ARTÍCULOS SOBRE LAS OBRAS DE LA OPC EN FECHAS 1967-1978

  1. FORTALEZA DE SAN FELIPE DE PUERTO PLATA

    “Los edificios de la ciudad son todos modernos. Solo quedan de épocas pasadas unos pocos cimientos de paredes cerca de la costa oceánica y un viejo fuerte…Es una gran estructura redonda blanqueada que tiene la apariencia de una enorme quesera; sus murallas son enormemente gruesas, y ahora se usa como cárcel.” (Otto Schoebnrich.) Santo Domingo, un país con futuro. 1918

Desde su origen, Puerto Plata reunía las condiciones necesarias para convertirse enuna de las principales ciudades de la Isla. La existencia de un buen puerto, la abundancia de agua, y la exuberancia de sus magníficas tierras, crearon las falsas expectativas que la convertirían en una ciudad capaz de competir con la entonces próspera Santo Domingo, capital de La Española, y de las Indias Occidentales.

Con el propósito de contribuir a detener las encarnizadas acciones de los enemigos de España, y facilitarle a los cada vez más exiguos vecinos una vida donde pudieran dedicarse a trabajos productivos, Carlos V autorizo, en 1541, la construcción de una fortaleza.

No cumplidas a tiempo estas y otras peticiones, la situación permitió que los piratas saquearan, y destruyeran, nuevamente, a Puerto Plata. Hasta que finalmente, la orden del Emperador comienza a ejecutarse veinte años más tarde, cuando un proyecto presentado en 1562 fue iniciado, finalmente, en 1563. No obstante, la Fortaleza quedó inconclusa hasta su terminación en 1585. Un año antes de la invasión del pirata inglés Francis Drake, que asedió la ciudad  de Santo Domingo.

El interior del cubo está dividido en tres naves cubiertas con bóvedas de cañón, y comunicadas entre sí por sendas aberturas de solo 1.20 metros de altura. Un puente de madera fue construido para comunicar la perta que da acceso al recinto con la entrada al torreón.

  

La nave central, al igual que las dos laterales están abovedadas. Concluidos los trabajos sirvieron  para instalar una exhibición de objetos relacionados con la fortaleza.

No nos era posible continuar con nuestra misión sin dedicarle una especial atención a este gran monumento, que la historia quiso dejarnos como muestra de lo que fuimos. De ahí que, como lo he comentado previamente lo incluimos en el paquete que le sometimos al Presidente Balaguer, en el que se encontraban la primera etapa del sector de la Atarazana y la Casa de Ponce de León. Terminado de concebir el proyecto de restauración, después de haber realizado varias visitas a la costa norte, encomendé para que se encargara del mismo al Arq. Virgilio Dalamau, y al Dr. José Augusto Puig Ortiz, representante de la OPC en la región norte, para que contribuyera con sus orientaciones históricas, a la vez que servirle de anfitrión al arquitecto. Una vez concluidos los trabajos arqueológicos del monumento y su entorno, se disidió hacer lo que correspondía, e iniciar los trabajos de recomposición correspondientes.

Al poco tiempo de iniciados los trabajos el arquitecto Dalmau decidió dejarlos para cumplir un compromiso de estudio en Alemania. Por lo que me vi compelido a designar un sustituto. Recayendo la responsabilidad en el Arq. Teódulo Blanchard Paulino, uno de los fundadores de la OPC. Posteriormente el Arq. Dalmau se reincorpora a la terminación de los trabajos de restauración de la fortaleza. Justo es mencionar la participación del Dr. Manuel Mañon Arredondo en la asesoría histórica y arqueológica.

Dicha obra, que tuvo la mala suerte de tener que sortear algunas discrepancias entre los que nos habíamos hecho responsables de tan importante compromiso, no obstante se termino como se había planeado, dejándole a los que nos sucedieran una obra singular para deleite del pueblo dominicano, y de los visitantes extranjeros que decidan llegar hasta la Novia del Atlántico.

