ESTUDIOS DELMONTINOS

En las tertulias literarias que desde 1834 organizó en Matanzas y en La Habana el crítico y animador cultural Domingo Del Monte (1804-1853) fue forjándose la narrativa cubana contra la esclavitud”

3 

En esta oportunidad me referiré a un tema de ribetes históricos relacionado con un Del Monte casi desconocido en República Dominicana. Su origen, al igual que la mayoría de los que llevamos ese apellido, es tan Del Monte como don Antonio Del Monte y Tejada, don Félix María Del Monte, y otros igualmente conocidos, aunque no de tanta trascendencia.

Domingo María de las Nieves Del Monte y Aponte, hijo de Leonardo Del Monte y Medrano y Rosa Aponte Sánchez, nació en Maracaibo, Venezuela, el 4 de agosto de 1804. Su familia procedía de Santo Domingo, donde su padre había sido Alcalde de dicha ciudad. Cuando el país pasó a Francia, al firmarse el Tratado de Basilea, (1795), la familia se trasladó a Venezuela, donde ejerce de Teniente Gobernador y Auditor de Guerra.

ddmonte-display

En noviembre de 1809 su padre es nombrado Auditor de la Real Audiencia de Cuba, quien acepta, y decide emigrar una vez más debido a los trastornos políticos en Venezuela. Llegan a Cuba en el mes de febrero de 1810, contando Domingo tan solo seis años. En Santiago de Cuba empieza sus primeras letras, y en Julio del año siguiente se trasladan de Santiago a La Habana.

En 1816 Domingo ingresa en el Seminario de San Carlos, donde es discípulo del Padre Varela, cuyo padre y el de Domingo habían estudiado juntos la carrera de Derecho, en la Universidad de Santo Tomás de Aquino en La Española. Los sucesos políticos de aquella isla hicieron que luego se encontraran en la Universidad de San Gerónimo de La Habana en 1818, comenzando entonces una estrecha amistad que siempre se profesaron.

Domingo Del Monte se gradúa de bachiller en 1821, y en 1827 se gradúa de Licenciado en Derecho Civil. Trabaja en el bufete de Nicolás María de Escobedo (Conde del Puente), fue un alto funcionario de la administración española en la Cuba de mediados del siglo XIX. Después de un largo periplo por New York y Madrid, donde en 1828 se recibe de Abogado.

El 5 de abril de 1834 se casa con María Rosa de Aldama y Alfonso, hija del rico  terrateniente don * Domingo de Aldama y Aréchaga, a la que conoce en el famoso baile de la Filarmónica de La Habana descrito por Cirilo Villaverde en su Cecilia Valdés. Dos años más tarde Del Monte se traslada a La Habana, instalándose con su esposa en la calle Muralla. Abandona el proyecto de la Academia Cubana, y se refugia en su tertulia literaria, que se constituye en el centro animador de la vida intelectual del país.

A propósito de Cirilo Villaverde y su novela Cecilia Valdés, no he querido dejar de agregar la siguiente anécdota: “Esta es la novela de más longue haleine que se ha publicado en La Habana, y fuera de algunas incorrecciones y ciertos resabios de estilo, es lo mejor que en su clase ha producido el ingenio cubano, tiene el mérito particular de presentar un cuadro exacto y animado de las costumbres de la gente suburbana y mulatesca de nuestra población. (“Carta de Domingo del Monte a José Luis Alfonso”, Revista de la Biblioteca Nacional, 1911, t. 5, p. 68)

Siempre se ha comentado que Domingo Del Monte le sirvió de inspiración a Villaverde al crear el personaje de Leonardo, ya que según él este reunía el prototipo para ello. Y él lo sabía, dado el hecho del autor frecuentar la Tertulia Delmontina.

LABOR LITERARIA

Fue parte del grupo de creadores de la Academia de Literatura Cubana, y director de la Revista Bimestral de la Isla de Cuba (1831-1834), en donde publicó una pequeña parte de su amplia producción literaria. Su Epistolario fue publicado por Domingo Figarola Cáneda (publicó los tres primeros tomos) a partir del año 1823, con el nombre de “Centón Epistolario de Domingo Del Monte”, mientras que los dos tomos restantes sufrieron una prolongación por parte de Joaquín Llaverías Martínez, primer director del Archivo Nacional de Cuba.

Se le conoce como el primer crítico profesional de la Isla. Creó un famoso sistema de tertulias, en el cual se leía la obra de todos los que participaban, hasta incluso las pruebas de galera. Entonces se realizaban críticas constructivas, con objeto de mejorar la redacción de las obras expuestas. Entre los principales asistentes a estas reuniones se encontraban José Manuel de Cárdenas, José Jacinto Milanés y Juan Francisco Manzano. Heredia, Azárate.

“En términos de su significado, dice Abelardo Estorino en Librínsula, La isla de los libros (21/9/2997) podríamos relacionar salones y tertulias con las  reuniones en la casa de Domingo del Monte, en  Matanzas, durante los años 1835 y 1836, y posteriormente en La Habana. En estos encuentros, su cultura, erudición, y la posibilidad de ofrecer las últimas ediciones de escritores europeos en boga, influyeron en los jóvenes que lo visitaban o que mantenían frecuente correspondencia con él, tal como podemos conocer a través del Centón Epistolario, compilación de las cartas que recibió de sus amigos,   publicadas  entre 1923 y 1957.

La frecuencia de sus cartas, y el  tono en que están escritas las que aparecen en el Centón, o las de José Luís Alfonso y José Zacarías González del Valle, nos dan la impresión de que podríamos llamar a ese conjunto de su correspondencia “tertulias epistolares”, pues muestran  un intercambio de ideas, sugerencias y análisis literarios propio de los salones de que hablamos. No otra cosa adivinamos en las cartas recibidas por el hombre a quien Martí llamó “el más útil y  real de los cubanos de su tiempo.”

