REMEMBRANZAS DE UN HOSTAL CON CARACTERÍSTICAS HISPANAS

No me siento mal, ni encuentro que se ha cometido un pecado, con el hecho de que al HOSTAL NICOLÁS DE OVANDO, que ocupa la que fuera morada del gobernador de la Española, y fundador de la ciudad de Santo Domingo (1502), se haya dado un giro diferente al que tuvo originalmente. Lo más importante de todo es, que por circunstancia de la vida su administración cayó en manos de una empresa francesa, y no española o dominicana, como algunos piensan debió haber sido.

Pero, lo que tenemos que hacer es despojarnos de sentimentalismos baratos, y poner los pies dobre la tierra. Mientras el establecimiento permaneció en condiciones lamentables, pidiendo agritos que alguien se condoliera, y pusiera los “cuartos” donde había que ponerlos, y sacar a patadas los que usufructuaban un bien nacional, y hacer lo que hizo la cadena hotelera Sofitel. Que confiando en el futuro del turismo dominicano, en el que muy pocios dominicanos creían, invirtió sumas repetables, y logró lo que otros no se atrevieron  hacer.Imagen

Y ahí tenemos tremendo establecimiento hotelero, V estrellas bien puestas, y bien ganadas. Ejemplo de lo que se debe hacer en aras de echas p´lante. y dejarse de pamplinas baratas, que solo persiguen que nos mantengamos, mentalmente, en el siglo XIX.

Invito a quien no conoce esta maravilla a visitarlo. Y de serle posible, a quedarse un par de días, disfrutando sus instalaciones.Imagen 

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HOSTAL ESPAÑOL VS SOFITEL FRANCES

Mi mensaje anterior sobre el HOSTAL NICOLÁS DE OVANDO ha sido objeto de  comentarios  muy positivos. No podía ser de otra manera.

Fui responsable de la primera etapa, y asesor permanente de la segunda. De lo que me siento muy orgulloso, tanto en lo que se refiere a la obra de restauración y adecuación del conjunto monumental, como al éxito alcanzado por el establecimiento hotelero que lo ocupa.

A propósito de ello, mi amigo Julio Portillo, a quien conocí siendo Embajador de Venezuela en Santo Domingo, editó un libro titulado SOFITEL NICOLÁS DE OVANDO, ajustado a la verdad, tanto histórica, como del proceso que se ha llevado a cabo desde el año 1972 hasta el 2006.

Gracias a esa lujosa y bien diseñada publicación, es posible ver algunos aspectos de los interiores del hostal, de los que muestra, con gusto exquisito, el amueblamiento del actual. (Mostrado en mi anterior mensaje)

Entre los interesantes comentarios que aparecen en el libro, el autor refiere lo siguiente:

“Después de dieciocho meses de trabajos de restauración, el 12 de diciembre de 1974 se inauguró el Hostal Nicolás de Ovando. Las edificaciones de los antepasados ya nombrados recobran el viejo esplendor. En efecto, como declaró en esos días el Director de la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC), Manuel E. Del Monte Urraca, “las tres edificaciones del siglo XVI, ahora unidas, eran rescatadas del mal trato y la deshonra, del estado de sordidez y eminente ruina en que se encontraban, y mantendrían el ambiente evocador del siglo XVI español con un confort contemporáneo.” Continua narrando Julio Portillo: “Las habitaciones, en un total de 60…el mobiliario era del tipo siglo XVI estilizado, fabricado en República Dominicana…” (Algunas mostradas en este mensaje).

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El repostero que se encontraba en la escalera principal del hostal corresponde al del escudo de Santo Domingo, que nunca apareció.

 

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“En el aspecto decorativo se conservó un sello español, con abundancia de jamugas, sillones fraileros, arcones, braseros, y mesas adosadas a la pared.” Además, de bargueños auténticos, reposteros, lámparas, y otros elementos de decoración de la época, combinados con piezas contemporáneas. Pero, tanta belleza no podía perdurar.