En esta fotografía sin fecha se pueden observar las condiciones en que se encontraba la fortaleza. En centro, el cubo principal que se encontraba casi intacto. A la derecha e izquierda los dos cuerpos con sus torretas muy desfigurados franqueando el cubo, todo encalado, como se estilaba en aquellos tiempos. Las dos murallas que cubrían el frene y el respaldo no existían, y fueron reconstruidas. Al igual que las dos garitas y el puente de madera. El foso delantero hubo que rescatarlo, siguiendo las huellas que se encontraron. Lo que convirtió el movimiento de tierra en uno de los trabaos más pesados de la obra.  

De esa manera nos despedimos de Puerto Plata sin poder hacer lo que correspondía en otro monumento histórico de primerísima categoría. Como es el de desentrañar de abajo de unas casas de poca importancia las ruinas del Convento San Pedro Mártir, de la Orden de Santo Domingo, fundado en 1526 por el Padre Bartolomé de las Casas. Cuyo primer sillar fue traído de las ruinas de La Isabela, primera fundación del Nuevo Mundo.

Croquis obtenido de la obra PUERTO PLATA Ensayo Histórico-Arquitectónico de Robert S. Gamble y José Augusto Puig Ortíz. En líneas entrecortadas muestra el perímetro del desaparecido convento.

A propósito de este lamentablemente desconocido monumento histórico no puedo dejar de comentar lo que el Dr. Puig y el joven especialista en Arquitectura Victoriana, Robert S. Gamble, quien nos fuera cedido por el Cuerpo de Paz de los Estados Unidos de América a solicitud nuestra. Quienes realizaron un interesante ENSAYO HISTÓRICO ARQUITECTÓNICO de la ciudad de Puerto Plata, en el que incluyeron un capítulo denominado AMBITO HISTRÓRICO Y MARCO GENERAL, dedicando un breve relato del Convento San Pedro Mártir.

https://www.youtube.com/watch?v=SL9q2fMstl

 

  

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ARTÍCULOS SOBRE LAS OBRAS DE LA OPC EN FECHAS 1967-1978

14.- CASA DEL CORDÓN

Siempre se ha dicho, sin fundamento preciso, que la Casa del Cordón se comenzó a edificar en 1503, y se encontraba en las inmediaciones del desembarcadero. Fue ordenada por Francisco de Garay, un destacado personaje colonizador de principios del siglo XVI. Participó en la conquista de México, fue gobernador de Jamaica, adelantado y servidor de Cristóbal Colón.

​En 1509 el Virrey Diego Colón y su esposa María de Toledo, sobrina de Fernando II,​ dejaron la Torre del Homenaje, donde se aposentaron al llegar a Santo Domingo, dejando a Francisco de Tapia, y vivieron brevemente en la Casa del Cordón mientras se constria su residencia oficial, conocida como Alcázar de Colón.​ A su vez, allí se instaló la Real Audiencia, y también habitó en ella Miguel Díaz de Aux, quien acompañó a Cristóbal Colón en su segundo viaje.

Durante la invasión de Francis Drake, se instaló en esta casa la balanza con la que se pesaban las pertenencias que debían entregar los pobladores de la ciudad al corsario inglés, hasta que abandonaron la ciudad, dejándola en condiciones sumamente deplorable.

La obra que realizamos en la Casa del Cordón me llenó de orgullo y satisfacción, por lo que la misma representa para el patrimonio histórico de nuestro país y de América, como uno de los monumentos más valiosos del repertorio monumental con que cuenta el patrimonio histórico de República Dominicana. No obstante haber sido transformada exterior e interiormente, y convertida en hábitat de familias de escasos recursos económicos y negocios de bajo nivel, pudimos devolverle su antiguo esplendor.

Fotos de la casa a principios del Siglo XX, cuando todavía mantenía cierto esplendor. En la de abajo había sufrido serias modificaciones en su fachada, tales como un balcón corrido y techado, y puertas abiertas, sustituyendo venanas.