Debido a las acusaciones que le fueron impuestas con motivo de haber participado en la Conspiración de la “Escalera”, abandona Cuba poco después, y fallece en la ciudad española de Madrid, el 4 de noviembre de 1853. Pasado un año, sus restos fueron trasladados a La Habana.

Escritor y crítico literario cubano. Su obra Centón Epistolario constituye una de las obras más excepcionales, originales y útiles de la historia intelectual cubana. Fue editada en siete tomos entre 1923 y 1957 por la Academia de la Historia de Cuba. Reúnen cerca de 2 000 cartas recibidas entre 1822 y 1845, y conservadas cuidadosamente por Domingo del Monte, de personalidades de diversas partes del mundo. Y aporta importantes datos sobre la historia política y literaria de los años 1822-1843. Es autor también de Memorias sobre la isla de Cuba (1844), Reflexiones sobre la balanza mercantil, entre Cuba, Estados Unidos e Inglaterra (1846) y el libro de poemas Romances cubanos.

Como es conocido, la vida de este destacado intelectual matancero estuvo marcada por signos paradojales, por la ambigüedad de su trayectoria política y por el relativo olvido de su obra en las generaciones que lo sucedieron en el siglo XIX. Aun así, Martí alcanzó a definirlo como “el más útil de los cubanos de su tiempo”, una aseveración que hace justicia a quien mayor influjo tuvo en la vida literaria de la colonia cubana en la primera mitad del siglo XIX. Fue alumno de Varela en el Seminario de San Carlos, disfrutó la amistad de Heredia, Luz, Saco, y Azcarate entre otros.

La obra Delmontina fue recogida en una edición bajo el título de Escritos (La Habana: Cultural, 1929), fuente insustituible para el conocimiento de su época, reeditada en febrero de 2002 en La Habana por la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz.

Hotel

Desde el balcón de la habitación 511 del Hotel Ambos Mundos el autor del Viejo y el Mar observaba la zona noreste de la urbe: la antigua catedral, el puerto, el mar, los tejados…Ahora la habitación abre al público e intenta reproducir toda la atmosfera que envolvió a Hemingway. No obstante muchos prefieren el Salón Del Monte (con capacidad hasta para 100 personas), con el que se rinde tributo al ilustre promotor cultural Domingo Del Monte. Este espléndido escenario sirve de sede habitual a eventos.

HEMINGWAY

Bronce de Hemingway en el bar de la Bodeguita del Medio

No obstante, desde hace algún tiempo se recuerda más al famoso novelista norteamericano, que en medio de una revolución comunista se hizo notorio, alcanzando fama mundial. Algo que entiendo perfectamente. No así el segundo plano en el que ha caído Del Monte, dada la veneración del cubano por su historia y su gente. Muy particularmente cuando se trata de personajes que lucharon por su independencia, y por engrandecer la cultura en todo sentido de su pueblo.

HOTEL AMBOS MUNDOS (2)

Hotel Ambis Mundos, actualmente

Como hemos podido ver en el brevísimo relato de la vida y actividades de Domingo Del Monte, no existen muchos intelectuales que han realizado una obra tan fructífera y diversa como la de este cubano, descendiente de dominicanos, cuyas dotes literaria, poética, promotora, y patriótica, sobresale entre la pléyade de intelectuales cubanos del Siglo XIX.

No deja de ser lastimero, que un descendiente de dominicanos, que no tuvo la suerte de nacer en la patria de sus padres y antepasados, por el hecho de estos haber decidido salir al exilio debido al bochornoso motivo de haber sido su tierra abandonada por quienes la descubrieron, colonizaron, y desgobernaron por espacio de cuatro siglos. Entregada a Francia otra potencia de su época, cumpliendo el azaroso mandato del Tratado de Basilea.

A Domingo Del Monte y Aponte se le llamó siempre en Cuba el Dominicano, por serlo sus padres. Lo haber nacido en Venezuela se veía como accidental. Su indiscutible cubania, no solo fue resultado de haber sido su patria adoptiva desde muy temprana edad, sino porque la quiso entrañablemente, y en la que se desarrolló intelectualmente, hasta llegar a convertirse en una de sus glorias.

Pero como nunca es tarde para reconocer a propios y extraños, no estaría de más, que después de haber sido ignorado se le rinda el tributo merecido. Empezando por hacerle saber a los ciudadanos dominicanos quien fue Domingo María de las Nieves Del Monte y Aponte. Simplemente, Domingo Del Monte.

Para concluir esta modesta síntesis impregnada de emoción, no puedo dejar de mencionar los vínculos familiares que me unen a tan preclaro componente de la familia Del Monte. Mi bisabuelo Leonardo José Joaquín Antonio Del Monte y Aponte fue hermano de Domingo. Lo que me hace sentir orgulloso de que tan preclaro intelectual pertenezca a la misma rama familiar a la que yo pertenezco.

                    HALLAZGO DE UN REGALO DESCONOCIDO DE

                  DOMINGO DEL MONTE A JOSÉ MARÍA HEREDIA

 En un lote de libros que compré al por mayor en México sin examinarlos, hallé uno cuya lomera decía Poesías cubanas. Llevaba además un rótulo de papel moreno, “Vega” escrito con tinta. Era un tomito del tamaño de 14 por 19 centímetros, encuadernación chagrín coloreada con filetes de oro y adornos al hierro en seco, bastante lujoso para aquellos tiempos.

!Cual no sería mi sorpresa, al abrir el libro, leer la dedicatoria a otro de los hombres más preclaros del Caribe.

