CONCLUSIÓN

Mapa del Imperio  Aquemenida

El gran imperio persa que ha sido mal visto por muchos, por la historia clásica, y las falacias en los medios occidentales. (Machi-sensei, 03/13/17)

Como habrán podido darse cuenta quienes me han seguido leyendo, motivos insospechados me hicieron cambiar de rumbo a favor de algo tan importante como la historia de la civilización. En este caso, de la occidental. Ya que mal orientado, desde mis años de primaria, y sucesivamente, me vi forzado a fijar mi atención en la historia de la civilización occidental. Al escoger la arquitectura como profesión, y especializarme en la rama de la conservación del patrimonio arquitectónico, fijé el rumbo de mi trabajo, priorizando el de mi país, secundado por algunos de los países de América, y de España, desestimando el del Oriente.

Recorrido un largo camino haciendo lo que me apetecía, y conforme con los resultados hasta el momento en que pude serle útil a mi país, empecé a dedicar una buena parte de mi tiempo a escribir, y publicar en diversos medios.

Finalmente, inicié mi propio blog (manueldelmonte.wordpress.com) mediante el cual pudiera dar riendas sueltas a la imaginación, sin que me editaran los trabajos, además de poder ilustrarlos como correspondía. Estas publicaciones fueron iniciadas en el mes de marzo de 2014, con lo que me siento sumamente complacido y orgulloso.

En el transcurso del año 2018, me propuse alejarme por un tiempo del patrón que había escogido, y empezar a escribir sobre la arquitectura de un país de Oriente Medio, que llegué a conocer por mis relaciones con uno de mis yernos, oriundo de Persia, quien sin darse cuenta me abrió las puertas de ese otro gran mundo, muy particularmente, del Imperio Persa, a partir de la Dinastía Aqueménida , que lo gobernó Ciro II el Grande, tras vencer a *Astiages, el último rey de los medos (550 a.C.), y extender su dominio por la meseta central de Irán, y gran parte de Mesopotamia.

Arquitectura aqueménida (Wikipedia)

La arquitectura aqueménida (en persa: معماری هخامنشیان ) refiere los logros arquitectónicos del imperio aqueménida, manifestados en la construcción de ciudades espectaculares utilizadas por el gobierno, y para habitación de los ciudadanos  de Ecbatana, Susa, y Persépolis; templos para la veneración de sus dioses, como los del Zoroastrismo, mausoleos erigidos en honor de los reyes caídos (como la tumba de Ciro II el Grande) e impresionantes palacios para sus reyes.

La característica por excelencia de la arquitectura persa fue su naturaleza ecléctica con elementos asirios, y de la Grecia asiática, todos incorporados, aun manteniendo una identidad persa única que se aprecia en el producto terminado. Que es el resultado, tanto para su contemplación como su usufructo.​ La arquitectura aqueménida está clasificada, académicamente, como arquitectura persa, en términos de su estilo y utilización.

El patrimonio arquitectónico aqueménida, comenzando con la expansión del imperio alrededor de 550 a.C., fue un período de crecimiento artístico que dejó un extraordinario legado arquitectónico que va desde la solemne, sobria y nada ostentosa tumba de Ciro II el Grande en Pasargada, a las espléndidas estructuras de la opulenta ciudad de Persópolis. ​ Con el advenimiento del Imperio sasánida, la dinastía revivió la tradición aqueménida con la construcción de templos dedicados al fuego, y palacios monumentales.

Quizás las estructuras existentes más llamativas son las ruinas de Persépolis, una ciudad señorial, establecida (512 a. C.) por el rey aqueménida Darío, para funciones gubernamentales y ceremoniales, que también tenía la de ser una de las cuatro capitales del imperio. Tomaría 100 años terminar Persépolis, que finalmente fuera saqueada e incendiada por los ejércitos macedonios de Alejandro Magno (330 a.C.) Infraestructuras arquitectónicas similares también se erigieron en Susa, Pasargada, y Ecbatana por Darío el Grande, sirviendo funciones similares a las de Persépolis, tales como la recepción de dignatarios y delegados extranjeros, realización de ceremonias imperiales y deberes, también albergaba a los reyes.

Una profecía, como las de tantas que existían en aquellos tiempos, procedente de Persia, relata:

 “Según Heródoto, Astiages tuvo un sueño acerca de su nieto Ciro hijo de Mandana y Cambises I. Astiages tomó este sueño como una diabólica profecía, así que ordenó a su cortesano Harpago  asesinar al joven Ciro. Harpago, temiendo manchar su nombre con este infanticidio, secretamente delegó el encargo a un pastor llamado Mitradates. Pero éste, habiendo perdido recientemente a su propio hijo, decidió quedárselo como suyo. Para ello vistió a su verdadero hijo muerto con los ropajes del príncipe y expuso el cuerpo a las fieras del bosque tal y como se le había ordenado hacer con el joven Ciro. El ardid funcionó y Ciro se crio con el pastor.

Pero cuando el joven alcanzó los diez años de edad, se hizo ya evidente que no era el hijo de un pastor. Su comportamiento era demasiado noble, según Heródoto. Por una casualidad Astiages pudo entrevistarse con el niño, e inmediatamente sospechó lo que podía haber pasado al darse cuenta que el supuesto hijo de pastor se parecía a él mismo. Ordenó a Harpago relatar lo que había sucedido realmente, el cual confesó que no había matado al nieto del rey a pesar de que se le había ordenado hacerlo. Ciro recibió un trato favorable y hasta le fue permitido volver con sus verdaderos padres. Harpago, en cambio, recibió un cruel castigo por su comportamiento. Astiages le invitó a un banquete en el que, entre la comida, estaba escondida la carne de su propio hijo, haciéndoselo saber en el momento oportuno.”

Invito al lector a leerla completa en Wikipedia: buscar como Astiages.

Astiages fue el último rey de Media, hijo de Ciáxares, destronado en el 550 a. C. por el persa Ciro II el Grande.

Ya algo enterado de los orígenes de la civilización de Oriente Medio y, más aún, de la del más grande imperio que existiera en esa vasta región, empecé a notar que no se produjo nada nuevo de importancia, en términos arquitectónicos, antes del surgimiento de Mesopotamia (6000 a. C.), comprendido entre la frontera con Occidente y el lejano Oriente. Que lo que se produjo de ahí en adelante fue una continuación de lo surgido en Sumeria, Acadia, y Babilonia. En la que cada cual manifestó su parecer, y en lo sucesivo fueran perfeccionándose. De ahí el símil entre los palacios de todos aquellos imperios. Incluidos los que no pertenecieron al persa.

Las edificaciones de palacios griegas corresponden a la civilización minoica en Creta (2700-1450 a. C.), los palacios micénicos del Peloponeso, y palacios macedonios en el norte de Grecia. Los palacios cretenses, entre los que podemos citar, Knosos, Festos y Hagia Triada son particularmente importantes dentro de lo que constituía la civilización minoica y se situaban preferentemente en la zona oriental de la isla. Entre estos se destaca el palacio de Knosos (2000-1700), por sus grandes dimensiones y estructura laberíntica.

 Palacio Knosos. 

  Apamea (en griego antiguo, Απάμεια; en árabe, آفاميا, Afamia) 300 A.c., actualmente Qal`at al-Madhīq, fue una ciudad siria de la que hoy día solo se conservan las ruinas. 

Nínive (en acadio) 1800 a. C., fue una importante ciudad asiria, dentro de la actual Mosul en Irak, descrita en el Libro de Jonás como «ciudad grande sobremanera, de tres días de recorrido».​ Se encuentra en la orilla oriental del Tigris, con las montañas del Kurdistán al fondo.

Susa (persa, شوش Shush; y persa antiguo Çūšā),( cuyo primer asentamiento (4200-3900 a. C.) fue una antigua ciudad de los imperios iraníes protoelamitas, elamitas, primer imperio persa, seleúcida y parto, y una de las ciudades más importantes del Antiguo Oriente Próximo. Se encuentra situada en la parte inferior de los montes Zagros a unos 250 km al este del río Tigris, entre los ríos Karkheh y Dez, en el sudoeste del actual Irán.

Persépolis (512 a. C.) Conjunto de edificaciones que comprenden los palacios erigidos por orden de Darío I el Grande.

 Zakro (en griego, Ζάκρος), 1900 a. C., es un sitio arqueológico que se encuentra en la costa este de la isla de Creta, en Grecia. Se cree que pudo haber sido uno de los cuatro centros administrativos principales de la civilización minoica.

    Firuzabad (persa فيروز آباد Firouzābād) es una ciudad del centro de Irán en la provincia de Fars. La ciudad está situada a 115 km de Shiraz. Según la historia iraní, Alejandro Magno, ante la incapacidad de adueñarse de la ciudad, construyó una presa atravesando la garganta, y creando un lago en la planillanura que sumergió la ciudad y las ciudades vecinas. El lago subsistió hasta el comienzo del siglo III, cuando Ardacher, el primer monarca sasánida, destruyó el embalse y liberó la llanura.

Palmira (en árabe تدمر Tadmor​ o Tadmir) 268 a. C.,  fue una antigua ciudad situada en el desierto de Siria, en la actual provincia de Homs A 3 km de la moderna ciudad de Tedmor​ o Tadmir, (versión árabe de la misma palabra aramea “palmira”, que significa “ciudad de los árboles de dátil”). En la actualidad sólo persisten sus amplias ruinas que son foco de una abundante actividad turística internacional.

  Senaquerib (Acadio: Śïn-ahhe-eriba, “Sin ha reemplazado a mis hermanos (perdidos) por mí”) fue rey de Asiria desde el 12 de Av (julio-agosto) de 705 a.C. hasta su muerte, el 20 de Tevet (diciembre-enero) de 681 a. C., así como de Babilonia entre 705 y 703, y nuevamente desde 689 a. C. hasta su muerte. 

Sargón II (a la derecha) con su hijo el príncipe Sennacherib en un bajo relieve de Dur-Sharrukin (Museo el Louve)

Babilonia (akkado-babilonio Bābili o Babilim) surgió  en el Siglo VII a. C., con una extensión cercana a las 850 hectáreas (unas 400 de ellas protegidas por el perímetro interior de murallas), Babilonia se convirtió en la mayor ciudad de Mesopotamia, superando a la capital asiria Nínive. El imperio babilónico fue sucedido por el persa tras las conquistas de Ciro II el Grande.

  Apamea actualmente Qal`at al-Madhīq, (300 a. C.) fue una ciudad siria de la que hoy día solo se conservan las ruinas. Está situada a unos 50 km. de la actual Hama, junto al río Orontes. En época persa era conocida como Pharnaké.

Todos estos palacios, de los que solo Knosos y Zakros  corresponden a Creta (Grecia), son de diferentes ciudades antiguas de Asia Menor. Estos impresionantes palacios son una muestra de la grandeza de aquellas civilizaciones y de su gente, cuya arquitectura todavía nos sorprende, dados los avanzados conocimientos de la construcción, así como distribución de los diversos espacios, de acuerdo al uso de los mismos.

Continuando mi búsqueda relacionada con la arquitectura persa encontré, para mi satisfacción, el siguiente documento, que podrán verlo en el link que aparece a continuación. Del que extraje algunos párrafos para quienes no pueden verlo completo.

http://www.sedhc.es/biblioteca/actas/CNHC4_085.pdf

Actas del Cuarto Congreso Nacional de Historia de la Construcción, Cádiz, 27-29 enero 2005, ed. S. Huerta, Madrid: I. Juan de Herrera, SEdHC, Arquitectos de Cádiz, COAAT Cádiz, 2005.

