CASOS INCREIBLES QUE SUCEDEN CASI A DIARIO

Como hemos visto la corrupción española no cesa de producir escándalos. Algunos de ellos, a nivel internacional. El caso Pujol ha venido a ensombrecer más el ya oscuro panorama de una nación que ha venido siendo vapuleada en todo sentido, desde hace algún tiempo. El que una figura de la envergadura de Jordi Pujol, ex presidente de la Generalitat Catalana, tuviera que aceptar unas imputaciones de corrupción tan serias y, verse, a su avanzada edad, despojado de los altos cargos que disfrutaba, y le favorecían, dice mucho de lo que se está viendo en España. Una España ensombrecida por una crisis pocas veces vista.

Pero el Caso Pujol no es el de mayor envergadura en la España post Franco. Ahí tenemos el Caso Nóos, o Urdangarín, en el que están envueltos la Infanta Cristina e Iñaki Urdangarín, su marido, que ha afectado la Casa Real española, el Caso Malaya, del que el Alcalde del Ayuntamiento de Marbella, Julián Muñoz, tuvo como objetivo agrupar un entramado de asociaciones que encubre numerosas actividades delictivas (cohecho, malversación de caudales públicos, prevaricación, tráfico de influencias, etc.), en el que se vio envuelta la famosa cupletista Isabel Pantoja, y dejemos de seguir enumerando. Que, afortunadamente, han sido manejados con bastante buen tino por las autoridades judiciales, aunque con finales dudosos. Dejando mal sabor al pueblo español, que desde hace algún tiempo se viene debatiendo entre “lo malo y lo más malo”.

Los que desde lejos hemos podido seguir la secuencia de los múltiples casos de corrupción, tanto administrativa como particular, hemos visto como los inculpados han sido condenados por la ciudadanía, aunque la justicia haya fallado a discreción. Al menos, ha recibido la satisfacción de ver condenados, popularmente, y no engañados, o manipulados, por una impunidad, como la que sí ha florecido en otras partes del mundo.

Tenemos el caso de nuestro país, República Dominicana, que hasta el momento actual no hemos visto acción alguna frente a los múltiples casos de corrupción señalados, por parte de la justicia. Gobiernos vienen y gobiernos pasan, y ninguno ha querido ponerle la tapa al pomo. Siendo lo peor, el hecho de que una mayoría ciudadana percibe un olor putrefacto, sin saber si es producido por estos casos, o por otras situaciones, tan endémicas en nuestro país como el paludismo, o el dengue.

Aquí hemos llegado a tal punto, que a veces nos preguntamos nosotros mismos, o lo indagamos entre nuestras relaciones, o lo escuchamos a ciertos (muy pocos) comunicadores sociales. Igualmente, consultamos nuestra conciencia, qué de cierto tienen las suposiciones que nos asaltan, casi diariamente. En parte, todo ello, debido a la impunidad prevaleciente, y al “je ne sais quoi”, que muestran los presuntos implicados. Con una desfachatez de tal grado, que nos produce soberbia, indignación, y todo lo que una persona cumplidora con sus compromisos sociales y gubernamentales, pueda sentir, sin que se le permita ver una luz al final del túnel.

una canción popular reza: “…nos estamos poniendo viejos…”. A lo que algunos de nosotros decimos, “viejo, pero no pendejo.” O, “engañar a otro”. Mientras las grandes mayorías, indiferentes como siempre, solo suelen exclamar: ¿“Y qué”?

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CRISTOBAL COLON

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Continuando con los CONQUISTADORES DE AMERICA, me complace presentar al hombre sin cuyo sueño, y realización, no estuviéramos escribiendo pendejadas cinco siglos después.

La Española, actualmente ocupada por la República Dominicana y Haití, fue el primer lugar del Nuevo Mundo donde los españoles dieron forma a una colonia. Como tal, sirvió de base logística para la conquista de la mayor parte del hemisferio recién descubierto.

Cristóbal Colón descubrió, no conquistó, ni invadió, nuestra isla el 5 de diciembre de 1492, en los días finales de su primer viaje a “las Indias”. Colón y sus compañeros encontraron que la misma estaba habitada por una población de amistosos aborígenes llamados Taínos (Arawacos), quienes dieron la bienvenida a los recién llegados.

Colón estableció un asentamiento improvisado en la costa norte, cerca de la ciudad haitiana de Cap Haïtien, el cual llamó La Navidad (por ser el 25 de diciembre). Usó parte de los restos de la carabela Santa María, que había chocado contra un arrecife, y zozobrado.

Los taínos llamaban la isla de diversas maneras pero la más común era Ayti o Hayti (tierra montañosa). Aunque inicialmente fueron amigables hacia los españoles, respondieron violentamente contra la intolerancia y abusos de los recién llegados. Cuando al año siguiente Colón regresó a La Española en su segundo viaje, encontró que el fuerte de La Navidad había sido arrasado y eliminados sus ocupantes. Pero no era fácil detener el interés del Viejo Mundo por expandirse, y su cruzada por esparcir sus dominios, al igual que el cristianismo. Posteriormente, en su segundo viaje, estableció otro asentamiento, esta vez con carácter más definitivo, más hacia el Este de la isla, que llamó La Isabela.

Luego de varios intentos para establecer colonias en la costa norte de La Española, Colón fundó Concepción de La Vega, y Santiago de los Caballeros, ambas en la céntrica y rica región del Cibao. A seguidas su hermano Bartolomé Colón estableció el primer asentamiento que ha permanecido en el Nuevo Mundo: Santo Domingo, fundado en la costa sur. Bajo la soberanía española, toda la isla llevó el nombre de Santo Domingo.