Para José Ma. Heredia

Su amigo

D. Del Monte

Habana 24 de abril de 1836

* El Palacio de Aldama, es una mansión de estilo neoclásico, situada frente al antiguo Campo de Marte, hoy Parque de La Fraternidad Americana, en La Habana, capital de Cuba. Construida en 1840 por el arquitecto e ingeniero Manuel José Carrera. Su fachada principal abarca una cuadra completa de la calle Amistad entre Reina y Estrella.

PALACIO DE ALDAMA (2)

Palacio-de-Aldama

ALDAMA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Advertisements

LA CASA WEBER

PUBLICADO POR CASAS HISTÓRICAS DE LA CIUDAD COLONIAL DE SANTO DOMINGO

“Esta antigua residencia surgió en las primeras décadas del siglo XVI. Está ubicada en el primer sector periférico de la ciudad: el barrio de Santa Bárbara. El caserío inicial se generó allí por la explotación de las canteras que abastecieron las piedras con que se construyeron los grandes edificios coloniales, los primados de América, como son la Fortaleza, la Catedral, los monasterios y conventos, el Hospital de San Nicolás de Bari, el Palacio Virreinal de Diego Colón, las Casas Reales, las de Nicolás de Ovando, y las residencias más importantes, especialmente las situadas en las calles Las Damas y Arz. Meriño.

En este entorno, la casa de la calle Arz. Meriño 355 ha sido poco alterada. Sus muros de cantería y su ubicación al lado de una cañada sugieren que originalmente pudo ser una industria. Sin embargo, una vez establecida como residencia se modificó poco durante quinientos años. La residencia debió destacarse por su ubicación esquinera, de dos niveles, presentando en la segunda planta unos balconcillos cortos. El balcón proyectado hacia la Meriño, antiguamente denominada de Los Plateros, es un elemento posterior, que le dio un detalle importante a la fachada principal. En el interior hay una arcada doble en ambos pisos, que da al patio. Un detalle especial es una escalera de caracol que comunica la segunda planta con una terraza en el techo, un lujo que llegaron a tener pocas casas coloniales: una de ellas, el propio Alcázar o Palacio Virreinal, y otras edificaciones importantes como la Fortaleza de Santo Domingo y la Catedral.

El nombre de la casa se debe a los establecimientos de la familia de este apellido que la ocuparon por tres generaciones. Se inició como un taller de platería del orfebre Juan Weber. Luego, su hija Delia Weber mantuvo allí una librería y centro de tertulias culturales, ya que ella fue una destacada poeta, dramaturga y cuentista, de reconocido estilo, con un buen número de obras publicadas en los años 1920. La autora tuvo una personalidad muy polifacética, además fue actriz pionera del cine dominicano, profesora y pintora premiada. Sus actividades por la defensa de los derechos de la mujer la llevaron a conformar clubes femeninos de gran trascendencia en la sociedad de entonces.”

Texto extraído de una publicación dedicada a destacar las principales edificaciones de la Ciudad Colonial.

CASA WEBER (9)

Calle Arzobispo Meriño a esquina General Cabral

La casa se mantuvo casi intacta en manos de la familia Weber, hasta la llegada de las nuevas autoridades de la OPC en el período (2000-2004), que fue objeto de una imprudente intervención, estrictamente de carácter fachadísta, mediante la cual fue descubierta  la piedra de que está construida, y empañetada una parte. Algo inconcebible.

Todavía en vida la señora Delia Weber, nos narraba parte de la historia relacionada con su familia y la casa. Dentro de la cual nos comentaba, que el señor Weber y el señor Vicini, propietario de la casa, eran muy amigos. Y a propósito de ello este último le permitió a quien ocupaba la casa vivirla de por vida. Y, al parecer, así mismo sucedió.

CASA WEBER (3)  CASA WEBER (4)

CASA WEBER

CASA WEBER II

Posteriormente, la casa fue restaurada por sus propietarios, no dándosele importancial hecho de ser una de las casas de piedra, y recubrieron sus paredes exteriores totalmente, al igual que las que dan al patio, usando una mezcla cargada con cemento. Algo todavía peor.CASA WEBER (8)

CASA WEBER (2)

Torreón de esquina, con base de sillería y cilindro de ladrillos. Y arcada doble de piedra.

Situaciones como esta son lamentables. Particularmente, tratándose de sus propietarios, quienes, además de contar con un alto grado de civismo y cultura, poseen un gran número de estas edificaciones en la Ciudad Colonial.

CASA WEBER (7)

Al fondo el torreón y la arcada. Todo empañetado y pintado dde blanco.

 

 

 

 

 

 

 

 

LA CULTURA EN DOMINICANA

001

Al llegar al poder en 1996 la Secretaría de Cultura del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) me otorgó un pergamino de reconocimiento, en consideración a mi actuación en la actividad que desarrollé en Cambio 94 a favor de la institucionalización de la actividad cultural de nuestro país. De ahí surgió la creación del Consejo Presidencial de Cultura que, posteriormente, pasara a convertirse en Secretaría de Estado y, finalmente, en Ministerio. Hasta entonces ningún gobierno había asumido con tanto vigor, aunque a su manera, la actividad cultural.

Debe recordarse, que el primero en ser seleccionado como presidente del Consejo fue Victor Victor, destacado canta autor y director de actividades de la campaña presidencial del Dr. Leonel Fernández. Siendo, igualmente, el primer Ministro de Cultura del primer gobierno del Lic. Danilo Medina, José Antonio Rodríguez, igualmente, de profesión canta autor, y responsable de las mismas actividades de su campaña. Es ahí, donde yo no entiendo qué tipo de cultura es que aspira esta gente.

Pasaron los años, y ninguno de los cuatro gobiernos del PLD tomó en serio aquel gran esfuerzo del 94. Dando a entender, que con la salida del escenario político del Prof. Juan Bosch las cosas se manejarían con criterios diferentes a los que contemplaba el presidente del partido. Y así ha sido.

