LOS CAMBIOS DE “LOOK” DE UNA GRAN CIUDAD

“Penoso catálogo de edificios irrepetibles demolidos y brutales intervenciones que demuestran que Buenos Aires nunca tuvo una política de protección arquitectónica a la característica primordial de la ciudad. Falló el estado para proteger y usufructuar un recurso turístico, fallaron las colectividades que no pudieron salvar los edificios emblemáticos de su propia comunidad, fallaron los urbanistas y legisladores en no establecer polígonos intocables, y como compensar a los privados que defienden el lucro de su propiedad privada, fallaron los gobernantes en tomar decisiones desastrosas, como demoler el pabellón argentino de la Feria Mundial, una estructura desarmable. 
Este blog forma parte de una red en defensa y difusión del patrimonio porteño.”
Autores: Alejandro Machado, Agustín Ilutovich y Diego Fernández de Azcárate

En varias ocasiones he tratado lo relacionado con la arquitectura que privilegió, a la ciudad de Buenos Aires. Antes de esa fecha tenía una somera idea de lo que había ocurrido en la misma en términos de su configuración urbanística y contenido arquitectónico. Mi atención recaía en Europa, principalmente en la sección suroccidental, que era la que había empezado a conocer.

Tuvieron que transcurrir unos cuantos años, hasta que un día mi hija Carolina, quien trabajaba entonces en una línea aérea que volaba a la Argentina, nos obsequiara los pasajes para viajar a Buenos Aires. Visita, cuya duración de un mes, me introdujo en el mundo que había recorrido, virtualmente, y gracias a las historias que me habían relatado aquellos amigos, al igual que las que veía en la televisión, o en diversas publicaciones.

Pero, aquella primera visita de 1989 no fue más que una introducción de lo que vendría más adelante, ya algo familiarizado con lo que me había percatado  de la misma. Y durante la cual me fue posible leer unos cuantos libros especializados de arquitectura, urbanismo, y todo lo relacionado con lo que me interesaba que me ha venido a la mente relacionado con la arquitectura antigua, que es la que más me interesa, en mi condición de amante y restaurador del patrimonio arquitectónico, complementada con algunas anécdotas relacionadas con lo mismo.

Aquellos que me han seguido leyendo se habrán podido percatar de lo  que he publicado sobre la ciudad bañada por el Río de la Plata, y lugares cercanos a esta. En las que he tratado sobre su patrimonio arquitectónico, al igual que de las personas que han sido identificadas, tanto  edificándolo como habitándolo. Y demoliéndolo.

En esta oportunidad me referiré a una de esas edificaciones, que por su antigüedad, calidad arquitectónica, y estilos de vida que proporcionaron en su momento a sus diferentes ocupantes. Para lo que he tenido que auxiliarme, como de costumbre, del Internet y otras vías.

PALACIO HIRSH 9El palacete Hirsch en tiempos de su inauguración.

PALACO HIRSCH 6

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El palacete Hirsch con los anexos de 1928, y en época reciente.

Se trata de uno de esos palacios que a diferencia de muchos otros ha pasado todas las pruebas para quedarse con vida, y servirle a los amantes de la belleza edificada. El Palacio Hirsch, una mansión de 1.200 metros cuadrados cubiertos, que Alfredo Hirsch le encargara al arquitecto Sonny Sutton y que fue estrenada en el año 1922. Es de estilo inglés de la época eduardiana, con inspiración francesa Luis XIII, y rodeado de jardines austeros. Este hito arquitectónico fue una consecuencia directa del advenimiento de la comunidad alemana de sólida posición.

https://www.facebook.com/Infobae/videos/el-palacio-hirsch-un-emblema-de-belgrano-r-infobae1rhunnx/10153460171016971/

El Palacio Hirsch se fue convirtiendo con el paso de los años en un pequeño museo. Dentro de sus paredes se encontraba una pinacoteca con obras de los grandes maestros, que más tarde fueron donadas al Museo de Bellas Artes de Buenos Aires.

Asimismo, fue adquiriendo objetos de platería colonial, que con el correr de los años se convertirían en una de las colecciones más importantes del  país. Para la exhibición de estas valiosas piezas hubo que agregar un pabellón a la casa, obra que se llevó a cabo con la dirección del arquitecto austro húngaro Johannes  Kronfuss, sin apartarse del estilo primigenio, en el ala derecha de la misma. Esto ocurrió en 1928. Actualmente y desde hace ya muchos años, la casa no alberga dicha colección.

En el frente del majestuoso palacete se encuentra una placa dorada que reza: “Palacio Hirsch. Ley N° 449 (BO N° 1044) Patrimonio histórico con protección estructural”. Esto quiere decir que esta mansión de Belgrano R se encuentra bajo la protección del artículo 10 de esa ley, que “obliga a todos los habitantes a ordenar sus conductas en función de su protección, como así también de aquellos elementos contextuales que contribuyen a su valoración”.

PALACIO HIRSCH 2

De esta manera, el Palacio Hirsch se convirtió en uno de los patrimonios más representativos y emblemáticos de Belgrano R, y por ende goza de la protección necesaria para su preservación. Hace unos años pasó por un proceso de rehabilitación y puesta en valor, siempre manteniendo el espíritu de su estilo, para salvaguardar una de las mansiones históricas y fantásticas de la Ciudad de Buenos Aires.

PALACIO HIRSH 4

No hay vecino de Belgrano R que no haya levantado la mirada ante esa estructura, que ocupa un cuarto de manzana, sobresale en el barrio y que hoy es uno de los palacios mejor conservados de la zona.