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Colón volvió a La Española cuatro veces. En ella desarrolló la mayor parte de sus sucesivas aventuras, y en ella fue la única donde vivió más tiempo de corrido. Se granjeó las más excelsas de sus glorias, y las más tristes de sus penas. Sus restos mortales fueron traídos desde Sevilla, España, en 1540, y reposan en el monumental Faro a Colón, desde 1992, trasladados desde la Catedral Primada, donde habían permanecido desde que fueron traídos, conjuntamente con los de su hijo Diego, por María de Toledo, su esposa.

 

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LA POLITICA DOMINICANA

Aunque preferiría mantenerme lo más alejado posible del tema que fascina a los dominicanos, no me ha sido posible substraerme del mismo, aunque sea para decir dos o tres cosas de las tantas que me mantienen confundido, y mortificado y, más que nada, indignado.

 

Al igual que los “new comer”, no puedo empezar sin mencionar al gobierno, que autocráticamente nos gobernó por espacio de 31 años. Gobierno que la mayoría del pueblo dominicano deseaba ver desaparecer, soñando con un mundo nuevo, que no ha llegado.

 

A su caída, todos esperábamos un cambio de 180 grados, aunque con algunos tintes similares al que habíamos desalojado. Como era lógico, lucía casi imposible convertirnos en una suiza, sin antes comportarnos como suizos. De ahí los absurdos pasos que hemos dado, y que son mayoritariamente conocidos.

Al salir del Consejo de Estado, compuesto por hombres de conocida capacidad intelectual y solvencia, los resultados fueron un desastre, similar a los del Triunvirato que lo sustituyó. Con la llegada al poder del Profesor Juan Bosch, todo lucía como que habíamos encontrado nuestro derrotero, cuando menos, preparando el terreno para que futuros gobiernos lo pudieran hacer mejor. El golpe de estado provocó lo que muchos sospechaban. El caos se apoderó de la nación, dando como resultado a una intervención militar, y a la determinación de que todo siguiera, más o menos, como estaba antes.

Al concluir la guerra civil, y retirarse los interventores extranjeros, se celebraron elecciones, de las que salió electo el Dr. Joaquín Balaguer, quien fuera uno de los principales colaboradores de Trujillo. Y quien gobernó doce años de manera bastante parecida a la de su antiguo Jefe, aunque más prudente.

 

La nación respiró otros aires, y permitió que surgiera una nueva clase, enriquecida con los favores del Estado. La que como dijera su jefe, “lloraron como mujeres, lo que no supieron defender como hombres”.

Concluida esta nueva Era, y dejando al país en mejores condiciones que como lo encontró, ascendió al poder un representante del Partido Revolucionario Dominicano, que repitió cuatro años más. Al término del cual volvió a ponerse la ñoña el Dr. Balaguer, quien gobernó diez años, de manera muy diferentemente a los doce anteriores.

 

Y es aquí donde se inicia una etapa convulsionada, durante la cual las apetencias por controlar el poder de la nación se dividieron entre “demócratas” (de derecha), y “socialdemócratas” (de centro izquierda). Los primeros comandados por el “Doctor”, y los otros por el Dr. José Francisco Peña Gómez. De cuyo enfrentamiento surgió aquello del “camino malo”, y la decisión de mezclar la chicha con la limoná. Mezcla peligrosa que trajo como consecuencia la victoria del candidato de los “amigos de la paz”, y la colaboración de la “bisagra colorá”, y unos cuantos chimichurris más. Que totalizados sus votos dieron la victoria esperada.

 

El gobierno de los ocho años del Partido de la Liberación Dominicana, del que se esperaban verdaderos cambios, resultó ser un gobierno nada parecido al de la Dictadura con apoyo Popular, que propugnó su líder. Durante el cual se llevó a cabo una política, más bien, de apoyo a los miembros del partido, del cual, según voz populi, salieron unos cuantos jorocones, dispuestos a no soltar la prenda mientras vida tuvieran.

 

A estos ocho añitos le siguió una vuelta al poder del PRD, cuya desastrosa política económica los volvió a desalojar, permitiéndole a PLD retornar con la misma figura, ya convertida en su líder, para luego dejar uno de sus compañeros de partido, aunque no fuera de su entero agrado.

 

Y en eso estamos. En el mismo lugar de antes, en el que los “discípulos” del fundador y líder se olvidaron de sus prédicas, para implantar otra especie de dictadura, que solo ellos “comprenden”.

Y así vamos, aumentándose la pobreza, los parados, las deficiencias energéticas, la inseguridad, la droga y la criminalidad, la corrupción, acompañada de impunidad, los mega proyectos ($), la devaluación del peso, el aumento de la deuda externa y, hasta la “descojonación” por Víctor Hugo. ¿Estamos?

 

Ahora, con un PRD dividido en no se sabe en cuantas partes, un gallo desplumado, que quiere ir solo, uno de los divididos, que llaman Partido Revolucionario Mayoritario, que cogen fuerzas de todos los lados, y un PLD que no paran mientes, tirado a la calle del medio, pa´ seguir pa´lante.

 

En medio de este desorden institucional, en el que cada uno está en lo suyo, surge un nuevo virus, que de no pararlo a tiempo acabará con to´. Y en espera de lo que pueda suceder cuando entre en caja la temporada ciclónica. Que no obedece a ninguno de nuestros líderes, por más cuartos que tenga.

 

Ah, ¿y el pueblo qué? Pues bien, gracias. Unos esperando lo suyo, y otros la fundita o cajita para resolver. Soportándolo to´, hasta que llegue el verdadero cambio, y no siga diciendo que esto se jodió. ¿El paisaje? Ardiendo por arriba y por abajo. Además de querer coger fuego hasta que se acabe to´.