Para que este sueño fuera posible el gobierno del Dr. Joaquín Balaguer dispuso la adquisición y desalojo del inmueble. Y por su parte el Banco Popular Dominicano se comprometió a financiar el proyecto de restauración, y acordó su usufructo con el Estado dominicano, y amortizar el financiamiento durante un determinado número de años. Sin que sepamos en qué consiste el actual usufructo, ya que el plazo convenido venció hace ya unos cuantos años.

Esta fórmula, algo sui géneris en nuestro país, contaba con innumerables precedentes en Europa, habiendo dado excelentes resultados en España, donde se aprovecharon importantes palacios para alojar instituciones bancarias de índole privada. De esa manera el Estado ponía en manos de particulares algunos monumentos que serían puestos en valor por la iniciativa primada, y mantendría su responsabilidad en otros para dedicarlos a proyectos relacionados con la cultura y el turismo.

Una anécdota que viene al caso comentar fue la siguiente. Enamorado de la idea de ocupar la famosa casa para las oficinas ejecutivas de su banco, Alejandro Grullón se la solicitó al presidente Balaguer, quien por razones poco atendibles se la negó. Después de una visita que girara a mi despacho de la OPC el amigo Alejandro me refirió algo apenado lo sucedido. Yo, consciente de la razón que lo asistía aproveché una visita al Dr. Balaguer para tratarle el asunto. Del que, después de las explicaciones, correspondientes a experiencias obtenidas en España, lograra convencerlo.

Para dar inicio a tan importante proyecto la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC) gestionó asesoramiento técnico con la OEA, para el cual fue contratado el arquitecto conservador de Toledo, José Manuel González Valcárcel, a quien conocimos en reuniones de especialistas en restauración celebradas en diferentes países. Y fue asignado para la continuación de los trabajos al joven arquitecto Teódulo Blanchar Paulino, miembro del staff de la OPC desde sus inicios.

Para la ejecución de los trabajos se utilizaron algunos de los canteros que fueron entrenados por el arquitecto español que dirigió la restauración del Alcázar de Colón, al igual que los albañiles especializados en colocación de sillares y ladrillos. Toda la carpintería fue realizada en el taller de Artes de Santo Domingo.

Terminados los trabajos de restauración de la monumental estructura el presidente del banco nos propuso viajar a España a gestionar algunos objetos antiguos que le dieran realce al banco. La inauguración fue un acontecimiento social como los que ya teníamos acostumbrados al Presidente. Las obras fueron bendecidas por el Arzobispo de Santo Domingo, Monseñor Octavio Antonio Beras.  Además, la Rondalla de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, alegró el momento con sus interpretaciones folklóricas.

Entrega de la medalla con la efigie de la Casa del Cordón, correspondiente a la colección de monumentos de Santo Domingo, valiosa iniciativa de la Fundación Dominicana para el Desarrollo. Figuran, entre otros, los señores Alejandro Grullón, Presidente del Banco Popular Dominicano, el Arq. Del Monte Uraca , Director de la OPC, y Bolivar Baez Ortiz, en representación de la Fundación.

El presidente Balaguer escucha, atentamente, explicaciones del Arq. Rafel Calventi sobre el proyecto de la torre del BANCO POPULAR, durante la inauguraciópn de la Casa del Cordón. Acompañan al Dr. Balaguer el Presidente del banco, el Director de la OPC, el Arq. Blanchard Paulino, y jefes de las distintas ramas militares del gobierno.

https://www.youtube.com/watch?v=OursFiFMkgg

 

ARTÍCULOS SOBRE LAS OBRAS DE LA OPC (Continuación)

12.- SECTOR DE LA ATARAZABA (PRIMERA ETAPA)

Vista aérea en la que vemos el Alcázar, y a su derecha la calle Atarazana restaurada, las Atarazanas Reales, y la calle Vicente C. Duarte. En primer plano la Puerta de la Atarazana, y tramo de muralla reconstruido. Todas la obras realizadas por la OPC.