 

 

 

 

LO NO SE DEBE HACER

Algunos de los que me siguen me han venido diciendo que no pierda mi tiempo enfatizando lo que se debe y no se debe hacer en torno a nuestro patrimonio histórico. Aún cuando entiendo que les asiste la razón, tengo que decirles, públicamente, que de no hacerlo pienso que se continuaría destruyendo, cuando no desvirtuando el recurso más valioso que tenemos los dominicanos, y con que cuenta la humanidad. En nuestro caso, lo más doloroso consiste en que desde 1967 fue creada una agencia especializada (OPC), y promulgada la legislación necesaria para evitarlo.

En esta oportunidad presento una de esas barbaridades, de las que nadie se ha atrevido a decir esta boca es mía. Se trata de la eliminación a que fue sometida la histórica Cuesta de San Diego, que fuera trazada para dar acceso a la ciudad desde el río Ozama a través de la Puerta de San Diego, a cuyo puerto llegaban todas las personas y mercaderías que venían hacia la Primada de América, o que salían de la misma.

Hace unos años esa agencia rectora dispuso construir una gigantesca plaza, que ha sido bautizada la Plaza del Solazo, que dejó unos cuantos metros debajo la cuesta. Con tan bárbara decisión sus responsables se olvidaron de la historia, de las costumbres, y medalaganariamente crearon un área abierta que jamás existió en la modesta Santo Domingo, y que además presenta al primer palacio virreinal del Nuevo Mundo como si estuviera expuesto en una vitrina, en la que ni un árbol comparte con este tan importante legado.

Así es que, a los que me recomiendan desistir lo que estoy haciendo, les diré, usando una expresión del inefable Cantinflas, que continuaré con mi propósito “mientras el cuerpo aguante”.

ALCAZAR DE COLON (2) (Medium)

Aquí podemos comprobar lo necesaria de la Cuesta. Antes, para faciliar los rutinarios propósios de servicio, y hoy para demostrar como se batía el cobre a la hora de hacer lo que era necesario, durante casi cinco siglos.

ALCAZAR DE COLON (10)

Vista aerea del sector al que me estoy refiriendo. Al centro, la Cuesta de San Diego desembocando en la Puerta de San Diego. A la derecha el Alcázar de Colón rodeado de un caserío. Especie de arrabal, que muetra las deplorables condiciones en que se enconrba nuestra querida ciudad capital, hasta principios de la década de los años cuarenta del pasado Siglo XX.

ALCAZAR DE COLON Y PUERTA DE SAN DIAGO

ALCAZAR (16)

Extención de la Plaza España, o del Solazo, en la que aparece borrada la Cuesta.

ALCAZAR (18)  ALCAZAR (19)

Para suprimir la Cuesta hubo que construir varias escalinatas que compensaran el declive de ésta. Algo que no se permite hacer, si es que nos queremos regir por las normas internacionales de conservación. No entiendo como la UNESCO aceptó esta violación para designar la Ciudad Colonial Patrimonio Cultural de la Humanidad.

 

 

 

MEMORIA DE UNAS MEMORIAS

PORTADA

La puesta en circulación de “MEMORIAS DE LA CIUDAD DE SANTO DOMINGO, Origen, Decadencia, y Rescate de su Patrimonio Cultural” de mi autoría (1992) resultó, como todo en lo que me empeño, algo fuera de serie.

Patrocinada por tres empresas españolas que realizaban obras en nuestro país, y producto de las gestiones que hiciera Manuel de Luna Aguado, Embajador de España en esa época, su puesta en circulación estaba pautada para llevarse a cabo en los salones del Centro Cultural de España, como finalmente aconteció.

El director de dicho centro era el dominicano Pedro Bergés, a quien fui a ver con el propósito de coordinar el acto. Siendo negativa su respuesta por el hecho de encontrarse en el salón principal una exposición de pequeñas obras de pintores dominicanos, que según él no deberían arriesgarse a sufrir algún daño con la asistencia del público. Que de hecho abarrotó cuantos espacios tiene el mismo.

Por decisión del Embajador de Luna Aguado, el director Bergés se vio compelido a ceder, y hasta asistir al acto. Al que igualmente asistió  el Arq. Esteban Prieto, director de la DNPM, quien representó al Dr. Joaquín Balaguer, presidente de la República.

Coincidencias que se dan una que otra vez en la vida, ambos personajes lucían sendas barbas. Y caras de desagrado. ¡Qué vainas tiene la vida¡

LIBRO MEMORIAS DE LA CIUDAD DE STO-DGO- (Medium)

 

 

CONCLUSIÓN

Transcurrían los últimos años de la década de los sesenta del pasado Siglo XX, ya algo atenuados los traumas generados por la guerra civil de 1965, pero todavía presentes, casi exclusivamente, en la Ciudad Colonial, antigua barriada en la que se habían desarrollado los deplorables acontecimientos. Donde las precariedades se expresaban de varias maneras, principalmente dos.

Una, tan importante como la otra, consistía en la penosa situación en que había  quedado la mayoría de sus residentes, no propietarios. Estos habían emigrado a nuevas urbanizaciones desde hacía un buen tiempo, y las habían dejado atrás en manos de los desposeídos. Casi todo en la mayor parte del centro histórico era lamentable. Los nuevos usurpadores de gobiernos, tanto nacional como municipal, en sus condiciones de interinidad y, por supuesto, de indiferencia hacia el legado histórico, se encontraban imposibilitados, financieramente, de hacer algo que pudiera empezar a remediarlo. Al menos a pasarle una brocha, o una escoba con cal viva.