CONQUISTADORES DE AMERICA (Primera parte)

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INTRODUCCIÓN

Muy interesante me ha resultado poder dedicarle algún tiempo a rebuscar datos precisos de algunos de los principales conquistadores españoles que, lanzándose a una aventura de lo desconocido, dejaron escritas páginas heroicas durante el transcurso del Descubrimiento, Conquista, y Colonización del Nuevo Mundo. Me ha resultado interesante, pero también complicadísimo, disponerme a hurgar una parte de lo que se ha escrito de estos acontecimientos, y de lo sucedido a estos valientes aventureros después de su desaparición del mundo de los vivos, al igual que del lugar donde se encuentran sepultados sus restos. Ni que decir, de la infinidad de juicios emitidos, durante el transcurso de medio milenio.

Como podrán ver, he concentrado este esfuerzo en los que salieron de España como simples aventureros, que favorecidos, algunos de ellos, por sus contactos con la corona o con la jerarquía católica, llegaron a convertirse en conquistadores, después de haber pasado algún tiempo en La Española, entonces convertida en escala de casi todos ellos.

La mayoría de las narraciones que han sido publicadas hasta nuestros tiempos, desde Bartolomé de Las Casas, Fernández de Oviedo, y Antonio de Herrera y Tordesillas, hasta Antonio Del Monte y Tejada, padre de la historiografía dominicana, y los sucesivos historiadores de nuestro país, la mayoría de los cuales coinciden en denostar a estos audaces personajes que, correspondiendo a circunstancias de su época, decidieron enrolarse en las misiones que dieron por resultado un cambio de ciento ochenta grados a lo que se tenía concebido del planeta Tierra hasta entonces.

Y nada que decir, de lo que estaba ocurriendo en esta parte del mundo desconocido, que no era cualquier cosa. Sabido es, que se habían desarrollado impresionantes culturas, en algunos casos, comparables a las existentes en el mundo conocido.

Como en lo redactado en estas líneas no se trata de parcializarse con ninguno de los dos bandos, que a partir de1492 se enfrentaron en una de las más grandiosas epopeyas conocidas, estudiada, y desmenuzada, por infinidad de investigadores, he querido poner en evidencia mis modestos conceptos, por el hecho de que siempre me han impresionado estos relatos. Y me han puesto a pensar en lo que hubiera sido de estos inmensos territorios de esta parte del mundo de no haber ocurrido esa gesta. Y de lo que otros descubridores hubieran hecho de haber sido los favorecidos.

Y lo que hicieron, sucesivamente, navegantes de otras naciones de la misma Europa, con lo que encontraban, ya avanzados los procesos colonizadores. De lo que surgieron enconadas luchas por participar del banquete descubierto. Las luchas entre los recién llegados y los pobladores autóctonos, unos por ocupar las tierras conquistadas, y los otros por defenderlas.

Mientras todo ese fragor continuaba, y los españoles se mantenían fundando villas y ciudades, organizando sus economías, y emprendiendo nuevas conquistas, los aborígenes, en el caso de La Española, se mantenían guerreado, o sirviendo, en diferentes asuntos, a los españoles.

De todo lo ocurrido es posible advertir, y convencerse, que el hombre, desde que adquirió el sentido de propiedad, ha luchado por adquirirla, preservarla, y defenderla a como dé lugar. De ahí las guerras entre iguales, y desiguales. Entre hermanos y enemigos, entre musulmanes y cristianos. Entre moros y cristianos y, como hemos podido saber, entre iguales.

¿A que han salido algunos historiadores a tildar de víctimas a unos, y victimarios a otros? Cuando de lo que se trata es de juzgar lo acontecido con un sentido de equilibrio, amplio de mira, desprovisto de parcialidad, de odios y pasiones, quedando cada cual con el favor de su simpatía. De la misma manera que sucede con los que están con la derecha o con la izquierda, con Dios, o con el Diablo.

A medida que se ha ido avanzando en lo relacionado a viajes de un lado a otro del globo terráqueo y, todavía más, de un globo a otro del Universo, es de suponerse, que en cualquier momento, antes o después de 1492, pudo haberse producido una gesta similar. Y sabrá Dios que habría sucedido, y que comportamientos se hubieran adoptado.

A diferencia de lo ocurrido a finales del siglo XV, los viajes llevados a cabo cinco siglos después, del planeta Tierra hacia Marte, y la Luna, sí se conocían sus existencias, y hasta las distancias que los separaban. Esta vez sí se trataba de una invasión, por el hecho de llegar a lugares conocidos, y nunca antes visitados. No como en el caso de los que llegaron al Nuevo Mundo, el 12 de octubre de 1492, en el que nadie tenía la menor idea de si existía algo nuevo, de lo que habría, y si estaba o no habitado. A no ser los propulsores de la teoría que han puesto a sonar algunos genios, que además de querer sonar, les ha importado echar por la borda 500 años de estudios, y análisis, de lo acontecido, en gran medida conocido por las evidencias narradas por los primeros cronistas, la mayoría de los cuales las redactaron de oídas.

Pues bien, en el tan aceptado descubrimiento para unos, y rechazado por otros, en el que un grupo de desconocidos, comandado por un navegante experimentado y soñador, aunque con limitado conocimiento de lo que emprendería, contando con el consentimiento de la corona española, se hicieran a la mar, y desarrollaran un largo trayecto que los llevó a unas pequeñas islas, pobladas por seres humanos similares a ellos. Iniciándose uno de los acontecimientos más relevantes de los que ha registrado la historia de la humanidad.