Otro proyecto que la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC) inició en el año 1971, constituyéndose en uno de los más decisivos forjadores de la campaña iniciada en 1967, y clarinada de lo que se veía venir, fue el rescate y revalorización de ocho casas del Siglo XVI, de la entonces calle conocida como Presidente González, y rebautizada con su nombre original: Atarazana. Paso a paso las cosas se iban cumpliendo, y desarrollándose, según lo planificado.

Dos años antes de iniciado el proyecto fueron inaugurados, oficialmente, la sede de la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC), situada en la acera de enfrente de las ocho casas de la misma calle, y los trabajos de reparación de los daños sufridos durante la Revolución de Abril en el 1965 por el Alcázar de Colón.  Motivo por el cual el Presidente Balaguer asistió a dichos actos, saliendo de su automóvil frente a la oficina, recorriéndola primero, y subiendo por la escalera del patio para pasar al Museo Virreinal, y luego al Alcázar. Cuando atravesábamos el patio para subir al segundo piso, donde se encontraba el museo, el presidente,  alarmado al ver las condiciones en que se encontraban las casas de la acera de enfrente, y la gente que las habitaba, me ordenó ejecutar un proyecto que resolviera el estado en que se encontraba el sector, que contribuiría a incrementar la atracción turística que sería una vez concluido.

En esta oportunidad explicaré, sucintamente, en lo que constituyó el proyecto. Algunas situaciones que se sucedieron antes de iniciarlo nos alertaron para que estuviéramos preparados en caso de que mis opositores se expresaran en términos negativos. Lo que, por supuesto, no sucedió.

La aparición de la verdadera imagen del histórico conjunto de la calle Atarazana fue descubierta a partir de los inicios de los trabajos de investigación arqueológica y arquitectónica. Dicha imagen totalmente camuflada con intrascendentes superposiciones llevadas a cabo a partir de finales del Siglo XIX, a las que correspondían los balcones corridos, los vanos de puertas y ventanas, los antepechos, y otros detalles menos relevantes, fue totalmente modificada, según fueron apareciendo los vestigios originales, tanto exterior como interiormente.

El principal ejemplo de nuestra responsable actuación fue el de la casa N.9, en la que el camuflaje ocultaba una fachada de piedra, posiblemente la primera de ese tipo construida en el Nuevo Mundo. Según suposiciones del Reverendo Fray Vicente Rubio su ubicación cercana al desembarcadero, la rusticidad del trabajo de piedra, y otros elementos, hacían pensar que fue esta, y no la Casa del Cordón, la que fuera construida primero.

Las demás casas construidas de mampostería de mala calidad, fueron vueltas a empañetar y encalar, según las muestras que fueron apareciendo, y que salieron a la luz durante las investigaciones correspondientes. Solo manteniendo vistos los trabajos de piedra de las arcadas en los patios, y los ladrillos de algunos arcos.

De tal manera llegó a concitar el proyecto el entusiasmo general de la población, que algunos comunicadores sociales respetables de aquellos tiempo lo expresaban en sus reportajes. En fecha 22 de enero de 1973, el destacado columnista José Ernesto García Aybar, en uno de sus TEMAS NACIONALES comentó lo siguiente: “La obra arquitectónica y artística realizada por la Oficina de Patrimonio Cultural para restituirle su primitivo aspecto al sector capitaleño conocido como La Atarazana, bien puede calificarse, sin lisonja de ninguna especie, para todos quienes intervinieron en ella, como notable y valiosa. El cambio que se ha operado en ese de los más antiguos rincones de la Ciudad Primada resulta, por su casi perfección, hasta cierto punto increíble, así como demostrativo tanto del previo y adecuado estudio acerca del estilo de arquitectura que caracterizaba  a los edificios restaurados cuando fueron construidos, como el cuidado y delicadeza con que fue realizada la labor reparadora para la obtención de tan prodigioso resultado”.