La influencia persa en el origen de la arquitectura gótica: Dieulafoy y su tesis Elena Pliego de Andrés, Alberto Sanjurjo Álvarez

“Auguste Choisy en su libro «El arte de construir en Bizancio» presenta las inéditas conclusiones del trabajo que un joven ingeniero, Marcel Dieulafoy, está desarrollando en Persia (Choisy [1883] 1997, 191). ¿Quién era Marcel Dieulafoy y en qué consistían sus investigaciones? En el debate surgido en la segunda mitad del siglo XIX en Francia en torno al origen de la arquitectura gótica, Viollet-le-Duc jugó un papel decisivo. Uno de sus discípulos, Marcel Dieulafoy, realizó dos expediciones a Persia (1881 y 1885) para buscar pistas de ese origen. Nuestra comunicación intenta poner de relieve la figura de este ingeniero francés que, en compañía de su mujer, Jane Dieulafoy, dedicó su vida a relacionar el arte oriental con Occidente.

Viollet, inicialmente, era partidario de la teoría que atribuía un origen exclusivamente francés a la arquitectura del siglo XII. Entre los años 1844 y 1847 escribió una serie de artículos en «Annales archeologiques», publicación dirigida por Alphonse Didron Ainé, en los que se opone a cualquier influencia oriental en el arte gótico (García 1996, XXI)

Sin embargo en las investigaciones de De Vogüé y Duthoit, que darían como fruto el libro «Syrie centrale; architecture civile et religieuse du 1er au VIIe siè- cle», se describen unas iglesias del siglo IV donde aparecen formas características de la arquitectura ojival (De Vogüé y Duthoit 1865). A raíz de estos descubrimientos Viollet (1868, 479) cambia de opinión y en el artículo dedicado a las bóvedas de su diccionario dice que las cruzadas y la arquitectura oriental son los dos factores importantes de la transformación gótica. En medio de este debate sobre los orígenes del arte gótico, surge la idea en Dieulafoy de iniciar una investigación acerca de la posible influencia oriental, Viollet le anima y le sugiere que centre esta búsqueda en Persia (Dieulafoy 1884a, 5:146). Gracias a sus investigaciones previas sobre el arte musulmán en España, África del norte y Egipto, Dieulafoy obtiene del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes la misión de estudiar en Persia los monumentos construidos en la época sasánida del tercer al séptimo siglo de nuestra era. En febrero de 1881, el matrimonio Dieulafoy se embarca rumbo a Irán haciendo escala en Atenas y Constantinopla. Desde el Caucaso hasta el Golfo Pérsico, atravesando Persia, Caldea y Susiana, recorrieron durante 14 meses las mezquitas de Chiraz e Ispahán, las ruinas aqueménidas de Persépolis y de Susa, los palacios sasánidos de Firuzabad y de Sarvistan, Ctesiphon y Bagdad (Diehl 1920).

Este primer viaje a Persia del matrimonio Dieulafoy supone, dentro de sus investigaciones, una revisión crítica de las teorías basadas en los principios del arte persa, de su cronología y de su historia. A este le seguirá un segundo periodo centrado en las excavaciones de Susa.”

No estaba yo tan perdido cuando intuí que la arquitectura oriental había influido en la occidental. Ello así en lo referente al gótico. Sin que sepamos en cuales otras variantes arquitectónicas pudo la persa haberle servido de inspiración. De ahí que lo expuesto en este documento redactado por grandes maestros de la arquitectura universal, como es el caso de Viollet-le-Duc, complace, sobremanera, a este humilde autodidacta.

A continuación dos videos que invito a verlos. A mí me impresionó lo que vi. Espero que a ti también.

https://www.youtube.com/watch?v=CQad331k1Hw

Si te gustó, no te pierdas este.

https://www.youtube.com/watch?v=3fdJNjF0lcY

 

 

 

 

 

 

 

 

DIFERENCIAS CULTURALES ENTRE DOS MUNDOS

Me decía un amigo que ha estado leyendo mis artículos relacionados con el lejano Imperio Persa, que aunque le han impresionado, sobremanera, no entendía por qué me había alejado tanto. Y me preguntaba, qué me había hecho abandonar un tema que domino, que llegó a convertirse en mi gran pasión. Ha leído todas mis lucubraciones desde que las empecé a publicar en marzo de 2014, y notó que había elegido otros temas ajenos a los de patrimonio cultural de mi país, al igual que de otros, mayoritariamente del Continente Americano. ¿Qué sucedió, me preguntaba, que decidiste empezar a tratar el tema sobre Persia de manera tan detallada y acertada, sin haber estado nunca allí, y sin que tuvieras tanto conocimiento de su milenaria historia, y de su impresionante patrimonio arquitectónico y arqueológico?

Así mismo es, le contesté. Aunque algunos de estos se alejen de mi predilecto son, igualmente, de mi interés, al igual que de las personas con ciertos conocimientos que me siguen. Ello así, consciente de que trato sobre un lugar que se encuentra en la región oriental del planeta Tierra, de la que nos hemos  mantenido alejados, y atados a la que se nos inculcó desde siempre. Que no dice que Oriente es lo más importante o, por lo menos, lo más valioso de la antigua civilización, que tuvo su origen en Sumeria y Babilonia. Donde se desarrollo la arquitectura, que es lo que más me interesa, y provocado a incursionar en un tema tan importante, como ignorado en Occidente.

La arquitectura sumeria es aquella del pueblo sumerio que habitó en la Mesopotamia (actual Irak) desde mediados del sexto hasta los inicios del segundo milenio a. C. Entre sus logros arquitectónicos se encuentran la invención del planeamiento urbano, las casas con patio y las pirámides escalonada ( zigurat). La Arquitectura Caldeo-Babilonia, pertenece a una cultura antigua que se estableció en la Mesopotamia, entre los ríos Éufrates y Tigris. Por lo que Babilonia también era conocida como Caldea y estaba dividida  en Acadia, la parte alta y Sumeria, la parte baja. El significado de la palabra Babilonia es “La puerta de Dios”. Así mismo, lo que caracteriza las edificaciones de esta arquitectura según los vestigios encontrados en la actualidad por los arqueólogos. 

Esta arquitectura debe su nombre a la región de su origen, en la ciudad de Babilonia de la baja Mesopotamia. Caracterizada por los monumentos más antiguos. Encontrados en plataformas escalonadas que probablemente sirvieron de marco a las más antiguas pirámides egipcias.” 

Desde que me surgió la idea de dedicar una parte de mi tiempo al acervo arquitectónico que nos legaron  los conquistadores españoles, lo primero que se me ocurrió fue intentar hacer algo para preservarlo. De ahí me surgió la idea de crear un programa y una agencia rectora que se ocupara de ponerlo en valor. Lo que se convirtió en una realidad, en el mes de Junio del año 1967. Hace cinco décadas.

En esta reunión, encabezada por el Presidente Balaguer, y parte de su gabinete, se le dio curso a mi propuesta, que para que pudiera ser posible fue necesaria la asistencia de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo representante en el país y uno de sus asesores estuvieron, igualmente, presentes.

Más adelante, al tener la oportunidad de participar en congresos internacionales de carácter técnico, visitar varios países de nuestro continente, y conocer de primera mano las condiciones en que se encontraba su patrimonio arquitectónico, dediqué una parte de mi atención a lo que tuviera que ver con su rescate. De esa manera se originó mi dedicación al problema, con especial interés al de mi país.

En la foto nos encontramos los delegados de los países americanos, de España y Portugal, a la reunión en la que fueron dictadas LAS NORMAS DE QUITO (Dic.de 1967)  acompañados por el Presidente de Ecuador, Otto Arosemena Gómez, y del Director del Departamento de Asuntos Culturales de la OEA, Guillermo De Zéndegui.

Al año siguiente (1968), asistí a la conferencia interamericana sobre  “ARTE SABRADO COLONIAL”, celebrada en Bogotá, Colombia, por iniciativa de la OEA.

A estas dos reuniones le siguieron otras llevadas a cabo en El Cuzco, Perú, San Agustín, La Florida, Venecia, Italia, París, Francia, y otras.

Con los arquitectos José Manuel González Valcárcel, conservador de Toledo, quien vino a Santo Domingo en calidad de asesor, y Carlos Flores Marini, representante de México. Quien, dicho sea de paso, trabajó en una propuesta para reparar el Alcázar de Colón de los daños causados por la revolución de abril de1965, que fue desestimada por el gobierno dominicano. Y ejecutada en 1968 por la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC). 

Al pasar los años y llegar el momento de un retiro compulsivo, al que tuve que “engancharme” por razones de índole política, me propuse dedicar algún tiempo a estudiar lo ocurrido en otros confines del mundo, como fue el caso del Cercano y Mediano Oriente.

“Uno de los hábitos humanos más extraños, menos estudiados y más persistentes, es la división absoluta que se hace entre Oriente y Occidente. Esta geografía imaginaria, de origen casi enteramente occidental que divide al mundo en dos esferas desiguales y fundamentalmente opuestas, ha producido más mitos, mayor ignorancia, y más ambiciones que cualquier otra apreciación de diferencias.

La división Oriente/Occidente desde el punto de vista cartográfico en el planisferio impreso es, diríamos, “tolemaica”, la tierra plana; más que como la tierra  esférica, es difícil determinar dónde empieza oriente o dónde termina occidente. Para eso nos ayudaría el meridiano de Greenwich, pero está claro que el concepto es dinámico.

Asia para los europeos es oriente y para llegar hasta ahí hay que pasar por oriente cercano, oriente medio y por fin, lejano oriente, y Europa sigue siendo Occidente.” OCCIEDENTE/ORIENTE (¿ATRACCION RECIPROCA? Electra Peluffo.).

A este interés se sumó el que llegara al seno de mi familia un apuesto joven oriundo de Persia, quien contrajo matrimonio con mi hija Gricel. Occidentalizado desde pequeño, se ha mantenido apegado a sus raíces, conjuntamente con la norteamericana, donde reside como ciudadano con su familia, al igual que con una gran parte de la paterna. Y de ahí parte de mi interés en profundizar mis conocimientos de su patria chica y, por vías de consecuencia, de mi hija y mis nietos.

Como relatara en la primera de mis cinco lucubraciones en la que analicé la “Arquitectura de la Antigua Persia”, en mis conversaciones con el Dr. Mehran  Moarefi, mi yerno, sobre la importancia de ese imperio vs el griego, me surgió la idea de profundizar el asunto, en términos arquitectónicos, entre ambos imperios. Muy particularmente la persa, ya que sobre la griega, tanto yo como la mayoría de mis lectores estamos supuestos a conocer bastante.

Consciente de mis deficientes conocimientos de la cultura del Oriente y, muy particularmente, la del Imperio Persa, me dediqué a leer todo lo que he podido de su arquitectura, aprovechando las facilidades de INTERNET. Y poder compararla con la griega, la que se ha tratado desde que se empezó a esclarecer y escribir la historia de la civilización occidental.

Con esta brevísima aclaración, creo haber dado respuesta a la inquietud del amigo y, más aún, de los lectores, que al igual que él le han dado seguimiento a mis inquietantes lucubraciones. Con las que he querido fijar mi posición sobre la teoría de que la arquitectura de Occidente surgió en Grecia. Lo que ha ocasionado que la arquitectura de Europa, seguida por la de América, haya sido reflejo del modelo basado en los tres órdenes griegos. Lo que, a mi modesto entender, no ha sido otra que la creada siguiendo un solo diseño, el de los templos helenísticos. Tomando como modelo el más acabado de todos, el Partenón. Del que solo se tomó como modelo en todo el Imperio griego y, posteriormente, en el Imperio Romano, y en casi todo el hemisferio occidental.

Lo extraño ha sido que no se tuvieran en cuenta otros tipos de edificaciones como los palacios. Tan comunes en todos los imperios. De estos solo he podido encontrar el palacio minoico de Knosos, construido en Creta hacia 2000 a. C., y destruido por un terremoto en 1700 a. C., época muy anterior a la era de los templos helenísticos.

  

Concepción virtual del palacio de Knosos, y parte de las ruinas que se conservan en la isla de Creta.   

Ruinas de Persépolis, 512 a. C., construido unos1500 años después que el de Knosos, y tres concepciones virtual de lo que debió haber sido aquello.    

El Partenón 

 

Templo de Poseidón en Paestra              Templo Hefestu

  

Templo Dórico en Segesta.                  Templo de la Concordia.