Angus y su familia disfrutarían pocos años de la señorial casa ya que, en la década de 1910, vendió la propiedad a Alfredo Hirsch. Este hombre judío, nacido en Alemania, llegó a ser presidente y copropietario del grupo Bunge y Born, además de un refinado coleccionista de arte. Su exquisito gusto lo llevó a comenzar con las modificaciones de la residencia, que con el paso de los años y las ampliaciones llegaría a ser conocida como la “Residencia Hirsch”.

Lo primero que hizo, según Brodaric, fue agregar un ala izquierda, en dos niveles, cuando comenzaba la década del ‘20. Se dispuso una gran sala de música en la planta baja y, para engalanar el salón, Hirsch hizo traer y colocar un órgano de tubos que más adelante fue donado a la Iglesia de San Patricio.

PALACO HIRSH 3La sala de música fue inaugurada con la Camerata de Bariloche.

Una década después, entre 1930 y 1931 se construyó el ala derecha que fue ocupada por un  gran comedor, decorado con puertas y frisos de la Casa de la Inquisición de Sevilla, piezasonfuss.

ARQUITECTURA COLONIAL EN ARGENTINA

Del champagne al nazismo.

En la actualidad, la casa tiene cinco plantas y conserva en funcionamiento el ascensor original marca Otis, que fue el segundo que se instaló en el país. Entre otros elementos modernos, contaba con sistema de “aspiración central”. De esta forma, quienes se ocupaban de la limpieza solo necesitaban llevar un tubo para poder limpiar.

Los hijos continuaron el legado artístico. La hija de Alfredo creó la fundación Amigos de la Música. Acto fiel de esto fue que el debut porteño de la Camerata Bariloche, el 1° de octubre de 1967, en el Palacio Hirsch. Al cumplirse el año pasado medio siglo de ese lanzamiento, la orquesta patagónica volvió a tocar en el histórico edificio en la misma fecha.

EL ESTILO ARQUITECTÓNICO

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“Es un edificio de alta singularidad, en cuanto es una interpretación inglesa de la tipología francesa. Un edificio de definido estilo inglés. Sin embargo, tiene algunos detalles eclécticos. Sin dudas es parte del patrimonio edilicio de principios del siglo XX, testimonio que une lo arquitectónico y lo estético, sino también social, pues responde a la formas de vida del momento”, dijo  Nani Arias, especialista en Patrimonio Cultural y dirigente del Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo.

“El grupo de arquitectos de origen inglés que se radicó en Argentina a fines del siglo XIX fue relativamente importante. Fundamentalmente, introducen una arquitectura que logra integrar el producto industrial al quehacer arquitectónico propiamente dicho”, sostuvo la especialista, y añadió: “En las primeras décadas de ese siglo, llegan tempranamente , Richard Adams, Bevans y Bateman, Eduardo Taylor, Henry Hunt, y entre 1880 y 1930 se destacan Walter Basset Smith, Sydney Follet, J.R Sutton (autor del Palacio Hirsch) ,Paul Chambers, entre otros, que diseñan grandes tiendas instituciones bancarias, clubes deportivos, e importantes estaciones de ferrocarril”.

Sobre la presencia de otras obras de la misma corriente en Buenos Aires, Arias dijo: “En Buenos Aires, se destacan, además del Palacio Hirsch, la Quinta Hale, Residencia Madero Unzué, hoy sede de la Embajada inglesa, diseñada por los arquitectos británicos Walter Basset-Smith y Bertie Colcutt”.

EL RENACER

En la restauración se decidió que el inmueble volviera, lo más posible, a su diseño primario. Para ello, se consiguieron en Inglaterra los planos originales de Sutton.

Una tataranieta de John Robert Sutton sorprendió al golpear la puerta para visitar y conocer una de las obras de su antepasado. Que impactada por el Palacio, que también fue declarado Patrimonio histórico con protección estructural en base a la ley 449 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y es uno de los 30 edificios de una época dorada de la arquitectura que se conserva en la Ciudad, como lo son también el Palacio Barolo, Paz, Duhau o Fernández Anchorena.

Como se ha podido advertir, el Palacio Hirsch cumple con lo que personalmente he creído y manifestado, que cuando se trate de la arquitectura procedente de los tiempos grandiosos de la vuelta de los Siglos XIX y XX, la que se desarrolló en Buenos Aires habrá que darle un 100.

Como arquitecto especializado en conservación y restauración del patrimonio arquitectónico, entiendo  que lo ocurrido en la capital argentina se cumplió en otras capitales americanas. Entre las cuales hay que destacar la inmigración europea, que encontró en el llamado Fin de Mundo unas condiciones sociales y culturales similares a las de sus respectivos países. Destacándose la de profesionales de diversas áreas, de las que se destacó la arquitectura.

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OTRO RELATO DE LEYENDA

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Esta vez trataré sobre una historia relacionada con la arquitedactura de la ciud de Buenos Aires, que como lo he dicho varias veces me impresionó desde que la conocí. En este caso será sobre dos edificaciones, una de finales del Siglo XVIII, y la otra de principios del siglo siguiente. Sus diferentes propietarios y ocupantes, y el lamentable final de la primera para ser reemplazada por otra. Como ha llegado a convertirse en una costumbre.

La primera se conocía como “la casa de la vireina Vieja”, y llevaba este nombre por Rafaela de Vera y Mujica, la segunda esposa del virrey  Joaquín del Pino Sánchez de Rozas Romero y Negrete, conocido como Joaquín del Pino y RozasJoaquín del Pino y Sánchez​ (Baena de Córdoba, España, 20 de enero de 1729, Buenos Aires, 11 de abril de 1804), ingeniero militar y político español, que ocupó varios cargos importantes en la administración colonial de Hispanoamérica hasta llegar a ser virrey del Río de la Plata entre los años 1801 y 1804.