Tales expresiones de reconocimiento constituyeron para nosotros un bálsamo de satisfacción, dado lo sensato de quien lo expresara. Muy especialmente, tratándose de un hombre sumamente culto, que no tenía pelos en la lengua para decir lo que pensaba, sin tener miramientos en lo decía.

Decididos a continuar de inmediato con el proceso de rescate del todavía arrabalizado, y semi destruído sector se procedió a dar inicio, antes de haberse terminado la primera etapa, al impostergable rescate del uno de los más valiosos monumentos de cuantos han perdurado en nuestra Ciudad Colonial. Se trató de las Reales Atarazanas de Santo Domingo ubicadas, precisamente, en el corazón del sector que lleva su nombre.

Ese era el ambiente que existía en el sector, y el que el Presidente Balaguer observó cuando dió la orden de hacerlo desaparecer.

Este rancherío se encontraba en el antiguamente llamado Solar de Santa Ana, detrás de las casas de la calle Atarazana, y frente a la calle Vicente C. Duarte. Ahí se desarrolló un estacionamiento de unos cien vehículos en un solo nivel, que no ofendía la visual del sector.

Para desarrollar el estacionamiento, y liberar las Atarazanas Reales hubo necesidad de demoler las tres edificaciones de concreto. La última de las cuales fue construida justo al lado de la parte posterior del monumento.

Actualmente la Oficina Supervisora de Obras del Estado (OISOE), de triste recordación para la Ciudad Colonial, está levantando un estacionamiento de varios niveles, cuyo extremo este esta siendo pegado de las Atarzanas Reales.

Una de las entradas al monumento al desastre monumental del lado opuesto, junto a la casa No.13 de la calle Atarazana.

Sean los atentos lectores el jurado.

 

 

ARTICULOS SOBRE LAS OBRAS DE LA OPC (CONTINUACION)

Los artículos siguientes fueron compuestos, únicamente, para mi Página Web. Después de los números 10 y 11 los siguientes seran publicados a partir del 23 de octubre. Espérelos.

10.- CASA DE TOSTADO

Uno de los principales proyectos con los que la OPC dio inicio a sus actividades relacionadas con la restauración de monumentos fue el de la Casa de Tostado. Distorsionada su arquitectura casi completamente, pero conservando su principal elemento, como es la única ventana geminada que se conservara en América, perteneciente al gótico-isabelino de los Reyes Católicos, fue objeto de una minuciosa investigación arquitectónica. Era necesario hacerlo para poder saber lo que hubo y fue camuflado o destruido para proceder a determinar lo que había que hacer.

Como la idea que se concibió en principio fue devolverle, dentro de lo posible, sus características originales del Siglo XVI, perdidas en el transcurso de su larga existencia, se decidió eliminar todo lo nuevo, como era el balcón de concreto, y las cubierta del techo con planchas de zinc, de estilo curazoleño, al igual que unas anexidades de concreto en el patio. Y se clausuraron puerta y ventanas abiertas en épocas posteriores.

Despejada la estructura original de los agregados posteriores, y tratando de devolverle su aspecto original, fue reconstruido el mirador esquinero, del que no se pudo encontrar documentación alguna. No obstante, apoyados por el grosor de los muros que conforman la esquina del mirador en ambas plantas, muy diferente al de los demás, tuvimos la impresión de estos haber sido construidos de tal manera con el propósito sospechado. Igualmente fue reconstruida en concreto la doble arcada que da al patio, de la  que si se encontraron vestigios suficientes. De esa manera obtuvimos un ejemplar similar a como pudo haber sido, lo que era muchísimo mejor que lo que encontramos. Y para que quedara claro, que no era un pastiche engañoso, lo hemos dejado documentado todo para los que vengan después.

Los terrenos que ocupan la casa fueron objeto de una minuciosa investigación arqueológica, de las que fueron extraídos interesantes elementos propios de los quinientos años de la interesante estructura.

