PARA LOS QUE IGNORAN ESTAS COSAS

“En 1930, la Ermita de San Antón fue destruida por el ciclón San Zenón. Fue reconstruida por el ingeniero José Ramón Báez López-Penha de la Comisión de Monumentos, utilizando ladrillos y piedra como material de construcción y basándose en fotografías y pinturas existentes sobre la iglesia.” (CONECTATE.COM.DO)

Si la iglesia fue construida de piedra, y los dos portales también, como se puede advertir en la foto antigua, es hasta comprensible que quien la reconstruyó decidiera utilizar otros materiales para hacerlo, y empañetarlo.  Pero ¿Por qué reconstruir los dos portales de ladrillo?

Hubiese sido permisible que lo hiciera en épocas que no existían las normas internacionales de restauración, y se había iniciado el programa de Patrimonio Cultural en 1967, como lo hizo el mismo ingeniero en el palacete de Engombe. Pero cuando se realizaron los trabajos de San Antón (Década de los años ochenta) ya se habían hecho varios trabajos en los que las faltas se completaron con el mismo material. El Alcázar de Colón lo dice todo, habiendo sido anterior.

Con esa práctica hemos tenido que lidiar con los que todavía no acaban de entender que sí es aceptable completar los faltantes, dentro de lo posible, con el mismo material. Siempre que se hagan notar los materiales nuevos.

Y así seguimos. La reconstrucción del Hotel Francés es la muestra más reciente.

Fiel reconstrucción en la que se notan los sillares que quedaron, y los dos portales de ladrillo.

Los ladrillos corresponden a la restauración del Ing. Baez. 

Fotografía que aparece en la obra Los Monumentos Arquitectónicos de La Española, de 1946.

La ermita data de los primeros años del Siglo XVI. Construida antes que el Monasterio e Iglesia de San Francisco, con las mismas piedras extraídas de una cantera ubicada en la barriada de Santa Bárbara, que se encontraba a corta distancia. Y de donde se extrajo todo el material pétreo que se utilizó en la ciudad de Santo Domingo. Tanto para levantar muros y demás componentes (cornisas, jambas y dinteles de vanos, arcos y columnas, etc., al igual que para producir cal.

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UN MERECIDO RECESO

En esta oportunidad me he apartado de los temas acostumbrados: historia, monumentos, restauración, arquitectura, viajes, ciudades del Mundo, y algo de política, etc., con los que cada semana trato de poner a mis tolerantes lectores a entretenerse o mortificarse. Mi … Continue reading

NO ES LO MISMO LO QUE SE VE SIN INVESTIGAR QUE LO QUE HAY

“A propósito de una hermosa fotografía pegada en Fecebook por Guillermo Armenteros se me ocurrió pegar estas tres, en las que se puede ver el frontis de la Capilla del Rosario de la Iglesia de Santo Domingo antes y después de ser liberada de las manos de pintura de aceite color gris, con lo que se trataba de imitar mármol.”

Una portada extraordinaria, única de cuantas existan en cualquier parte del Mundo, que solo en nuestro país los encargados de mantener sus condiciones originales fueron capaces de recubrir con pintura el material con el que fue construida. Sin que nadie dijera nada.

El primer párrafo fue el que coloqué en Facebook refiriéndome al frontis de la capilla. En esta oportunidad me referiré a la bóveda antes y después de liberada de la enjalbegadura, que tenía desde hacía tiempo.

La bóveda como se encontraba desde hacía mucho tiempo, y que fue capaz de confundir a visitantes y expertos. Sin que nadie se preocupara por rescatarla, y demostrar lo que era, hasta después de iniciado el programa a cargo de la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC), en el año 1967.

Nótese el cambio que se produjo en toda la estructura, incluyendo la media naranja que se encuentra encima del retablo. También es perceptible una tonalidad verdosa en el centro de la cúpula, que podría ser producto de humedad.

Quiero referirme, igualmente, a la interpretación que hiciera de la misma el investigador Erwin Walter Palm, publicada en su magistral obra “Los Monumentos Arquitectónicos de la Española”. En el capítulo IV dedicado a las REPRESENTACIONES COSMOLÓGICAS DE LA CAPILLA DEL ROSARIO, (pag.143), Palm dice al referirse al frontis de la capilla: “Efectivamente los estucos están aplicados sobre la bóveda de las postrimerías del gótico, cuyo sistema de nervios y centro en forma de círculo, corresponde a las techumbres góticas tardías de algunas de las demás capillas…”

En otro párrafo (pag.145) Palm dice; “El mismo estucador intervino también en el exterior de la capilla…”

En Internet aparece esta explicación del término estuco: “Masa de yeso blanco y agua de cola que se emplea para enlucir paredes interiores, hacer molduras, relieves en muros y bóvedas, e imágenes para pintar o dorar. Y estucador: “Persona que tiene por oficio estucar.”

