ARTÍCULOS SOBRE LAS OBRAS DE LA OPC (Continuación)

12.- SECTOR DE LA ATARAZABA (PRIMERA ETAPA)

Vista aérea en la que vemos el Alcázar, y a su derecha la calle Atarazana restaurada, las Atarazanas Reales, y la calle Vicente C. Duarte. En primer plano la Puerta de la Atarazana, y tramo de muralla reconstruido. Todas la obras realizadas por la OPC.

Otro proyecto que la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC) inició en el año 1971, constituyéndose en uno de los más decisivos forjadores de la campaña iniciada en 1967, y clarinada de lo que se veía venir, fue el rescate y revalorización de ocho casas del Siglo XVI, de la entonces calle conocida como Presidente González, y rebautizada con su nombre original: Atarazana. Paso a paso las cosas se iban cumpliendo, y desarrollándose, según lo planificado.

Dos años antes de iniciado el proyecto fueron inaugurados, oficialmente, la sede de la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC), situada en la acera de enfrente de las ocho casas de la misma calle, y los trabajos de reparación de los daños sufridos durante la Revolución de Abril en el 1965 por el Alcázar de Colón.  Motivo por el cual el Presidente Balaguer asistió a dichos actos, saliendo de su automóvil frente a la oficina, recorriéndola primero, y subiendo por la escalera del patio para pasar al Museo Virreinal, y luego al Alcázar. Cuando atravesábamos el patio para subir al segundo piso, donde se encontraba el museo, el presidente,  alarmado al ver las condiciones en que se encontraban las casas de la acera de enfrente, y la gente que las habitaba, me ordenó ejecutar un proyecto que resolviera el estado en que se encontraba el sector, que contribuiría a incrementar la atracción turística que sería una vez concluido.

En esta oportunidad explicaré, sucintamente, en lo que constituyó el proyecto. Algunas situaciones que se sucedieron antes de iniciarlo nos alertaron para que estuviéramos preparados en caso de que mis opositores se expresaran en términos negativos. Lo que, por supuesto, no sucedió.

La aparición de la verdadera imagen del histórico conjunto de la calle Atarazana fue descubierta a partir de los inicios de los trabajos de investigación arqueológica y arquitectónica. Dicha imagen totalmente camuflada con intrascendentes superposiciones llevadas a cabo a partir de finales del Siglo XIX, a las que correspondían los balcones corridos, los vanos de puertas y ventanas, los antepechos, y otros detalles menos relevantes, fue totalmente modificada, según fueron apareciendo los vestigios originales, tanto exterior como interiormente.

El principal ejemplo de nuestra responsable actuación fue el de la casa N.9, en la que el camuflaje ocultaba una fachada de piedra, posiblemente la primera de ese tipo construida en el Nuevo Mundo. Según suposiciones del Reverendo Fray Vicente Rubio su ubicación cercana al desembarcadero, la rusticidad del trabajo de piedra, y otros elementos, hacían pensar que fue esta, y no la Casa del Cordón, la que fuera construida primero.

Las demás casas construidas de mampostería de mala calidad, fueron vueltas a empañetar y encalar, según las muestras que fueron apareciendo, y que salieron a la luz durante las investigaciones correspondientes. Solo manteniendo vistos los trabajos de piedra de las arcadas en los patios, y los ladrillos de algunos arcos.

De tal manera llegó a concitar el proyecto el entusiasmo general de la población, que algunos comunicadores sociales respetables de aquellos tiempo lo expresaban en sus reportajes. En fecha 22 de enero de 1973, el destacado columnista José Ernesto García Aybar, en uno de sus TEMAS NACIONALES comentó lo siguiente: “La obra arquitectónica y artística realizada por la Oficina de Patrimonio Cultural para restituirle su primitivo aspecto al sector capitaleño conocido como La Atarazana, bien puede calificarse, sin lisonja de ninguna especie, para todos quienes intervinieron en ella, como notable y valiosa. El cambio que se ha operado en ese de los más antiguos rincones de la Ciudad Primada resulta, por su casi perfección, hasta cierto punto increíble, así como demostrativo tanto del previo y adecuado estudio acerca del estilo de arquitectura que caracterizaba  a los edificios restaurados cuando fueron construidos, como el cuidado y delicadeza con que fue realizada la labor reparadora para la obtención de tan prodigioso resultado”.