Fue ese acontecimiento, el que puso en jaque a las autoridades españolas de entonces, que se vieron obligadas a decidir lo que iban hacer, sopesando lo ocurrido, y lo que procedía para continuar la aventura, y sobre la marcha ir tomando las decisiones que más les convenían. Y eso fue lo que los soberanos de España determinaron, sin dar un solo paso atrás. Les favorecía el hecho de haber tenido algunas experiencias previas, como las de territorios de África y el Lejano Oriente.

Como no había un plan de acción a seguir, similar al de la llegada del hombre a Marte, y la Luna, las cosas fueron desarrollándose sobre la marcha, con lo que tenían a su disposición. Habida cuenta, que ellos habían logrado ensanchar el mundo y, por supuesto, los límites de su nación. Con sus riquezas y sus miserias, continuaron luchando con lo desconocido, bajo la autoridad de una monarquía, que, sin saberlo, había entrado en uno de los capítulos más importantes de su historia. Y todo ello, en medio de las batallas finales que libraban con los musulmanes.

Pero, lo que me he propuesto analizar no es la historia en términos generales. Es, solo, lo concerniente a esos personajes, procedentes de diversas regiones de la península ibérica que, a partir de entonces, impulsados por férreas voluntades de aventureros trashumantes, se trasladaron a la otra parte de ese nuevo mundo. Al que se decidieron llegar, no en busca del Cielo, ni del paraíso terrenal, sino de fortuna, que les permitiera continuar viviendo de manera diferente a como lo habían estado haciendo hasta entonces.

No eran los “dioses” que Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros, menciona en su obra EXTREMADURA. Eran seres de carne y hueso, que de lo desconocido le dieron a la humanidad un Nuevo Mundo.

Siendo Cristóbal Colón, el principal de todos ellos, y el responsable de aquella hazaña como descubridor, que aunque no está en la relación de los llamados conquistadores, a los que me referiré, no me sería posible iniciar este trabajo sin incluirlo. Al fracasado Colón, como administrador, le siguieron, el igualmente desastroso Francisco de Bobadilla, y el triunfante Comendador Frey Nicolás de Ovando, responsable, este último, del inicio de todo lo que continuó sucediendo. A estos dos, al igual que a Diego Colón, los he incluido.

Espero, que este modesto aporte al conocimiento de la vida y milagros de un seleccionado grupo de los que dieron inicio a un extraordinario capítulo de la historia general de la humanidad, sea bienvenido por los que apenas recuerdan algunas de la lecciones de historia, que les fueron impartidas en la Primaria. Y que de ese conocimiento cada uno pueda, por si mismo, formar su veredicto.

 

CATEDRALES DE PANAMA Y LA HABANA

Para concluir mis resumidos relatos de las diez principales catedrales coloniales de América, en esta oportunidad me ocuparé de las de Panamá y La Habana.

Recuerden, que al inicio de estos relatos ilustrados hube de revelar, que estos no tendrían pretensión de erudición alguna. Que los hice combinando mis propias opiniones con párrafos y fotografías tomados del Internet. Y que la razón principal que me indujo a ello consistió en dar a conocer estos valores arquitectónicos a un gran público, que por razones varias no se ha podido esterar de la existencia de una parte de estos.

De igual manera, me entusiasmaba la idea de dejar bien claro el valor y la principalía de la de Santo Domingo. Que no solo fue la primera en erigirse, después de la desaparecida de Concepción de La Vega, sino la más apegada a la mayoría de los parámetros de diseño arquitectónico de sus iguales españolas. Aún con todas las variaciones estructurales que tuvieron que implementar, como consecuencia de la peligrosidad climatología, y sísmica de la región en la que se encuentra la isla, ya probados en ocasiones anteriores. Que de todas las catedrales coloniales americanas es la única casi totalmente construida a base de sillares, de estilo gótico isabelino y plateresco, y la única en la que no fue utilizado elemento decorativo alguno propio de los pobladores del primitivo lugar. Ni sufrido cambios estructurales significativos, ni desastres naturales, o provocados por el hombre. Que la única desgracia que ha confrontado e n sus cinco siglos de existencia fue su ocupación, por unos treinta días, por parte de las huestes vandálicas del corsario inglés Francis Drake. Quienes, por suerte, no lograron infringirle daño de consideración.

Y no olviden, que cuando se trata el patrimonio histórico de América, hay que sacarle su “comida aparte” a la Ciudad Colonial de Santo Domingo. Y no por grandiosidad alguna, ni por exuberancia arquitectónica, ni nada parecido a otros monumentos de los que se encuentran en las que fueran las más ricas colonias, las que reportaban cuantiosas riquezas a la Madre Patria. Lo que se conserva en nuestra Ciudad Colonial es, además de primado, lo más semejante a lo que sus constructores dejaban atrás. Es un conjunto, del que se destaca nuestra catedral, que de ser rescatado, y puesto en valor, como lo disponen las reglas internacionales de conservación, habrá de convertirse en la principal atracción, una vez implementado un turismo cultural de verdad.

En cuanto a la Catedral de La Habana, iniciada su construcción casi dos siglos y medio después de la de Santo Domingo, siendo la última de las diez primeras erigidas en el Nuevo Mundo, se encuentra ubicada en la capital del último de los territorios en independizarse. A la que, no obstante haber nacido por obra y gracia de la voluntad de los capitanes enquistados en La Española, tuvo la dicha de surgir como ave fénix de las cenizas de esta, convirtiéndose en la favorita de España, y hasta llegar a arrebatarle las llaves de entrada al Nuevo Mundo. Llaves con las que Santo Domingo le abrió las puertas a casi todos los que vinieron detrás.