Continuando su narración el Embajador Portillo, sigue diciendo: “El propio Arquitecto Del Monte Urraca explica en su obra ya mencionada, MEMORIAS DE LA CIUDAD DE SANTO DOMINGO, lo que ocurrió después. Lamentablemente esta primera experiencia, llamada a servir de ejemplo a nuestra incipiente industria hotelera, y capaz de contribuir a crear una imagen de prestigio al entonces, igualmente, incipiente turismo dominicano, y más aún, a nuestra Ciudad Colonial, culminó con un estrepitoso fracaso. Como no era de esperarse, las operaciones del hostal estuvieron cargadas de inconveniencias, y por supuesto, de problemas económicos, que requerían una estrecha colaboración entre los empresarios españoles y las autoridades dominicanas, lo que lamentablemente no fue posible. La reconocida empresa española, que fuera recomendada por el señor Alfredo Sánchez Bella, entonces Ministro de Información y Turismo de España, decidió rescindir el contrato y retirarse de Santo Domingo con profundo pesar.”

Y sucedió lo que sucede en países dominados por la politiquería. Es de recordar, que esto último aconteció en las postrimerías del gobierno de los doce años del Dr. Joaquín Balaguer, por lo que solo las intrigas que venían tejiéndose en su entorno, y algo más distante, lograron hacer de las suyas.

Algo similar sucedió cuando la firma Sofitel dio inicio a los trabajos de la segunda etapa.

Personajes influyentes, y expertos en manipulación no resistían lo que se veía venir, y empezaron con sus mismas artimañas. Pero esta vez, un gobernante que iniciaba su gestión, y ajeno a estos personajes, y a sus intereses, le puso la tapa al pomo, diciéndole a los ejecutivos franceses que no toleraría que nadie se entremetería en las inversiones extranjeras, y, por encima de todo, ordenó la continuación de la obras. Lo que confirmó, asistiendo complacido al acto de reinauguración del impresionante establecimiento hotelero, que se convertiría en el buque insignia de la hostelería dominicana.

¡Hay si los muertos hablaran¡ ¡Algunos vivos dejarían de joder¡

Y concluyendo, con la interesante obra, su autor refiere que: “Con la retirada de INTERHOTEL la operación del Hostal Nicolás de Ovando fue asumida por la Corporación Hotelera Dominicana (CORPHOTEL), una dependencia oficial que tenía a su cargo la administración de los hoteles del Estado.” La que, sin pena ni gloria, la traspasó, en el año 1982, a la empresa DIMARGO TOUR, poniendo como administradora a la señora Verónica Sención. Hasta que por unas de esas veleidades del destino me vi precisado, como nuevo Director de la OPC, a rescindir dicho contrato. Acto que se llevó a cabo al día siguiente de asumir el cargo, por segunda vez, de la malograda entidad oficial.

Pero, como todo en la vida llega cuando menos uno espera, nuestra toma de posesión del fracasado Hostal nos permitió investigar lo que había pasado, y ordenar el inventario que procedía de los bienes muebles, artísticos, y de utilería, hecho que hubiera preferido no me correspondiera a mí hacer. Ya que he considerado ese lapso de mi carrera de servicio a mi país algo verdaderamente lamentable.

Los objetos que con tanto esfuerzo, desinterés y buen gusto, fueron adquiridos en España, tales como obras de arte, vajillas de porcelana, cubertería plateada, y cristalería gravada, desaparecieron por completo. Y de los tres reposteros confeccionados  por la Fábrica Real de Tapices, de Madrid, España, mostrando los escudos de Santo Domingo, Nicolás de Ovando, y Carlos V, solo pudieron ser recuperados los últimos dos. Desapareciendo, hasta el día de hoy, el de la ciudad de Santo Domingo, el mismo que fuera desplegado en la balaustrada frontal del Alcázar de Colón, durante el acto celebrado en la Plaza España, con motivo de la visita de Sus Majestades los Reyes de España, en su primera visita a América, después de ser proclamados soberanos.

Y como siempre sucede en nuestro país, todo ha quedado como si nada hubiera pasado.

A continuación presentamos algunas fotografías de la decoración del Hostal en su primera etapa. Algunas de ellas obtenidas de la obra del Embajador Portillo, ya que las que conservo son diapositivas, difícil para mí poder escanearlas.

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Con este relato sigo dándole cumplimiento a un deber de consciencia, como es el de poner en claro algunas de las acciones en las que me ha tocado participar, y ser víctima de la puñetería de algunos de mis conciudadanos.