Los “Intereses Creados” eran lo más importante para los políticos que andaban en busca de las riendas del poder, mientras los adinerados se desentendían del tema, y los cada vez más pobres de los menguados residentes de las barriadas del centro y del norte de lo que fue la antigua capital de la República, hasta no hacía mucho tiempo, continuaban guareciéndose en destartaladas casonas coloniales, que no hacía mucho tiempo albergaban, confortablemente, a ciudadanos de “primera”.

CALLE MERCEDES (9)  CASA 19 DE MARZO (2)

En tales condiciones llegó al poder, en 1966, como Presidente Constitucional de la República Dominicana, el Dr. Joaquín Balaguer.

Como ciudadano nacido y criado en los predios monumentales, hasta algo crecido y formado, mis padres decidieron buscar otro nido en el que continuar empollando su prole de cinco hijos. Decidiéndose, después de dar varios saltos, por experimentar la segunda planta de una recién construida edificación, en la populosa barriada de Ciudad Nueva. En la que habían encontrado, igualmente, su sueño muchas familias de composición social y económica similar a la nuestra.

De ese nido, todavía compuesto por los mismos siete miembros, disfrutando de un auspicioso lugar, salí yo la mañana del día de la Vieja Velen de enero de 1960, con el propósito de efectuar una visita, en compañía de mis padres, y estrenar mi flamante carro viejo recauchado, cuando, sorpresivamente, fui interceptado por unos tipos con pinta de facinerosos, que resultaron ser esbirros del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), diabólica composición criminal del ya decadente régimen dictatorial de Rafael L. Trujillo Molina.

Transcurridos los casi seis meses que permanecí en prisión, de los veinte años que me cantó la “injusticia” de aquella época, que hube de compartir con una infinidad de amigos y relacionados, tuve la dicha de partir hacia la ciudad de New York, donde me esperaba un nutrido grupo compuesto por familiares y amigos, ansiosos por enterarse de las últimas noticias. A los cinco días de aquel siempre recordado 5 de octubre de 1960, obtuve el imprescindible Social Security, y empecé a trabajar en una firma de arquitectos ubicada en Brooklyn Heights que, entre otros beneficios, me sirvió de la mejor escuela de arquitectura que podía encontrar.brooklyn-borough-hall-exterior-dj30nx (Medium)En el centro de la imagen el City Hall de Brooklyn, y a la derecha el edificio más alto hasta entonces del Borough, en uno de cuyos últimos pisos hube de emplearme a fondo como delineante por más de cinco años.

Alejado, físicamente, de mi lar nativo, pero espiritualmente presente cada día de mi exiliada existencia, me enteraba de los acontecimientos que se sucedían en el país, muy particularmente, en la Ciudad Colonial de su histórica capital. Lo que no me dejaba vivir en sosiego hasta que me preparé para dar el salto, y viajar a la Isla a finales de 1965, esta vez en compañía de mi esposa y mi primera hija.

Entre todo lo que pude ver en medio de aquel caos, que me dejara pasmado, a la vez que decidido a hacer algo, fue el espantoso deterioro en que había quedado la mayor parte del centro histórico, que como es sabido fue el epicentro de la guerra civil y, por supuesto, el sector más perjudicado de la capital de la República. El bombardeo que se produjo entre las dos fuerzas en pugna había dejado importantes daños en el extremo norte del Alcázar de Colón, que se encontraba en medio del fuego cruzado, y los daños de que fue objeto, completaron mi visión de aquel desastre. Daños que tuve la dicha de restaurar, al inicio de mi gestión al frente de la OPC.

A mi regreso a New York, y a mi trabajo, ahora actuando más como arquitecto junior que como delineante, me propuse hacer lo que estuviera a mi alcance para completar mis inconclusos estudios, e ingresar a la Universidad de Columbia, con el propósito de obtener el título sin el cual los mediocres no pueden salir del cascarón. Documento que no me fue posible obtener, debido a la pérdida de la beca que me había otorgado el gobierno del Triunvirato.

Para mi propio beneficio mi participación en Beatty and Berlembach Architects contribuyó a que se profundizara mi interés por la restauración arquitectónica. Dadas las circunstancias de que entre las encomiendas que recibía dicha firma se encontraba la rehabilitación de parroquias, hospitales y escuelas pertenecientes a la Diócesis de Brooklyn, en uno de cuyos proyectos trabajé como ¨proyect manayer¨ de la transformación del antiguo Mother Cabrini Memorial Hospital en cooperative housing complex . De esta interesante encomienda salí tan airoso, como premiado, con un reloj del Siglo XIX, que perteneció a la Madre Cabrini.

RELOJ MADRE CABRINI

Preocupado por lo que ocurría en la Ciudad Colonial decidí regresar a mi país, lo que tuve que sopesarlo más de dos veces, y posponer para más adelante, cuando las condiciones de vida allí fueran más auspiciosas. Fue entonces que decidiera ir a buscar trabajo a San Juan de Puerto Rico. Lo que no resultó nada difícil. Habiendo sido esta nueva aventura más que positiva para los propósitos que venía acariciando desde hacía tiempo.

La cercanía del Viejo San Juan a las oficinas de la firma Toro y Ferrer, Arquitectos, donde trabajaba, me facilitaba el que pudiera visitar el centro histórico de la capital de la Isla, y conocer al Dr. Ricardo Alegría, Director de la agencia oficial creada, hacía algunos años.

Así las cosas me fui preparando para regresar a mi país, y empezar a dar los pasos que hube de narrar en mis dos elucubraciones anteriores.