En mi próxima serie habré de tratar algunos pensamientos propios sobre los principales conquistadores de América. Desde el Descubridor hasta el que menos figureó en la isla Española.

CATEDRAL DE PANAMA

La Catedral Metropolitana de Panamá es un templo católico localizado en el casco antiguo de la ciudad de Panamá. Fue consagrada en 1796, aunque los trabajos de construcción se iniciaron en 1688, 108 años antes. La catedral es la sede episcopal de la Arquidiócesis de Panamá.

La catedral Metropolitana de Panamá es heredera de la catedral erigida por el Papa Adriano VI en la gran casa del Cacique Cémaco, cuando los españoles lo enfrentaron y ofrecieron fundar una población dedicada a Santa María de la Antigua, en 1510. En 1513 se dicta la bula por la cual La Antigua se eleva al rango de Diócesis, y su iglesia al rango de Catedral, siendo su primer obispo Fray Juan de Quevedo.

Luego de ser abandonada Santa María la Antigua del Darién por orden de Pedro Arias de Ávila (Pedrarias), quien en 1519 había fundado Panamá a la orilla del Mar del Sur (Pacífico), la catedral de la nueva población heredó el traslado de insignias, bulas y reliquias de la Antigua del Darién. Posterior al incendio ocasionado para librarse del pirata Henry Morgan en 1671, la ciudad fue traslada al actual Casco Antiguo de la ciudad de Panamá en 1673 y con este traslado se dispone el levantamiento de una nueva catedral, cuya construcción toma 108 años.

Es un edificio amplio, de alto techo en dos aguas. Posee dos torres revocadas, alguna vez pintadas de rojo en su parte superior, con incrustaciones de madreperla que se consideraron las más altas de América Latina por mucho tiempo. Las paredes son de piedra, la fachada está tallada en estilo renacimiento, y remate barroco, con elementos clásicos de decorado (a lo que usualmente se llama estilo jesuítico). Tiene tres naves a las que se acceden directamente por tres puertas desde la fachada. Hay otras dos naves de capillas a las que faltan las divisiones respectivas.

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CATEDRAL DE LA HABANA

La Catedral de la Virgen María de la Concepción Inmaculada de La Habana, es un templo católico, que se encuentra en el corazón de La Habana Vieja, en la zona más antigua de la ciudad.

En un primer momento (1748) la iglesia sería el oratorio de los hijos de San Ignacio de la Orden de los Jesuitas, luego llegaría a convertirse en catedral. Con antelación a la decisión obispal los jesuitas ya tenían en sus planes construir una iglesia en la Plaza de la Ciénaga. Esto es verificable pues el 24 de octubre de 1704 el procurador general de La Habana, Luis Gonzalo de Carvajal, se opuso a la petición de los religiosos. Más de diez años después, por Real Cédula del 19 de diciembre de 1721, los jesuitas obtuvieron el tan esperado permiso, y el 5 de abril de 1727 les fue notificado el lugar exacto donde podían construir la iglesia y el convento.En el año 1767, ya estaba terminado el colegio, pero no la iglesia, en ese momento ocurre la expulsión de los jesuitas del Nuevo Mundo. En 1772 debido al deplorable estado en que se encontraba la parroquial mayor, las autoridades españolas decidieron trasladarla al Oratorio de San Felipe Neri, y el 9 de diciembre de 1777 se trasladó a la iglesia a medio construir de los jesuitas. En 1778 por orden del obispo Felipe José de Trespalacios comenzó el proceso de transformación del antiguo oratorio de San Ignacio en la catedral habanera dedicada a la Purísima Concepción, cuya imagen es visible en el Altar Mayor. Durante el prelado del obispo Juan José Díaz de Espada y Fernández de Landa, se realizaron reformas significativas.El principal benefactor de la obra fue el rico obispo de Salamanca, España.

Según el historiador de la ciudad Emilio Roig de Leuchsenring esta reforma incluyó la eliminación de todos los objetos que se consideraron de mal gusto. Adornos, estatuas y altares fueron sustituidos por cuadros de óleo, en su mayoría copias de originales.

La catedral de estilo barroco, es considerada de la corriente toscana, por sus dos torres campanarios laterales, su templo forma un rectángulo de 34x36m, que posee tres naves y ocho capillas laterales, divididos por gruesos pilares. El piso es de mármol blanco y negro.Las esculturas y los trabajos de orfebrería de los altares así como del altar mayor estuvieron a cargo del italiano Bianchini, las mismas fueron ejecutadas en Roma en 1820 bajo la dirección del afamado escultor español Antonio Solá. Tras este altar se observan tres frescos originales del pintor italiano Perovani. Las pinturas interiores fueron realizadas por el pintor francés Jean-Baptiste Vermay.Entre las varias capillas que alberga se encuentra la de Nuestra Señora de Loreto, consagrada por el obispo Morell de Santa Cruz, en 1755, antes de la transformación en catedral de la antigua parroquia jesuita, tiene una entrada independiente. Su cúpula que queda por debajo de las torres laterales, es visible desde los edificios aledaños con un intenso color naranja.

La catedral posee varias reliquias y sagrarios. En su interior se encuentra varias tumbas de personajes ilustres de la ciudad y de Cuba.Está rodeada por la plaza que lleva su nombre, que alberga a las mansiones de la nobleza habanera colonial, entre estas destacan el Palacio del Marqués de Arcos, la casa de los condes de Casa Bayona, de 1720, que en la actualidad es el Museo de Arte Colonial y la mansión del Marqués de Aguas Claras.