Tales expresiones de reconocimiento constituyeron para nosotros un bálsamo de satisfacción, dado lo sensato de quien lo expresara. Muy especialmente, tratándose de un hombre sumamente culto, que no tenía pelos en la lengua para decir lo que pensaba, sin tener miramientos en lo decía.

Decididos a continuar de inmediato con el proceso de rescate del todavía arrabalizado, y semi destruído sector se procedió a dar inicio, antes de haberse terminado la primera etapa, al impostergable rescate del uno de los más valiosos monumentos de cuantos han perdurado en nuestra Ciudad Colonial. Se trató de las Reales Atarazanas de Santo Domingo ubicadas, precisamente, en el corazón del sector que lleva su nombre.

Ese era el ambiente que existía en el sector, y el que el Presidente Balaguer observó cuando dió la orden de hacerlo desaparecer.

Este rancherío se encontraba en el antiguamente llamado Solar de Santa Ana, detrás de las casas de la calle Atarazana, y frente a la calle Vicente C. Duarte. Ahí se desarrolló un estacionamiento de unos cien vehículos en un solo nivel, que no ofendía la visual del sector.

Para desarrollar el estacionamiento, y liberar las Atarazanas Reales hubo necesidad de demoler las tres edificaciones de concreto. La última de las cuales fue construida justo al lado de la parte posterior del monumento.

Actualmente la Oficina Supervisora de Obras del Estado (OISOE), de triste recordación para la Ciudad Colonial, está levantando un estacionamiento de varios niveles, cuyo extremo este esta siendo pegado de las Atarzanas Reales.

Una de las entradas al monumento al desastre monumental del lado opuesto, junto a la casa No.13 de la calle Atarazana.

Sean los atentos lectores el jurado.

 

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ARTICULOS SOBRE LAS OBRAS DE LA OPC (CONTINUACION)

Los artículos siguientes fueron compuestos, únicamente, para mi Página Web. Después de los números 10 y 11 los siguientes seran publicados a partir del 23 de octubre. Espérelos.

10.- CASA DE TOSTADO

Uno de los principales proyectos con los que la OPC dio inicio a sus actividades relacionadas con la restauración de monumentos fue el de la Casa de Tostado. Distorsionada su arquitectura casi completamente, pero conservando su principal elemento, como es la única ventana geminada que se conservara en América, perteneciente al gótico-isabelino de los Reyes Católicos, fue objeto de una minuciosa investigación arquitectónica. Era necesario hacerlo para poder saber lo que hubo y fue camuflado o destruido para proceder a determinar lo que había que hacer.

Como la idea que se concibió en principio fue devolverle, dentro de lo posible, sus características originales del Siglo XVI, perdidas en el transcurso de su larga existencia, se decidió eliminar todo lo nuevo, como era el balcón de concreto, y las cubierta del techo con planchas de zinc, de estilo curazoleño, al igual que unas anexidades de concreto en el patio. Y se clausuraron puerta y ventanas abiertas en épocas posteriores.

Despejada la estructura original de los agregados posteriores, y tratando de devolverle su aspecto original, fue reconstruido el mirador esquinero, del que no se pudo encontrar documentación alguna. No obstante, apoyados por el grosor de los muros que conforman la esquina del mirador en ambas plantas, muy diferente al de los demás, tuvimos la impresión de estos haber sido construidos de tal manera con el propósito sospechado. Igualmente fue reconstruida en concreto la doble arcada que da al patio, de la  que si se encontraron vestigios suficientes. De esa manera obtuvimos un ejemplar similar a como pudo haber sido, lo que era muchísimo mejor que lo que encontramos. Y para que quedara claro, que no era un pastiche engañoso, lo hemos dejado documentado todo para los que vengan después.

Los terrenos que ocupan la casa fueron objeto de una minuciosa investigación arqueológica, de las que fueron extraídos interesantes elementos propios de los quinientos años de la interesante estructura.

A diferencia de los planes concebidos originalmente para ocupar lo que fue una vivienda de principios del Siglo XVI se impuso la idea de que albergara objetos del Siglo XIX, para lo que fue emprendida una búsqueda de objetos pertenecientes a la única época de la que era posible encontrar piezas de alguna importancia en el país.