Algunos de los templos construidos en diversas ciudades del Imperio Griego. 

Arriba Foro Romano.      Abajo el Panteón.

   

Biblioteca Nacional (España)            Museo Británico (Londres)

Congreso de Argentina

Congreso Norteamericano.

  

New York Exchange. N. Y.                     Iglesia de la Madeleins.

Una diversidad de edificaciones levantadas en Europa y América, siguiendo el modelo de los templos griegos presentados en orden de importancia, no de precedencia.   

Para despedir esta serie dedicada a la arquitectura del Imperio Persa, y a los Emperadores Cirio II el Grande y Darío I el Grande, he añadido un documental sobre Persépolis (512 a. C.), las obras más imponentes de aquella época, y jamás vueltas a construirse durante aquellos tiempos remotos. Lamentablemente  destruidas por Alejandro el Grande y el ejército macedonio.

https://www.youtube.com/watch?v=CQad331k1Hw

NOTA: Debido a mi limitado conocimiento del tema tratado, acepto opiniones y  correcciones.

 

DE PERSIA, GRECIA, Y SUS PARTICULARIDADES

He aprovechado las investigaciones que he estado haciendo de la arquitectura del antiguo Imperio Persa con el propósito de hacer algunas reflexiones comparativas de la calidad artística de las figuras esculpidas por los persas en bajo relieve en sus principales monumentos, durante los siglos VI y V a. C., y las esculpidas por los griegos durante, aproximadamente, esas mismas fechas. Poner atención a las ilustraciones, y sus respectivas fechas.

Arriba, Relieve de Pasagarada (559 a. C.)     Abajo. Relieve de Persépolis (518 a. C.)

Las estructuras persas a las que me refiero son las de Pasagarda, y las de Persépolis. Dos de las obras más notables del Imperio Persa, en el Cercano Oriente, de aquellos tiempos. La primera en época de Ciro II el Grande (559 a. C.), y la segunda de Darío el Grande (518 a. C.) Unas cuatro décadas de diferencia.

Relieves del Partenón (447 a. C.) Notablemente superiores artísticamente a los anteriores.

Por otro lado los griegos edificaron su magna obra, el Partenón en Atenas, en torno al año 447 a. C., y el templo de Zeus en Cyrene 631 a. C., es decir unos 200 años antes. Y las ruinas del templo de Zeus ubicadas al noreste del antiguo bario griego en Atenas construido en torno al 500 a. C., es decir a unos 130 años después del de Zeus de Cyrene, y cincuenta del Partenón.

Templo de Zeus en Cirene.

 

Relieves de un sarcófago y un busto de Zeus encontrados en Cyrene (631 a. C.)

Como lo habrán podido advertir los bajo relieves persas son más antiguos que los griegos del Partenón. Lo que sin duda favoreció a los griegos gracias a los avances propios al paso del tiempo. Y que los de Persépolis (518 a. C.) son mejor acabados que los de otros persas, como los de Pasargada (559 a. C.), y los de la griega Selinunte, construida en Sicilia (650 a. C.), entre otros.

  

Relieves de Persépolis (518 a. C.)

 

 

Templo y relieves de metopas de Selinunte (650 a. C.)

 

Como no me había referido a Selinunte, antigua ciudad griega del sur de la isla de Sicilia, en la actual provincia de Trapani, en la costa sudoeste, según el historiador ateniense Tucídedes, Selinunte fundada bajo la dirección de Pamilo, por colonos de Mégara Hiblea en el siglo VII a. C., unos cien años después de la fundación de la ciudad madre. La fecha se sitúa hacia el 650 a. C, muy cercana a la de la persa Pasagarda. De ahí el parecido de los bajo relieves de ambas, no obstante corresponder a dos lugares de dos dinastías diferentes, y distantes una de otra.

El templo C, de estilo dórico, que fue construido por los griegos en el siglo VI a. C., en el centro del frontón aparecía representada la cabeza de Medusa. Se cree que el templo podría haber estado dedicado a Apolo. Parte de este templo fue reconstruido en 1926.

Con estas sencillas demostraciones he querido ratificar el criterio que he venido sustentando sobre los conceptos arquitectónicos que se han vertido desde que se empezaron a rastrear y calificar los estilos de las antiguas edificaciones construidas a partir de los inicios de la civilización, otorgando a las griegas las máximas puntuaciones, hasta el punto de haber sido seleccionadas como modelo a seguir para los diseños arquitectónicos que se han producido en occidente.

He querido insistir, sin la menor intensión de rebatir dichos conceptos, que han sido puestos en evidencia sin tomar en cuenta la arquitectura del Cercano Oriente, de la que se destacó la persa, con su monumental Persópolis a la cabeza. Es entendible, no obstante, el hecho de lo que quedara de la misma después de la brutal destrucción de que fuera objeto por parte de las huestes griegas comandadas por Alejando Magno, impidiera que se tomaran en consideración.

Y no se trata de un capricho de mi parte el haber tomado tal posición en algo tan trascendental para la historia del arte y de la arquitectura. Decisión que me he permitido tomar después de haber empezado a conocer más de lo que muy ligeramente sabía de esta. Muy particularmente, después de los grandes descubrimientos llevados a cabo por arqueólogos europeos durante el Siglo XIX, hasta mediados del XX. Trabajos que permitieron aflorar lo que se desconocía desde los lamentables acontecimientos el Siglo IV a. C., que ocasionaron el desconocimiento de tan valiosas creaciones.

A continuación me he permitido dar a conocer un trabajo publicado en  Internet, que por su fuerza expositiva merece ser conocida por quienes no están familiarizados con estos asuntos.

Batalla de Issos

Cuadro de Albrecht Altdorfer en el que se representa la batalla de Issos librada entre los macedonios, acaudillados por Alejandro Magno, y las huestes persas de Dario III, que pone en evidencia lo que eran aquellos enfrentamientos.

 “La destrucción de la ciudad persa de Persépolis  fue un hecho controvertido en la vida de Alejandro Magno. Considerando la calidad de ciudad abierta al ejército macedónico (que se aproximaba desde Susa), no existían motivos reales para un acto de barbarie que hasta el momento excedía el comportamiento de la fuerza expedicionaria helena. Los motivos y los personajes involucrados quedaron envueltos en una controversia que algunos cronistas narraron y otros intentaron deliberadamente ocultar

La destrucción de la capital ceremonial del imperio aqueménida privó a la humanidad de elementos importantísimos para reconstruir la antigua y gloriosa civilización persa. La pérdida en riqueza cultural nunca ha sido saldada.

Una vez efectuada la entrada de Alejando Magno en Susa, la capital política del Imperio aqueménida, la caída de la otra gran ciudad de Persia era cuestión de tiempo. Alejandro no continuaría persiguiendo a Darío III, adentrándose en la Persia profunda hasta asegurar su retaguardia y los flancos de su ejército a la vez que la estación climática le permitiera encontrar provisiones cerca de la ciudad de Ecbatana, la actual Hamadán. Incursionando en el territorio persa, el ejército de Alejandro ya no era un ejército liberador de pueblos oprimidos. Todo lo contrario, eran fuerzas que ocupaban un territorio totalmente hostil donde la resistencia era muy probable.

A mediados del mes de diciembre del año 331 a. C., Alejandro partió junto con su ejército de la ciudad de Susa y se dirigió a Persépolis. A la salida de Susa, el ejército heleno se encontró con pueblos nómadas que habitaban las zonas montañosas de Persia. Tras varias escaramuzas, Alejandro, junto con la ayuda de la reina-madre *Sisigambis, alcanzó un acuerdo con los habitantes, de tal forma que estos últimos permanecieran en sus tierras a cambio de provisiones.

A principios del mes de enero del año 330 a. C., la capital ritual del Imperio persa había caído en manos del ejército macedónico. Alejandro Magno hacia su entrada en la ciudad.

*Sisigambis (Sisygambis), madre de Darío III Codomano, fue parte de la familia real que Alejandro Magno capturó después de haber sido abandonados por su hijo el rey persa, quien escapó a toda prisa olvidando a su familia, entre cuyos miembros se pueden nombrar los siguientes: La familia de Darío delante de Alejandro Magno. En esta obra aparece Sisigambis y su hija Estateira. Pintura de Justus Sustermans conservada en la Biblioteca Museo Víctor Balaguer de Barcelona.

Sisigambis y Alejandro

Bondad y respeto son mostrados por parte de Alejandro al honrar el rango de la familia real persa ante su ejército, y al no causarle daño, como bien pudo haberlo hecho. Este gesto, inusual durante una guerra, le demuestra a la reina madre que él es un hombre de honor; así pues, cuando se le presenta la oportunidad de escapar del «cautiverio» de su joven anfitrión, ella rehúsa huir y permanece a su lado, teniendo audiencias con Alejandro gracias a un intérprete.

A la muerte de Alejandro en Babilonia, la reina se deja morir de inanición por haber fallecido su protector. 

Alejandro Magno en Persépolis

A principios del mes de enero de 330 a. C. Alejandro entró en Persépolis junto a su ejército de aproximadamente sesenta mil hombres nuevamente reunido al cruzar el último paso montañoso. El sátrapa persa a cargo de la ciudad salió a su encuentro con la intención de rendir la ciudad e implorar misericordia ante el nuevo gobernante heleno. El rey macedónico subió las vastas escaleras de las Puertas de Jerjes junto con sus hombres; la vista para los griegos debió ser asombrosa: una vasta pomposidad se extendía ante sus ojos, nunca visto en el mundo griego hasta ese entonces.

Acciones de Alejandro en Persépolis.

Alejandro Magno ordenó incendiar Persépolis, la capital de los persas. Una vez encontrado el tesoro real persa y puesto bajo tutela, Alejandro liberó a sus tropas para el saqueo de la ciudad, siendo completamente saqueada por las fuerzas griegas al igual que toda muestra de la civilización persa. Los hallazgos arqueológicos hoy día avalan el saqueo y expolio a que fue sometida la ciudad, donde se encontraron una gran cantidad de vajilla y enseres destruidos y esparcidos por doquier.

Incendio de Persépolis

El tesoro de Persépolis

Alejandro se encontró con una fortuna inconmensurable para la época, que algunos historiadores estiman en 120.000 talentos de oro sin acuñar.​ Considerando que era la capital ceremonial del reino aqueménida y por tal razón la receptoría de los tributos de los pueblos sometidos, tal tesoro seguramente era el de mayor tamaño de los encontrados hasta ese momento por los macedonios.

El tamaño del tesoro apoderado daba lugar a problemas logísticos. Se calcula que 10.000 animales de carga junto con 5.000 camellos fueron enviados de Susa hacia Persépolis con el objeto de trasladar el tesoro real encontrado. Esas cifras dan testimonio de la magnitud de la riqueza acumulada en la capital persa.

  

 Al frente de Persépolis, Alejandro Magno nombró como sátrapa a un noble persa. El tacto del macedonio se evidencia por la razón de que Persia nunca fue un territorio sometido dentro del Imperio aqueménida y como tal ni era gobernado por un extranjero ni estaba obligada a pagar tributos.

Por este motivo, Alejandro seguramente habría suavizado el dominio designando a un aristócrata persa, miembro de las Siete Familias, como su gobernador delegado; no obstante a su vez nombró a uno de sus hombres de confianza con un destacamento de aproximadamente tres mil macedonios como guarnición.

El mito de la venganza

El talento político de Alejandro se observa claramente en la creación de la alianza de pueblos griegos, quienes susceptibles al oro persa, continuamente guerreaban entre ellas con el consabido efecto de desgaste que provocaba en sus fuerzas.7

Durante años, cuando emergía una polis hegemónica los sátrapas persas dejaban de apoyar financieramente para buscar y comenzar a solventar un nuevo oponente griego. Así se sucedieron las hegemonías de Atenas, Esparta y Tebas. De tal forma que ninguna polis griega podía ser una amenaza para el Imperio persa.