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http://es.wikipedia.org/wiki/Catedral_de…

http://es.wikipedia.org/wiki/Catedral_de_La_Habana

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http://es.wikipedia.org/wiki/Catedral_Me…http://es.wikipedia.org/wiki/Panam%C3%A1_Viejo

CATEDRALES DE CARTAGENA DE INDIAS Y LIMA

 

La Catedral de Santa Catalina de Alejandría, oficialmente Catedral Basílica Metropolitana de Santa Catalina de Alejandría, es una iglesia catedralicia colombiana de culto católico bajo la advocación de Santa Catalina de Alejandría. Se localiza en el centro histórico de la ciudad de Cartagena de Indias, Colombia.

La actual catedral corresponde al tercer edificio construido como iglesia catedralicia de la ciudad. El primero, fue impulsado por el fraile dominico Tomás de Toro y Cabrero, primer obispo de Cartagena, quien fue nombrado por el papa Paulo III. La construcción del templo comenzó en 1535, tan sólo dos años después de la fundación de la ciudad, y finalizó en 1537.[] Fue una humilde construcción de “paja y cañas”, estaba ubicado en la manzana que queda detrás de la actual catedral, con frente sobre la calle del Coliseo. La vida de esta edificación fue corta, pues en 1552 un incendio consumió gran parte de la ciudad, y la catedral quedó convertida en ruinas.[] En su reemplazo, entre 1563 y 1568 se llevó a cabo la construcción del segundo templo catedralicio, realizado en madera y de techo pajizo, pues eran tiempos difíciles y no se disponía de muchos recursos, pero era más sólida que la anterior. De este segundo templo se conserva una modesta traza en el Archivo General de Indias y un remanente físico de su espadaña.

La construcción de la tercera Catedral se comenzó hacia el año de 1575, ubicada lejos del puerto por razones de seguridad, en un terreno esquinero que da frente a una angosta calle nombrada posteriormente “Santos de Piedra”, junto al actual Parque de Bolívar; pero sin dar frente a él, siguiendo el modelo adoptado por Frey Nicolás de Ovando en Santo Domingo, y la antigua y fuerte tradición de la iglesia, rodeada, con el tiempo, por las edificaciones más destacadas de la ciudad, como son las sedes del poder civil, religioso, y las casas de los personajes más prestantes.

En 1579, más de la mitad de los muros se encontraban al nivel del enrase y la parte restante se hallaba a una altura de cinco tapias. En ese mismo año es nombrado como nuevo obispo Fray Juan de Montalvo. Ya para 1585, diez años después de iniciados los trabajos, consta que el volumen del edificio se encontraba cubierto y, aunque faltaban las dependencias aledañas, y la torre, la obra estaba prácticamente finalizada.

No obstante, al año siguiente (1586), el pirata inglés Francis Drake, “el Draque”, se presenta ante las costas de Cartagena con una flota de hasta 23 navíos de guerra y más de 3.000 hombres, y ataca la ciudad, en la que fue la más importante acción militar realizada en el siglo XVI contra los puertos de América.

[] Además, hacia 1575 llegó el fraile dominico Dionisio de los Santos como nuevo obispo, quien envía una carta al rey, fechada el 25 de mayo de ese año, donde le describe algo sobre el culto en la catedral, entre las cuales le dice: “No hay raciones ni medias raciones ni mozos de coro, sino sacristán hábil y dos mozos de sacristía que sirven al altar en camiseta y zaragüelles, que no hay para más. Y así se sirve esta Iglesia como una triste parroquia de España”, por lo cual, el soberano imparte órdenes.

Cartagena fue tomada, y “el Draque” se dedicó al saqueo; redujo a cenizas algo más de la mitad de la ciudad y, ante la negativa de sus habitantes de pagar el jugoso rescate que exigía, amenazó con derribar a cañonazos la catedral, que en ese momento debía ser el bien más preciado de la ciudad. Entonces hizo el primer disparo de advertencia, el cual fue suficiente para afectar seriamente su estructura, pues la bala dio en una de las columnas, derribándola y llevándose consigo otras dos.[] Igualmente se desplomaron los cuatro arcos que soportaban las tres columnas y parte del techo. La parte más afectada fue la nave de la Epístola.[] Finalmente, los cartageneros pagaron 110.000 ducados de plata y “el Draque” convino en no continuar con la destrucción de la ciudad, después de tenerla en su poder durante 6 semanas.

En 1953, el papa Pío XII le concedió al templo el título litúrgico de Basílica Menor por Bula del 20 de octubre de ese mismo año.[] Posteriormente, por su significado histórico, valor arquitectónico y cultural fue declarado Monumento Nacional de Colombia por el decreto 1911 del 2 de noviembre de 1995.

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http://es.wikipedia.org/wiki/Catedral_de

 

La Catedral de Lima fue fundada por el conquistador español Francisco Pizarro, quien inició la construcción personalmente el lunes 18 de enero de 1535, día de la fundación de la ciudad de Lima. Originalmente se denominó Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Su tamaño ocupaba el espacio del actual atrio. Se inauguró con gran pompa el 11 de marzo de 1540.