A propósito de tales esfuerzos, la señora Graciela García Godoy de Choten donó a la OPC una urna de porcelana francesa de gran valor artístico para que fuera exhibida en el Museo de la Familia del Siglo XIX.

Como ninguno de los trabajos anteriores a este no requerían ser inaugurados, el primero fue el de la Casa de Tostado.

 

Primer acto de inaugiración de las obras realizadas, a partir de entonces, por la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC) fue, precisamente, el de la Casa de Tostado. Además del Presidente Joaquín Balaguer y el Director de la OPC, Arq. Manuel E. Del Monte Urraca, aparecen mi esposa Urania, Altagracia Bautista de Suárez, Secretaria de Educación, María Cristina de Carías, y los Generales Ramón Emilio Jimenez, Secretario de las Fuerzas Armadas, Francisco Rivera Caminero, Jefe del Estado Mayor de la Marina de Guerra y, semi oculto, Neit Nivar Seijas, Jefe de la Polocía Nacional.

 

11.- CASA DE LOS CINCO MEDALLONES

Más conocida como la Casa de la Moneda, debido a la decoración plateresca de cinco medallones que presenta su portada, fue restaurada en el año 1971 después de haber sido adquirida por el Banco Central de la República Dominicana a sugerencia que le hiciera la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC). Es la única edificación del Siglo XVI que conserva ese privilegio de cuantas la tuvieran. Este importante monumento histórico fue mutilado en su extremo norte, y convertido dicho espacio en un callejón de acceso a una edificación de traspatio, que debió haberse demolido durante los trabajos de restauración de la casa. Pero, que por razones económicas, el proyecto no se completó como fue concebido. Y debido a ello tampoco fue inaugurada como se merecía. Quedándose entre los planes, el Museo Numismático, como se había quedado con las autoridades del banco.

Fue así como dicha institución gubernamental, que hubiera pasado a los anales de la historia del patrimonio cultural dominicano por tan poca cosa, dejó pasar tan importante oportunidad, después de haberse comprometido. Y continuando de esa manera los aportes de instituciones oficiales y privadas, que con tanto entusiasmo se inició con la restauración de la Capilla del Santísimo de la Catedral. Es así como, de ahí en adelante, el monumento ha estado “ahí”, siendo utilizado por un grupo de filatelistas que no han hecho lo que han debido hacer. Ni se lo ha exigido la autoridad gubernamental correspondiente.

Con el propósito de devolverle a la portada las proporciones pérdidas por causa de las modificaciones de la rasante a que habían sido sometida la calle de ese sector de la Ciudad Colonial, fue construida una plataforma de acceso, cuyo nivel superior coincidiera con la rasante perdida. Y la hermosa portada descansara sobre el nivel que tuviera antes de dichos trabajos. A la plataforma se accede mediante dos escalinatas colocadas en sentido contrario.

Por otro lado, el callejón sigue ahí, y la edificación de atrás, por igual. ¡Qué pena¡

Callejón de acceso a un tugurio, ocupando un valioso espacio de la Casa de la Moneda. Nuetro proyecto contemplaba la demolición de lo que hay detrás, y la extensión del monumento a sus estado original. Pero, ni eso, ni el museo, ni nada, se pudieron completar. Esperando un “mañana” que nunca vendrá.

Inconscientemente demolida en la década de los años cuarenta. De lo que se selvara la Casa de la Moneda.

Para construir ese adefecio, que sería ocupado por el Colegio Serafín de Asis, fue demolida una casa del Siglo XVI que ostentaba el regio portal.

 

 

 

 

 

ARTÍCULOS PUBLICADOS EN FACEBOOK

 RECORDANDO LAS OBRAS REALIZADAS POR LA OFICINA DE PATRIMONIO CULTUTAL (1967-1978)

Aunque con menos detalles este recorrido fue publicado en mi libro “MEMORIAS DE LA CIUDAD DE SANTO DOMINGO”, Origen, Decadencia, y Rescate de su Patrimonio Cultural, sin que su secuencia cubriera la totalidad de las obras desarrolladas en alrededor de doce años, se me ocurrió la idea de repetirlo de manera diferente. Esta vez aprovechando las facilidades de Fecebook y mi página web. Además, la única edición, que aunque fuera de mil ejemplares, es de suponer lo limitada de su lectura, y de la necesidad de que otras personas, que no alcanzaron a leerlo en el libro, habrán de beneficiarse en esta oportunidad.