La conformación de la alianza helena que llevó a cabo la invasión y derrota del Imperio persa se basó no solo en la fuerza sino también en la creación de mitos con la finalidad de amalgamar a los distintos pueblos griegos. La conformación de un entramado ideológico que actúe como unificador de las distintas poblaciones griegas (atenienses, tesalios, foceos, macedonios, etc.) tras la consecución de un objetivo común: la destrucción del Imperio persa.

El principal mito fue el carácter punitivo de la expedición griega; Se pretendía efectuar una venganza por la invasión y usurpación de las tierras y templos griegos. En especial el incendio y destrucción de Atenas acaecido durante las Guerras Médicas al mando de Mardonio bajo el reinado de Jerjes I.​

 La búsqueda de venganza actuó como un símbolo de unión entre las tropas áticas, tracias, focias y macedonicas que conformaban el ejército de Alejandro.

A la vista de una enorme estatua de Jerjes derribada en el suelo, sobrepasado por las hordas de griegos que estaba saqueando el palacio, él (Alejandro) se paró al lado de la misma y dirigiéndose a la estatua como si estuviera viva le gritó:

“¿Vamos a pasar a través tuyo y te dejamos tirado en el suelo por haber combatido contra los griegos? o ¿Te restauramos debido a tu naturaleza real?” . Alejandro permaneció un largo rato en silencio, aparentemente pensando la situación y finalmente dejó la estatua yaciendo en el piso.

Anécdota sin veracidad probada recogida por Robin L. Fox. obra cit. Cap. XVIII

A su vez, este mito fijaba nuevos potenciales conflictos, ya que cumplida la venganza, no existía motivo suficiente para continuar la campaña expedicionaria. Alejandro seguramente tendría ya en mente el potencial conflicto político en ciernes, una vez que abiertamente la expedición militar, en principio punitiva, se convirtiese en abiertamente conquistadora de Asia.​

Ni bien el ejército heleno pisó territorio persa, para muchos integrantes de la fuerza expedicionaria se dibujaba un escenario de desenlace de la aventura. Para muchos la conquista de la capital ceremonial del Imperio persa sería el fin del recorrido, sin importar que el fugitivo rey Darío III continuara con vida cerca de Hamadán y una batalla campal sea todavía factible.

Las expediciones que excavaron en el sitio de la actual Marv Dasht donde se ubicaba la original Persépolis encontraron diversos indicios de saqueos. En el medio de las ruinas se encontraron vajillas y vasos destruidos, desparramados por diversos lugares indicando una acción de destrucción violenta y rápida. Cabezas de esculturas fueron mutiladas y existe evidencias de vandalismo que no pueden ser causadas por el tiempo. Estatuas de mármol fueron desbancadas de sus pilares y arrastradas. Guardias y habitantes de la ciudad fueron muertos indiscriminadamente hasta que Alejandro mismo ordenó a sus tropas apaciguarse. Obviamente, el edificio del tesoro real persa no fue tocado por disturbio alguno. Todos estos hechos vandálicos fueron ejecutados en el momento de que las tropas helenas ocuparon la ciudad.

Meses después, en relación con el incendio, las excavaciones en el Salón de las Cien Columnas de Jerjes evidenció la magnitud de las llamas que devoraron el edificio. La cantidad de cenizas de madera acumuladas en el piso fue de casi un metro de altura desde el nivel del suelo. Un análisis científico posterior demostró que tales cenizas eran provenientes de madera de cedro, concordando con las descripciones antiguas de los tirantes de madera del techo del edificio. Por lo tanto, incendiadas las maderas que sostenían el techo, éste se desplomó desde una altura de casi veinte metros, dejando únicamente las columnas de piedra en pie, tal como se puede observar actualmente en los vestigios de Persépolis.

 Reconstrucción de la Apadana, uno de los edificios que comprendían el conjunto arquitectónico de Persépolis. Los macedonios a su llegada se encontraron con una ciudad imponente.

De Ptolomeo, hijo de Lagos

Según una versión el incendio fue producto de una venganza por los sacrilegios cometidos por Jerjes en Grecia durante las Guerras médicas.

Sus crónicas fueron redactadas al final de su vida, cuando las disputas de los **diádocos estaban en su apogeo; así sus relatos no contienen una objetividad planteada sino que en muchas partes realiza una toma de posición ante personajes o hechos acaecidos antes o después del incendio de Persépolis. Su valor radica en que es un testigo presencial del entorno íntimo de Alejandro. Según Ptolomeo, y por extensión al cuerpo de oficiales del rey macedonio, el incendio de la capital persa respondió a un acto previamente calculado y deliberadamente ejecutado.

**Se llama diádocos (del griego Antiguo διάδοχοι, ‘sucesores’, de διά diá, ‘por’ y δέχομαι dékhomai, ‘recibir’) a los antiguos generales de Alejandro Magno  y sus hijos (también llamados epígonos, ἐπίγονοι) que a su inesperada muerte en el 323 a. C. se repartieron su imperio, disputándose el poder y la hegemonía sobre sus colegas con diversos pactos y seis guerras, que duraron veinte años.

 

Cabeza de Demetrio Poliorcetes. Bronce. 300-280 a. C. Museo del Prado, Madrid. Se trata de uno los escasísimos bronces originales helenísticos que se conservan, fechada hacia 307 a.C.

Demetrio era hijo de Antígono Monftalmos, uno de los generales llamados diádocos  (Διάδοχοι), que a la muerte de Alejandro Magno se hizo con el mando de casi todo el imperio macedónico.

Alejandro prendió a fuego los palacios persas, aunque Parmenión le aconsejó salvarlos, porque no era un acto propio de él (Alejandro) destruir lo que era ahora de su propia posesión (por los palacios persas ocupados); los pueblos de Asia no se someterán por propia voluntad si él (Alejandro) se comporta de tal forma (incendiando), como si él (Alejandro) había decidido no convencer al Asia sino pasar a través del territorio como un merecido vencedor. Pero Alejandro le respondió (a Parmenión) que él deseaba tomar venganza de los persas por su invasión de Grecia, por arrasar Atenas y quemar sus templos

Memorias de Ptolomeo

Por lo tanto, según la versión de Ptolomeo, el incendio fue un acto de venganza contra los persas, descartando un acto emocional, de locura e irracionalidad.​

Meses después de los sucesos de Persépolis, el mismo Parmenión caería en desgracia, al igual que su hijo Filotas, en una conspiración que a la luz actual todavía tiene muchos interrogantes. Lo cierto es que su caída en desgracia implicó que los relatos “oficiales” lo involucraran constantemente en posiciones contrarias a las de Alejandro; tal que para resaltar la persona del rey macedonio, Parmenión siempre surgiría como el consejero que dictaminara en sentido contrario al del rey, quién siguiendo pura y únicamente su instinto, el triunfo era completamente suyo.

Por lo tanto, el relato de Ptolomeo contiene cierto sesgo que en la actualidad se considera desajustado y con falta de veracidad probada. Ptolomeo no menciona a ningún personaje secundario como partícipe del incidente de Persépolis.

De otros autores

Uno de los historiadores cuyas obras han llegado al día de hoy es Plutarco de Queronea, quien vivió en entre 46 y 122 d. C. Fue un filósofo griego viviendo bajo el Imperio romano, muchos siglos posteriores a la era de Alejandro. No obstante, muchos relatos que recoge en su obra Vida de Alejandro se basan en escritos anteriores de historiadores más contemporáneos al gran macedonio. Es especial de Clitarco de Alejandría, quien recogió numerosos testimonios de gentes provenientes del mismo ejército de Alejandro. Lamentablemente sus escritos se encuentran perdidos en la actualidad.

Así Plutarco da otra versión del incidente de Persépolis, versión que difiere de la sostenida por el cuerpo de oficiales del rey.

La noche en que ocurrió el incendio comenzó con un banquete donde Alejandro y sus Compañeros asistían junto con mujeres, músicos y donde el vino fluía libremente. En medio de las mujeres estaba una cortesana llamada Tais, oriunda de la ciudad de Atenas, quien seguía al ejército desde los inicios de su incursión en Asia Menor. En el medio del banquete la cortesana comenzó una arenga a favor de vengar el ultraje cometido por los persas en su invasión de Grecia durante las Guerras Médicas. Alentaba a prender fuego las pertenencias persas. Tais tomó la iniciativa de incendiar el Salón de Jerjes para vengar, en particular, el incendio de Atenas por parte de aquel rey persa.

Los concurrentes del banquete aplaudieron la iniciativa y Alejandro, de pie, tomó una antorcha y en procesión fue hasta el Salón de las Cien Columnas seguidas por la concurrencia; luego prendió a fuego el salón.​ Las llamas enseguida alcanzaron el techo de madera de cedro, haciendo incontrolable el incendio. A pesar de que la ciudad de Persépolis poseía un sistema de provisión y drenaje de agua, no era útil para poder controlar el incendio, provocando la perdición de la ciudad en breve tiempo. De ésta forma, Alejandro provocó más daño del que inicialmente pretendía hacer.

Según esta versión, el incendio se debe a un impulso emocional producto de una situación de embriaguez​ sumada a una pulsión de venganza por parte de una cortesana.

La razón de que en los escritos de Ptolomeo no exista mención alguna a la historia del banquete y de la cortesana Tais se debe exclusivamente a que en momentos de que el futuro faraón ptolemaico pusiera por escrito sus memorias, la cortesana ateniense era amante suya y seguramente más de un hijo proveyó Ptolomeo.

Evidentemente trató de que su amante no se mezclase con la memoria de un acto de barbarie como fue el incendio de Persépolis. De ahí su tergiversación​ como un acto premeditadamente planeado por Alejandro en venganza por las atrocidades persas en Grecia.​

Finalmente, pasada la embriaguez de la noche, Alejandro se arrepintió de lo sucedido; y todo indica que un acto de tal magnitud se contradice con los sucesos de su vida.​ Meses después, quedaría claramente en evidencia que Alejandro Magno no era un vengador de Jerjes, sino su heredero”.

Hasta aquí la reproducción del trabajo tomado de Internet. Las ilustraciones fueron puestas mí. En el entendido de que siempre he pensado que contribuyen, sobremanera,  a dar a entender mejor las consideraciones escritas.

ARQUITECTURA DE LA ANTIGUA PERSIA y (V)

SUSA

Con este modesto esfuerzo de reconstrucción histórica pongo punto final a cinco artículos que tratan sobre lo que se llegó a constituir el gran Imperio Persa. Desde sus inicios hasta la destrucción de Persépolis, una de las ciudades, conjuntamente con Susa, más extraordinarias concebidas y creadas por los hijos de lo que más adelante sería Irán.

“Adentrarse en la historia de las ciudades siempre es interesante, y es que parece increíble que a pesar del paso de los años, visitar esas regiones o simplemente observarlas por vídeos o fotografías es suficiente para sentir un retroceso en el tiempo. Un verdadero acercamiento al pasado que yace allí escondido; es probablemente esto lo que sucede con Susa, a quienes muchos consideran la primer ciudad del mundo.” (Ciudades Históricas-Diego Ricol)

“Susa (persa, شوش Shush; hebreo: שׁוּשָׁן Shushān; griego; Σοῦσα ; en siríaco, ܫܘܫ Shush; persa antiguo, Çūšā), fue una antigua ciudad de los imperios iraníes protoelamita, elamita, primer imperio persa, seleucida y parto, y una de las ciudades más importantes del Antiguo Oriente Próximo. Se encuentra situada en la parte inferior de los montes Zagros a unos 250 km al este del río Tigris, entre los ríos Karkheh y Dez, en el sudoeste del actual Irán. Hoy en día, de la antigua ciudad sólo queda un gran campo de ruinas. La moderna ciudad iraní de Shush se encuentra en el lugar de la antigua Susa.