Una vez posicionado en el cargo anhelado, y después de conocer a fondo los problemas que tenía por delante, organicé un plan de acción en el que las prioridades serían atendidas con preferencia. Pero, las cosas no salieron como esperaba. Si es cierto que tuve la satisfacción de ser atendido por el gobernante, como era de esperarse, ese programa de prioridades no fue posible llevarlo a cabo. Una cosa piensa el burro, y otra quien lo apareja. Había dejado de contemplar, que todo lo que se desarrolla con prioridad en un país tercermundista, por un determinado gobierno, se antepone el elemento político, y los planes que han de ser desarrollados como los ha pensado quien manda. Traigo a mi memoria el slogan que dice: “La política es así”, que un gran amigo me repetía cada vez que discutíamos.

Fue así, como el programa de los trabajos que pudimos desarrollar durante el tiempo que tuvimos la dicha de dirigir la OPC (1967-1978), fueron desarrollándose de manera caprichosa, aunque positivamente. De ahí que todavía hoy nos encontramos con  situaciones de iniciativas que fueron proyectadas entonces, y aún no han sido desarrolladas. La terminación del proyecto del sector de La Atarazana, y parte de la barriada de Santa Bárbara, es el mejor ejemplo que puedo señalar. Se quedó pasmado en la Vicente C. Duarte como consecuencia del cambio de gobierno. Teniendo sus residentes que conformarse con poner parches donde pudieran, y continuar soportando las inmundicias inherentes a su situación, hasta que surgiera un gobierno responsable.

SECTOR ATARAZANA (10)

Maqueta en la que se aprecia el sector de la Atarazana sin completar, y un área en el que se encuentran restos de la Negreta, donde llegaron los primeros esclavos africanos al Nuevo Mundo. Y donde todavía se pueden ver algunos cimientos, en espera de ser rescatados.

SECTOR ATARAZANA (33)  SECTOR ATARAZANA (34)

SECTOR ATARAZANA (37)

SECTOR STA BARBARA (1)

Pero, lo peor de lo ocurrido durante los doce años de gobierno del presidente Balaguer consistió en la violación de las disposiciones legales que él mismo hizo promulgar, con el apoyo de organismos internacionales. Dando pie a que durante el transcurso de los años hayan sido tratadas como pedazos de papel.

Terminado el Siglo XX, e iniciado el XXI, aunque reconocemos que se han hecho algunas cosas positivas, el andamiaje del programa continua igual, sino peor. Hoy no se sabe qué organismo comanda la dirección del programa y lo peor es, que algunos como el Ministerio de Turismo, y un disparate llamado Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE), se han convertido en ley, batuta, y constitución. Habiendo sido esta última responsable del desplome del Hotel Francés, y de la posibilidad de llevar a cabo el proyecto del Arq. Moneo en las Ruinas de San Francisco. Reemplazando estos dos a otros similares, o peores, como el Patronato de la Ciudad Colonial, el Fondo para la protección de la Ciudad Colonial, entre y unos cuantos más, habiendo estos pasado a mejor vida, sin pena ni gloria.

HOTEL FRANCES  (2)

RUINAS SAN FRANCISCO

 

 

ASÍ SE ESCRIBE LA HISTORIA y (II)

10 de mayo de 2013

Mientras lo narrado en Acento.Com (10/5/2013), y en la repetición en  MI PROPUESTA (30/7/2016), estaba llevándose a cabo, un grupo de arquitectos dominicanos emprendía acciones similares. La diferencia entre estos dos propósitos consistió en que mientras yo encaminé mis pasos por la vía oficial, es decir, utilizando los canales que le corresponden a la salvaguarda del patrimonio cultural de una nación, este grupo los encaminaba, valiéndose del apoyo y los recursos económicos del sector privado, en este caso, de una multinacional petrolera: la ESSO STANDARD OIL, S.A. Ltd.

Estando yo en mis afanes, tanto en New York, donde residí y trabaje como delineante en una firma de arquitectos, en San Juan de Puerto Rico, donde residía entonces, como en Santo Domingo, el grupo en cuestión, compuesto por los arquitectos Eugenio Pérez Montás, Manuel Salvador Gautier, Guillermo Santoni y Erwin Cott Creus, realizaba  un llamado “Estudio para la Revalorización  de la Zona Histórica y Monumental de la Ciudad de Santo Domingo”, con el patrocinio de la citada empresa, con el propósito de crear un organismo privado que se encargaría del tema. Mediante esta disposición se segregaba el patrimonio de la Ciudad Colonial de la totalidad del patrimonio histórico de la Nación. Lo que requería toda una legislación separada de la que se dictaría en sentido general algún tiempo después.

En una ocasión en que me encontraba reunido con el Director del Instituto de Cultura Puertorriqueña, Dr. Ricardo Alegría, con quien había llegado a estrechar lazos de amistad y colaboración mutua, éste me trató algo de lo que  se había enterado con respecto al tema que nos ocupaba, y que nos había hecho tan amigos. Hasta él habían llegado los arquitectos mencionados en procura de asesoramiento y respaldo al “Estudio” que estaban elaborando.

A este respecto le comenté al Dr. Alegría, que ya yo estaba enterado, tanto por la prensa, como por amigos dominicanos y extranjeros, entre los que se encontraban los miembros de la representación de la OEA en Santo Domingo. Que me parecía muy bien lo que estaban haciendo, pero que el resultado de ese trabajo habría de ser sometido, en su momento, a la consideración de la dirección del programa que yo le proponía al gobierno, que era, y sigue siendo, la solución más adecuada para su implementación, en caso de que mi propuesta fuera aprobada. Como, finalmente, sucedió.

Pensaba, y sigo pensando, que una acción de esa naturaleza era de la exclusiva incumbencia del Estado, no de particulares. Afortunadamente, así lo entendió el presidente Balaguer quien, asesorado por técnicos de la OEA, dio luz verde a mis propuestas, creando y poniendo en vigencia la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC), en junio de 1967.