Me he visto en la necesidad de hacerlo, entre otros motivos, por la infame manera en que he sido tratado por mis adversarios que, sin explicación alguna, que no fuera por envidia, han ignorado mi participación, y hasta subestimado mi capacidad para llevarla a cabo. Pero como dicen, que nunca es tarde si la dicha s buena, me he visto muy complacido al poder aplicarla. Y como dice la voz popular, lo he estado disfrutando, riéndome con la muela de atrás.

A continuación los primeros dos relatos, tal como fueran publicados en Facebook.

1.-   CAPILLA DE LA SOLEDAD

A finales de 1968, concluidos los trabajos de reparación de los daños ocasionados por la guerra de 1965 al Alcázar de Colón, y restaurada la casa de al lado para instalar la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC), y el Museo Virreinal,  se iniciaron los de restauración de la Capilla de la Tercera Orden de los Mercedarios, conocida como Capilla de la Soledad, justo al lado del templo dedicado a la Virgen de las Mercedes. En aquel entonces, ocupada por la Academia Dominicana de la Historia, presidida entonces por don Emilio Rodríguez Demorizi, ”el más grande y prolífico documentalista en la historiografía dominicana.”

Ya iniciados los trabajos fue cuando se tomaron fotos. Nótese el portal que había sido descubiero de las manos de cal que lo cubrían.

Fachada restaurada.

Techo renovado, totalmente, arcos liberados de pañete, al igual que las nervaduras de la media naranja., fueron algunos de los trabajos. Desde hace tiempo ocupada por un taller de carpintería, sostiene un abanadono total, y en medio de un pleito por su poseción.

Unos trabajos de los que no se ha dicho nada, por su relativa importancia, fueron los realzados en torno a la Puerta de San Diego, en los que se descubrieron detalles que habían sido tapiados. Trabajos que fueron suspendidos por la escasez de recursos, reanudándose, años después, por la Comisión de Monumentos, en los que se le encaquetaron unos escudos de piedra tallada traídos de España, sustituyendo lo que había quedado como prueba de la barbarie haitiana, deseosa de borrar el acervo iconográfico heredado de los españoles. Algo similar a lo que se hiciera en la fachada de la catedral, y otros monumentos, la casa de los Dávila, en uno de cuyos portales fue alterado un escudo sobre uno de estos. Quedando intocable el portal del Colegio de Gorjón (Centro Cultural de España), y de la Casa de los Cinco Medallones, y la del Tapao.

Foto antigua en la que se puede apreciar el frontón depejado, aunque se notaban las marcas de escudos, y el espacio a la derecha de la puerta sin ningún elemento arquitectónico.

Portón de entrada al Centro Cultural de España, originalmente Colegio de Gorjón. tal como se ha mentenido desde que los haitianos destrulleron los elementos decorativos oficiales correspondientes a la corona española.

El frontón despejado como cerresponde permancer.

Portada del Convento Mercedario actualmente en poder de la Masonería. Nótese el escudo de la orden religiosa destruido. Del que solo dejaron el marco coronado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PARA LOS QUE IGNORAN ESTAS COSAS

“En 1930, la Ermita de San Antón fue destruida por el ciclón San Zenón. Fue reconstruida por el ingeniero José Ramón Báez López-Penha de la Comisión de Monumentos, utilizando ladrillos y piedra como material de construcción y basándose en fotografías y pinturas existentes sobre la iglesia.” (CONECTATE.COM.DO)

Si la iglesia fue construida de piedra, y los dos portales también, como se puede advertir en la foto antigua, es hasta comprensible que quien la reconstruyó decidiera utilizar otros materiales para hacerlo, y empañetarlo.  Pero ¿Por qué reconstruir los dos portales de ladrillo?