El yacimiento fue examinado en 1836 por sir Henry Rawlinson y luego el arqueólogo William Loftus la redescubrió en el año 1850, identificando algunos de los restos que pertenecían a la Susa de los tiempos clásicos. Como La Acrópolis, la más antigua, allí se erigieron las principales construcciones elamitas, entre ellas el Zigurat de Inshushinak. La Ciudad Real, a unos 32 kilómetros hacia el sudeste. El primer asentamiento de Susa se conoce como período Susa I (h. 4200-3900 a. C.). Dos asentamientos que los arqueólogos han denominado Acropolis y Espadana, más tarde se fusionarían para formar Susa propiamente dicha. La Apadana fue encerrada en muros de tapial de seis metros de ancho (este lugar en particular se llama Apadana  porque también contiene una estructura aqueménida posterior de este tipo.

En 1885 y 1886 Marcel-Auguste Dieulafoy y Jane Dieulafoy  comenzaron las primeras excavaciones por parte de los franceses. Jacques de Morgan llevó excavaciones más amplias entre 1897 y 1911. Estos esfuerzos continuaron bajo Roland De Mecquenem hasta 1914, a comienzos de la Primera Guerra Mundial. El trabajo francés en Susa se retomó después de la guerra, liderado por Roland De Mecquenem, y siguió hasta 1940, ya durante la Segunda Guerra Mundial. ​Los resultados arqueológicos del último período fueron escasamente publicados y hay intentos en desarrollarlos para remediar esta situación.

  

Primeras excavaciones arqueológicas, y figura de mujer encontrada.

La inscripción de Behistún (en persa: بیستون ) es una inscripción monumental en piedra de la época del imperio aqueménida (s. VI a.C.). Está inscrita sobre la pared de un acantilado en la provincia de Kermanshah, al oeste de Irán, a unos 100 metros de altura. Fue ordenada inscribir por Darío I de Persia en algún momento posterior a su acceso al trono del imperio persa en 522 a.C. y antes de su muerte en 486 a.C.

  Capitel 

En el suroeste de Irán, recortadas contra el horizonte de la calcinada llanura de Juzistán, en la ribera oriental del Río Kerja, se alzan las grandes ruinas de Susa. Son los restos de la que controlara las rutas que partían de la antigua Mesopotamia hacia el este, atravesando la cordillera de Zagros. Según la tradición persa fue la primera ciudad del mundo, fundada por el legendario Rey Hushang. Fue la capital del reino de los Elamitas. Increíble pasado y presente. En el 645 a.C. los asirios irrumpieron en Elam, guiados por el victorioso Asurbanipal quien destruyó la ciudad hasta los cimientos. Pero logró sobrevivir. En el 530 a.C. CiroII el Grande, que dominaba desde el Mar Egeo hasta el Río Oxus, la nombró capital del Imperio Persa, no sólo por su importante ubicación estratégica sino por las virtudes de las aguas de su río, célebres por su pureza. Cuando Alejandro Magno derrotó al rey persa Darío III, ocupó Susa, en la que encontró numerosas riquezas.

En la Apadana se erguía el Gran Palacio del Emperador Darío, mencionado hasta en La Biblia, en el Libro de Ester. Estaba decorado con mosaicos esmaltados de colores delicados, diseñados y montados por artesanos de Babilonia; entre las numerosas figuras que adornaban sus paredes figuran un par de genios alados o esfinges de setenta centímetros de alto que oficiaban de guardianes.

Después de enterarme de lo antes expuesto no puedo dejar de elogiar los esfuerzos de los arqueólogos alemanes y franceses en rescatar los tesoros sepultados en las ruinas de Susa y otros lugares. Lo que nos ha permitido confirmar lo que dijeron los antiguos seguidores de las civilizaciones de Oriente Próximo y otras aún más lejanas.

No lejos de Susa se levanta el Santuario cónico conocido como Tumba del Profeta Daniel en la orilla oriental del Rio Shaur, construido en el siglo XII, al igual que se le atribuyen poderes para prevenir la sequía. Luego de caer ante los mongoles en el siglo XIII la bella ciudad, encrucijada de caminos, ya no resurgió, quedó abandonada a la acción del viento y se convirtió en un montículo (o Tel) Más del Oriente Medio.

“Acerca de la muerte de Daniel no existen testimonios bíblicos, y las tradiciones posteriores no aclaran si regresó al territorio de Judea o permaneció en Mesopotamia, pero esto último parece lo más seguro. Dado que aún vivía durante el reinado de Ciro, en Babilionia a partir de 539 a. C., es posible que alcanzara una edad centenaria. Su muerte se sitúa, entonces, entre el tercer año del reinado del mencionado soberano persa, es decir entre 536 y 530 a. C., cuando muere Ciro (pues ya no se menciona su presencia en tiempos de Cambises). Es muy probable que tuviera lugar en Babilonia pero, dado que su tumba se veneraba en Susa algunos autores se inclinan por esta última ciudad. Susa‌, Irán. Según una antigua tradición local, compartida por judíos y musulmanes, el profeta fue enterrado en esa ciudad. Testimonios de escritores árabes, sirios y persas desde el siglo VII relatan la historia de ese sepulcro.” 

 

Tumba de Daniel

http://es.euronews.com/2016/10/24/la-tumba-del-profeta-san-daniel

Susa es una de las ciudades más antiguas del mundo. Las excavaciones han descubierto evidencias de una habitación que se remonta al 4200 a.C.

Recortadas contra el horizonte de la llanura calcinada de Juzistán, en el suroeste de Irán, se alzan las grandes ruinas de Susa. Aquí, bajo una serie de montículos, subyacen los restos de una gran ciudad que controló importantes itinerarios que partían de la antigua Mesopotamia hacia el este, atravesando la cordillera de Zagros.

El primer asentamiento de Susa se conoce como período Susa I (4200-3900 a. C.)

Según la tradición persa, Susa fue la primera ciudad del mundo, fundada por el legendario rey Hushang, quien descubrió el modo de hacer fuego con hierro y pedernal. Es indudable que debió ser una de las primeras: allí ya florecía la vida urbana al comienzo del cuarto milenio a.C., y sus artesanos fabricaban algunas de las piezas de cerámica más elegantes del mundo: vasos estilizados, en los que se reproducían para decorarlos aves y perros de caza.

Susa II e influencia de Uruk

Uruk (en sumerio Unug, en hebreo Erech, en griego Orchoē u Ōrýgeia y en árabe ʿIrāq) fue una antigua ciudad de Mesopotamia situada en la ribera oriental del río Éufrates, surcada por el antiguo canal Nil, en una región de pantanos a 225 km al SSE de Bagdad. La teoría de que el nombre moderno Irak deriva del nombre Uruk no está corroborada.

Susa entró en la esfera de influencia cultural durante el período de Uruk. Una imitación de todo el aparato estatal de Uruk, proto escritura, sellos cilíndricos con motivos sumerios, y arquitectura monumental, todo ello se puede encontrar en Susa. Según algunos estudiosos, puede que Susa fuera una colonia de Uruk.

Cerámica, Inanna,Diosa del amor y de Uruk. Y Copa de plata  encontradas en las excavaciones arqueológicas de Susa.

El período Protoelamita discurre entre alrededor del 3200 al 2700 a. C., cuando Susa, más tarde capital de los elamitas, empezó a recibir influencia de las culturas de la meseta iraní. En términos arqueológicos se corresponde con el período Banesh tardío. Esta civilización es reconocida como la más antigua de Irán, y fue ampliamente contemporánea con su vecina, la civilización sumeria, las más antigua del mundo, que comenzó alrededor de 5200 a. C.

Susa III (3100–2700 a. C.) es también conocida como período “protoelamita”.​ En esta época, predomina la cerámica del período Banesh. Es también aquí cuando aparecen por vez primera tablillas proto elamitas. Posteriormente, Susa se convirtió en el centro de la civilización de Elam. Fue la capital de una provincia acadia hasta alrededor del año 2100 a. C. cuando su gobernador, Kutik-Inshushinnak, se rebeló e hizo de ella un estado independiente y centro literario.

Transcurrieron más de dos milenios, y en 647 a. C. el Rey neo asirio Asurbanipal arrasó la ciudad durante una guerra en la que el pueblo de Susa participó con el otro lado. Una tablilla desenterrada en 1854 por Austen Henry Layard en Nínive revela a Asurbanipal como un vengador, buscando compensa las humillaciones que los elamitas habían infligido a los mesopotámicos a lo largo de los siglos, y expresó;

“Susa, las gran ciudad sagrada, morada de sus dioses, sede de sus misterios, yo la conquisté. Entré en sus palacios, abrí sus tesoros donde se amasaban la plata y el oro, los bienes y la riqueza… Yo destruí el zigurat de Susa. Aplasté los brillantes cuernos de cobre. Reduje a los templos de Elam a la nada; sus dioses y diosas, yo los lancé al viento. Las tumbas de sus reyes, antiguos y recientes, los devasté, las provincias de Elam, en sus tierras sembré sal”  

El dominio asirio sobre Susa empezó en el año 647 a. C. y duró hasta la captura meda de Susa en el 617 a. C.

Período aqueménida

Susa pasó por una gran transición política y etno cultural cuando pasó a formar parte del imperio aqueménida persa entre 540 y 539 a. C. cuando fue capturada por Ciro II el Grande durante su conquista de Elam (Susiana), de la que Susa era la capital.

Tal vez ya desde el reinado de Ciro II (c. 559-529 a. C.), Susa funcionó como una de las capitales del Imperio Persa. Pero, con toda seguridad, bajo el hijo de Ciro, Cambises II, Susa se convirtió en el centro político como una de las cuatro capitales del imperio persa aqueménida, al tiempo que reducía la importancia de *Pasagarda como la capital de Persia. Tras el breve gobierno de Cambises, Darío el Grande comenzó un gran programa constructivo en Susa y Persépolis. En esta época, describe su nueva capital en la inscripción DSf:

“Este palacio que construí en Susa, tiene decoración traída de lejos. Hacia abajo se excavó la tierra, hasta que alcancé el lecho de roca. Cuando se terminó la excavación, entonces se apisonaron los escombros, alrededor de 40 codos de hondo, otra parte 20 codos de profundo. Sobre esos escombros se construyó el palacio.”

*La residencia real de Ciro se situaba en Pasargada, cerca de Anshan. Pero es probable que ya se utilizase Susa, otro antiguo centro urbano de Elam, como capital alternativa.

Períodos macedonio, parto y sasánida

Susa fue conquistada por Alejandro Magno en el 331 a. C. y se hizo con el primer Imperio Persa. Entonces, Susa perdió gran parte de su importancia. Allí se celebraron las llamadas «bodas de Susa» que concertó Alejandro en 324 a. C. en Susa, entre los macedonios y los persas.

Los matrimonios de Barsine-Estatira y Alejandro Magno de Macedonia y su hermana, Dripetis con Hefestión en Susa en 324 a. C., como representa un grabado de finales del siglo XIX.

Período post islámico y degradación

Susa fue destruida al menos tres veces en su historia. La primera fue en el año 647 a. C., por Asurbanipal. La segunda tuvo lugar en el año 638, cuando los ejércitos musulmanes conquistaron por vez primera Persia. En 1218, la ciudad fue arrasada por los invasores mongoles. La ciudad quedó aún más degradada en el siglo XV cuando la mayoría de su población se trasladó a Dezful y queda como el pequeño asentamiento actual.

La brutal campaña de Ashurbanipal contra Susa en 647 a. C. esta documentada en este relieve, en el que se puede inferir las llamas del incendio detrás.

“Los «huesos pelados» de la antigua ciudad de Susa apenas permiten adivinar su esplendor y gloria pasados. Sin embargo, los arqueólogos han desentrañado la larga historia del lugar, enterrada bajo siglos de polvo: las idas y venidas de acadios, babilonios y griegos, los resurgimientos intermitentes de los elamitas y la dominación «mundial» de los reyes aqueménidas.”

 https://uhphistoria.files.wordpress.com/2011/02/liverani-mario-liverani-el-antiguo-oriente-historia-sociedad-y-economia.pdf

Como hemos podido advertir Susa fue algo extraordinario en todo el transcurso de la Civilización Medio Oriental. Y sin embargo, casi totalmente desconocida u olvidada por la mayoría de los occidentales. Pienso, que se podría enmendar esa situación que, gracias a los actuales adelantos técnicos, científicos y virtuales, de que se disponen, deberían ser aprovechados para que las futuras generaciones puedan estar mejor documentadas, tanto en historia de la región oriental como de la universal. Y de esa manera poder darse cuenta donde, verdaderamente, nació la civilización mundial.

