ARQUITECTURA DE LA ANTIGUA PERSIA (IV)

Antes de continuar mi recorrido virtual por los predios del antiguo Imperio Persa: sus principales ciudades, y monumentales estructuras, comienzo ilustrando este artículo con fotografías de las ruinas de Pasargada, y del palacio Bar-e-Aan…

PASARGADAS

 

Pasargada o Pasargadas (del griego Πασαργάδαι, procedente del persa پاسارگاد – Pāsārgād) fue la primera capital del Imperio persa aqueménida bajo Ciro II el Grande, que emprendió su construcción (559-530 a. C.) Actualmente, es un yacimiento arqueológico ubicado al sur del actual Irán, en el condado de Pasargadas, provincia de Fars, sobre una estribación oriental de los montes Zagros. Dista unos 100 km al noreste de la actual ciudad de Shiraz, y unos 87 km al noreste de la que fue posteriormente capital aqueménida, Persépolis. Llegando a ocupar unas 160 hectáreas en superficie. Fue perdiendo importancia como capital con la fundación de Persópolis, si bien su carácter de primera capital, unido al hecho de que en ella se ubica la sencilla tumba de Ciro II el Grande, el fundador del imperio aqueménida, la hizo un lugar digno de respeto que ha perdurado hasta nuestros días.

El 12 de octubre de 1971 se dieron comienzo oficialmente a las celebraciones del 2500 aniversario de la dinastía persa con el homenaje que encabezó el Sha Reza Pahlevi y la familia imperial al Emperador Ciro el Grande, fundador de la dinastía, y creador de la “Primera Declaración de los Derechos Humanos” contenida en el Cilindro de Ciro.

Imagenes de la salutación de la familia imperial e invitados, y sala de banquetes estatal instalada en una tienda en Persépolis con motivo de la celebración del 2500 aniversario de la Dinastía Persa. Primer acontecimiento que reunió a todas las familias reales extranjeras y jefes de estado. La mesa de honor fue diseñada para permitir a todos los invitados principales tener un lugar de honor similar.

El 12 de octubre de 1971 se dieron comienzo oficialmente a las celebraciones del 2500 aniversario de la dinastía persa con el homenaje que encabezó el Sha Reza Pahlevi y la familia imperial al Emperador Ciro el Grande, fundador de la dinastía, y creador de la “Primera Declaración de los Derechos Humanos” contenida en el Cilindro de Ciro.

Ciro II el Grande comenzó a construir la capital, estando inacabada cuando murió en batalla, en el 530 o 529 a. C. Otra tumba con los restos de su hijo y sucesor, Cambises I, ha sido encontrada en Pasargada, cerca de la fortaleza de Toll-e Takht.

Pasargada siguió siendo la capital del imperio aqueménida hasta que Cambises II la trasladó a Susa, y más tarde Darío fundó Persópolis. El yacimiento arqueológico se extiende por 1,6 kilómetros cuadrados e incluye una estructura que habitualmente se cree que es el mausoleo de Ciro, la fortaleza de Toll-e Takht en lo alto de una colina cercana, y los restos de dos palacios reales y jardines. Los jardines persas de Pasargada constituyen el ejemplo más antiguo que se conoce del chahar bagh  (estilo de jardín persa), o diseño de jardín cuádruple. Véase Jardín Persa.

La denominación de jardín persa remite a una tradición y a un estilo de la concepción de los jardines que tienen su origen en Persia (actual Irán). Tradicionalmente estos jardines eran “espacios cerrados”. La palabra persa (en avéstico) para definir “espacio cerrado” era pairi-daeza que se transmitió en la mitología judeocristiana con el nombre de Paraíso, el Jardín del Edén.

El monumento más importante en Pasargada es la tumba de Ciro II el Grande. Esta es uno de los dos modelos de tumbas que existieron en el arte persa del período aqueménida. Se trata de una construcción en forma de edículo, con frontón  y cubierta a dos aguas, relacionado con el estilo griego de Asia Menor. El otro modelo es el de la tumba de Darío I en Naqsh-e Rostam, excavada en la roca como los hipogeos (Construcción subterránea o excavada en una roca con techos abovedados, que algunas civilizaciones antiguas utilizaban como lugar de enterramiento) egipcios. 

Son famosas las dos expresiones atribuidas a Siro II el Grande, una la inserté en el primer artículo, y la otra es esta: “Viandante, soy Ciro, quien dio a los persas un imperio, y fue rey de Asia. Por lo tanto, no me tengas rencor por este monumento.”