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¿Como podía yo estar tranquilo sin que el retrato del dueño original de la casa no estuviera presente? La empresa arrendataria no estaba muy de acuerdo. Pero tampoco se oponía tajantemente. De es manera, nos pusimos de acuerdo con su director, y fue colocado donde permanece, con la presencia de los Embajadores de España y Francia, quienes celebraron la desición. 

 

HOSTAL NICOLÁS DE OVANDO

¿Me han oido ustedes hablar del Hostal Nicolás de Ovando? El de la calle Las Damas, de la Ciudad Colonial de Santo Domingo. Edificación ordenada por el fundador y gobernador de La Española en 1502, para servirle de su morada, hasta 1509, cuando partió de regreso a España.
Si no, les diré que ha sido y será mi obra maestra. Y lo tengo que decir yo, con la responsabilidad que me caracteriza, porque pertenezco a un país, al que para usted ser reconocido en vida, tiene que jugar a la política. Y de que manera.
Como me he pasado los últimos días “cucutiando” en el Interenet, encontré, por casualidad, esta página dedicada a la obra que, rebasando los 40 años de haber sido puesta en valor, se conserva como el “primer guandul”. Sirviendo a la sociedad dominicana, al Gobierno y, por supuesto, al turismo cultural, como ejemplo de lo que se debe hacer, si se desea conservar el patrimonio histórico.
De ahí mi slogan: “Patrimonio y Turismo, Binomio de Desarrollo”

http://www.accorhotels.com/es/hotel-2975-hostal-nicolas-de-ovando-santo-domingo-mgallery-collection/media.shtml

PALACIO PEREDA – EMBAJADA DE BRASIL

No podía concluir la serie PALACIOS VS EMBAJADAS, sin incluir una de las más exquisitas. La Embajada de Brasil. Con el fin de ahorrarme la investigación que requería una estructura de la naturaleza del Palacio Perera, de la familia que lo construyó, y de la conversión en embajada, me permití trasladar a este esfuerzo un resumen de lo que pude encontrar en Internet.

Espero hayan podido disfrutar del paseo al que les he acompañado, por una pequeña parte de la ciudad de Buenos Aires, que acoge en su seno algunos de los principales monumentos arquitectónicos, de finales del siglo XIX, y principios del XX, engalanados por las representaciones de países amigos, que entendieron perfectamente lo que debían hacer. Ponerse a tono con el esplendor de la belle époque, de la hermosa ciudad que les  habría sus puertas.

El Palacio Pereda es una antigua mansión localizada en la Plaza Carlos Pellegrini, en el comienzo de la Avenida Alvear, en Buenos Aires. Localizada en el número 1130 de la Calle Arroyo. Fue construido por el médico y hacendado Celedonio Tomás Pereda (1860-1941), y su esposa María Justina Girado (1865-1942), miembro de una familia de grandes terratenientes, ya que era nieta de Juan Elías Girado (1794-1858), poblador de la estancia San Juan. Es actualmente la residencia del Embajador del Brasil en Buenos Aires y sede del Espacio Cultural de la Embajada.[][]

El notable conjunto urbano formado por el Palacio y sus alrededores reflejan, como otros pocos lugares en Buenos Aires, la fuerte influencia ejercida por la arquitectura francesa en la Argentina, especialmente durante las primeras décadas del siglo XX. Colaboran para reforzar la tonalidad parisina del lugar el trazado irregular de las calles del sector, y la indudable imagen francesa de varias residencias particulares, de imponentes diseños, entre las que sobresale el Palacio de la familia Ortiz Basualdo, actual Embajada de Francia.

http://www.arcondebuenosaires.com.ar/palacio_pereda.htm

RESIDENCIA MADERO UNZUÉ – EMBAJADA DE INGLATERRA

Cuando se encuentra todo tipo de documentos, y algunas fotografías, de los inmuebles a los que uno quiere referirse, es casi nada lo que hay que añadir para dar una idea de lo que se está tratando. En este caso, preferí copiar de Google algunos párrafos, que hablan por sí solos lo que he querido dejar demostrado: La ciudad de Buenos Aires fue, y sigue siendo, aún con lo que el “viento se ha llevado”, una de las ciudades más completas del mundo, no obstante carecer de monumentos de épocas pretéritas, como los que solo tienen la mayoría de las ciudades del Viejo Mundo.