Por supuesto, lo que describió Palm a ojo de buen cubero, sin haber investigado, pudo haber sido estuco, y no talla y escultura en piedra, que fue lo que apareció después de haberse realizado los trabajos de restauración, a cargo de la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC).

En el epílogo que escribió para la reimpresión de su obra (1983), en la que hace algunas anotaciones sobre lo que vio cuando volvió a Santo Domingo, con respecto a la Capilla del Rosario Palm se limitó a decir: “Los trabajos de limpieza ejecutados en el arco de entrada a la capilla descubrieron un detalle oculto bajo las enjalbegaduras sufridas en el pasado.” Completando la idea sin siquiera mencionar el estuco que supuso era lo que se había efectuado en vez de piedra tallada.

Lo sucedido en la descripción de la Capilla del Rosario por el genial historiador alemán, quien hubo de ocuparse por las reliquias arquitectónicas coloniales con mayor profundidad que cuantos lo habían hecho, nos demuestra que para referirse a cualquier edificación colonial de la ciudad de Santo Domingo, que fue objeto de innúmeras intervenciones se requiere una profunda investigación arqueológica de las mismas antes de proceder a describirla o intervenirla. Es de ahí, que hemos criticado lo que ha estado haciendo el actual gobierno en un sin número de casas particulares de la Ciudad Colonial, a cuyas fachadas se les han aplicado pintura sin saber lo que hay detrás.

Con relación a esta capilla, lo cierto es que se debería emplear tiempo y recursos suficientes para convertirla en una de las principales atracciones de nuestra Ciudad Colonial. Y no solo para investigadores y expertos, sino para todos los amantes de la arte medieval, gótico tardío y plateresco, que se encuentran en la Ciudad Primada. Conjuntamente con la fachada de la Catedral, que es otra de las más interesantes obras de arte que se encuentran en la arquitectura de los monumentos que nos legaron los colonizadores españoles. Diferenciándose una de otra, en que mientras a la capilla lo único que se hizo fue eliminarle la pintura que recubría sus valiosas esculturas y relieves, a la Catedral le fueron añadidas estatuas y relieves, en flagrante violación a las normas de conservación establecidas por expertos reunidos en congresos internacionales, en los que se produjeron las Carta de Atenas, la de Venecia, así como las Normas de Quito.

A mí entender lo que contenía esa fachada antes de ser intervenida era lo que quedó después que las huestes haitianas mutilaron el escudo, y las tallas de la parte baja de las pilastras que bordean el frontis. En cuanto a las figuras pintadas en el fondo de las hornacinas era lo que contenían desde no sabría decir cuando. Pero por la calidad de las mismas debieron haber sido pintadas en algún momento de la accidentada historia de la ciudad. Lo que les atribuía un gran valor histórico y artístico. No obstante fueron reemplazadas por unas estatuas confeccionadas en España, con piedra de sabrá Dios donde. Al igual que el águila bicéfala que bordea lo que quedó del escudo, y que las convierte en un falso antiguo. Después de este desastre, ¿que se le puede decir a quienes pregunten?

He querido aprovechar esta oportunidad para referirme a la fachada de la Catedral de La Habana. Muy famosa por su barroquismo, y la que cuanta con cuatro hornacinas, dos a cada lado del portal principal, algo similar a las de la Catedral de Santo Domingo. Aunque con dos siglos de diferencia. En dichas hornacinas nunca fueron colocadas estatuas, hasta que a principios del Siglo XX se les ocurrió colocar una en cada una de las de abajo. Lo que no fue bien acogido por la población, y la Catedral tuviera que ser objeto de reformas. Según el historiador de la ciudad Emilio Roig de Leuchsenring esta reforma incluyó la eliminación de todos los objetos que se consideraron de mal gusto. Adornos y altares fueron sustituidos por cuadros al óleo, en su mayoría copias de originales. Y las estatuas de la fachada eliminadas. Una ejemplar decisión de los cubanos.

 

Fotografías antiguas de la hermosa fachada barroca en las que se ven las dos estatuas que fueron colocadas en las dos hornacinas de le parte de abajo, en fecha que no he podido averiguar.

Una hermosa fachada barroca detrás de una formidable plaza, y bordeada de magníficas edificaciones coloniales que le permiten lucirse con mayor amplitud. Solo un edificio construido en época reciente ubicado del lado derecho de la Catedral le resta valor y antiguedad al conjunto.