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La casa fue construida en 1782. Tenía veinte habitaciones y caballeriza. Se cuenta que su primer propietario no la habitó, pues fue encarcelado. Enseguida pasó a manos de Pedro Medrano, tesorero y secretario de la gobernación del Río de la Plata, quien luego la vendió al citado virrey, que murió en 1804. Doña Rafaela, su viuda, le dio un nombre popular al inmueble. Al principio era la “Casa de la Virreina Viuda” pero luego, con la llegada de nuevas virreinas, el adjetivo cambió por “Vieja”.

En 1807, durante la Segunda Invasión Inglesa, la casona fue uno de los sitios en que las tropas que defendían la ciudad lograron matar gran cantidad de enemigos que la habían utilizado como refugio. El recuerdo de aquellos días la evoca con ríos de sangre corriendo por sus paredes.

Una de las hijas de Del Pino, Juana, se casó con el presidente Bernardino Rivadavia, y hay historiadores que aseguran que habitaron esta morada, aunque no hay bases concretas. Lo cierto es que, ante la muerte de Rafaela, en 1816, la casona volvió a la familia Medrano y se transformó en residencia obispal, pues vivió allí el prelado Mariano Medrano.

Joaquín Almeida, y luego su viuda Juana Cazón, la ocuparon hasta que tras su muerte en 1848, fue cedida en renta para beneficio de algunas instituciones caritativas. Treinta años más tarde se abrió aquí el Monte de la Piedad de la Provincia de Buenos Aires, una entidad oficial de préstamos. Una década después se la transfirió a la ciudad y se llamó Banco Municipal de Préstamos y Caja de Ahorros.

En 1909, el progreso de la ciudad determinó la mudanza de la institución financiera y la vieja casona se transformó en conventillo hasta que en 1910 fue demolida para la construcción del gran edificio que desde entonces ocupa esta esquina.

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Al comenzar el proyecto del edificio Otto Wulff, el arquitecto Morten Rönnow, realizó el primer relevamiento material de un edificio histórico en la Argentina. Entre las pertenencias se encontraban once láminas en tinta más una acuarela perspectiva de la casa de la Virreina Vieja. El mencionado arquitecto las donó a la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires en 1950. En ellas pueden verse objetos como el aljibe, herrajes, puertas y demás detalles únicos para un edificio colonial.

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La reliquia estuvo en pie casi 130 años. Lamentablemente, no fue preservada. Pero, gracias a Rönnow, más algunas fotografías, hoy podemos conocer un exponente de una acomodada casa anterior a la independencia argentina.

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El Edificio Otto Wulff  es un singular edificio, de estilo *Jugendstil, que está ubicado en la intersección de la Avenida Belgrano y la calle Perú (Belgrano 601), en el barrio de Monserrate, en la Ciudad de Buenos Aires. La construcción que se inició en 1912 y finalizó en 1914 fue realizada por encargo del empresario Otto Wulff en sociedad con el naviero Nicolás Mihanovich.

La Traducción literal de Jugenstil seria “estilo joven o de la juventud” y designa la variante del Art Nouveau que surgió en Alemania durante la última década del siglo XIX. El término provenía del título de la revista Jugend, la cual, fundada por Georg Hirt en Munich en 1896, desempeño un papel importante en la popularización del nuevo estilo.

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Fue una de las tantas obras realizadas en el país por el arquitecto danés Morten F. Rönnow —de la escuela Jugendstil— (junto con la Iglesia Danesa en San Telmo, la sede de la embajada de Suiza en Barrio Parque y varias estancias y edificios de vivienda unifamiliar entre otros) en el doble carácter de proyectista y director de obra. La construcción, para la cual se trajeron materiales de Europa, estuvo a cargo de los ingenieros Pedro Dirks y Luis Dates.

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Iglesia dinamarquesa de San Telmo

Forma parte del Catálogo de Edificios de Valor Patrimonial de la ciudad y es una de las pocas construcciones realizadas en ese año en hormigón armado.

El edificio Otto Wulff fue también llamado la casa de la vieja virreina aludiendo a la casona que había existido en el lugar que fuera adquirida en 1801 por el octavo virrey del Río de la Plata Joaquín del Pino y Rozas  para albergar a su familia,siete hijos de un primer matrimonio y nueve del segundo. El virrey falleció en 1804 mientras que su esposa Rafaela de Vera Mujica y López Pintado murió en 1816. Juana del Pino y Balbastro, una de las hijas del matrimonio, vivía en las proximidades de esta casa en la calle Defensa 346/356, pues desde 1809 era esposa de Bernardino Rivadavia, primer presidente argentino (1826-1827).

Esta casa tenía un elaborado pretil calado y heráldica en la puerta, siendo modelo de las grandes casas patriarcales porteñas. En la parte superior había una azotea protegida con una balaustrada de mampostería, calada por aberturas, llamadas “oculus”, y varios pináculos sobre la baranda. Desde allí se luchó el 5 de julio de 1807 cuando los ingleses quisieron tomar por asalto la vivienda.Casa_de_la_Virreina_Margall

Luego el edificio perteneció al padre del obispo Medrano, quien hizo grabar su escudo de familia sobre la puerta principal y fue residencia obispal de la ciudad de Buenos Aires, vivienda del ministro de Portugal ante la Confederación y desde el 23 de mayo de 1878, sede del Montepío Municipal, (antecesor del Banco Central de Buenos Aires). A fines del siglo XIX esa casa fue convertida en inquilinato. Luego vino la venta en pública subasta en la cual Mihanovich la adquirió en  $ 60.000, y la posterior demolición de las construcciones existentes, y su reemplazo por el edificio Otto Wulf.

En la valoración de especialistas se lo considera junto con el de la Confitería del Molino, uno de los más importantes de Buenos Aires. Está catalogado con protección estructural desde el punto de vista de las normas sobre conservación arquitectónica, lo que significa que cualquier modificación requiere la autorización previa.