“Se conoce como La Isla un pequeño sector dentro del barrio de Recoleta (Ciudad de Buenos Aires), junto a la Biblioteca Nacional, que se caracteriza por sus pasajes con escalinatas y por la Plaza Mitre, que domina una barranca sobre la Avenida del Libertador. Sus límites son las avenidas Las Heras, Pueyrredón y del Libertador y la calle Agüero. Después de urbanizada la “Quinta Hale”, los terrenos fueron subastados y, el área se fue poblando de grandes edificaciones, pertenecientes a distinguidas familias porteñas.

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Este privilegiado lote (por su ubicación y vista) fue adquirido por Don Carlos María Madero, quién mandó a construir, entre 1914 y 1917, la casa que habitaría con su esposa, Doña Sara Unzué y sus hijos.

Obra de los arquitectos británicos Walter Basset-Smith y B. H. Collcut, se encuentra retirada de la línea municipal.  De volumen compacto y proporcionado, presenta tres niveles bien definidos: basamento, “piano nobile” y ático en mansarda.”

“Es el más importante ejemplo de residencia de estilo “eduardiano” construido en el país, y único sobreviviente de este tipo de arquitectura. En la obra se combinan elementos de influencia borbónica con otros de origen “neopaladiano” inglés del siglo XVIII, conocido como estilo “adam”. Resulta significativa la implantación de la escalera de tres tramos que se abre sobre el fondo de la entrada, marcando el eje de simetría que ordena el proyecto; la simetría sugerida por el ordenamiento de la fachada no se verifica en el interior por cuestiones funcionales. La casa se encuentra retirada de la línea municipal tras un muro perimetral, y luego de un jardín; el acceso se produce atravesando un pórtico y se desarrolla en tres niveles -basamento, piano nobile y ático en mansarda- ordenados por el eje que une el acceso con la escalera principal. A continuación del vestíbulo, se accede al jardín de invierno, una terraza enmarcada, desde la cual se desciende por escaleras hacia un jardín pintoresquista. La familia Madero la habitó hasta 1945, cuando el Reino Unido la adquirió para ser utilizada como residencia de sus embajadores; posteriormente se le incorporó la propiedad adyacente, sobre la calle Agote. La corona británica equipó la residencia con elementos de gran valor y antigüedad, elegidos en museos y colecciones de Londres, entre los que se destacan piezas del Victoria and Albert Museum; se conserva en su interior un arcón que perteneció a sir Woodbine Parish, primer representante británico en el Río de la Plata. El conjunto formado por el edificio y el parque que lo circunda, presenta un notable valor patrimonial y paisajístico, siendo el último reducto sobreviviente de la quinta Hale.”

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“Mientras fue propiedad de la familia Madero-Unzué, en ella tuvieron lugar grandes e importantes eventos sociales a los que asistían las principales personalidades de la época, como el Dr. Marcelo T. de Alvear, presidente de la Nación y amigo personal del propietario.

Dentro de las piezas de la Embajada se destaca un gobelino que representa a “San Pedro y San Juan curando al lisiado”, obra basada en diseños de Rafael (que se encuentran en el Museo Victoria y Alberto -Londres) y copia del que se encuentra en la Capilla Sixtina (Vaticano); y un arcón de viaje perteneciente a Sir Woodbine Parish, quién fuera el primer representante británico por estas tierras, entre 1825 y 1832.” “Está considerada la embajada/residencia “más fina y más lujosa” que posee el Reino Unido en el mundo. Un sector del parque guarda un tramo del muro de la antigua quinta, con los goznes del portón aún en su lugar. Fue recuperado, iluminado e integrado al jardín de manera especial. Los arquitectos Basset-Smith y Colcutt trabajaron por varias décadas en el país; son autores de varias casas de veraneo, de campo, y cascos de estancias, como el de la que posee en Chapadmalal (Pcia. de Buenos Aires), la familia Martínez de Hoz.”

En el artículo anterior, relacionado con la Residencia Fortabat – Embajada de Corea del Sur, no salieron las fotografías que tenía reservadas. A continuación las incluyo.ImagenImagen

RESIDENCIA FORTABAT – EMBAJADA DE COREA DEL SUR

 

Continuando con el tema PALACIOS VS EMBAJADAS a continuación me referiré a la Embajada de la República de Corea del Sur, que ocupa la que fuera residencia de la familia Fortabat, particularmente de la viuda del empresario argentino, de origen francés, señora María Amalia Lacroze  Fortabat.

