ARTÍCULOS SOBRE LAS OBRAS DE LA OPC EN FECHAS 1967-1978

  1. FORTALEZA DE SAN FELIPE DE PUERTO PLATA

    “Los edificios de la ciudad son todos modernos. Solo quedan de épocas pasadas unos pocos cimientos de paredes cerca de la costa oceánica y un viejo fuerte…Es una gran estructura redonda blanqueada que tiene la apariencia de una enorme quesera; sus murallas son enormemente gruesas, y ahora se usa como cárcel.” (Otto Schoebnrich.) Santo Domingo, un país con futuro. 1918

Desde su origen, Puerto Plata reunía las condiciones necesarias para convertirse enuna de las principales ciudades de la Isla. La existencia de un buen puerto, la abundancia de agua, y la exuberancia de sus magníficas tierras, crearon las falsas expectativas que la convertirían en una ciudad capaz de competir con la entonces próspera Santo Domingo, capital de La Española, y de las Indias Occidentales.

Con el propósito de contribuir a detener las encarnizadas acciones de los enemigos de España, y facilitarle a los cada vez más exiguos vecinos una vida donde pudieran dedicarse a trabajos productivos, Carlos V autorizo, en 1541, la construcción de una fortaleza.

No cumplidas a tiempo estas y otras peticiones, la situación permitió que los piratas saquearan, y destruyeran, nuevamente, a Puerto Plata. Hasta que finalmente, la orden del Emperador comienza a ejecutarse veinte años más tarde, cuando un proyecto presentado en 1562 fue iniciado, finalmente, en 1563. No obstante, la Fortaleza quedó inconclusa hasta su terminación en 1585. Un año antes de la invasión del pirata inglés Francis Drake, que asedió la ciudad  de Santo Domingo.

El interior del cubo está dividido en tres naves cubiertas con bóvedas de cañón, y comunicadas entre sí por sendas aberturas de solo 1.20 metros de altura. Un puente de madera fue construido para comunicar la perta que da acceso al recinto con la entrada al torreón.

  

La nave central, al igual que las dos laterales están abovedadas. Concluidos los trabajos sirvieron  para instalar una exhibición de objetos relacionados con la fortaleza.

No nos era posible continuar con nuestra misión sin dedicarle una especial atención a este gran monumento, que la historia quiso dejarnos como muestra de lo que fuimos. De ahí que, como lo he comentado previamente lo incluimos en el paquete que le sometimos al Presidente Balaguer, en el que se encontraban la primera etapa del sector de la Atarazana y la Casa de Ponce de León. Terminado de concebir el proyecto de restauración, después de haber realizado varias visitas a la costa norte, encomendé para que se encargara del mismo al Arq. Virgilio Dalamau, y al Dr. José Augusto Puig Ortiz, representante de la OPC en la región norte, para que contribuyera con sus orientaciones históricas, a la vez que servirle de anfitrión al arquitecto. Una vez concluidos los trabajos arqueológicos del monumento y su entorno, se disidió hacer lo que correspondía, e iniciar los trabajos de recomposición correspondientes.

Al poco tiempo de iniciados los trabajos el arquitecto Dalmau decidió dejarlos para cumplir un compromiso de estudio en Alemania. Por lo que me vi compelido a designar un sustituto. Recayendo la responsabilidad en el Arq. Teódulo Blanchard Paulino, uno de los fundadores de la OPC. Posteriormente el Arq. Dalmau se reincorpora a la terminación de los trabajos de restauración de la fortaleza. Justo es mencionar la participación del Dr. Manuel Mañon Arredondo en la asesoría histórica y arqueológica.

Dicha obra, que tuvo la mala suerte de tener que sortear algunas discrepancias entre los que nos habíamos hecho responsables de tan importante compromiso, no obstante se termino como se había planeado, dejándole a los que nos sucedieran una obra singular para deleite del pueblo dominicano, y de los visitantes extranjeros que decidan llegar hasta la Novia del Atlántico.

En esta fotografía sin fecha se pueden observar las condiciones en que se encontraba la fortaleza. En centro, el cubo principal que se encontraba casi intacto. A la derecha e izquierda los dos cuerpos con sus torretas muy desfigurados franqueando el cubo, todo encalado, como se estilaba en aquellos tiempos. Las dos murallas que cubrían el frene y el respaldo no existían, y fueron reconstruidas. Al igual que las dos garitas y el puente de madera. El foso delantero hubo que rescatarlo, siguiendo las huellas que se encontraron. Lo que convirtió el movimiento de tierra en uno de los trabaos más pesados de la obra.  

De esa manera nos despedimos de Puerto Plata sin poder hacer lo que correspondía en otro monumento histórico de primerísima categoría. Como es el de desentrañar de abajo de unas casas de poca importancia las ruinas del Convento San Pedro Mártir, de la Orden de Santo Domingo, fundado en 1526 por el Padre Bartolomé de las Casas. Cuyo primer sillar fue traído de las ruinas de La Isabela, primera fundación del Nuevo Mundo.

Croquis obtenido de la obra PUERTO PLATA Ensayo Histórico-Arquitectónico de Robert S. Gamble y José Augusto Puig Ortíz. En líneas entrecortadas muestra el perímetro del desaparecido convento.

A propósito de este lamentablemente desconocido monumento histórico no puedo dejar de comentar lo que el Dr. Puig y el joven especialista en Arquitectura Victoriana, Robert S. Gamble, quien nos fuera cedido por el Cuerpo de Paz de los Estados Unidos de América a solicitud nuestra. Quienes realizaron un interesante ENSAYO HISTÓRICO ARQUITECTÓNICO de la ciudad de Puerto Plata, en el que incluyeron un capítulo denominado AMBITO HISTRÓRICO Y MARCO GENERAL, dedicando un breve relato del Convento San Pedro Mártir.

https://www.youtube.com/watch?v=SL9q2fMstl

 

  

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