El 16 de noviembre de 1547, conjuntamente con México y Santo Domingo, a la diócesis de Lima se le concedió el rango de Arquidiócesis. Y le fueron supeditadas las diócesis de Cuzco, Quito; Castilla del Oro (Panamá); León, Nicaragua; Popayán, Colombia; y Santiago de Chile. Por un tiempo, probablemente, fue Lima la circunscripción eclesiástica más extensa del mundo. En 1572 se le otorgó la categoría de sede primada, título que le fue confirmado por Gregorio XVI, en 1834, y por Pío XII, el 23 de mayo de 1943. Las necesidades pastorales motivaron la división sucesiva de extensos territorios, dando así origen a numerosas diócesis. Luego del terremoto del 28 de octubre de 1546, la Catedral, quedó destruida. El Virrey José Antonio Manso de Velasco mandó su reconstrucción en 1578. Destaca en su interior la sillería del coro, la capilla churrigueresca de la Inmaculada, y las tallas de Martínez Montañés, y el Cristo de marfil, regalo del emperador Carlos V.Además, conserva suficientes reliquias de la época de fundación de la Ciudad de los Reyes. Entrando a la catedral, a la derecha está la capilla con los restos del conquistador, y fundador de Lima Francisco Pizarro. En la sacristía existe un valioso museo de arte religioso.

Entre los retablos de caoba que dominan casi todas las capillas y las repujadas sillas del coro del altar mayor, se destaca la luz del pan de oro del pequeño santuario de Nuestra Señora de la Evangelización. Allí está la imagen de la Virgen que fue donada por Carlos V, poco después de la fundación de la ciudad. Es la única estancia barroca en una iglesia donde domina el estilo neoclásico. El Papa Juan Pablo II consagró al Perú a la advocación de Nuestra Señora de la Evangelización en 1988.

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http://es.wikipedia.org/wiki/Catedral_de_Lima

 

 

 

CATEDRALES DE MEXICO Y BOGOTA

La Catedral Metropolitana de la Ciudad de México es la sede de la Arquidiócesis Primada de México y se ubica frente a la Plaza de la Constitución, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Es también una de las obras más sobresalientes del arte hispanoamericano. Construida con piedra de cantería gris, cuenta con cinco naves y 16 capillas laterales. Está dedicada a la Asunción de la Virgen María.

Tres años después de concluida la conquista de México, Hernán Cortés mandó construir una iglesia en el lugar aprovechando material de los templos aztecas. Esta iglesia fue convertida en catedral por Carlos V y el papa Clemente VII, según la bula del 9 de septiembre de 1534, y nombrada metropolitana por Paulo III en 1547. Pronto quedó clara su insuficiencia, y por mandato de Felipe II se derribó en 1552. Los trabajos de construcción de la nueva no comenzaron sino hasta 1571 cuando el virrey Martín Enríquez de Almansa y el arzobispo Pedro Moya de Contreras colocaron la primera piedra de su sucesora, la actual catedral.

Aunque en 1642 se colocó el basamento de la torre oriental, y en 1672 el primer cuerpo de la misma, se puede decir que las torres se construyeron entre 1787 y 1791.

Como consecuencia del temblor que sacudió la ciudad de México el 19 de septiembre de 1985, la Catedral Metropolitana sufrió daños considerables, y por su gran magnitud, provocó que desde entonces año tras año se hunda cada vez más. Si se observa el edificio desde algún punto de la Plaza de la Constitución, se puede ver claramente la inclinación que ha sufrido.

El 11 de abril de 1989, una gran precipitación pluvial reveló las severas fracturas de la Catedral y fue el incidente que catalizó las preocupaciones por la conservación de este monumento, dando lugar a los trabajos para rescatarla.

EI proyecto que ha sido llamado Rectificación Geométrica de la Catedral Metropolitana, partió de la necesidad de encarar un problema dramático respecto a que existían pocos antecedentes y experiencias técnica.

Las dos torres cuentan con espacio suficiente para albergar 56 campanas, aunque al día de hoy son 30 las que han sido colocadas, siendo la torre del poniente la que tiene mayor número de ellas. Cada campana recibe un nombre y su peso se mide en quintales o en arrobas. La mayor de ellas tiene el nombre de Santa María de Guadalupe, fue fundida por Salvador de la Vega en 1791.

La Catedral Metropolirana delDistrito Federal es uno de los puntos imperdibles de lacapital mexicana. La iglesia más grande construida en todo el continente americano por los españoles durante el Período Colonial. Una obra monumental que llevó tres siglos construir, y que es un verdadero símbolo de la dominación española y –su contrapartida- la derrota azteca.

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La Catedral Primada de Colombia, oficialmente Santa Iglesia Catedral Primada Basílica Metropolitana de la Inmaculada Concepción de María, en Bogotá, es una iglesia catedralicia de culto católico consagrada a la Inmaculada Concepción.[] Es un edificio de estilo neoclásico localizado en la Plaza de Bolívar de Bogotá, capital del país. La catedral es sede del Arzobispo de Bogotá y por consiguiente del Obispo primado de Colombia, reconocida con el título honorífico de Primada de Colombia por el papa León XIII, a través del Decreto de la Congregación Consistorial del 7 de noviembre de 1902.[] El templo se construyó en el mismo lugar donde anteriormente se levantaron otros tres, que sucesivamente sirvieron de catedrales para la ciudad. Por su significado histórico, valor arquitectónico y cultural fue declarada Monumento Nacional por medio del decreto 1,584 del 11 de agosto de 1975.

Al arribo de los conquistadores españoles a la Sabana de Bogotá, el misionero fray Domingo de las Casas celebró la primera Santa Misa el 6 de agosto de 1538,[] en una modesta capilla de bahareque y techos de paja,[] y ante un estandarte que reposa en la catedral, en el lugar donde se pusieron las primeras piedras para la construcción de una iglesia. El lugar fue denominado por los españoles como Nuestra Señora de la Esperanza.