Es un edificio de estilo academicista ubicado en la Av. Del Libertador 2395 en el barrio de Palermo, obra del arquitecto Roberto Peña, inaugurado en 1924.

La zona de las embajadasse destaca por el trazado curvo e irregular de sus calles, abundantes espacios verdes, mansiones y embajadas (España, Albania, Suiza, Italia, Suecia, Bélgica, Polonia, Marruecos, Eslovaquia, Portugal, Grecia, Canadá, Turquía, Arabia Saudita, Uruguay, Chile, Corea del Norte, Haiti e Indonesia).” En su época de esplendor debió haber sido conocida como la zona de los palacios.

 

“Las relaciones formales entre Argentina y la República de Corea se iniciaron en los años sesenta. En febrero de 1962 culminó exitosamente una serie de conversaciones sostenidas por representantes de ambos países y días antes de su destitución, el Presidente Frondizi estableció relaciones diplomáticas con ese país. Al año siguiente fue designado el primer embajador coreano con jurisdicción en la República Argentina, Chung Il-kwon, embajador en Estados Unidos y concurrente en nuestro país. Corea del Sur abrió su embajada en Buenos Aires en diciembre de 1963 y envió como primer embajador de Corea del Sur en Buenos Aires a Bae Ui-hwan (Paz, 1996). El 18 de Junio de 1964 el presidente Arturo Illia creó la embajada de Argentina en Seúl, y nombró como primer embajador a Alejandro Galerce (Oviedo, 2003).”

La intrigante herencia de Amalita

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 “En vida, ella comenzó a distribuir sus propiedades para evitar disputas legales y familiares. Amalia Lacroze de Fortabat, Amalita, comenzó a distribuir sus propiedades tras la venta de Loma Negra.

(En la década de 1920 se descubren en los campos de propiedad de Alfredo Fortabat quién era un descendiente de franceses, un importante yacimiento de caolín y caliza. En 1926 éste fundaba su empresa productora de cemento llamada “Loma Negra”.)

Dicen quienes la trataron que tenía algo de Catalina la Grande. Mezcla de diva y de heroína, en pleno siglo XX, fue como una de esas emperatrices que, a su paso, abrían una estela de opulencia y glamur. Jamás tuvo pudor de ser rica y se sabe que en vida destinó su fortuna tanto al hedonismo (El hedonismo es una doctrina de la filosofía, que considera al placer como la finalidad o el objetivo de la vida.), como a la filantropía en grande .

Casi en las antípodas, curiosamente, se ubican los herederos de Amalia Lacroze de Fortabat (ALF), “la  dama del cemento.”

Tratando de conseguir informaciones de la Embajada de Corea del Norte en Buenos Aires, con el propósito de anexarla a la de Corea del Sur, no me fue posible encontrar nada que no fuera la que encontrarán el siguiente link.

http://www.lanacion.com.ar/1439479-el-misterioso-embajador-espanol-de-corea-del-norte

PETIT PALAIS – EMBAJADA DE HAITÍ

Recorriendo la ciudad de Buenos Aires, particularmente las barriadas más exclusivas, donde se encuentran los principales exponentes de su arquitectura, tanto antigua como moderna, nos topamos con algunos de los palacios construidos durante la vuelta de los siglos XIX y XX, para alojar las familias más acaudaladas de entonces. Como he dicho antes, estas se han estado desempeñando como embajadas, y otros asuntos de similare importancia.

En una de esas edificaciones, que podríamos catalogar como “petit palais”, ubicada en la avenida Figueroa Alcorta, de la exclusiva barriada de Palermo Chico, es donde se encuentra instalada la Embajada de Haití.

Al ver lo que tenía frente a mis ojos, y sin dejar de pestañar, yo me pregunté, y me sigo preguntando, como es posible, que la nación más pobre del hemisferio, y una de las más desposeídas del mundo, se pueda dar el lujo de tener, no sabemos en calidad de qué, y mantener, en aparentemente buenas condiciones, una representación oficial, ocupando una mansión de esa naturaleza.

Al no poder encontrar información alguna de la historia del palacete, ni alguna fotografía de su interior, tuve que conformarme con pegar un par de fotos de la fachada, y la anécdota anexa.