El estilo arquitectónico del edificio ha sido ubicado “en el Jugendstil, la versión germana del Art nouveau, pero también tiene rasgos renacentista, del neogótico  y del eclecticismo, más algunos trazos esotéricos del Palanti, los de su maravilloso Barolo.”

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Una excentricidad que viene de los tiempos de la arquitectura griega consiste en reemplazar las columnas por figuras humanas, reviviendo así a las cariátides, unas figuras femeninas que sostienen, aparentemente, sin esfuerzo el techo del pórtico lateral de un templo llamado Erecteión, que está en la Acrópolis de Atenas.

ATLANTES EDIFICI OTTO WUOLFCuando esas figuras son masculinas se llaman atlantes. En este edificio lucen ocho atlantes, tres sobre la calle Belgrano y cinco sobre Perú, de cinco metros, en actitud de estar sosteniendo desde el segundo piso el resto de la construcción, cada uno de los cuales representa uno de los artes y oficios relacionados con ella: herrero, carpintero, albañil, forjador, aparejador, escultor, y en la ochava el jefe de obras y el arquitecto o sea el mismo Rönnow. Una curiosidad es que las figuras tienen rasgos correspondientes a la población autóctona. En el fuste, hay unas esculturas de cóndores de 5 metros de altura y también de otros ejemplares de la fauna local, tales como osos, loros, pingüinos y lechuzas.

Las figuras no son de piedra sino de hormigón armado, señalando que los constructores prefirieron las técnicas más modernas.

El edificio está rematado por dos bellas torres cupuladas, a partir del séptimo piso, cada una con un depósito de agua disponible en caso de incendio, hechas como los atlantes en hormigón armado, que rematan en dos altas agujas. Como una lleva el sol en su extremo y la otra una corona, se conjeturó que representaban al emperador Francisco José y a su esposa, Isabel de Wittelsbach, Wittelsbach, conocida como Sissi, que muriera en 1898 y, asimismo, a la alianza imperial entre Austria y Hungría. Cuando se lo construyó, con casi 60 metros de altura, era uno de los edificios más altos de Buenos Aires.

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Aquí tenemos, quien escribe y quienes lo lean, otro interesante relato relacionado con Buenos Aires, ciudad que me cautivó desde mi primera visita, hace treinta años.  Y la que he seguido admirando, desde lejos, gracias a mis constantes acercamientos a través del Internet.

Lo único, que algo desencantado con la situación que atraviesa esa gran Nación, causada por los políticos desde hace más de medio siglo, y los sindicatos, que no cesan de organizar huelgas por cualquier cosa. Situación que ha ocasionado  un estancamiento en todos los sentidos. Y que tanto la diferencia de la época en la que se forjaron todas sus cualidades, cuando llegara a convertirse en una de las principales potencias mundiales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A QUIENES LEYERON LA CARTA QUE LE DIRIGÍ A LA SUBDIRECTORA DEL DIARIO LIBRE. Y POR QUÉ NO, A QUIENES NO LA LEYERON, TAMBIÉN

Algunos de los que la leyeron me han hecho preguntas de algunas cosas que no entendieron.

1.- Hasta el mes de junio del año 1967 los dominicanos contábamos con una disposición oficial que encargaba el patrimonio cultural a una Comisión de Monumentos, a cargo de funcionarios gubernamentales de manera honorífica. Y todo lo concerniente a ese patrimonio se encontraba en una especie de limbo. Pasaban los años, y los grandes monumentos lucían descuidados. O eran destruidos para construir nuevas edificaciones. Como fue el caso de las ruinas de San Nicolás, a la que le substrajeron la esquina completa para construir la Iglesia de La Altagracia. Y todo continuaría igual, hasta que el gobierno del Doctor Joaquín Balaguer (1966-1978) dispuso cambiar esa lamentable situación.

OFICINA DE PATRIMONIO CULTURAL (6)Reunión en el Palacio Nacional con el presidente Balaguer y algunos Secretarios de Estado, y funcionarios de la OEA, en la que quedó aprobada la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC) y su Director.

OFICINA DE PATRIMONIO CULTRAL (2)En la foto de abajo, puesta en funcionamiento de la OPC en una de las habitaciones del Alcázar de Colón. Y en la de arriba, firma del contrato de la reparación del Alcázar, en el despacho del Director de Turismo.

RUINAS DE SAN NICOLAS (2)

RUINAS DE SAN NICOLAS (9)Ruinas de San Nicolás, primer hospital del Nuevo Mundo, como llegaron hasta la primera década del Siglo XX. De haber sido respetadas y dotadas de algún mantenimiento pudieron haber sido restauradas, y conservadas como fueron las del Alcázar de Colón. Pero lo que se le ocurrió al ingeniero que propuso y ejecutó el proyecto, sin que nadie que yo sepa se opusiera, consistió en demoler la esquina completa, y parte de los tramos que van hacia el sur y el este desde la esquina, para construir la Iglesia de la Altagracia. Que muy bien pudo haberse construido en otro de los tantos lugares que existía en la “zona”.  

2.- En fecha mencionada a principios del párrafo anterior fue dictado el decreto mediante el cual fue creado un departamento oficial, dotado de un personal, que tendría a su cargo velar, como corresponde, por ese patrimonio. Para ello fue restaurada la casa vecina al Alcázar de Colón, en la que fue instalada la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC). Siendo su primera atribución la reparación del Alcázar de Colón de los daños causados por los disturbios de 1965.

