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No.8  TALLER DE RESTAURO DE LA OPC

A las alturas en que se encontraban los trabajos, en los que ya se percibía la dedicación por parte del gobierno a la conservación del patrimonio histórico-arquitectónico de la Nación, la OPC se vio en la necesidad de dedicarle una especial atención a la riqueza artística y arqueológica. Fue entonces cuando nos dispusimos a crear un nuevo espacio que se denominó Taller de Conservación y Restauración de Bienes Culturales.

Para la creación de tan necesaria actividad le solicitamos colaboración al Centro Internacional para el Estudio de la Preservación y Conservación de la Propiedad Cultural (Centro de Roma), como se conoce este organismo perteneciente a la UNESCO con sede en Roma. No habiendo llegado la misma a prosperar, según pudimos saber, debido al incumplimiento por parte de nuestro país con el pago de su cuota, le entramos al tema por nuestra propia cuenta.

Para que se hiciera posible el tan necesario proyecto acudimos al Señor Ernesto Vitienes Lavandero, propietario de una casa frente a la sede de la OPC, quien nos la facilitó, generosamente, en usufructo. Para poder concretarlo tuvimos que proceder a restaurarla, con fondos aportados por su propietario, y utilizarla hasta que direcciones posteriores decidieron trasladar la sede de la OPC al lugar donde se encuentra actualmente.

De esa manera se continuó la concertación de esfuerzos públicos y privados con fines de poner en valor el patrimonio cultural de los dominicanos. Y se comenzaron a rescatar obras de arte y mobiliario, muchas de estas pertenecientes al Alcázar de Colón, y otras, propiedad de la Iglesia Católica, que de no haberse realizado tal esfuerzo, sabría Dios como se encontrarían. Uno de los primeros compromisos del taller fue preparar el tesoro de la Catedral para ser exhibido en la Exposición de Arte Sacro Colonial que se llevó a cabo en el Banco de Reservas de la República. Exposición, la primera que se llevara a cabo con la extraordinaria colección.

Para encargar la dirección del Taller contamos con la experiencia del Juan Fidelio Guzmán Ramos, quien había regresado de México graduado del Centro Regional Latinoamericano de Estudios para la Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Churubusco, México, enviado por la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC).

Calle Atarazana, en cuya primera casa fue instalado en Taller de Restauro

El Director de la OPC en compañía de Fray Vicente Rubio observan la obra del Siglo XVI, de Nuestra Señora de La Antigua, perteneciente a la Catedral de La Vega, que estaba en proceso de restauración. De espaldas, Juan F. Guzmás Ramos, encargado del taller. Al fondo una tabla del Siglo XV, perteneciente al Alcázar de Colón, en espera de ser intervenida de los daños causados por la Revolución de 1965.

Virgen de La Antigua que se encuentra en la Catedral Primada, después de haber sido intervenida de los daños causados por unos huelguistas, que le arrojaron pintura como protesta a sus reclamos.

Una parte de los objetos del tesoro de la Catedral, en exibición después de haber sido objeto de restauraciones parciales por los técnicos del taller de la OPC.

 

9.- INTERVENCIÓN PARCIAL DEL TEMPLO NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES

Algo que nos causaba cierta preocupación en aquello primeros tiempos de existencia de la OPC lo constituía las averías que le fueron ocasionadas durante la contienda bélica de 1965 a la torre campanario de uno de los monumentos más valiosos con que cuenta el repertorio de patrimonio monumental de la República Dominicana.

Concluidos los trabajos de consolidación de la torre, y de organizar el campanario procedimos a impermeabilizar las bóvedas, corregir la linterna de la cúpula, por la que entraba agua de lluvia, eliminación del pañete y encalado del presbiterio y su cúpula, además, del descubrimiento de la arquería que conforma el lado norte del claustro principal del monasterio, que salió casi intacta.

Lamentablemente, no nos fue posible continuar como íbamos debido a la limitación de los fondos disponibles, trabajos que fueron continuados, a su manera, por la Comisión de Monumentos.

El histórico y magistral templo, embadurnado, a principios del Siglo XX.

Detalle de la única torre campanario del Siglo XVI que se construyera en Santo Domingo

Vista de la fachada norte del templo en la que se pueden observar la linterna sobre la cúpula, y la torre campanario.

Ábside y su cúpula después de liberados del recubrimiento. Nuestra participación consistió en restaurar a partir del arco toral que separa la nave hasta el final del ábside. Como se puede notar, todo el templo está costruido de sillería, miemtras la cúpula, reconstruida en ladrillo despés del terremoto de 1673, que la destrulló.Claustro mercedario, único con cuatro lados diferentes que exiksten en el mundo. El que apareceq de frente, restaurado, fue el que encontramos durante nuesra limitada intervenció. A su lado uno de los tres reconstruidos en ladrillo, y de forma diferente al riginal, por la Comisión de Monumentos.

Claustro Mercedario, único con cuatro lados diferentes. El de enfrete fue el que encotramos durante nuestra limitada intervención. Los otros tres son diferentes todos. Uno que no fue intervenido, y cuyo original esta recubierto con obras posteriores, y dos reconstruidos de manera desigual por la desaparecida Comisión de Monumentos.

En primer plano el segundo lado del claustro reconstruido en ladrillo con columnas cilíndricas por la Comisión de Monumentos. Al fondo el lado encontrado y restaurado por la OPC.

Estas columnas y sus arcos son los que fueron descubierto y restaurados por la OPC. Ejemplo ideal para haberlos tenido como referencia, utilizando la cantidad de sillares de las basas, capiteles y fustes encontrados in situ. Fíjense en el desnivel entre los lados del claustro y el patio.

Vista aérea del conjunto monacal en el que vemos parte del claustro, el glorioso templo Mercedario, y la Capilla de la Soledad, encalada.

 

Monumental portada de acceso al claustro Mercedario, hoy, aunque usted no lo crea, a la Respetable Logia  Cuna de América. Nótese la ausencia del escudo Mercedario en el recuadro sobe la puerta.

 

Uno de los murales de Vela Zanetti, que se encuentran en la Logia. Primeros de los que el genial muralista pintó en Santo Domingo. El estado de conservación pide a gritos una intervención antes que desaparezcan para siempre. A esta desgracia que dicen los gobiernos.

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