A diferencia de los planes concebidos originalmente para ocupar lo que fue una vivienda de principios del Siglo XVI se impuso la idea de que albergara objetos del Siglo XIX, para lo que fue emprendida una búsqueda de objetos pertenecientes a la única época de la que era posible encontrar piezas de alguna importancia en el país.

A propósito de tales esfuerzos, la señora Graciela García Godoy de Choten donó a la OPC una urna de porcelana francesa de gran valor artístico para que fuera exhibida en el Museo de la Familia del Siglo XIX.

Como ninguno de los trabajos anteriores a este no requerían ser inaugurados, el primero fue el de la Casa de Tostado.

 

Primer acto de inaugiración de las obras realizadas, a partir de entonces, por la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC) fue, precisamente, el de la Casa de Tostado. Además del Presidente Joaquín Balaguer y el Director de la OPC, Arq. Manuel E. Del Monte Urraca, aparecen mi esposa Urania, Altagracia Bautista de Suárez, Secretaria de Educación, María Cristina de Carías, y los Generales Ramón Emilio Jimenez, Secretario de las Fuerzas Armadas, Francisco Rivera Caminero, Jefe del Estado Mayor de la Marina de Guerra y, semi oculto, Neit Nivar Seijas, Jefe de la Polocía Nacional.

 

11.- CASA DE LOS CINCO MEDALLONES

Más conocida como la Casa de la Moneda, debido a la decoración plateresca de cinco medallones que presenta su portada, fue restaurada en el año 1971 después de haber sido adquirida por el Banco Central de la República Dominicana a sugerencia que le hiciera la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC). Es la única edificación del Siglo XVI que conserva ese privilegio de cuantas la tuvieran. Este importante monumento histórico fue mutilado en su extremo norte, y convertido dicho espacio en un callejón de acceso a una edificación de traspatio, que debió haberse demolido durante los trabajos de restauración de la casa. Pero, que por razones económicas, el proyecto no se completó como fue concebido. Y debido a ello tampoco fue inaugurada como se merecía. Quedándose entre los planes, el Museo Numismático, como se había quedado con las autoridades del banco.

Fue así como dicha institución gubernamental, que hubiera pasado a los anales de la historia del patrimonio cultural dominicano por tan poca cosa, dejó pasar tan importante oportunidad, después de haberse comprometido. Y continuando de esa manera los aportes de instituciones oficiales y privadas, que con tanto entusiasmo se inició con la restauración de la Capilla del Santísimo de la Catedral. Es así como, de ahí en adelante, el monumento ha estado “ahí”, siendo utilizado por un grupo de filatelistas que no han hecho lo que han debido hacer. Ni se lo ha exigido la autoridad gubernamental correspondiente.

Con el propósito de devolverle a la portada las proporciones pérdidas por causa de las modificaciones de la rasante a que habían sido sometida la calle de ese sector de la Ciudad Colonial, fue construida una plataforma de acceso, cuyo nivel superior coincidiera con la rasante perdida. Y la hermosa portada descansara sobre el nivel que tuviera antes de dichos trabajos. A la plataforma se accede mediante dos escalinatas colocadas en sentido contrario.

Por otro lado, el callejón sigue ahí, y la edificación de atrás, por igual. ¡Qué pena¡

Callejón de acceso a un tugurio, ocupando un valioso espacio de la Casa de la Moneda. Nuetro proyecto contemplaba la demolición de lo que hay detrás, y la extensión del monumento a sus estado original. Pero, ni eso, ni el museo, ni nada, se pudieron completar. Esperando un “mañana” que nunca vendrá.

Inconscientemente demolida en la década de los años cuarenta. De lo que se selvara la Casa de la Moneda.

Para construir ese adefecio, que sería ocupado por el Colegio Serafín de Asis, fue demolida una casa del Siglo XVI que ostentaba el regio portal.