Pasargada fue el primer yacimiento arqueológicamente investigado por el arqueólogo alemán Ernst Herzfeld en 1905, y continuadas en una temporada de excavaciones en 1928, junto con su asistente Friedrich Krefter . ​Desde 1946 los documentos originales, libros de notas, fotografías, fragmentos de pinturas murales y cerámica de las primeras excavaciones se conservan en la Galería Freer del Smithsonian Institution , en Washington, D. C. Después de Herzfeld, Aurel Stein completó el mapa del sitio de Pasargada en 1934. En 1935, Erich F. Schmidt produjo una serie de fotografías aéreas de todo el complejo.

  

Dos de la infinidad de objetos que se conservan en la Galería Freer del Smithonian.

En Pasargada los palacios son más pequeños que los que podemos encontrar en Persépolis, y los relieves no son tan realistas. Estos son más simbólicos y hacen referencia a temas mitológicos. Otra diferencia son las columnas, mientras que en Persépolis están esculpidas, las de aquí son lisas. Se puede ver por tanto una clara evolución de la arquitectura y escultura de los persas hacia un resultado más perfecto que muestra todo su esplendor en Persépolis. La pena es que no ha quedado mucho de lo que debió haber sido la ciudad.

Relieve de los que se encuentran en Pasargada

Desde 1949 hasta 1955, trabajó allí un equipo iraní liderado por Ali Sami. Un equipo del Instituto Británico de Estudios Persas, liderado por David Stronach  retomó las excavaciones entre 1961 y 1963. ​ Fue en los años sesenta cuando se excavó un depósito conocido como el tesoro de Pasagarda cerca de los cimientos del “Pabellón B” del yacimiento. Se remonta a los siglos V-IV a. C., y está formado por joyería aqueménida  ornamentada, realizada con oro y piedras preciosas; actualmente se encuentra en el Museo Nacional de Irán y el Museo Británico.  ​

 

Después de un tiempo, el trabajo fue retomado por la Organización del Patrimonio Cultural Iraní y la Maison de l´Orient et de la Méditerranée de la Universidad de Lyon en el 2000.

La ciudad de Pasargada, fundada en el siglo VI a.C. por Ciro II el Grande en la región de Pars, cuna del imperio persa, fue la primera capital de la dinastía de los aqueménidas. Sus palacios y jardines, así como el mausoleo de Ciro, no sólo constituyen una muestra excepcional de la primera fase del arte y la arquitectura aqueménidas, sino también un testimonio ejemplar de la civilización persa.

https://www.youtube.com/watch?v=PztulMirfUs

Muy posiblemente los sasánidas heredaron el culto zoroastrista del rey Darío I, que fue el primero en introducirlo en la corte aqueménida. No está claro que este monarca ordenara construir la denominada Ka’ba-i-Zartosht, bloque pétreo cercano a su tumba, aunque es probable que así fuera. El cubo de Zoroastro, que es lo que significa su nombre, debió ser usado en algún tipo de ceremonia relacionada con el fuego sagrado, según se infiere de una inscripción dejada allí por el alto sacerdote Kartir, aunque su verdadero propósito es todavía desconocido. De hecho, algunos estudiosos apuntan a la posibilidad de que sirviera también como sepulcro, concretamente de algún otro monarca de la época que hubiese querido pasar a la posteridad en la cercanía de tan ilustre antecesor.

El Ka’ba-i Zartosht (en persa کعبه زرتشتalt: Kaba-i Zardusht, Kaba-ye Zardosht), que significa el “Cubo de Zoroastro”, es un edificio de época aqueménida del siglo V a. C. en Naqsh-e Rostam, un sitio arqueológico justo al noroeste de Persépolis, Irán. Está situado en las proximidades de la ciudad de Shiraz, la capital de la provincia iraní de Fars.

Ya concluyendo este artículo, buscando referencias del Cubo de Zoroastro, me topé con algo impresionante, que me permití copiarlo por su interés histórico.

Adviertan el estado en que se encontraba todo antes de las excavaciones  de principios del Siglo XIX.

https://www.labrujulaverde.com/2017/11/las-monumentales-tumbas-de-los-reyes-aquemenidas-en-naqsh-e-rostam-dario-jerjes-artajerjes

 

 

 

 

 

 

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ARQUITECTURA DE LA ANTIGUA PERSIA (III)

ECBATANA

IMPERIO PERSA HACIA 550 a.C.