 

 

 

ARQUITECTURA DE LA ANTIGUA PERSIA (IV)

Antes de continuar mi recorrido virtual por los predios del antiguo Imperio Persa: sus principales ciudades, y monumentales estructuras, comienzo ilustrando este artículo con fotografías de las ruinas de Pasargada, y del palacio Bar-e-Aan…

PASARGADAS

 

Pasargada o Pasargadas (del griego Πασαργάδαι, procedente del persa پاسارگاد – Pāsārgād) fue la primera capital del Imperio persa aqueménida bajo Ciro II el Grande, que emprendió su construcción (559-530 a. C.) Actualmente, es un yacimiento arqueológico ubicado al sur del actual Irán, en el condado de Pasargadas, provincia de Fars, sobre una estribación oriental de los montes Zagros. Dista unos 100 km al noreste de la actual ciudad de Shiraz, y unos 87 km al noreste de la que fue posteriormente capital aqueménida, Persépolis. Llegando a ocupar unas 160 hectáreas en superficie. Fue perdiendo importancia como capital con la fundación de Persópolis, si bien su carácter de primera capital, unido al hecho de que en ella se ubica la sencilla tumba de Ciro II el Grande, el fundador del imperio aqueménida, la hizo un lugar digno de respeto que ha perdurado hasta nuestros días.

El 12 de octubre de 1971 se dieron comienzo oficialmente a las celebraciones del 2500 aniversario de la dinastía persa con el homenaje que encabezó el Sha Reza Pahlevi y la familia imperial al Emperador Ciro el Grande, fundador de la dinastía, y creador de la “Primera Declaración de los Derechos Humanos” contenida en el Cilindro de Ciro.

Imagenes de la salutación de la familia imperial e invitados, y sala de banquetes estatal instalada en una tienda en Persépolis con motivo de la celebración del 2500 aniversario de la Dinastía Persa. Primer acontecimiento que reunió a todas las familias reales extranjeras y jefes de estado. La mesa de honor fue diseñada para permitir a todos los invitados principales tener un lugar de honor similar.

El 12 de octubre de 1971 se dieron comienzo oficialmente a las celebraciones del 2500 aniversario de la dinastía persa con el homenaje que encabezó el Sha Reza Pahlevi y la familia imperial al Emperador Ciro el Grande, fundador de la dinastía, y creador de la “Primera Declaración de los Derechos Humanos” contenida en el Cilindro de Ciro.

Ciro II el Grande comenzó a construir la capital, estando inacabada cuando murió en batalla, en el 530 o 529 a. C. Otra tumba con los restos de su hijo y sucesor, Cambises I, ha sido encontrada en Pasargada, cerca de la fortaleza de Toll-e Takht.

Pasargada siguió siendo la capital del imperio aqueménida hasta que Cambises II la trasladó a Susa, y más tarde Darío fundó Persópolis. El yacimiento arqueológico se extiende por 1,6 kilómetros cuadrados e incluye una estructura que habitualmente se cree que es el mausoleo de Ciro, la fortaleza de Toll-e Takht en lo alto de una colina cercana, y los restos de dos palacios reales y jardines. Los jardines persas de Pasargada constituyen el ejemplo más antiguo que se conoce del chahar bagh  (estilo de jardín persa), o diseño de jardín cuádruple. Véase Jardín Persa.

La denominación de jardín persa remite a una tradición y a un estilo de la concepción de los jardines que tienen su origen en Persia (actual Irán). Tradicionalmente estos jardines eran “espacios cerrados”. La palabra persa (en avéstico) para definir “espacio cerrado” era pairi-daeza que se transmitió en la mitología judeocristiana con el nombre de Paraíso, el Jardín del Edén.

El monumento más importante en Pasargada es la tumba de Ciro II el Grande. Esta es uno de los dos modelos de tumbas que existieron en el arte persa del período aqueménida. Se trata de una construcción en forma de edículo, con frontón  y cubierta a dos aguas, relacionado con el estilo griego de Asia Menor. El otro modelo es el de la tumba de Darío I en Naqsh-e Rostam, excavada en la roca como los hipogeos (Construcción subterránea o excavada en una roca con techos abovedados, que algunas civilizaciones antiguas utilizaban como lugar de enterramiento) egipcios. 

Son famosas las dos expresiones atribuidas a Siro II el Grande, una la inserté en el primer artículo, y la otra es esta: “Viandante, soy Ciro, quien dio a los persas un imperio, y fue rey de Asia. Por lo tanto, no me tengas rencor por este monumento.”

Pasargada fue el primer yacimiento arqueológicamente investigado por el arqueólogo alemán Ernst Herzfeld en 1905, y continuadas en una temporada de excavaciones en 1928, junto con su asistente Friedrich Krefter . ​Desde 1946 los documentos originales, libros de notas, fotografías, fragmentos de pinturas murales y cerámica de las primeras excavaciones se conservan en la Galería Freer del Smithsonian Institution , en Washington, D. C. Después de Herzfeld, Aurel Stein completó el mapa del sitio de Pasargada en 1934. En 1935, Erich F. Schmidt produjo una serie de fotografías aéreas de todo el complejo.

  

Dos de la infinidad de objetos que se conservan en la Galería Freer del Smithonian.

En Pasargada los palacios son más pequeños que los que podemos encontrar en Persépolis, y los relieves no son tan realistas. Estos son más simbólicos y hacen referencia a temas mitológicos. Otra diferencia son las columnas, mientras que en Persépolis están esculpidas, las de aquí son lisas. Se puede ver por tanto una clara evolución de la arquitectura y escultura de los persas hacia un resultado más perfecto que muestra todo su esplendor en Persépolis. La pena es que no ha quedado mucho de lo que debió haber sido la ciudad.

Relieve de los que se encuentran en Pasargada

Desde 1949 hasta 1955, trabajó allí un equipo iraní liderado por Ali Sami. Un equipo del Instituto Británico de Estudios Persas, liderado por David Stronach  retomó las excavaciones entre 1961 y 1963. ​ Fue en los años sesenta cuando se excavó un depósito conocido como el tesoro de Pasagarda cerca de los cimientos del “Pabellón B” del yacimiento. Se remonta a los siglos V-IV a. C., y está formado por joyería aqueménida  ornamentada, realizada con oro y piedras preciosas; actualmente se encuentra en el Museo Nacional de Irán y el Museo Británico.  ​

 

Después de un tiempo, el trabajo fue retomado por la Organización del Patrimonio Cultural Iraní y la Maison de l´Orient et de la Méditerranée de la Universidad de Lyon en el 2000.

La ciudad de Pasargada, fundada en el siglo VI a.C. por Ciro II el Grande en la región de Pars, cuna del imperio persa, fue la primera capital de la dinastía de los aqueménidas. Sus palacios y jardines, así como el mausoleo de Ciro, no sólo constituyen una muestra excepcional de la primera fase del arte y la arquitectura aqueménidas, sino también un testimonio ejemplar de la civilización persa.

https://www.youtube.com/watch?v=PztulMirfUs

Muy posiblemente los sasánidas heredaron el culto zoroastrista del rey Darío I, que fue el primero en introducirlo en la corte aqueménida. No está claro que este monarca ordenara construir la denominada Ka’ba-i-Zartosht, bloque pétreo cercano a su tumba, aunque es probable que así fuera. El cubo de Zoroastro, que es lo que significa su nombre, debió ser usado en algún tipo de ceremonia relacionada con el fuego sagrado, según se infiere de una inscripción dejada allí por el alto sacerdote Kartir, aunque su verdadero propósito es todavía desconocido. De hecho, algunos estudiosos apuntan a la posibilidad de que sirviera también como sepulcro, concretamente de algún otro monarca de la época que hubiese querido pasar a la posteridad en la cercanía de tan ilustre antecesor.

El Ka’ba-i Zartosht (en persa کعبه زرتشتalt: Kaba-i Zardusht, Kaba-ye Zardosht), que significa el “Cubo de Zoroastro”, es un edificio de época aqueménida del siglo V a. C. en Naqsh-e Rostam, un sitio arqueológico justo al noroeste de Persépolis, Irán. Está situado en las proximidades de la ciudad de Shiraz, la capital de la provincia iraní de Fars.

Ya concluyendo este artículo, buscando referencias del Cubo de Zoroastro, me topé con algo impresionante, que me permití copiarlo por su interés histórico.

Adviertan el estado en que se encontraba todo antes de las excavaciones  de principios del Siglo XIX.

https://www.labrujulaverde.com/2017/11/las-monumentales-tumbas-de-los-reyes-aquemenidas-en-naqsh-e-rostam-dario-jerjes-artajerjes

 

 

 

 

 

 

ARQUITECTURA DE LA ANTIGUA PERSIA (III)

ECBATANA

IMPERIO PERSA HACIA 550 a.C.

Ciudad de los babilonios, una de las capitales del imperio persa.

Después de haber empezado a incursionar en un complicadísimo tema del que tenía limitados conocimientos y, como expresara en mis dos anteriores lucubraciones, que ha sido producto de mis conversaciones con mi yerno de origen persa, no pude desechar las facilidades del Internet para continuar cucutiando. Y como recompensa me topé con verdaderas maravillas parcialmente desconocidas por mí. Que a continuación, y después de fajarme a estudiarlo, aunque superficialmente, trataré de describir algunas de estas.

El haber iniciado esta serie por el final, dedicada a Persépolis, fue como consecuencia de la admiración que comencé a sentir al observar fotografías, y documentales, al igual que leer documentos procedentes de diferentes fuentes, principalmente, de Internet. Una vez metido medio de lleno en un tema tan fascinante como escambroso, no pude resistir la motivación y continuar echando hacia atrás. Encontrándome con ciudades e imperios anteriores al de Darío I, y de su obra más extraordinaria, Persépolis.

De manera resumida continuo por el principio, que según la historia le corresponde a la ciudad de Ecbatana. Fundada en el Siglo VIII a. C. por el rey medo Ciáxares.

Ecbatana (en antiguo persa: Haŋgmatana, es, según lo que la tradición supone, la capital de Astiages (Istuvegü), adoptada por el emperador persa Ciro II el Grande en el sexto año de Nabonido (549 a. C.). Los griegos la suponen capital de Media, y le atribuyen su fundación a Deyoces (la Daiukku de las inscripciones cuneiformes), de quien se dice que su palacio estaba rodeado con siete muros concéntricos de diferentes colores.

Hasta ahora no hay pruebas de la existencia de Media en la colina de Hagmatana. Sólo las evidencias observadas en la zona pertenecen a la época parta posterior. No se menciona a Ecbatana en las fuentes asirias. Algunos estudiosos han sugerido que la Sabbat la menciona con frecuencia en los textos asirios. De hecho, ha sido una forma anterior de la Ecbatana que se menciona más adelante en las fuentes griegas y aqueménidas.

  

  

Sir *Henry Rawlinson intentó probar que hubo una segunda y más antigua Ecbatana, en Media Atropatene en la ubicación de la moderna Tajt-Soleimán, pero los textos cuneiformes hacen suponer que sólo había una ciudad de ese nombre, y Tajt-e Soleimán es la Gazaca de la geografía clásica. Ecbatana fue la principal casa de moneda para los partos, ahí se produjeron dracmas, tetradracmas, y otras variadas denominaciones en bronce. También es mencionada en la Biblia por su nombre arameo: Acmeta.

Ecbatana/Hamadán, en el actual Irán, no debe confundirse con Ecbatana/Hamath, en Siria, donde murió Cambises II de acuerdo al historiador Herodoto.