3.- De esa manera los tres arquitectos, Manuel E. Del Monte, Director, Teódulo Blanchard, y Orlando Vázquez,  sin experiencia alguna en lo que se comprometían, en lo adelante, un delineante, Publio Basilis, un restaurador autodidacta de bienes muebles, Juan F. Guzmán, un mensajero y una conserje, nombrados a tales efectos, emprendieron un viaje sin retorno hasta 1978. Fecha en la que fuera cancelado el Director. Y con ello cambiaran el rumbo de lo que se estaba haciendo, hasta llegar al 1986.

4.- Aunque desde el principio tuve que enfrentar una oposición decidida a salir de mí, de muy poco les valió, no obstante, el Presidente Balaguer, un político a tiempo completo, haber decidido complacerlos, creando la llamada Comisión de Monumentos. A la que fui designado miembro. Iniciándose el desorden institucional, que si no hubiera sido por el respaldo recibido en todo momento por el presidente, hubiéramos tenido que resignarnos a lo que fuera. Como ejemplo a mi aseveración, veamos lo que hizo la Comisión en la calle Las Damas.

CALLE LAS DAMAS PANTEON NL.En mi condición de miembro de la Comisión de Monumentos a la que decidí no asistir, me opuse a que se eliminaran dos casas del Siglo XVI para convertir el espacio que ocupaban en una plaza. Y para mantener la línea de las edificaciones fue construida una desproporcionada arcada.

5.- A pocos días de celebrarse la inauguración de la segunda etapa del Sector de la Atarazana, fui cancelado por el Presidente Antonio Guzmán, y nombrado el Dr. Octavio Amiama Castro, un abogado encargado de la Junta Electoral del Distrito, quien por su total desconocimiento del tema fue sustituido pocos meses después.

6.- De ahí en adelante las cosas cambiaron. El poco o ningún interés del gobierno perredeista en continuar la mística que se había apoderado del personal existente contribuyó a socavar lo que se pareció a un lecho de muerte. Que duró ocho años (1978-1986).

7.- De esa manera continuó hasta la vuelta al poder del Dr. Balaguer (1986-1996) Quien, como era de esperase le devolvería el ritmo anterior. Aportando más que  suficientes recursos. Pero, la composición de la OPC no era la misma, y estando ciego el presidente, dependiendo de su lazarillo, Rafael Bello Andino, que la controlaba administrativamente, y de un grupito de Arquitect@s sin suficientes conocimientos a lo que respondían, los diez años pasaron sin pena ni gloria. No obstante haberse pensado que todo volvería a ser como lo que fue durante el primer período de gobierno Balaguerista (1966-1978).

CALLE ARA. MERIÑO (2)Casa Arz. Meriño No.265, a esquina Mercedes, como se encontraba antes de la intervención de la Arq. Ligia Calero, bajo la supervisión de la OPC. Nótense la composición de los muros de piedra, similar a los de la casa de al lado, restaurada por mí

CALLE ARA. MERIÑO (3)La misma casa como quedó después de la intervención. Empañetada totalmente, conservados los mismos vanos donde se encontraban, y pintada con el color favorito de los arquitectos del grupito. Como una prueba de lo que he sostenido, ordené se hiciera una prueba en el extremo derecho de la casa. Y aunque no se ve muy bien, apareció la piedra, en la pared y los sillares de la puerta y la venana de arriba. Algo similar a la esquina.

8.- En el año 1996 accedió a la presidencia el Dr. Leonel Fernández. Pero esta vez no sucedió lo que esperábamos. El Presidente Fernández, quien había llegado a conocerme bastante, me nombró Director de la OPC, no obstante yo haberle solicitado que no quería volver a un lugar cargado de tantas intrigas y malas artes. Pero mi rechazo no prosperó, y tuve que aceptar, a sabiendas de lo que iba a pasar. El desinterés del presidente, y su falta de apoyo, me hicieron gestionar mi salida del cargo. Y aunque esta no consistió en una renuncia, propiamente dicha, conversaciones que sostuve con personas influyentes del mandatario dieron por resultado el que fuera designado, en 1998, Embajador en Colombia.

CASA DE LA NESCO (1)

CASA DE LA UNESCO (2)

CASA DE LA UNESCO (5) - Copy - CopyLa mal llamada Casa de la Unesco fue la única intervención de la OPC durante el gobierno de Leonel Fernández. Los trabajos de restauración fueron iniciados en el gobierno anterior, por otra de las arquitectas del mismo grupito, dejándolos a medio talle a la nueva dirección debido al cambio de gobierno de 1996. Quienes volvimos a desnudar las paredes exteriores, dejándola como fueron originalmente. De los interiores prefiero ni hablar de lo que encontramos.

 9.- En el año 2000 accedió a la presidencia el ingeniero Hipólito Mejía, quien permitió que los cuatro años de gobierno se fueran en claro. A  menos que no fuera cambiar tarjas conmemorativas. Una en la mal llamad Casa de la UNESCO, y otra de la Casa de Ponce de León en Higuey. Haciendo creer que fueron obras de la OPC en ese período. Jamás podré aceptar que personas de excelentes condiciones, como lo es su director, el Arq. César Iván Feris, se prestaría a una sinvergüencería de tal naturaleza. Pero, lamentablemente, nuestro país se ha prestado siempre para que sucedan cosas como esta.

Esta gente fue tan torpe, que al no poder cumplir con el acuerdo subscrito con la Agencia de Cooperación Española, cuyo préstamo sería utilizados en las Ruinas de San Francisco, se vieron obligados a devolver el dinero que les habían avanzado.

10.- Pasado el período de gobierno del Ingeniero Hipólito Mejía, y vuelto al poder el Dr. Fernández Reina en 2010, fui vuelto a nombrar Director de la OPC, cargo que finalmente asumí meses después, y el que duró hasta pasados dos años, cuando tuve que viajar a Estados Unidos a someterme a una operación de cáncer, de la que salí totalmente curado.