Ciudad de los babilonios, una de las capitales del imperio persa.

Después de haber empezado a incursionar en un complicadísimo tema del que tenía limitados conocimientos y, como expresara en mis dos anteriores lucubraciones, que ha sido producto de mis conversaciones con mi yerno de origen persa, no pude desechar las facilidades del Internet para continuar cucutiando. Y como recompensa me topé con verdaderas maravillas parcialmente desconocidas por mí. Que a continuación, y después de fajarme a estudiarlo, aunque superficialmente, trataré de describir algunas de estas.

El haber iniciado esta serie por el final, dedicada a Persépolis, fue como consecuencia de la admiración que comencé a sentir al observar fotografías, y documentales, al igual que leer documentos procedentes de diferentes fuentes, principalmente, de Internet. Una vez metido medio de lleno en un tema tan fascinante como escambroso, no pude resistir la motivación y continuar echando hacia atrás. Encontrándome con ciudades e imperios anteriores al de Darío I, y de su obra más extraordinaria, Persépolis.

De manera resumida continuo por el principio, que según la historia le corresponde a la ciudad de Ecbatana. Fundada en el Siglo VIII a. C. por el rey medo Ciáxares.

Ecbatana (en antiguo persa: Haŋgmatana, es, según lo que la tradición supone, la capital de Astiages (Istuvegü), adoptada por el emperador persa Ciro II el Grande en el sexto año de Nabonido (549 a. C.). Los griegos la suponen capital de Media, y le atribuyen su fundación a Deyoces (la Daiukku de las inscripciones cuneiformes), de quien se dice que su palacio estaba rodeado con siete muros concéntricos de diferentes colores.

Hasta ahora no hay pruebas de la existencia de Media en la colina de Hagmatana. Sólo las evidencias observadas en la zona pertenecen a la época parta posterior. No se menciona a Ecbatana en las fuentes asirias. Algunos estudiosos han sugerido que la Sabbat la menciona con frecuencia en los textos asirios. De hecho, ha sido una forma anterior de la Ecbatana que se menciona más adelante en las fuentes griegas y aqueménidas.

  

  

Sir *Henry Rawlinson intentó probar que hubo una segunda y más antigua Ecbatana, en Media Atropatene en la ubicación de la moderna Tajt-Soleimán, pero los textos cuneiformes hacen suponer que sólo había una ciudad de ese nombre, y Tajt-e Soleimán es la Gazaca de la geografía clásica. Ecbatana fue la principal casa de moneda para los partos, ahí se produjeron dracmas, tetradracmas, y otras variadas denominaciones en bronce. También es mencionada en la Biblia por su nombre arameo: Acmeta.

Ecbatana/Hamadán, en el actual Irán, no debe confundirse con Ecbatana/Hamath, en Siria, donde murió Cambises II de acuerdo al historiador Herodoto.

“Al entrar en Média, San Rafael conduce al hijo de Tobit a la ciudad de Ecbátana, para encontrar a Raquel y a su hija Sara, ambos familiares del jóven según la tradición de la época, Tobías tendría el derecho de casarse con Sara por ser el pariente más cercano a ella. Sin embargo, Tobías cuestiona al angel: “Escucho decir que ella ya fue entregada a siete hombres en casamiento, y todos, cuando se iban a acercar a ella, murieron” (Tb 6, 14)

Como habrán podido darse cuenta, esta es una historia complicadísima, y diversas opiniones.  Pero leyendo este resumen, y observando algunas de sus ruinas y diversos elementos es posible tener una idea de lo que fue aquello.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ARQUITECTURA DE LA ANTIGUA PERSIA (II)

imperio-persa-1

El arte desarrollado por los conquistadores persas se caracterizó por su elegancia, gracia y suntuosidad. Inseguros de su insipiente nivel cultural, los persas asumieron ejemplos de las civilizaciones artísticamente más avanzadas que habían subyugado. No vacilaron en hacer uso de toda clase de formas tomadas de los egipcios, jonios, fenicios, babilonios y asirios. Pero como estaban dotados de originalidad e iniciativa propia no copiaron exactamente, sino que dieron una calidad propia de ellos a sus realizaciones. De ahí la magnificencia de los diferentes componentes arquitectónicos en Persópolis.


