se encontraba el antiguo Palacio Arzobispal cuando la ocupaba el Colegio de La Salle.

En la esquina de enfrente se encuentran la Casa de Francisco Tostado, del Siglo XVI, restaurada por la OPC en el año 1973, e instalado el Museo de la Familia del Siglo XIX, y en otra la Placita Padre Billini, en honor del filántropo sacerdote Francisco Javier Billini, construida en el lugar que ocupó otra gran casona colonial, derribada como consecuencia de una disputa entre dos personajes en tiempos de la colonia.

Continuando hacia el norte nos encontramos con la Catedral Primada, rodeada por el Parque Colón, antiguamente Plaza de Armas o Plaza Mayor, y la Plazoleta de los Curas. Enfrente, el primer Palacio Consistorial del Nuevo Mundo, cuya estructura original fue drásticamente transformada a principios del Siglo XX. Tanto el parque como el Cabildo hacen esquina con la calle El Conde.

Las dos cuadras que le siguen no hay nada relevante, a no ser un palacete de principios el Siglo XVI, donde fuera instalado en el Sigo XIX un hospital, y más adelante el Hotel Francés. Estructura a la que le fuera devuelta su primitiva imagen durante la década de los años noventa, y posteriormente fuera víctima de un descuido gubernamental, desplomándose parcialmente.

Casi enfrente se encuentra la segunda  de las casas que tuve la oportunidad de restaurar, en la que afloró una de las más auténticas fachadas de su época (Siglo XVI) de la Ciudad Colonial, tanto exterior como interiormente. Colindando con otra similar, que hace esquina con la calle Mercedes, desafortunadamente intervenida durante la década de los años ochenta del siglo pasado.

  Fachadas exterior y del patio principal de la casa No.263 de la Arz. Meriño, que restauré en el año 1996 con el fin de adaptarla con fines de residir en ella.

Cruzando la calle Mercedes, a media cuadra se conserva, milagrosamente, la llamada Casa de la Moneda, o de los Cinco Medallones. Restaurada por la OPC en el año 1971 con fondos del Banco Central de la República Dominicana para instalar en ella un museo numismático, que al igual que muchos proyectos de interés cultural se ha quedado en las buenas intenciones. Más adelante, ni en el resto de esta cuadra ni en las siguientes, se encuentra ninguna otra estructura que valga la pena mencionar.

Su extremo norte lo preside la Iglesia de Santa Bárbara, construida justamente en el lugar en el que existió la cantera de donde se extrajo la totalidad de la piedra caliza utilizada para construir los monumentos y la mayoría de las edificaciones importantes de la ciudad.

  Lateral occidental de la Iglesia de San Bárbara en la que se puede observar el apuntalamiento de que fuera objeto hace un tiempo, y las condiciones en que se encuentran sus exteriores, actualmente.

Como conclusión me referiré a algunos tramos de la histórica calle. Comenzando con el tramo el tramo comprendido entre las calle Mercedes y Conde.

Dos vistas muy parecidas, aunque tomadas en dos momentos diferentes. En la primera (a colores) aparecen, en primer plano, dos edificaciones desaparecidas. Al cruzar la calle Mercedes nos encontramos del lado derecho con el Hotel Francés, y en el izquierdo la que ocupara, hasta hace poco, la Embajada de México. Le siguen, a mano derecha dos casas de un solo piso, que fueran demolidas para dar paso a una edificación de cuatro, continuando con varias casas de dos nieles, actualmente existentes. Y enfrente la casa, igualmente, de dos niveles, que yo restaurara hace veinte años. A continuación mas nada que valga la pena comentar.

La misma cuadra que la anterior unos cuantos años después. La primera muestra la vía en proceso de acondicionamiento, y soterramiento de las líneas eléctricas, telefónicas, y las tuberías de agua potable. Y en la segunda la calle  vuelta a pavimentar con bloquecitos de arena y cemento.

Continuación hacia el sur desde la calle Luperón.

Ubicada al lado del edificio donde se encontraba la Casa Velázquez, hoy en espera de que termine su remodelación, vemos una casa cuya fachada es de piedra. Tal y como deben haber sido muchas de las de ese sector, camufladas en épocas pasadas.

Conclusión, tramo de la Meriño desde la Padre Billini hacia El Conde.

Fachada de un lugar que recuerdo, entrañablemente, del Teatro-Cine Capitolio, cuya ubicación frente a la Catedral, y casi al lado del Palacio Consistorial, al igual que la selección de películas ya estrenadas antes, lo convirtió en un ícono capitalino  de la cinematografía.

La fotografía con las que concluyo esta nueva disquisición corresponden a los marines norteamericanos recorriendo la calle Arzobispo Meriño. Está fechada 15 de mayo de 1916. El mismo día, diecinueve años antes  de mi llegada a este Mundo.

Y como colofón unas imágenes mostrando lo que nunca debió, ni deberá volver a sucederle al patrimonio arquitectónico de la Ciudad Primada.

 

    La llamada Casa Weber como llegara hasta hace my poco tiempo, seguida de como quedara (si pero no) después de los trabajos efectuados por la Oficina de Patrimonio Cultural en el cuatrenio 1982-1986. Y, finalmente, como la han dejado sus propietarios. Impecablemente enjalbegada, pero falsamente dejada, después de haberse intentado en llevarla a su prístino estado.