11.- Durante el primer día de mi ausencia, para la que fuera solicitada la licencia correspondiente, se presentó a la que todavía era mi oficina el Arq. José E. Delmonte Soñé, pariente cercano mío, a solicitar las llaves de mi despacho, al igual que las del escritorio, y del automóvil oficial. Lo que permitió que mi salida de lo que fuera producto de mi inspiración, ejecución, y dirección por los primeros  doce años, no pudo ser peor. Sin justificación alguna, y sin conocimiento de causa, fui suspendido del cargo de manera arbitraria, con conocimiento o no, del presidente Fernández, quien suponía ser mi amigo.

12.- A partir de aquellos aborrecibles momentos, pero sano y salvo, decidí pasar el resto de mi vida haciendo lo que me apeteciera. Entre estas, escribiendo como un literato sin serlo. Pero que me ha proporcionado el poder decir lo que muy pocos dominicanos se atreven. En parte, gracia a la independencia económica con la que he vivido durante los últimos doce años, gracias a un golpe de suerte, producto de la compra, restauración, y venta, de la casa colonial ubicada e la calle Arzobispo Meriño 263 de la Ciudad Colonial. Lo que se constituyó en un milagro, para quien no fue capaz de sustraer un solo centavo del gobierno, ni hacer nada contrario a mi manera de proceder, y provenir de una familia honorable, cuyos miembros nunca entendieron lo que se ha enquistado en el gobierno dominicano, como son la corrupción y la impunidad.

13.- Mientras tanto mis adversarios se las han tenido que arreglar con diferentes inconvenientes, entre los que prevalece la forma de conducción del programa, desde hacen unos cuantos años, dirigido por personas que no han podido demostrar su capacidad profesional, y sus condiciones de aguante, ante la manera en que se ha desenvuelto como una inútil figura opacada por dos ministros, un síndico, un funcionario de segunda (OISOE), y el director de una agencia internacional (BID), que les ha estado proporcionando los recursos, con creces, sin que la misma se sacuda, y se libere de tan pésimos momentos.

14.-Para concluir no puedo dejar de exigir, como dominicano y doliente, que la próxima aventura, la de los noventa (90) millones de dólares no deje peor parada la Ciudad Colonial.

 

 

 

 

 

 

 

 

LA GASTRONOMÍA COMO ATRACTIVO TURÍSTICO Y (II)

No me era posible concluir este relato sin dedicarle unos párrafos a la gastronomía española, base fundamental de la dominicana. Y a esta, que es la que más conozco y me interesa.

La gastronomía de España está compuesta por una variedad de aportes foráneos, y enriquecida por las diversas culturas que la invadieron en el transcurso de su milenaria existencia. O que les llego de los territorios invadidos por ella. Aportes de origen celta, visigodo, romano, árabe, judío y, posteriormente, del Nuevo Mundo. []Esta condición multi cultural y racial le proporcionó a la Península Ibérica una gran variedad de técnicas culinarias, además de nuevos ingredientes para sus comidas.

La preparación de los alimentos, su transformación y procesado es la parte más difícil de conocer de toda cocina fósil y parece claro que, si hasta ahora nos hemos movido en el campo de las certezas relativas, ahora nos tenemos que mover en el de las hipótesis. La base de los alimentos de las sociedades prerromanas eran los cereales, consumidos de las más diversas formas, y cocidos en los pequeños hornos domésticos o colectivos.

Los pueblos visigodos no representaron un cambio aparente en las artes y costumbres culinarias que dejaron sus antepasados en la Península. Introdujeron, no obstante, la elaboración de cerveza.[]​ El cambio vendría en el año 711, cuando tropas musulmanas compuestas por árabes y bereberes cruzaron el estrecho de Gibraltar dirigidos por *Tariq.

*Táriq, Táreq, Táric o Ṭāriq ibn Ziyād al-Layti fue un general, perteneciente a los bereberes Nafza, que dirigió la conquista musulmana de la península ibérica, según la historiografía tradicionalmente admitida, basada en crónicas árabes de los siglos XVI y XVII …(Wikipedia).

Entre los platos más conocidos de la cocina española que tiene origen árabe son las albóndigas. Su nombre procede de la palabra árabe al-búnduqa, que fue el que los árabes dieron a las avellanas, precisamente por su forma redonda. De esta manera las bolas de carne picada fueron denominadas como búndigas.  El arroz con leche es uno de los postres más típicos y deliciosos de la gastronomía española. Aunque el mundo americano se ha atribuido su invención, realmente su origen está en el mundo árabe. Hace miles de años, la receta de arroz con leche se introdujo en la península procedente del mundo árabe a través de la isla de Sicilia.

El pueblo judío habita la Península y el sur de Francia desde antes de la llegada de los moros, hay autores que incluso los mencionan en la ciudad bíblica de Tarsis. Al principio los visigodos respetaron la cultura judía hasta que en el año 638 se vieron perseguidos por el rey Chintila. Durante el Califato los árabes admitieron la presencia del pueblo judío en la península ibérica y ello permitió que convivieran las tres culturas: cristiana, musulmana y judía. El colectivo sefardí residió en la península hasta el año 1492 en el que los Reyes Católicos decretan su expulsión.

En este dilatado período de tiempo la cocina judía dejó sello en la cocina española. Los judíos, de la misma manera que los musulmanes, detentan preceptos rigurosos en lo referente a la alimentación.

Loa conversos establecidos en la Península llegaron a influenciar directa e indirectamente la cocina española (‘la cocina de Sefarad’, ateniéndonos a la denominación usada para España).