Luxor, Egipto antiguo. Notable semejanza entre este monumento egipcio y el de las puertas Perséolis.

   

Jonios                                                   Tiro – Fenicia.  (Capitel parecido a los corintios de                                                                    Grecia)

“Jonia es el nombre con el que se conocía en tiempos de la Antigua Grecia a la costa centro-occidental de Anatolia, llamada también Grecia asiática, y que incluía además las islas adyacentes. Es una región histórica de la actual Turquía cercana a la ciudad de İzmir.

Tiro es una ciudad situada en el sur del Líbano. Con 117.100 habitantes, Tiro se encuentra en la costa oriental del mar Mediterráneo, unos 37 km al norte de Acre, y 32 km al sur de Sidón. El nombre de la ciudad significa ‘roca.

Hipordrome de Tiro

ASIRIA Palacio de korshabad

Repasando la historia de Asiria, un país de la antigüedad situado en el suroeste asiático en la antigua Mesopotamia, en el valle del río Tigris, cuyos límites fueron: al norte de las montañas de Armenia, al sur Caldea (Babilonia), al este la Media y al oeste Mesopotamia, tuve que hacer una digresión para mostrar detalles de su arquitectura, de la que los persas se sirvieron para la edificación de sus palacios.

Khorsabad o Dur Sarrukin (“La fortaleza de Sarrukin) fue la cuarta capital del reino de Asiria. Está situada a 15 kilómetros al noreste de Mosul. Alli  el rey Sargón II construyó el centro del reino hacia 717 a. C.

Puerta de Mimrub. Durante los trabajos de arqueología.

Los Toros Alados en el Louvre

Dibujo de la Puerta de los Leones en Persépolis

Salón del trono de Jorsabad. Actualmente en Chicago

Proceso de las excavaciones arqueológicas de 1853, en las que fueron rescatadas una de las puertas del Palacio de Jorsabad, posteriormente trasladas a Chicago. A la vez que el mismo motivo tratado por los persas en Persópolis. Demostración de la tesis de algunos expertos que plantean el uso de los persas de formas antiguas, pero realizadas a su manera. En este caso esculturas asirias.

Otros detalles a tomar en consideración son el hecho de que en la arquitectura persa parte de la representación de la mayoría de la figura humana era, más bien, como las de sus antecesores, a base de bajos relieves, o grandes figueas como las de toros esculpidas tridimencionalmente. muy diferente a la perfección lograda por los griegos, y continuada  por los romanos.

El Imperio Persa no solo se distinguió por su excelente obra arquitectónica y urbanística, sino que, igualmente, incursionó, masivamente, en la construcción de carreteras, acueductos, y hasta un canal. La extensa distribución de la red de carreteras contribuyó al desarrollo del comercio entre las distintas *satrapías. El camino real del imperio persa comenzó en Lidia, cruzó Asia Menor y Babilonia, y desde allí a Susa y Persépolis.

*“Sátrapa (del antiguo persa xšaθrapā(van), «protector de la tierra/país», es el nombre que se le dio a los gobernadores de las provincias de los antiguos imperios medo y persa, incluyendo la Dinastía Aqueménida y varios de sus herederos”

Carretera persa

En cuanto al sistema de captación y distribución del agua, incluyo un link que contiene dos videos, (Islamic Water Enginneering) y (Iran-Qanat de Yard), uno detrás del otro.

Acueducto persa

https://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/19650981/Mira-la-increible-ingenieria-persa-de-la-antiguedad.html

El círculo rojo señala el lugar donde se inició la construcción del canal. 

En el 492 a. C., durante la Primera Guerra Médica, el padre de Jerjes I, Darío I el Grande, había perdido cerca de 300 naves y unos 20.000 hombres al ser sorprendida la flota de Mardonio por una tormenta mientras trataba de bordear la península del monte Athos, continuando su avance tras la conquista de la isla griega de Tasos. Para evitar el error de su padre en la Segunda Guerra Médica, Jerjes mandó excavar un canal en el istmo que permitiera pasar dos barcos al mismo tiempo para no tener que rodear el cabo

Según lo relatado por Heródoto, Jerjes confió la excavación del canal a Bubarés y Artachéés, ambos persas de alto rango. Pero poco antes del final de la obra, Artachéès cayó gravemente enfermo y murió, lo que fue interpretado por el rey como un gran desastre y un mal presagio.