“Es de trascendental importancia resaltar que Haití fuera el primer país en reconocer la independencia de Argentina. En este contexto se entiende por qué en las esforzadas gestiones emprendidas por los dirigentes del país rioplatense para consolidar su emancipación de España, se iniciaron tempranos contactos al más alto nivel con las autoridades de Haití. Da constancia de ello la carta que en abril de 1817 el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón mandó al presidente de Haití y destacado protagonista del panamericanismo Alexandre Pétion (Alejandro Petión) para informarle de la nominación de un agente con la misión de hacer cuanto crea conveniente para consolidar la mencionada independencia.

Será sin embargo muchos años después, precisamente en 1939, que se concretizará el establecimiento de relaciones diplomáticas a nivel de misión permanente, y menos de 10 años después las relaciones fueran elevadas a nivel de embajada. Haití abrió una embajada en 1948, acreditando al embajador Jacques  N. Léger. Del lado argentino el Doctor Jorge Benjamín Aquino fue el primer embajador acreditado. Presentó sus cartas credenciales el 8 de junio de 1954.”

Y así anda el mundo. Por un lado un pueblo muerto de hambre, deseando invadir el territorio vecino, y por otro lado, lujos asiáticos (perdón, africanos), en tierras extranjeras. ImagenImagenImagen

PALACIO BOSCH – EMBAJADA DE LOS ESTADOS UNIDOS

Continuando con la ruta de los palacios y palacetes de la ciudad de Buenos Aires, que han sido ocupados por Embajadas de diversos países, lo que ha contribuido a la preservación de estos majestuosos exponentes de la arquitectura de finales del siglo XIX, y principios de XX, a continuación me referiré a uno de los casos más interesantes. La importancia de la obra arquitectónica, de sus primeros propietarios, al igual que de los actuales, de los arquitectos y decoradores que intervinieron, tanto en las obras originales, como posteriores, y el aporte de su presencia en una de las barriadas más exquisitas de la gran urbe bonaerense, convierten este palacio en una de sus principales atracciones.

El Palacio Bosch o Palacio Bosch Alvear es una lujosa residencia que perteneció a la familia del embajador Ernesto Bosch, y sede, desde 1929, de la Embajada de los Estados Unidos en Argentina. Se encuentra cerca del cruce de las avenidas del Libertador y Sarmiento, en las inmediaciones del Parque Tres de Febrero, el Jardín Zoológico y el predio de la Rural.

El bello palacio fue proyectado por el arquitecto francés René Sergent para Ernesto Bosch, quien había sido Embajador argentino en París, y su construcción estuvo a cargo de los arquitectos argentinos Lanús y Hary. Diseñada en 1912, la obra fue afectada por el estallido de la Primera Guerra Mundial, y la familia Bosch ocupó el edificio a partir de 1917. En 1924, fue el lugar de alojamiento del príncipe Humberto de Savoia.

Ya en 1929, la familia fue golpeada por la crisis económica internacional, y en ese momento el Departamento de Estado de los Estados Unidos la adquirió para transformarla en embajada y residencia del embajador. Desde ese momento, diversos presidentes estadounidenses se han hospedado allí en sus visitas: Franklin Delano Roosevelt, en 1936; Dwight Eisenhower, en 1960 y George H. W. Bush, en 1994.

Pero quizás la anécdota más insólita corresponda a como la residencia familiar se convirtió en embajada de los Estados Unidos, un poco por unas palabras mal expresadas, o por una rectificación tardía de lo que no fue una afirmación. Mientras Ernesto Bosch y Elisa de Alvear disfrutaban todas las fastuosas comodidades de su mansión, el gobierno estadounidense, buscando una sede acorde y definitiva, puso su mira en el palacio. Cuenta la historia, que el embajador Robert Wood Bliss agotó todos los medios de persuasión para que Bosch le vendiera la residencia. Ante la negativa varias veces manifestada de éste de no venderla, Bliss optó una vez más por reclamárselo frente a muchos invitados en una reunión. Bosch en broma y como queriendo poner un punto final a esta insistencia, dijo que sólo la vendería por una alta suma y deslizó una cifra exagerada y desalentadora para su comprador: Tres millones de pesos. Algunos días después recibió el anuncio que el gobierno de los Estados Unidos estaba dispuesto a pagar esa cifra, lo que obligó a un hombre de palabra como Bosch a no poder retractarse y cumplir con su promesa. Lo más doloroso sería comunicarle a su mujer Elisa que estaban obligados a dejar la casa. Eran otros tiempos donde la palabra empeñada todavía resaltaba los valores de una persona. La residencia fue traspasada al gobierno de los Estados Unidos, el 10 de Agosto de 1929.