Hubiese sido permisible que lo hiciera en épocas que no existían las normas internacionales de restauración, y se había iniciado el programa de Patrimonio Cultural en 1967, como lo hizo el mismo ingeniero en el palacete de Engombe. Pero cuando se realizaron los trabajos de San Antón (Década de los años ochenta) ya se habían hecho varios trabajos en los que las faltas se completaron con el mismo material. El Alcázar de Colón lo dice todo, habiendo sido anterior.

Con esa práctica hemos tenido que lidiar con los que todavía no acaban de entender que sí es aceptable completar los faltantes, dentro de lo posible, con el mismo material. Siempre que se hagan notar los materiales nuevos.

Y así seguimos. La reconstrucción del Hotel Francés es la muestra más reciente.

Fiel reconstrucción en la que se notan los sillares que quedaron, y los dos portales de ladrillo.

Los ladrillos corresponden a la restauración del Ing. Baez. 

Fotografía que aparece en la obra Los Monumentos Arquitectónicos de La Española, de 1946.

La ermita data de los primeros años del Siglo XVI. Construida antes que el Monasterio e Iglesia de San Francisco, con las mismas piedras extraídas de una cantera ubicada en la barriada de Santa Bárbara, que se encontraba a corta distancia. Y de donde se extrajo todo el material pétreo que se utilizó en la ciudad de Santo Domingo. Tanto para levantar muros y demás componentes (cornisas, jambas y dinteles de vanos, arcos y columnas, etc., al igual que para producir cal.

UN MERECIDO RECESO

En esta oportunidad me he apartado de los temas acostumbrados: historia, monumentos, restauración, arquitectura, viajes, ciudades del Mundo, y algo de política, etc., con los que cada semana trato de poner a mis tolerantes lectores a entretenerse o mortificarse. Mi … Continue reading

NO ES LO MISMO LO QUE SE VE SIN INVESTIGAR QUE LO QUE HAY

“A propósito de una hermosa fotografía pegada en Fecebook por Guillermo Armenteros se me ocurrió pegar estas tres, en las que se puede ver el frontis de la Capilla del Rosario de la Iglesia de Santo Domingo antes y después de ser liberada de las manos de pintura de aceite color gris, con lo que se trataba de imitar mármol.”

Una portada extraordinaria, única de cuantas existan en cualquier parte del Mundo, que solo en nuestro país los encargados de mantener sus condiciones originales fueron capaces de recubrir con pintura el material con el que fue construida. Sin que nadie dijera nada.

El primer párrafo fue el que coloqué en Facebook refiriéndome al frontis de la capilla. En esta oportunidad me referiré a la bóveda antes y después de liberada de la enjalbegadura, que tenía desde hacía tiempo.

La bóveda como se encontraba desde hacía mucho tiempo, y que fue capaz de confundir a visitantes y expertos. Sin que nadie se preocupara por rescatarla, y demostrar lo que era, hasta después de iniciado el programa a cargo de la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC), en el año 1967.

Nótese el cambio que se produjo en toda la estructura, incluyendo la media naranja que se encuentra encima del retablo. También es perceptible una tonalidad verdosa en el centro de la cúpula, que podría ser producto de humedad.

Quiero referirme, igualmente, a la interpretación que hiciera de la misma el investigador Erwin Walter Palm, publicada en su magistral obra “Los Monumentos Arquitectónicos de la Española”. En el capítulo IV dedicado a las REPRESENTACIONES COSMOLÓGICAS DE LA CAPILLA DEL ROSARIO, (pag.143), Palm dice al referirse al frontis de la capilla: “Efectivamente los estucos están aplicados sobre la bóveda de las postrimerías del gótico, cuyo sistema de nervios y centro en forma de círculo, corresponde a las techumbres góticas tardías de algunas de las demás capillas…”

En otro párrafo (pag.145) Palm dice; “El mismo estucador intervino también en el exterior de la capilla…”

En Internet aparece esta explicación del término estuco: “Masa de yeso blanco y agua de cola que se emplea para enlucir paredes interiores, hacer molduras, relieves en muros y bóvedas, e imágenes para pintar o dorar. Y estucador: “Persona que tiene por oficio estucar.”

Por supuesto, lo que describió Palm a ojo de buen cubero, sin haber investigado, pudo haber sido estuco, y no talla y escultura en piedra, que fue lo que apareció después de haberse realizado los trabajos de restauración, a cargo de la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC).