Gate (portal) de acceso a Perséolios

Vista aérea de Persépolis en ruina

Asuero

Asuero (hebreo: אחשורוש—Ajashverosh) es el nombre que recibe en el libro bíblico de Ester el rey persa con quien la joven hebrea contrajo matrimonio por consejo de su tutor y (posible) primo Mardoqueo (hebreo: Mordechai). Se le ha identificado con Jerjes I, quien sucedió a su padre Darío I.

Jerges

En otra oportunidad trataré de continuar con el tema, de manera que nos pueda servir para cuantificar y comparar las obras de ambas civilizaciones. En el caso que nos ocupa la persa y la griega. Ambas descendientes de otras civilizaciones. Sin que por ello tengamos que referirnos a otras igualmente lejanas del oriente como la india, y la china. De las que conocemos mucho menos. De la egipcia, aunque no tan lejana, por razones bien conocidas mundialmente ha sido tratada de manera similar a las occidentales.

En el prólogo de la obra El antiguo Oriente, su autor, Mario Liverani, expresa:

“La publicación de esta edición española de mi volumen El antiguo Oriente, cuando han transcurrido siete años desde su primera edición italiana, es para mí un motivo de gran satisfacción, aunque también me pone en un aprieto…La italiana, pese a que ha sido y es una de las lenguas fundamentales en los estudios de historia antigua clásica, nunca lo ha sido en los estudios sobre el antiguo Oriente, y me parece que con el paso del tiempo cada vez son menos numerosos los estudiosos y estudiantes que la entienden (sobre todo en América, pero también en Europa).

En cualquier caso, no hace falta insistir mucho en el especial interés que tienen las civilizaciones del antiguo Oriente para nuestra cultura, ya que forman sus raíces más profundas y directas. Antiguamente el único enlace con estas raíces era el Antiguo Testamento, que se desenvuelve en el ámbito de estas civilizaciones y provee sus premisas. Hoy día se añade cada vez más autoridad otro enlace de tipo estructural: en Oriente Próximo aparecieron por primera vez una serie de innovaciones que tuvieron una enorme importancia para la historia mundial (revolución neolítica, revolución urbana, nacimiento del estado, formación de los primeros imperios, invención de la escritura y del alfabeto, y muchos otros elementos técnicos e ideales). Estas innovaciones nos permiten estudiar las que podríamos llamar (formas simples) de nuestra cultura en el momento de su primera y más clara formulación.”

 Mario Liverani

Roma, 1994

En el prefacio el autor amplía sus conceptos en relación a la historia del antiguo Oriente, pero su tamaño me impide agregarlo a este breve relato.

Ciro II el Grande (circa 600/575 – 30 a.C.) fue un rey aqueménida de Persia (circa 559-530 a. C.) y fundador del Imperio persa aqueménida, (en persa antiguo: Haxāmanišiya), tras vencer a Astiages, último rey medo (550 a. C.) y extender su dominio por la meseta central de Irán y gran parte de Mesopotamia. Sus conquistas se extendieron sobre, Media y Lidia, y Babilonia, desde el mar Mediterráneo hasta la cordillera del Hindu Kush, con lo que creó el mayor imperio conosido hasta entonces.                                                                                                                          

ARQUITECTURA DE LA ANTIGUA PERSIA

Persépolis,_Irán,_2016-09-24,_DD_64-68_PAN

“Una de las aportaciones más extraordinarias de Irán al progreso de la civilización es la dimensión sagrada del espacio y la articulación de dicho espacio en soluciones arquitectónicas que han influido, decisivamente, en la arquitectura islámica y europea.” (Wikipedia)

Aunque no me considero un gran connoisseur del arte y, ni siquiera, de la arquitectura, que es de la que tengo mayores conocimientos e inquietudes, me he atrevido a incursionar en un tema del que empecé a tomar verdadera consciencia no hace mucho tiempo.

Desde niño siempre tuve gran fascinación por ciudades de la antigüedad, y lo que ha quedado de ellas. Visitar impactantes sitios arqueológicos ha sido uno de los motores que más me han impulsado a viajar, aunque lamentablemente, casi exclusivamente por Occidente. No obstante, después de haber visitado algunas de ellas, me he quedado con las ganas de ver las del Oriente, entre las que se encuentran las impresionantes ruinas del Imperio Persa, que se extendía desde Grecia y Egipto en el oeste hasta la India al este, dejando un legado cuyas depredadas ruinas han salido a la luz gracias a las excavaciones arqueológicas iniciadas en el siglo XIX.