 

 

 

 

 

ARTÍCULOS PUBLICADOS EN FACEBOOK

 RECORDANDO LAS OBRAS REALIZADAS POR LA OFICINA DE PATRIMONIO CULTUTAL (1967-1978)

Aunque con menos detalles este recorrido fue publicado en mi libro “MEMORIAS DE LA CIUDAD DE SANTO DOMINGO”, Origen, Decadencia, y Rescate de su Patrimonio Cultural, sin que su secuencia cubriera la totalidad de las obras desarrolladas en alrededor de doce años, se me ocurrió la idea de repetirlo de manera diferente. Esta vez aprovechando las facilidades de Fecebook y mi página web. Además, la única edición, que aunque fuera de mil ejemplares, es de suponer lo limitada de su lectura, y de la necesidad de que otras personas, que no alcanzaron a leerlo en el libro, habrán de beneficiarse en esta oportunidad.

Me he visto en la necesidad de hacerlo, entre otros motivos, por la infame manera en que he sido tratado por mis adversarios que, sin explicación alguna, que no fuera por envidia, han ignorado mi participación, y hasta subestimado mi capacidad para llevarla a cabo. Pero como dicen, que nunca es tarde si la dicha s buena, me he visto muy complacido al poder aplicarla. Y como dice la voz popular, lo he estado disfrutando, riéndome con la muela de atrás.

A continuación los primeros dos relatos, tal como fueran publicados en Facebook.

1.-   CAPILLA DE LA SOLEDAD

A finales de 1968, concluidos los trabajos de reparación de los daños ocasionados por la guerra de 1965 al Alcázar de Colón, y restaurada la casa de al lado para instalar la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC), y el Museo Virreinal,  se iniciaron los de restauración de la Capilla de la Tercera Orden de los Mercedarios, conocida como Capilla de la Soledad, justo al lado del templo dedicado a la Virgen de las Mercedes. En aquel entonces, ocupada por la Academia Dominicana de la Historia, presidida entonces por don Emilio Rodríguez Demorizi, ”el más grande y prolífico documentalista en la historiografía dominicana.”

Ya iniciados los trabajos fue cuando se tomaron fotos. Nótese el portal que había sido descubiero de las manos de cal que lo cubrían.

Fachada restaurada.

Techo renovado, totalmente, arcos liberados de pañete, al igual que las nervaduras de la media naranja., fueron algunos de los trabajos. Desde hace tiempo ocupada por un taller de carpintería, sostiene un abanadono total, y en medio de un pleito por su poseción.

Unos trabajos de los que no se ha dicho nada, por su relativa importancia, fueron los realzados en torno a la Puerta de San Diego, en los que se descubrieron detalles que habían sido tapiados. Trabajos que fueron suspendidos por la escasez de recursos, reanudándose, años después, por la Comisión de Monumentos, en los que se le encaquetaron unos escudos de piedra tallada traídos de España, sustituyendo lo que había quedado como prueba de la barbarie haitiana, deseosa de borrar el acervo iconográfico heredado de los españoles. Algo similar a lo que se hiciera en la fachada de la catedral, y otros monumentos, la casa de los Dávila, en uno de cuyos portales fue alterado un escudo sobre uno de estos. Quedando intocable el portal del Colegio de Gorjón (Centro Cultural de España), y de la Casa de los Cinco Medallones, y la del Tapao.

Foto antigua en la que se puede apreciar el frontón depejado, aunque se notaban las marcas de escudos, y el espacio a la derecha de la puerta sin ningún elemento arquitectónico.

Portón de entrada al Centro Cultural de España, originalmente Colegio de Gorjón. tal como se ha mentenido desde que los haitianos destrulleron los elementos decorativos oficiales correspondientes a la corona española.

El frontón despejado como cerresponde permancer.

Portada del Convento Mercedario actualmente en poder de la Masonería. Nótese el escudo de la orden religiosa destruido. Del que solo dejaron el marco coronado.