“Al entrar en Média, San Rafael conduce al hijo de Tobit a la ciudad de Ecbátana, para encontrar a Raquel y a su hija Sara, ambos familiares del jóven según la tradición de la época, Tobías tendría el derecho de casarse con Sara por ser el pariente más cercano a ella. Sin embargo, Tobías cuestiona al angel: “Escucho decir que ella ya fue entregada a siete hombres en casamiento, y todos, cuando se iban a acercar a ella, murieron” (Tb 6, 14)

Como habrán podido darse cuenta, esta es una historia complicadísima, y diversas opiniones.  Pero leyendo este resumen, y observando algunas de sus ruinas y diversos elementos es posible tener una idea de lo que fue aquello.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ARQUITECTURA DE LA ANTIGUA PERSIA (II)

imperio-persa-1

El arte desarrollado por los conquistadores persas se caracterizó por su elegancia, gracia y suntuosidad. Inseguros de su insipiente nivel cultural, los persas asumieron ejemplos de las civilizaciones artísticamente más avanzadas que habían subyugado. No vacilaron en hacer uso de toda clase de formas tomadas de los egipcios, jonios, fenicios, babilonios y asirios. Pero como estaban dotados de originalidad e iniciativa propia no copiaron exactamente, sino que dieron una calidad propia de ellos a sus realizaciones. De ahí la magnificencia de los diferentes componentes arquitectónicos en Persópolis.


Luxor, Egipto antiguo. Notable semejanza entre este monumento egipcio y el de las puertas Perséolis.

   

Jonios                                                   Tiro – Fenicia.  (Capitel parecido a los corintios de                                                                    Grecia)

“Jonia es el nombre con el que se conocía en tiempos de la Antigua Grecia a la costa centro-occidental de Anatolia, llamada también Grecia asiática, y que incluía además las islas adyacentes. Es una región histórica de la actual Turquía cercana a la ciudad de İzmir.

Tiro es una ciudad situada en el sur del Líbano. Con 117.100 habitantes, Tiro se encuentra en la costa oriental del mar Mediterráneo, unos 37 km al norte de Acre, y 32 km al sur de Sidón. El nombre de la ciudad significa ‘roca.

Hipordrome de Tiro

ASIRIA Palacio de korshabad

Repasando la historia de Asiria, un país de la antigüedad situado en el suroeste asiático en la antigua Mesopotamia, en el valle del río Tigris, cuyos límites fueron: al norte de las montañas de Armenia, al sur Caldea (Babilonia), al este la Media y al oeste Mesopotamia, tuve que hacer una digresión para mostrar detalles de su arquitectura, de la que los persas se sirvieron para la edificación de sus palacios.

Khorsabad o Dur Sarrukin (“La fortaleza de Sarrukin) fue la cuarta capital del reino de Asiria. Está situada a 15 kilómetros al noreste de Mosul. Alli  el rey Sargón II construyó el centro del reino hacia 717 a. C.

Puerta de Mimrub. Durante los trabajos de arqueología.

Los Toros Alados en el Louvre

Dibujo de la Puerta de los Leones en Persépolis

Salón del trono de Jorsabad. Actualmente en Chicago

Proceso de las excavaciones arqueológicas de 1853, en las que fueron rescatadas una de las puertas del Palacio de Jorsabad, posteriormente trasladas a Chicago. A la vez que el mismo motivo tratado por los persas en Persópolis. Demostración de la tesis de algunos expertos que plantean el uso de los persas de formas antiguas, pero realizadas a su manera. En este caso esculturas asirias.

Otros detalles a tomar en consideración son el hecho de que en la arquitectura persa parte de la representación de la mayoría de la figura humana era, más bien, como las de sus antecesores, a base de bajos relieves, o grandes figueas como las de toros esculpidas tridimencionalmente. muy diferente a la perfección lograda por los griegos, y continuada  por los romanos.

El Imperio Persa no solo se distinguió por su excelente obra arquitectónica y urbanística, sino que, igualmente, incursionó, masivamente, en la construcción de carreteras, acueductos, y hasta un canal. La extensa distribución de la red de carreteras contribuyó al desarrollo del comercio entre las distintas *satrapías. El camino real del imperio persa comenzó en Lidia, cruzó Asia Menor y Babilonia, y desde allí a Susa y Persépolis.

*“Sátrapa (del antiguo persa xšaθrapā(van), «protector de la tierra/país», es el nombre que se le dio a los gobernadores de las provincias de los antiguos imperios medo y persa, incluyendo la Dinastía Aqueménida y varios de sus herederos”

Carretera persa

En cuanto al sistema de captación y distribución del agua, incluyo un link que contiene dos videos, (Islamic Water Enginneering) y (Iran-Qanat de Yard), uno detrás del otro.

Acueducto persa

https://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/19650981/Mira-la-increible-ingenieria-persa-de-la-antiguedad.html

El círculo rojo señala el lugar donde se inició la construcción del canal. 

En el 492 a. C., durante la Primera Guerra Médica, el padre de Jerjes I, Darío I el Grande, había perdido cerca de 300 naves y unos 20.000 hombres al ser sorprendida la flota de Mardonio por una tormenta mientras trataba de bordear la península del monte Athos, continuando su avance tras la conquista de la isla griega de Tasos. Para evitar el error de su padre en la Segunda Guerra Médica, Jerjes mandó excavar un canal en el istmo que permitiera pasar dos barcos al mismo tiempo para no tener que rodear el cabo

Según lo relatado por Heródoto, Jerjes confió la excavación del canal a Bubarés y Artachéés, ambos persas de alto rango. Pero poco antes del final de la obra, Artachéès cayó gravemente enfermo y murió, lo que fue interpretado por el rey como un gran desastre y un mal presagio.

Gate (portal) de acceso a Perséolios

Vista aérea de Persépolis en ruina

Asuero

Asuero (hebreo: אחשורוש—Ajashverosh) es el nombre que recibe en el libro bíblico de Ester el rey persa con quien la joven hebrea contrajo matrimonio por consejo de su tutor y (posible) primo Mardoqueo (hebreo: Mordechai). Se le ha identificado con Jerjes I, quien sucedió a su padre Darío I.

Jerges

En otra oportunidad trataré de continuar con el tema, de manera que nos pueda servir para cuantificar y comparar las obras de ambas civilizaciones. En el caso que nos ocupa la persa y la griega. Ambas descendientes de otras civilizaciones. Sin que por ello tengamos que referirnos a otras igualmente lejanas del oriente como la india, y la china. De las que conocemos mucho menos. De la egipcia, aunque no tan lejana, por razones bien conocidas mundialmente ha sido tratada de manera similar a las occidentales.

https://www.pinterest.es/pin/547680004662651142

En el prólogo de la obra El antiguo Oriente, su autor, Mario Liverani, expresa:

“La publicación de esta edición española de mi volumen El antiguo Oriente, cuando han transcurrido siete años desde su primera edición italiana, es para mí un motivo de gran satisfacción, aunque también me pone en un aprieto…La italiana, pese a que ha sido y es una de las lenguas fundamentales en los estudios de historia antigua clásica, nunca lo ha sido en los estudios sobre el antiguo Oriente, y me parece que con el paso del tiempo cada vez son menos numerosos los estudiosos y estudiantes que la entienden (sobre todo en América, pero también en Europa).

En cualquier caso, no hace falta insistir mucho en el especial interés que tienen las civilizaciones del antiguo Oriente para nuestra cultura, ya que forman sus raíces más profundas y directas. Antiguamente el único enlace con estas raíces era el Antiguo Testamento, que se desenvuelve en el ámbito de estas civilizaciones y provee sus premisas. Hoy día se añade cada vez más autoridad otro enlace de tipo estructural: en Oriente Próximo aparecieron por primera vez una serie de innovaciones que tuvieron una enorme importancia para la historia mundial (revolución neolítica, revolución urbana, nacimiento del estado, formación de los primeros imperios, invención de la escritura y del alfabeto, y muchos otros elementos técnicos e ideales). Estas innovaciones nos permiten estudiar las que podríamos llamar (formas simples) de nuestra cultura en el momento de su primera y más clara formulación.”

 Mario Liverani

Roma, 1994

En el prefacio el autor amplía sus conceptos en relación a la historia del antiguo Oriente, pero su tamaño me impide agregarlo a este breve relato.

Ciro II el Grande (circa 600/575 – 30 a.C.) fue un rey aqueménida de Persia (circa 559-530 a. C.) y fundador del Imperio persa aqueménida, (en persa antiguo: Haxāmanišiya), tras vencer a Astiages, último rey medo (550 a. C.) y extender su dominio por la meseta central de Irán y gran parte de Mesopotamia. Sus conquistas se extendieron sobre, Media y Lidia, y Babilonia, desde el mar Mediterráneo hasta la cordillera del Hindu Kush, con lo que creó el mayor imperio conosido hasta entonces.                                                                                                                          

ARQUITECTURA DE LA ANTIGUA PERSIA

Persépolis,_Irán,_2016-09-24,_DD_64-68_PAN

“Una de las aportaciones más extraordinarias de Irán al progreso de la civilización es la dimensión sagrada del espacio y la articulación de dicho espacio en soluciones arquitectónicas que han influido, decisivamente, en la arquitectura islámica y europea.” (Wikipedia)

Aunque no me considero un gran connoisseur del arte y, ni siquiera, de la arquitectura, que es de la que tengo mayores conocimientos e inquietudes, me he atrevido a incursionar en un tema del que empecé a tomar verdadera consciencia no hace mucho tiempo.

Desde niño siempre tuve gran fascinación por ciudades de la antigüedad, y lo que ha quedado de ellas. Visitar impactantes sitios arqueológicos ha sido uno de los motores que más me han impulsado a viajar, aunque lamentablemente, casi exclusivamente por Occidente. No obstante, después de haber visitado algunas de ellas, me he quedado con las ganas de ver las del Oriente, entre las que se encuentran las impresionantes ruinas del Imperio Persa, que se extendía desde Grecia y Egipto en el oeste hasta la India al este, dejando un legado cuyas depredadas ruinas han salido a la luz gracias a las excavaciones arqueológicas iniciadas en el siglo XIX.

Mi relación con el esposo de mi hija Gricel, quien procede de la tierra a la que me voy a referir, y quien despertando en mí la curiosidad por conocer lo que fue el Imperio Persa, y su arquitectura milenaria, me puse en movimiento para tratar de conocer en qué consistió esa civilización, hasta ser derrotado su imperio, y destruida y saqueada su principal joya arquitectónica por el ejército griego conducido por Alejandro Magno. Me refiero a Persépolis, tercera sede del trono de la dinastía aqueménida.

“La dinastía aqueménida (en persa antiguo: Haxāmanišiya) fue una dinastía que gobernó el Imperio persa, fundada por Ciro I el Grande, tras vencer a Astiages, el último rey de los medos (550 a. C.) y extender su dominio por la meseta central de Irán y gran parte de Mesopotamia.”

Durante mi paso por la primaria, secundaria, y la universidad, donde estudié arquitectura, fue muy poco lo que llegué a tratar de la civilización oriental. De ahí obedece mi escaso conocimiento del arte y la arquitectura del Imperio Persa. Por otro lado debo enfatizar que mi apego a la historia del Descubrimiento de América, y a los restos arquitectónicos que han quedado de aquella conquista y poblamiento y, por otro lado, mi preocupación por el futuro del patrimonio arquitectónico de la humanidad, han sido responsables de que me mantuviera alejado de sus orígenes, y épocas subsiguientes. Lo que me ha costado, hoy día, tener que enfrascarme a cucutiar la computadora de manera  que permita actualizarme de lo que las circunstancias y el destino me impidieron.

Por otro lado, al estar metido de lleno en mi trabajo como arquitecto restaurador hasta llegar a desentenderme de otros asuntos, y culminada esa tarea enfrascarme a escribir lucubraciones y publicarlas, entre otros oficios, no se me ocurrió volver a estudiar, entonces, lo que me faltaba por aprender hasta que despertara con el firme propósito de familiarizarme, aunque fuera superficialmente, de lo ocurrido hace miles de años del otro lado del Mundo. Y después empezar a darme canta de lo ocurrido en él en relación al desarrollo de su arquitectura.