El Descubrimiento de América en 1492 inicia el advenimiento a tierras españolas de nuevos elementos culinarios que modificarían no sólo los hábitos españoles sino también los europeos. La cocina española recibe de las Indias diversos ingredientes, como el tomate, la papa, el ají o pimiento, el pimentón y el cacao o chocolate (véase Historia del chocolate en España). Este último causó furor en la sociedad española de los siglos XVI y XVII, siendo en España donde se mezcló por primera vez con azúcar para eliminar su natural sabor amargo.

La aparición a finales del Siglo XIX de algunos escritores y estudiosos de la cocina española, con el objeto común de ensalzarla y de recuperar su prestigio, fue un denominador común. Uno de los primeros fue Mariano Pardo de Figueroa (apodado Doctor Thebussem), y su colaborador José Castro y Serrano (apodado Cocinero de S.M.) Ambos fueron defensores de las raíces culinarias tradicionales, siendo los primeros en referirse a la cocina española como un conjunto.[

 La cocina española del siglo XX conocería momentos de declive durante la Guerra Civil, y posteriormente un gran auge con el advenimiento de los medios de comunicación, la aparición de sucesivas generaciones de cocineros con gran popularidad, y de escritores culinarios de gran tirada. La cocina española moderna (nueva cocina española) abarca nuevos conceptos y se internacionaliza, bien sea con la llegada de millones de turistas al año, el reconocimiento del prestigio de ciertos cocineros, o con la aparición de restaurantes de cocina española en las principales capitales del mundo.

Las tapas convertidas en una de las principales atracciones culinarias españolas.

Debido a que pertenezco a uno de los países del Nuevo Mundo de donde son oriundos una serie de alimentos, convertidos en imprescindibles en la cocina mundial, y básicos en la del continente de donde fueron extraídos, e importantísimos en la europea, me concentraré, con algunas excepciones, en la cocina dominicana. Para mí una de las mejores de América, lamentablemente desestimada por la mayoría de los dominicanos, que aunque la comen diariamente en casa, no han sabido sacarle provecho como se merece.

Si usted se da una vuelta por el mundo, encontrará restaurantes de casi todos los países que presumen de una excelente cocina. Hacer una relación de estos, me llevaría varias cuartillas. No obstante vale la pena mencionar algunos de los principales: Japón y China, del Oriente, España, Italia, y Francia, de Europa, y México y Cuba de nuestro continente.

De la última he comprobado la existencia de restaurantes de diversas categorías en los Estados Unidos, Europa y, por supuesto, en casi todas las capitales latinoamericanas. En estos, los parroquianos podrán encontrar, arroz, frijoles negros, ropa vieja (carne ripiada con salsa), plátano maduro frito y, por supuesto, cerdo, en diversas variedades. Casi siempre utilizando comino, además de otras especias. Con el respeto que se merece, a mí siempre me ha parecido una oferta algo mediocre. Pero, recordando el refrán popular que dice: “a falta de pan, casabe”, a todos los extranjeros, sin conocer los platos de otros países, que prueban sus platos les satisface.

Desde sus orígenes, la cocina cubana ha sido el resultado de la combinación de los propios factores que permitieron la formación de su nacionalidad: la mezcla de los platos españoles, principalmente, como consecuencia de lo dilatado de su presencia colonizadora en la Isla. A  esta le siguen la aborigen, africana y, la  influencia de la inmigración asiática (china).

Los platos cubanos más típicos son, además del ajiaco y de las combinaciones del arroz con distintos ingredientes, la ropa vieja, la carne de cerdo asada o frita, los tostones (en el caso cubano, trozos de plátano maduro  fritos), chicharrones de cerdo y picadillo de carne de res.

  

Esta suculenta combinación es la misma que la dominicana. Con la diferencia de que el “moro” arroz con frijoles, los dominicanos utilizamos las habichuelas rojas, y la carne ripiada es cocinada frita, sin ninguna salsa, El agiaco, que los dominicanos llamamos sancocho, es lo mismo. Solo que cada uno pone ingredientes diferentes

Carne de falda, cocida con ajo, verduras y cualquier otro condimento que prefiera, acabada de ripiar. A esta se le agrega cebolla y pimiento cortado en juliana, y un poco del caldo con el que se cocinó. Se pasa por una sartén con un poco de aceite, y se dora ligeramente.

Los cubanos, que poseen grandes habilidades, han ido creando algunos platos fantasiosos con los elementos antes descritos. Hasta el punto de llegar a conquistar sofisticados sectores de la ciudad de New York, donde tienen instalado un restaurante considerado de primera, el Victor´s Café, ubicado en el sector más exclusivo de Broadway. Donde se podrá encontrar lo mismo, pero servido sofisticadamente. Otros, de mucho menor categoría, pero ofreciendo la misma cosa, como uno al que me llevó mi primo Ralph, en Memphis, Tennessee, o en Madrid, al que me invitaron mis amigos Javier y María Rosa Oyarzun.

Como siempre, acostumbrado a practicar lo que predico, me atreví, aunque engañado y traicionado por una dominicana residente en Miami, a abrir el Santo Domingo Restaurant, en Coral Gables, Florida. Igualmente, participar en el concurso de arroz en la Pequeña Habana, del que salí triunfador, con un asopao de cangrejo manuelino.

No puedo concluir sin expresar mi desencanto por la falta de iniciativa, empuje, y capacidad competitiva, de mis compatriotas, que han sido incapaces de hacer lo mismo que han hecho los ciudadanos de casi todos los países del Mundo, que cuentan con una gastronomía digna de explotar turísticamente.

Sancocho dominicano. Se sirve acompañado de arroz, casabe y aguacate.

A esta combinación (combo) de arroz, concón, frijoles, carne, aguacate, y una fritura cualquiera, los dominicanos le llamamos la bandera. 