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En estas imágenes, contemplaremos los interiores de la residencia en momentos en que el presidente Franklin D. Roosevelt se hospeda en ella durante su breve visita a la Argentina y si bien ya convertida en embajada de los Estados Unidos, estas fotos nos pueden dar una noción del esplendor de sus salones cuando morada particular de los Bosch.

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 Fabio Grementieri, premiado

Con el premio Henry Hope Reed (US$ 50.000), el más significativo para el clasicismo arquitectónico, la Universidad de Notre Dame en Estados Unidos reconoció al arquitecto Fabio Grementieri como “un influyente defensor de la arquitectura clásica, por su trabajo de preservación en la Ciudad de Buenos Aires, en el Palacio Bosch (Embajada de EEUU), el Palacio Errázuriz (Museo Nacional de Arte Decorativo), El Palacio Pereda (Embajada de Brasil), y Villa Ocampo (propiedad de Unesco). En la actualidad, Grementieri lidera una fuerte campaña de protección de tesoros urbanos, y el miércoles último presentó su nuevo libro Album del Bicentenario, patrimonio cultural y natural de la Argentina, escrito junto a Pablo Zunino, con fotografías de Javier Verstraeten.

La Nacion, 19 de noviembre de 2008

“El doctor Ernesto Bosch es uno de los pocos hombres que no han equivocado su carrera. Nació vestido de frac.”

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PALACIOS VS EMBAJADAS

La práctica de la diplomacia se remonta hasta la Grecia Clásica, siendo vínculo de primer orden entre las naciones, con fines de mantener buenas relaciones, aplicando la negociación, y la información necesarias, de sus respectivos productos, sean estos del orden material o cultural. Para mantener esas relaciones ha sido necesaria la implementación de misiones permanentes, para las que se necesita que un Estado (acreditante) envíe ante otro Estado (receptor) un Embajador. Para que esto se cumpla es necesario instalar una embajada, que dispondrá de oficinas, y residencia para el Embajador.

Para esta última cada nación prioriza su instalación, dependiendo de sus condiciones económicas, y de la importancia que le otorgue el gobierno de turno. Y para que esto se pueda cumplir, la misión deberá estar encabezada por una persona que reúna diversas condiciones.

Desde tiempos remotos, los gobiernos han instalado sus misiones diplomáticas en edificaciones importantes, para lo que se ha estilado construirlas, adquirirlas, o rentarlas.

Para citar un ejemplo, seleccionaré la ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina que, por conocer bastante bien el aspecto al que me refiero, puede explicar mejor que muchas otras ciudades, lo que deseo expresar.

En ese sentido, la capital de un país joven, como la Argentina, logró, entre muchas otras cosas, que un selecto grupo de sus ciudadanos más pudientes dispusiera levantar edificaciones de primer orden, para lo cual encomendaba sus propósitos a reconocidos profesionales de la arquitectura. Arquitectos italianos, franceses, españoles, alemanes, belgas, y por supuesto argentinos, y de otras nacionalidades, fueron contratados para construir sus palacios, y palacetes, similares a los que se existían en Europa.

Al transcurrir los años, esas lujosas mansiones, erigidas en los sectores más privilegiados de Buenos Aires, pasaron a sus herederos, quienes las ocuparon por relativamente poco tiempo. Los estilos de vida, y sus costos de mantenimiento no le permitían a estas continuar disfrutando la misma calidad  de vida de sus predecesores.

Es así, como muchas de estas mansiones, algunas de la cuales llegaron a ser denominadas castillos, empezaron a darle paso a otro tipo de edificaciones. El mercantilismo y la especulación, responsables, entre otros factores, de la desaparición de una buena parte del Buenos Aires de la belle époque, de finales del siglo XIX, y principios del XX, abrieron el apetito de los propietarios, al igual que de los desarrolladores de viviendas múltiples, u oficinas de empresas importantes.