Gracias a la computadora y a mi yerno, Mehran Moarefi, he decidido empezar a actualizarme lo suficientemente hasta llegar a atreverme a escribir esta lucubración. Esperando no haber metido la pata en algo tan importante como la historia de la civilización correspondiente a las primeras poblaciones del Oriente. Pero resulta que lo estoy haciendo para cumplir con un deber de consciencia, y no continuar ignorando algo tan importante. A la vez que contribuir, dentro de lo posible, a clarificar la preponderancia que se le ha otorgado a la arquitectura occidental, iniciada con la griega.

Cuando hace algún tiempo conversando con mi yerno le hice mención de lo que acabo de decir, su  reacción fue determinante. Y como suele suceder en estos casos, la de él consistió en aclararme que la Acrópolis y el Partenón, considerado este último una de las siete maravillas del Mundo, orgullo de la cultura griega y occidental, es producto de un criterio que ha existido desde entonces en esta región del Mundo. Y en gran medida lo ha sido debido al desconocimiento del origen, desarrollo, y desaparición de una gran parte de la arquitectura persa del Antiguo Oriente. Que no hace mucho tiempo ha venido siendo rescatada de entre sus  escombros, y expuestas a la vista. Lo que ha ocasionado que surgieran diversas reacciones entre los más entendidos.

 “Es evidente la importancia de las civilizaciones del Antiguo Oriente para la cultura «occidental». Fue en Oriente Próximo donde surgieron las primeras innovaciones decisivas en la historia mundial y a pesar de que existen numerosas síntesis sobre la cuestión, faltaba una obra de conjunto que adoptara una metodología histórica más rigurosa”  (EL ANIGUO ORIENTE-Mario Liverani, 1991, y 1995 traducción castellana)

A todo esto cabría preguntarse, si no obedecerá este concepto a que tal condición haya sido consecuencia de variadas circunstancias, entre las que prevalece la de índole regional. Además de las lamentables condiciones en que quedara la mayor parte de ese patrimonio, a la que ha contribuido una posterior depredación. Siendo para mí su principal respuesta la necesidad de un congreso mundial, si es que no se ha celebrado ya, y yo lo desconozca, en el que se dilucide tan importante asunto para beneficio de las generaciones presentes y futuras. Al mismo tiempo que se produzca una devolución de lo saqueado, y restituído a sus lugares de origen, que permita poder admirar lo que resulte de ello.

“La primera capital del Imperio persa aqueménida fue Pasargada (procedente del persa پاسارگاد – Pāsārgād) bajo Ciro el Grande que emprendió su construcción (559-530 a. C.); donde también se encuentra su tumba. Fue una ciudad en la antigua Persia, actualmente, convertida en un yacimiento arqueológico ubicado al sur del actual Irán, en el condado de Pasargada, provincia de Fars, sobre una estribación oriental de los montes Zagros. Distante unos 100 kms. hacia del noreste de la actual ciudad, y unos 87 al noreste de la que fue su posterior capital aqueménida, Persépolis.

Ruinas de la ciudad de Pasargada, fundada por Ciro el Grande.

Tumba de Ciros el Grande en Pasargada.

Oh, hombre, quien quiera que seas, vengas de donde vengas, soy Ciro el Grande, quien fundó el imperio de los persas. No tengas rencor, pues, a esta poca tierra que cubre mi cuerpo”.

Hacia 512 a.C. el rey Darío I el Grande emprendió la construcción del masivo complejo palaciego, llamado Persépolis, ampliado posteriormente por su hijo Jerjes y su nieto Artajerjes.” (https://es.wikipedia.org/wiki/Pasargada)

Concepción artística de Persépolis. Inclyendo una sección, detalle, plano, y vista aérea.

Obra ésta que ha sido considerada la más valiosa de las construidas por el hombre desde la prehistoria hasta bastante avanzada la historia. Apreciación hecha no obstante los destrozos a que fuera sometida, pero que gracias a los adelantos de la arqueología, y a las composiciones virtuales, se han logrado reconstrucciones fiables, que permiten tales juicios.

De Darío I el Grande no haber sido derrotado, y Persépolis destruida, quien quita que los conceptos que se han mantenido en occidente desde entonces hubiera sido posible que se sustentaran otras consideraciones, como la que se ha despertado en mí, y me ha permitido escribir esta lucubración.

https://www.youtube.com/watch?v=yb8J-UAx3pg

Para complementar los conocimientos sobre el Imperio Persa, y Persépolis, muchos otros videos se podrán ver, extraídos del mismo link.

Lo anteriormente expuesto me ha provocado hacer esta pregunta: ¿qué ha sucedido que durante tantos siglos no se le haya dado en Occidente su justo valor en términos artísticos y arquitectónicos, a tanta grandeza? Entendemos, por un lado, que su  emplazamiento geográfico ha influido para que no se ponderara de la misma manera que lo desarrollado por los griegos, seguidos por los romanos. Y por el otro lado, la teoría de los tres órdenes arquitectónicos representados por los tres capiteles (dórico, jónico y corintio)

Capitel de columna persa que se encontraban en Persépolis.

Una columna (misma palabra en latín, derivada de columen, “sostén”, “soporte”) es un elemento arquitectónico vertical de forma alargada, y de sección, mayoritariamente, circular, que normalmente tiene funciones estructurales, aunque también pueden erigirse con fines decorativos. Algunas de las columnas más elaboradas del mundo antiguo son las de los persas, especialmente las erigidas en Persépolis cuyos capiteles estaban compuestos entre otros elementos decorativos con prótomos de toro (Prótomo o prótome es la representación de un animal real o imaginario, de un monstruo o de una persona). Los egipcios, los persas y otras antiguas civilizaciones utilizaron las columnas de manera estructural, para sostener los tejados de sus edificaciones. Y en cambio, utilizando muros construidos de ladrillo, y decorados exteriormente con relieves o pinturas, para conformar las estructuras interiores y de sus fachadas. A veces compartidas con columnas. Por su parte, los griegos las usaron para importantizar sus exteriores. El Partenón y la multiplicidad de ejemplares similares en diferentes lugares de su mperio es el mejor de los ejemplos.

El Partenón

Entrada a la Acrópolis

Entrada a Persépolis, iniciada a través de una escalinata soportada por un muro esculpido en bajo relieve, representando una procesión. 

Procesión esculpida en bajo relieve que se encuentra en otra escalinata

El templo Hefestión, al igual que otras obras similares, ubicadas en el Agora de Atenas, y otros lugares de Grecia, y fuera de esta, son algunas de las edificaciones que siguieron el estilo del Partenón.

 

 

 

 

EL CENTRO GETTY

Escápese a la Acrópolis moderna de Los Ángeles para ver un conjunto de obras arquitectónicas de primer orden, así como impresionantes obras de arte.

 

Encaramado sobre colinas al oeste de Los Ángeles “The Getty Center” de lejos da la impresión de tratarse de un centro ceremonial similar al de la Acrópolis de Atenas. No obstante no es más que una colección de edificios dramáticos que albergan galerías de arte exhibiendo una diversidad de obras maestras. En muchos aspectos esta ha sido la más prestigiosa comisión otorgada a un arquitecto norteamericano en el último cuarto del Siglo XX.

Para llegar a este complejo, diseñado por el renombrado arquitecto Richard Meier, situado en unas 44.5 hectáreas, y con 88,000 metros cuadrados de construcción hay que tomar un freeway. Después de estacionar en una construcción de siete pisos escondido dentro de la colina se toma un tranvía hasta llegar al campus blanco nieve de Getty, con algunos edificios revestidos de un  travertino extraído de una cantera en las afueras de Roma.

Dentro de las galerías encontrarás obras maestras de diversas procedencias, arte decorativo y fotografía. Y todo como un regalo del filántropo J. Paul Getty. Con todo su arte, el Getty es igual de impresionante en sus interiores que en sus exteriores. Amplios patios con fuentes, frondosos jardines y el gran jardín central creado por Robert Irwin es una obra de arte viviente, con vistas excepcionales que se extienden desde Mount Baldy a la isla de Santa Catalina, situada frente a las costas californianas. Contempla la puesta de sol desde el elegante The Restaurant at The Getty que proporcionará un recuerdo memorable. Una variedad de visitas auto guiadas y guiadas gratuitas enriquecen sus visitas.

En 1974, el magnate de la industria petrolera J. Paul Getty abrió un museo en un suntuoso palacio en Pacific Palisades, cerca de Malibú. Este edificio hacía las veces de un área de recreación de la Villa de los Papiros en la antigua Herculano, ciudad cercana a Nápoles, Italia, que al igual que Pompeya quedó sepultada bajo la lava del volcán Vesubio, en el año 79 de nuestra era.

En 1997 el Museo J. Paul Getty cambió su ubicación a la actual, el Getty Center, construido en el área de Brentwood, Los Ángeles a un costo de mil millones de dólares. El museo original de Pacific Palisades se reservó para las colecciones de arte griego y romano, y adoptó el nombre de Getty Villa, siendo reformado en el 2006. El Getty Center alberga las restantes colecciones, y nuevas adquisiciones, así como centros de investigación, sala de conferencias y la sede administrativa del J. Paul Getty Trust, fideicomiso o fundación, que gestiona tanto el museo como otras actividades. Entre ellas, trabajos de investigación y restauración en diversos países.

Lirios de Vincent Van Gogh es una de las obras adquiridos recientemente por el Cento Getty. En 1987 se convirtió en el cuadro más caro jamás vendido, estableciendo un récord que se mantuvo durante dos años y medio. Posteriormente fue vendido por 53.9 millones de dólares a Alan Bond, pero este no pudo conseguir el dinero para pagarlo. Por último, el cuadro fue revendido por Christie’s en 1990 al Museo J. Paul Getty de Los Ángeles.

El rapto de Europa es una obra del pintor holandés Rembrandt. Está realizada en óleo sobre panel, y fue pintado en el año 1632. Mide 62,2 cm. de alto y 77 cm. de ancho. Se exhibe actualmente en el Museo J. Paul Getty de Los Ángeles (Estados Unidos), que la adquirió en subasta en 1995. El cuadro se inspira en una historia de la mitología griega. En Las Metamorfosis, Ovidio cuenta que Europa era una princesa fenicia a la que Zeus raptó en forma de toro y se la llevó desde las orillas de lo que hoy es el Líbano hasta la isla de Creta.

No podía estar en Calabasas, ciudad del Condado de Los Ángeles, Estado de California, donde nos quedamos, sin visitar este renombrado centro de arte ubicado a pocos kilómetros. Pero como mi intensión en esta oportunidad no es dedicarle un trabajo como se merece, solo he querido dar unas pinceladas de algo que me impresionó sobre manera, e invitar a quienes se acerquen por Los Ángeles a girar una visita, y de serle posible dedicarle el tiempo necesario.

Para dar una somera idea de esta moderna Acrópolis, ubicada, al igual que ésta en la cima de una de las colinas de la agreste región occidental de los Estados Unidos, he seleccionado algunas fotos de las estructuras y jardines que lo conforman, al igual que del freeway y de la vista de la ciudad de Los Ángeles. Que son en su conjunto donde a mi entender reside su principal atractivo. Que pudo haber sido destruido hace apenas unas semanas por unos incendios masivos, detenidos por el freeway que separa el lado en que se producía el siniestro del otro.

   

Vista aérea de la Acrópolis de Atenas del que se destaca, sobremanera, el Partenón.

Finalizando nuestra visita, Urania, nuestra hija Gricel, y yo nos encontramos, sorpresivamente, a la entrada del centro, con nuestra sobrina Elizabeth Del Monte Torres, quien reside en Miami. Que esto nos sucediera en un lugar tan lejano, y tan poco conocido por la mayoría de nosotros los dominicanos, solo sucede de vez en cuando en la vida.  

http://www.syracuse.com/us-news/index.ssf/2017/12/california_wildfires_getty_center_johnny_cash_home_photos.html