El colmo ha llegado al hecho de no haber existido en nuestro país un restaurante exclusivamente dedicado a servir nuestra comida, que pueda compararse con cualquiera de los  de otros países que abundan en el Mundo, y hasta mejor. Y no como la de algunos existentes, que se complacen con ofrecer mofongo de plátano y sancocho, que si bien es cierto representan una parte de esa comida, no es, precisamente, la más representativa, ni la más atractiva.

Me veo obligado a admitir que esto fue así hasta que el inquieto Luis Marino López, creador de Adrián Tropical, que no está exonerado de mi planteamiento, creara el Restaurante HIGUERO. Es lo más parecido a lo que se está haciendo hoy día en Europa y EEUU. Buen ambiente, servicio competente, y excelente comida, presentada como nunca antes la habíamos visto en nuestro país. Ojalá continúe echando pa´lante, y se interese en proyectar su concepción a otras ciudades del Mundo.

Restaurante El Higuero

  Mofongo

Con anterioridad al exitoso creador del Restaurante Higuero, y su  Adrian Tropical, hubo en Santo Domingo un chef llamado Mike Mercedes, que sin ayuda más que de su talento y empuje, llegó a convertirse en el responsable de los banquetes más rimbombantes del país, y creador de su propio restaurante. Ambos desaparecidos a destiempo. Cuando todavía no se había creado la cocina revolucionaria inventada por el catalán Adrian Ferra.

El Papa Juan Pablo II saludando a Mike Mercedes. Observa el Cardenal Nicolás de Jesús lópez Rodríguez.

La situación de cómo se maneja el tema de nuestra gastronomía en el país ha llegado hasta el punto de que una de nuestras universidades organiza unos concursos dedicados a la cocina internacional cuando, a mi entender, deberían concentrarse en la nuestra, la que por diferentes motivos se ha ido perdiendo. Provocando, que sea raro encontrar esos maravillosos platos correctamente elaborados, y presentados, en los restaurantes de nuestro país, y ni digamos en el extranjero.

Una de las exquisiteces de los caribeños todos es el llamado tostón, hecho con plátano verde, y frito dos veces.

Para lograr lo deseado he de remontarme al inicio de esta lucubración: “La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida.” ¿Entenderán esta advertencia los que se dedican a ofrecer platos criollos? O, siquiera ¿están al día de lo que se está produciendo quienes lo han estado intentando?

Para concluir con una sola anécdota, teniendo millares que contar, me referiré a un chef español considerado como el mejor cocinero del Mundo. Conocido, sobre todo por sus principios, como Ferran Adriá. Realizó sus estudios básicos en Barcelona y tenía planeado seguir estudiando. Durante estos años vivió con su familia: Ginés Adrià, Josefa Acosta y su hermano Albert Adrià.

Un ejemplo a seguir para triunfar y elevar la gastronomía quisqueyana.

1980: Ferrán Adria abandonó los estudios y consiguió un trabajo como friegaplatos en el pequeño Hotel Playafels de Castelfels , donde se inició en la cocina clásica.

1981 y 1982: Fue a trabajar a Ibiza. Al regresar a Barcelona desempeñó distintos puestos en locales de restauración, hasta que ingresó en el restaurante Finestere.​

Durante el verano de 1983 y, siguiendo una sugerencia de otro recluta, decidió pasar su mes de permiso en El Bulli, restaurante del que hasta entonces no había oído hablar. Después de este mes y, a la vista de la satisfactoria experiencia, Ferrán apalabró ya su entrada en plantilla para el año siguiente.

Terminado el servicio militar y tras una estancia en un restaurante de Sevilla, Ferrán entró como jefe de partida en El Bulli en marzo de 1984. Desde ese momento su carrera estaría unida a El Bulli.

Por supuesto, que no puedo pensar que cualquiera se convierta en un Ferrán, ni mucho menos lograr un Bulli en nuestro país. A lo que quiero referirme es a que personas con probadas  calificaciones sean becadas, y entrenadas en una especie de Bulli. Donde aprenderán los principales conceptos de la cocina, para más adelante fajarse a crear platos atractivos, tomando como base los sabores, y los Ingredientes.

A propósito de Ferran Adria y el Bulli, no puedo dejar de traer a colación a una dominicana. Se trata de  María Marte (Jarabacoa, 1976) una cocinera dominicana que desarrolla su actividad profesional en España. Con su trabajo como chef de “El Club Allard” (Madrid), el restaurante ha logrado mantener sus dos estrellas Michelín, siendo la única cocinera de Madrid que cuenta con estos dos reconocimientos.

Se me ocurre pensar en un encuentro entre Luis Marino López y María Marte, el primero con su espíritu emprendedor, y la segunda con su talento y conocimientos de la cocina revolucionaria, se podría darle forma a ese gran restaurante y esa escuela tan necesaria, antes de que sigan sus propios senderos de éxito. Luis Marino en República Dominicana y  María Marte en España.

https://www.youtube.com/watch?v=UgU_6k7-AV4

Entonces si República Dominicana estará en condiciones de hablar de una gastronomía a la par con cualquier otra. Y presentarla al Mundo conjuntamente con su riqueza monumental bien conservada y presentada, como lo estuvimos a punto de lograr de 1967 a 1978. Y punto.

Un país que pretende asumir el liderazgo del turismo caribeño, y no solo del todo incluido, tendrá que dirigir sus pasos contando con una dirección comparable a los que lo han logrado. No con políticos que no entienden lo que hay que hacer, pero que son tan audaces que se creen capaces de dirigir hasta la puesta en valor de un centro histórico.

Un ejemplo de lo que yo sugiero hay que hacer, de no encontrarse candidatos jóvenes, inteligentes y deseosos de aprender, apague y vámonos.

Este artículo, editado, fue publicado en MI PROPUESTA  el 27 de junio de 2015