De las que pudieron salvarse de “lo que el viento se llevó”, y han perdurado hasta nuestros días, la mayoría han sido ocupadas, en régimen de propiedad o rentabilidad, por embajadas extranjeras. Lo que ha permitido que pudieran salvarse del “huracán”, y convertirse en parte de la riqueza histórico-arquitectónica de la ciudad porteña.

Entre los países que se han beneficiado de esta solución, se encuentran, entre otros, la Santa Sede, Francia, Italia, España, EEUU, Gran Bretaña, Australia, Corea del Sur, y Brasil. Se suma a este privilegiado número de países, todos ricos de por sí, la República de Haití, considerada la más pobre del hemisferio occidental, y una de las más pobres del mundo.

A continuación algunas de las Embajadas y los Palacios que ocupan

NUNCIATURA APOSTÓLICA

La actual sede de la Nunciatura Apostólica fue construida por el arquitecto francés Édouard Stanislas Louis Le Monnier entre 1907 y 1909, por encargo del señor Juan Fernández. La familia Fernández Anchorena apenas lo habitó pues vivía habitualmente en París. En 1922, Fernández la ofreció al Gobierno Nacional para ser residencia presidencial, por intermedio del embajador en París, Marcelo Torcuato de Alvear y su esposa, Regina Pacini. Finalmente fue adquirida a fines de los años 20 por Adelina Harilaos de Olmos, quien alojó en ella al cardenal Eugenio Pacelli, futuro papa Pío XII, cuando visitó el país en 1934 y luego fue donada al Vaticano.ImagenImagenImagen

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Su Eminencia el Cardenal Pacelli junto a autoridades civiles y eclesiásticas. En la foto el Presidente de la Nación, Gral. Agustín P. Justo y el Dr. Carlos Saavedra Lamas, en la Casa de la Sra. de Olmos

EMBAJADA DE FRANCIA

El Palacio Ortiz Basualdo es un exponente de la arquitectura Beaux Arts. Diseñado en 1912 por el arquitecto francés Paul Pater, para el matrimonio de Daniel Ortiz Basualdo y Mercedes Zapiola, frente a la Plaza Carlos Pellegrini. Es sede de la Embajada de Francia en Buenos Aires desde 1939.

En 1925, durante la presidencia de Marcelo T. de Alvear, cuando tanto el barrio como el país se hallaban en su apogeo, sirvió de residencia oficial al príncipe de Gales, quien supuestamente demostró su admiración por el refinado confort y la grandiosidad del edificio. Pero sería finalmente Francia quien tomaría posesión definitiva del palacio, al transformarlo en 1939 en sede de su embajada en Buenos Aires.

La notable y difundida influencia francesa en la arquitectura argentina tiene un excepcional ejemplo en el Palacio Ortiz Basualdo. Gran exponente de la arquitectura Beaux Arts, en diferente escala, esta obra es, como la Opera de París de Charles Garnier, una lección de inserción en el tejido urbano, y de correspondencia entre masas exteriores y espacios interiores, y una original recreación de elementos arquitectónicos de la tradición francesa.

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EMBAJADA DE ITALIA

Un aristocrático Palacio que tuvo como mentor a Federico de Alvear y que hoy es sede de la Embajada italiana.

Decidimos viajar en el tiempo y conocer por dentro una de las propiedades de Federico de Alvear y, su esposa, Felisa Ortiz Basualdo. Esta propiedad emplazada en la actual Avenida del Libertador tuvo como mentor mismísimo Federico de Alvear que, además de su afición por el turf (carrera de caballos), es un apasionado de la arquitectura, especialmente la francesa. Para comenzar bajamos por la doble escalera central del Hall de Recepción. Este Palacio Alvear fue construido entre 1910 y 1920 en estilo Academicista Francés, estilo típico de las familias aristocráticas de principios de siglo XIX. Y fue adquirido por Italia para ser sede de su embajada en 1924.

En lo que fue una noche a puro brindis, se distinguió al edificio de la Embajada de Italia como un nuevo ícono del Art Nouveau de Buenos Aires. Hubo un homenaje a importantes personalidades del ámbito cultural, diplomáticos, funcionarios y legisladores, entre otros, por el aporte a la difusión y preservación de este estilo arquitectónico que tuvo su esplendor a fines del siglo XIX y principios del siglo XX en la Ciudad.

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CONTINUARA…