Mi relación con el esposo de mi hija Gricel, quien procede de la tierra a la que me voy a referir, y quien despertando en mí la curiosidad por conocer lo que fue el Imperio Persa, y su arquitectura milenaria, me puse en movimiento para tratar de conocer en qué consistió esa civilización, hasta ser derrotado su imperio, y destruida y saqueada su principal joya arquitectónica por el ejército griego conducido por Alejandro Magno. Me refiero a Persépolis, tercera sede del trono de la dinastía aqueménida.

“La dinastía aqueménida (en persa antiguo: Haxāmanišiya) fue una dinastía que gobernó el Imperio persa, fundada por Ciro I el Grande, tras vencer a Astiages, el último rey de los medos (550 a. C.) y extender su dominio por la meseta central de Irán y gran parte de Mesopotamia.”

Durante mi paso por la primaria, secundaria, y la universidad, donde estudié arquitectura, fue muy poco lo que llegué a tratar de la civilización oriental. De ahí obedece mi escaso conocimiento del arte y la arquitectura del Imperio Persa. Por otro lado debo enfatizar que mi apego a la historia del Descubrimiento de América, y a los restos arquitectónicos que han quedado de aquella conquista y poblamiento y, por otro lado, mi preocupación por el futuro del patrimonio arquitectónico de la humanidad, han sido responsables de que me mantuviera alejado de sus orígenes, y épocas subsiguientes. Lo que me ha costado, hoy día, tener que enfrascarme a cucutiar la computadora de manera  que permita actualizarme de lo que las circunstancias y el destino me impidieron.

Por otro lado, al estar metido de lleno en mi trabajo como arquitecto restaurador hasta llegar a desentenderme de otros asuntos, y culminada esa tarea enfrascarme a escribir lucubraciones y publicarlas, entre otros oficios, no se me ocurrió volver a estudiar, entonces, lo que me faltaba por aprender hasta que despertara con el firme propósito de familiarizarme, aunque fuera superficialmente, de lo ocurrido hace miles de años del otro lado del Mundo. Y después empezar a darme canta de lo ocurrido en él en relación al desarrollo de su arquitectura.

Gracias a la computadora y a mi yerno, Mehran Moarefi, he decidido empezar a actualizarme lo suficientemente hasta llegar a atreverme a escribir esta lucubración. Esperando no haber metido la pata en algo tan importante como la historia de la civilización correspondiente a las primeras poblaciones del Oriente. Pero resulta que lo estoy haciendo para cumplir con un deber de consciencia, y no continuar ignorando algo tan importante. A la vez que contribuir, dentro de lo posible, a clarificar la preponderancia que se le ha otorgado a la arquitectura occidental, iniciada con la griega.

Cuando hace algún tiempo conversando con mi yerno le hice mención de lo que acabo de decir, su  reacción fue determinante. Y como suele suceder en estos casos, la de él consistió en aclararme que la Acrópolis y el Partenón, considerado este último una de las siete maravillas del Mundo, orgullo de la cultura griega y occidental, es producto de un criterio que ha existido desde entonces en esta región del Mundo. Y en gran medida lo ha sido debido al desconocimiento del origen, desarrollo, y desaparición de una gran parte de la arquitectura persa del Antiguo Oriente. Que no hace mucho tiempo ha venido siendo rescatada de entre sus  escombros, y expuestas a la vista. Lo que ha ocasionado que surgieran diversas reacciones entre los más entendidos.

 “Es evidente la importancia de las civilizaciones del Antiguo Oriente para la cultura «occidental». Fue en Oriente Próximo donde surgieron las primeras innovaciones decisivas en la historia mundial y a pesar de que existen numerosas síntesis sobre la cuestión, faltaba una obra de conjunto que adoptara una metodología histórica más rigurosa”  (EL ANIGUO ORIENTE-Mario Liverani, 1991, y 1995 traducción castellana)

A todo esto cabría preguntarse, si no obedecerá este concepto a que tal condición haya sido consecuencia de variadas circunstancias, entre las que prevalece la de índole regional. Además de las lamentables condiciones en que quedara la mayor parte de ese patrimonio, a la que ha contribuido una posterior depredación. Siendo para mí su principal respuesta la necesidad de un congreso mundial, si es que no se ha celebrado ya, y yo lo desconozca, en el que se dilucide tan importante asunto para beneficio de las generaciones presentes y futuras. Al mismo tiempo que se produzca una devolución de lo saqueado, y restituído a sus lugares de origen, que permita poder admirar lo que resulte de ello.