Nuestros propósitos no eran los únicos que se llevaban a cabo en América. Otros países se encontraban en similares situaciones. Y nosotros estábamos enterados de las mismas. Tan es así, que no bien transcurrieron algunos meses de iniciarnos en nuestra tarea fuimos invitados por el Departamento de Asuntos Culturales de la OEA a participar en un encuentro, que se llevó a cabo en la ciudad de Quito, Ecuador, al que asistieron representantes de varios países de nuestro continente, en el que se trató el tema que ya los dominicanos habíamos avanzado, y se redactaron Las Normas de Quito, supuestas a coordinar los esfuerzos de los países americanos siguiendo los parámetros que nosotros habíamos emprendido, al igual que los de Puerto Rico, pioneros en el Nuevo Mundo.

Iniciados los trabajos a cargo de la OPC (1967), entre los cuales se destacara la restauración de la calle Atarazana, surgió, por disposición del gobierno, una comisión que se denominó Comisión Temporal de Ornato Cívico (1971), que se encargó de mejorar algunas de las destartaladas fachadas alrededor de las plazas coloniales, igualmente intervenidas, y punto. Y no como lo refiere el citado “Estudio”: “El proceso de revalorización en marcha, responsabilidad casi exclusiva del Gobierno Dominicano, tomó cuerpo con la obra coordinada por la Comisión Temporal de Ornato Cívico, que convirtió en realidades lo que era una aspiración, al ejecutar los proyectos……”

En este párrafo, extraído del susodicho Estudio, se advierten algunas incongruencias al expresar, “responsabilidad casi exclusiva” del gobierno. Y que “tomó cuerpo con la obra de la Comisión…” A lo que yo les pregunto, ¿de qué otro organismo fue la otra parte de la casi exclusiva obra del Gobierno? Y, ¿en qué consistió que tomara cuerpo con la obra coordinada de la Comisión? Creada cuatro años después de la agencia rectora. La Oficina de Patrimonio Cultural (OPC).

Como siempre he oído decir que “a todo cerdo le llega su San Martín”, he de esperar, que cada cual habrá de recibir en su momento la respuesta por los actos o las falacias cometidas. Basta ya de infamias y falsedades. El santo se le ha estado apareciendo, últimamente, a mucha gente. Y los que faltan.

Afortunadamente, para el futuro de nuestra Ciudad Colonial, uno de los proyectos qué habían sido elaborados por los arquitectos del Estudio en cuestión no llegó a materializar. Según bosquejos que aparecen en una publicación que hicieran al efecto, se puede advertir que el concepto de restauración que habían adoptado coincidía con el que habían puesto en marcha los puertorriqueños. Se pretendía mantener una apariencia en las fachadas de las edificaciones a ser intervenidas como si estas fueran del Siglo XIX, o principios del XX, algo similar a lo que llegó hasta nosotros en la Ciudad Colonial, y al igual que lo que se ha hecho en el Viejo San Juan, centro histórico que sí se corresponde, en su gran mayoría, a los períodos antes mencionados. No siendo así el caso de Santo Domingo, representativa casi exclusiva de la arquitectura de los Siglos XV y XVI.

1 (mediano)

Como se puede advertir, el concepto que los arquitectos del proyecto ESSO pretendían desarrollar consistía en mantener la imagen decimonónica que había llegado hasta entonces, similar a la que se ha desarrollado en el Viejo San Juan, no obstante pertenecer el conjunto de la calle Atarazana a los mismos albores del Siglo XVI.  

Inclusive es notoria en dicho Estudio la construcción de una segunda planta sobre la casa de esquina que se encuentra a la izquierda de la foto, y la conservación de balcones volados existentes. Algo que ningún programa oficial encargado de un centro histórico, y mucho menos de uno de la categoría de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, Primada de América, podía ser aceptado. Pero que en aquellos tiempos nada ni nadie tenían facultad para impedirlo, como sucedió después de la creación del Programa, y de la instalación de su agencia rectora, en junio de 1967.

SECTOR ATARAZANA(29)

La casa a la que se le agregaría una segunda planta es, la de la esquina, que aparece en primer plano.

Por el contrario, cuando la OPC realizó los trabajos en ese sector (1968), consistentes en uno de aquellos proyectos que eran obstaculizados, temporalmente,  por la Comisión Ejecutiva de Patrimonio Cultural, de lo que habré de referirme, oportunamente, se pudo comprobar, tan pronto se iniciaron las investigaciones arquitectónicas y arqueológicas correspondientes, que en el conjunto existía una casa construida totalmente de piedra, que al salir al aire el eminente historiador dominico, Revdo. Vicente Rubio, catalogó como la posible “primera casa de piedra de América”.

SECTOR ATARAZANA 30  SECTOR ATARAZANA (31)

SECTOR ATARAZANA (4)

SECTOR ATARAZANA (40)

SECTOR ATARAZANA[1]

SECTOR DE LA ATARAZANA (2)

Espectáculo de la entonces calle Presidente Gonzalez hasta 1968.

SECTOR ATARAZANA (52)

La calle después de restaurada y cambiso su nombre por su atiguo nombre de Atarazana.

Así las cosas puedo asegurar, que no solamente nos libramos de un gran yerro, sino que, por el contrario, dejamos a nuestro paso por tan incomprendida misión, hechos, no palabras ni seminarios, como nos han tenido acostumbrados nuestros opositores, y algunos  de sus variopintos corifeos, desde casi el mismo inicio de mi gestión. Entre los que se encontraban destacados personeros del régimen, recién llegado al poder, y otros paniaguados, que jamás han aceptado que un arquitecto sin título fuera el creador y rector del programa, mientras otros, graduados en universidades dominicanas, con post grados en universidades italianas, tuvieron que conformarse con esperar doce años para poder lograrlo. Logro, que fuera parcial, gracias al cambio de gobierno que se produjo en 1978, y la infinidad de mediocres, que no resistían esperar un año más.