En 1553, por iniciativa de Fray Juan de los Barrios se tomó la decisión de construir un templo con paredes de tapia y ladrillo en el mismo lugar actual de la catedral, de acuerdo a la disposición del Cabildo, para lo cual se convocó a una licitación pública que le asignó las obras a Baltasar Díaz y a Pedro Vásquez, asociados al albañil Juan Rey, con un presupuesto de 1.000 pesos.[] En 1560, después de gastar más de 6.000 pesos y a la víspera de su inauguración se derrumbó el techo de la construcción.[] A pesar de ello, el 11 de septiembre de 1562 el papa Pío VI le otorgó el título de Catedral.[

[Doce años después, Fray Juan de los Barrios, primer Arzobispo de la ciudad, trajo sobre sus hombros la primera piedra para una nueva Catedral, dando así ejemplo a todos sus compañeros y fieles, quienes siguiéndolo lograron almacenar una cantidad considerable de piedras para su construcción. La obra se inició el 12 de marzo de 1572, en el mismo lugar, con las mismas condiciones que la anterior, es decir con tres naves, pero con un detalle adicional en el que se le añadieron cuatro capillas formando una cruz.

La obra culminó en 1590, con la capilla mayor cubierta así como los arcos, pero quedando pendientes en su construcción, las cuatro capillas laterales y las tres naves, para 1678 se concluyó la torre. Esta nueva Iglesia, tercera construcción de la catedral fue notable por la riqueza de su culto y por su capilla musical. El 12 de julio de 1785 se produce un fuerte terremoto en la ciudad que afecta gravemente la construcción, por lo cual se toma la decisión de derribarla parcialmente en 1805.

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http://es.wikipedia.org/wiki/Catedral_Primada_de_Colombia#%5D

 

 

 

 

 

 

CATEDRAL DE QUITO

La Catedral Primada de Quito es un templo católico ubicado en el Centro Histórico de la ciudad de Quito. Es la sede de la Arquidiócesis Primada de Quito, y ocupa todo el flanco sur de la Plaza de la Independencia de la ciudad, la que se ha convertido en su vista más famosa a pesar de no ser su ingreso principal. En 1995 fue elevada a Catedral Primada de Ecuador, lo que la convierte en el templo católico de mayor jerarquía en el país.

Tras la fundación de la villa de San Francisco de Quito, el 6 de diciembre de 1534, y el posterior trazado de la ciudad y asignación de solares que se hizo entre los primeros habitantes del lugar, se decidió otorgarle a la iglesia todo el sector sur de la que sería la Plaza Mayor. El primer templo provisional, levantado ese mismo año por el presbítero Juan de Rodríguez, nombrado párroco de la novel villa, fue una construcción de adobe, madera y techo de paja para albergar a los fieles durante la primera década.

Con la elección de la parroquia quiteña a Obispado, en enero de 1545, se nombra Obispo al español García Díaz Arias, y este llega a Quito el 13 de abril del año siguiente, junto al Vicario General Pedro Rodríguez de Aguayo; y los planes para levantar un templo mayor con mejores condiciones empezaron.

Entre 1562 y 1565 se la edificó desde los cimientos bajo la dirección del Arcediano Pedro Rodríguez de Aguayo, quien en ese momento gobernaba la Diócesis en Sede Vacante. Esto convierte a la Catedral de Quito en, probablemente, la más antigua de Sudamérica.

Para algunos expertos, el templo es una construcción de estilo gótico-mudéjar, por las características de sus pilares, arcos y alfarjes. El estilo gótico vendría a estar presente en los arcos apuntados y las naves del crucero, así como en la girola que rodea el presbiterio.

La nave central tiene un artesonado en madera de cedro con influencia mudéjar. Entre las reconstrucciones y ampliaciones del templo se observa una pequeña nave transversal detrás de la capilla mayor.

Después de la erupción del volcán Pichincha, que asoló Quito en 1660, la Catedral debió ser reconstruida por orden del Obispo, Mons. Alonso de la Peña Montenegro; y muchos de sus espacios interiores fueron re-decorados para devolverle su suesplendor original. Es así, que de esta época data la pintura de la Virgen que se encuentra en el retablo del coro, obra del afamado pintor Miguel de Santiago.

En 1755 se lleva a cabo una segunda reconstrucción debido al terremoto que azotó la ciudad ese año, aunque no hubo mayores cambios debido a que los daños no fueron significativos.

En la tercera reconstrucción de 1797, en la que se añadió también el mencionado Arco de Carondelet, se encomendó al experto tallador Manuel Chili Caspicara rehacer el retablo del coro, mientras los pintores Bernardo Rodríguez y Manuel Samaniego decoraban el centro del mismo y las enjutas de los muros del templo con sus obras. De esta misma época data el destacado tallado de madera y cubierta de oro del púlpito actual.

El terremoto de 1868 obligó a una cuarta reconstrucción, esta vez de la torre del campanario, que se vino abajo con el sismo; esta solamente terminó de ser reconstruida en 1930, en un estilo diferente a todo el contexto, el llamado casco prusiano, debido a que el proyecto fue del arquitecto y sacerdote alemán Pedro Bruning.

Otras intervenciones menores, todas para conservar el patrimonio de la Catedral, se dieron en 1992, cuando se realizaron trabajos en la estructura y en las cubiertas; y en 1997 y 1999, respectivamente, se hicieron reparaciones en el atrio y pretil.

En el interior de una capilla contigua a la sacristía, que también tiene puerta con portada de piedra tallada desde el pretil exterior, se veneran los restos del Mariscal Antonio José de Sucre, héroe de la independencia ecuatoriana y latinoamericana. En este lugar, Luis Mideros resalta los hechos históricos del héroe de Pichincha en pinturas murales. La urna que contiene sus restos está tallada en piedra andesita del Pichincha, alrededor de la cual se han dispuesto banderas de todos los países por cuyas libertades Sucre luchó.

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