“La primera capital del Imperio persa aqueménida fue Pasargada (procedente del persa پاسارگاد – Pāsārgād) bajo Ciro el Grande que emprendió su construcción (559-530 a. C.); donde también se encuentra su tumba. Fue una ciudad en la antigua Persia, actualmente, convertida en un yacimiento arqueológico ubicado al sur del actual Irán, en el condado de Pasargada, provincia de Fars, sobre una estribación oriental de los montes Zagros. Distante unos 100 kms. hacia del noreste de la actual ciudad, y unos 87 al noreste de la que fue su posterior capital aqueménida, Persépolis.

Ruinas de la ciudad de Pasargada, fundada por Ciro el Grande.

Tumba de Ciros el Grande en Pasargada.

Oh, hombre, quien quiera que seas, vengas de donde vengas, soy Ciro el Grande, quien fundó el imperio de los persas. No tengas rencor, pues, a esta poca tierra que cubre mi cuerpo”.

Hacia 512 a.C. el rey Darío I el Grande emprendió la construcción del masivo complejo palaciego, llamado Persépolis, ampliado posteriormente por su hijo Jerjes y su nieto Artajerjes.” (https://es.wikipedia.org/wiki/Pasargada)

Concepción artística de Persépolis. Inclyendo una sección, detalle, plano, y vista aérea.

Obra ésta que ha sido considerada la más valiosa de las construidas por el hombre desde la prehistoria hasta bastante avanzada la historia. Apreciación hecha no obstante los destrozos a que fuera sometida, pero que gracias a los adelantos de la arqueología, y a las composiciones virtuales, se han logrado reconstrucciones fiables, que permiten tales juicios.

De Darío I el Grande no haber sido derrotado, y Persépolis destruida, quien quita que los conceptos que se han mantenido en occidente desde entonces hubiera sido posible que se sustentaran otras consideraciones, como la que se ha despertado en mí, y me ha permitido escribir esta lucubración.

https://www.youtube.com/watch?v=yb8J-UAx3pg

Para complementar los conocimientos sobre el Imperio Persa, y Persépolis, muchos otros videos se podrán ver, extraídos del mismo link.

Lo anteriormente expuesto me ha provocado hacer esta pregunta: ¿qué ha sucedido que durante tantos siglos no se le haya dado en Occidente su justo valor en términos artísticos y arquitectónicos, a tanta grandeza? Entendemos, por un lado, que su  emplazamiento geográfico ha influido para que no se ponderara de la misma manera que lo desarrollado por los griegos, seguidos por los romanos. Y por el otro lado, la teoría de los tres órdenes arquitectónicos representados por los tres capiteles (dórico, jónico y corintio)

Capitel de columna persa que se encontraban en Persépolis.

Una columna (misma palabra en latín, derivada de columen, “sostén”, “soporte”) es un elemento arquitectónico vertical de forma alargada, y de sección, mayoritariamente, circular, que normalmente tiene funciones estructurales, aunque también pueden erigirse con fines decorativos. Algunas de las columnas más elaboradas del mundo antiguo son las de los persas, especialmente las erigidas en Persépolis cuyos capiteles estaban compuestos entre otros elementos decorativos con prótomos de toro (Prótomo o prótome es la representación de un animal real o imaginario, de un monstruo o de una persona). Los egipcios, los persas y otras antiguas civilizaciones utilizaron las columnas de manera estructural, para sostener los tejados de sus edificaciones. Y en cambio, utilizando muros construidos de ladrillo, y decorados exteriormente con relieves o pinturas, para conformar las estructuras interiores y de sus fachadas. A veces compartidas con columnas. Por su parte, los griegos las usaron para importantizar sus exteriores. El Partenón y la multiplicidad de ejemplares similares en diferentes lugares de su mperio es el mejor de los ejemplos.

El Partenón

Entrada a la Acrópolis

Entrada a Persépolis, iniciada a través de una escalinata soportada por un muro esculpido en bajo relieve, representando una procesión. 

Procesión esculpida en bajo relieve que se encuentra en otra escalinata

El templo Hefestión, al igual que otras obras similares, ubicadas en el Agora de Atenas, y otros lugares de Grecia, y fuera de esta, son algunas de las edificaciones que siguieron el estilo del Partenón.