En el epílogo que escribió para la reimpresión de su obra (1983), en la que hace algunas anotaciones sobre lo que vio cuando volvió a Santo Domingo, con respecto a la Capilla del Rosario Palm se limitó a decir: “Los trabajos de limpieza ejecutados en el arco de entrada a la capilla descubrieron un detalle oculto bajo las enjalbegaduras sufridas en el pasado.” Completando la idea sin siquiera mencionar el estuco que supuso era lo que se había efectuado en vez de piedra tallada.

Lo sucedido en la descripción de la Capilla del Rosario por el genial historiador alemán, quien hubo de ocuparse por las reliquias arquitectónicas coloniales con mayor profundidad que cuantos lo habían hecho, nos demuestra que para referirse a cualquier edificación colonial de la ciudad de Santo Domingo, que fue objeto de innúmeras intervenciones se requiere una profunda investigación arqueológica de las mismas antes de proceder a describirla o intervenirla. Es de ahí, que hemos criticado lo que ha estado haciendo el actual gobierno en un sin número de casas particulares de la Ciudad Colonial, a cuyas fachadas se les han aplicado pintura sin saber lo que hay detrás.

Con relación a esta capilla, lo cierto es que se debería emplear tiempo y recursos suficientes para convertirla en una de las principales atracciones de nuestra Ciudad Colonial. Y no solo para investigadores y expertos, sino para todos los amantes de la arte medieval, gótico tardío y plateresco, que se encuentran en la Ciudad Primada. Conjuntamente con la fachada de la Catedral, que es otra de las más interesantes obras de arte que se encuentran en la arquitectura de los monumentos que nos legaron los colonizadores españoles. Diferenciándose una de otra, en que mientras a la capilla lo único que se hizo fue eliminarle la pintura que recubría sus valiosas esculturas y relieves, a la Catedral le fueron añadidas estatuas y relieves, en flagrante violación a las normas de conservación establecidas por expertos reunidos en congresos internacionales, en los que se produjeron las Carta de Atenas, la de Venecia, así como las Normas de Quito.

A mí entender lo que contenía esa fachada antes de ser intervenida era lo que quedó después que las huestes haitianas mutilaron el escudo, y las tallas de la parte baja de las pilastras que bordean el frontis. En cuanto a las figuras pintadas en el fondo de las hornacinas era lo que contenían desde no sabría decir cuando. Pero por la calidad de las mismas debieron haber sido pintadas en algún momento de la accidentada historia de la ciudad. Lo que les atribuía un gran valor histórico y artístico. No obstante fueron reemplazadas por unas estatuas confeccionadas en España, con piedra de sabrá Dios donde. Al igual que el águila bicéfala que bordea lo que quedó del escudo, y que las convierte en un falso antiguo. Después de este desastre, ¿que se le puede decir a quienes pregunten?

He querido aprovechar esta oportunidad para referirme a la fachada de la Catedral de La Habana. Muy famosa por su barroquismo, y la que cuanta con cuatro hornacinas, dos a cada lado del portal principal, algo similar a las de la Catedral de Santo Domingo. Aunque con dos siglos de diferencia. En dichas hornacinas nunca fueron colocadas estatuas, hasta que a principios del Siglo XX se les ocurrió colocar una en cada una de las de abajo. Lo que no fue bien acogido por la población, y la Catedral tuviera que ser objeto de reformas. Según el historiador de la ciudad Emilio Roig de Leuchsenring esta reforma incluyó la eliminación de todos los objetos que se consideraron de mal gusto. Adornos y altares fueron sustituidos por cuadros al óleo, en su mayoría copias de originales. Y las estatuas de la fachada eliminadas. Una ejemplar decisión de los cubanos.

 

Fotografías antiguas de la hermosa fachada barroca en las que se ven las dos estatuas que fueron colocadas en las dos hornacinas de le parte de abajo, en fecha que no he podido averiguar.

Una hermosa fachada barroca detrás de una formidable plaza, y bordeada de magníficas edificaciones coloniales que le permiten lucirse con mayor amplitud. Solo un edificio construido en época reciente ubicado del lado derecho de la Catedral le resta valor y antiguedad al conjunto.