Mi destitución del cargo, en octubre de 1978, no resultó como esperaban los que se mantenían debajo de la mata, esperando aparar el primer mango, ya que éste cayó en las manos de un abogado, desconocedor del tema, pero que había metido sus manos en los resultados de las elecciones de 1978, que dieron por ganadores a los candidatos del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), cuyos principales dirigentes tildaban la obra que habíamos desarrollado, como parte de la maquinaria reeleccionista del presidente Balaguer, de la que nos mantuvimos totalmente desligados, al igual que tantos otros fracasados programas, precisamente por perversos sentimientos de celo y envidia, ambos tan comunes, no solo entre los políticos, sino entre profesionales y simples ciudadanos dominicanos. Algunos de los cuales llegaran, posteriormente, a alcanzar la “gloria”, o las ¨papeletas¨, gracias al ejercicio de artimañas, desarrolladas en áreas ajenas a las que nos ocupaban.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

IGLESIA DE SANTA BÁRBARA

http://www.diariolibre.com/noticias/ciudad/oisoe-espera-autorizacion-de-patrimonio-para-trabajos-en-iglesia-santa-barbara-YC4545625

La responsabilidad de lo que le suceda a este monumento recaerá sobre la Dirección Nacional de Patrimonio Monumental, única institución legalmente constituida para velar por todo el patrimonio monumental de la R. D.

No entiendo cómo es posible que otra institución este ocupándose de lo que se está haciendo en la Ciudad Colonial de Santo Domingo, principal conjunto monumental del país. El caso de la OISOE, que fuera responsable del desplome del Hotel Francés, y la desfiguración de la Casa de Duarte, en vez de ser sancionada y desligada de un tema que no le compete, ha sido mantenida encargada del sector colonial, del rescate y puesta en valor del primer templo católico que fuera construido en el mismo, y otros.

IGLESIA DE SANTA BARBARA (1)

IGLESIA DE SANTA BARBARA (5)

El director de Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE) Ing. Francisco Pagán supervisando los trabajos en compañía de personas no identificadas. Desconocemos si alguno de estos pertenece a la Dirección Nacional de Patrimonio Monumental (DNPM).

Se conocen, al menos yo los conozco desde hace tiempo, los problemas de los que adolece este monumento desde hace muchos años. Al igual que de los que se han permitido intervenir en el mismo, con o sin conocimiento alguno de causa. En una ocasión una de las tantas comisiones creadas para confundir, colocó en el costado izquierdo (lado oeste), a sabiendas de la existencia de arcilla expansiva debajo del área que ocupa el monumento, unos tubos metálicos con el propósito de detener su desplome.

IGLESIA DE SANTA BARBARA  (3)

IGLESIA DE SANTA BARBARA (4)

En ambas ilustraciones pueden observarse los tubos llamados a detener el desplome.

Ahora, unos cuarenta años después, la OISOE repite las investigaciones para diagnosticar lo mismo. Y, al igual que la vez anterior otro organismo cuasi paralelo se encarga de violar la ley, suplantando al organismo oficialmente encargado Es decir, seguimos tropezando con la misma piedra.

Eso sí, que existe una gran diferencia entre lo que fue la OPC, y ha sido la DNPM. Y una similitud en cuanto a que los Presidentes han sido los responsables de ambas violaciones. Siempre por razones politiqueras, siendo estas fruto de  desconfianza, tanto en lo económico, como en lo técnico. Y lo peor es, que se joda el país.

 

LO QUE LA POLÍTICA SE LLEVÓ DE ENCUENTRO

La glorieta del Parque Independencia fue diseñada y construida en 1912 por el arquitecto Antonin Nechodoma de nacionalidad checa, quien residió en Santo Domingo y San Juan, Puerto Rico.

2_large

En aquel tiempo había una calle de separación entre la muralla y el recién creado Parque Independencia, que fuera eliminada posteriormente, uniéndose de esa manera el parque y el área de la muralla y la Puerta del Conde.

UUUU

Foto tomada después del paso del Ciclón San Zenón, en la que se puede observar el lado que da al oeste de la Puerta del Conde, y la calle que la separaba del Parque Independencia. Posteriormente clausurada.

La glorieta llegó a constituirse en el emblema principal de la capital, hasta que fuera construido el Obelisco. Pasaron muchos años en los que la sociedad dominicana la disfrutó en sus momentos de ocio, sin que a nadie se le ocurriera hacerle el más mínimo daño, hasta que a mediados de la década de los años setenta fue ordenada su demolición por el arquitecto Cristian Martínez Villanueva, para crearle espacio a un mausoleo dedicado a los Padres de la Patria, que se ha constituido en la negación de la ciudadanía consciente.

PARQUE INDEPENDENCIA (26)

El Arq. Nechodoma mientras supervisaba su obra.

PARQUE INDEPENDENCIA (24) La Glorieta en plena construcción. El viejo Teatro Independencia detrás

thumbnail_1526624_10152498392979606_958476401_n[1] (Medium)

Vista de la glorieta y una fuente delante. Detrás la Puerta del Conde.

parque_independencia_san_zenon[1]

Vista de los estragos del Ciclón San Zenón alrededor de la glorieta tomada desde el lado Norte del parque. A la izquierda la calle que fuera clausurada, y su continuación hacia el Sur.

PARQUE INDEPENDENCIA (27) (Small)

Detrás de la glorieta el viejo Teatro Independencia. Y en primer plano la clausurada calle.

PARQUE INDEPENDENCIA (4)

El mausoleo y detrás la sede de un canal de televisión. Conjunto de edificaciones que componen un muy desagradable espectáculo.thumbnail_7222361870_24e02d26d2_b[1]

Si fuera posible echar hacia atrás, cuantas cosas volveríamos a disfrutar.

.