ARQUITECTURA ART NOUVEAU EN AMERICA

“Arquitectura moderna (no confundir con arquitectura modernista) es un término muy amplio que designa el conjunto de corrientes o estilos de arquitectura que se han desarrollado a lo largo del siglo XX en todo el mundo.

Esta verdadera revolución en el campo de la arquitectura y el mundo del arte, tuvo su germen en la Escuela de la Bauhaus y su principal desarrollo en el Movimiento Moderno vinculado al Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (1928-1959)”

Lamento no haber insertado esta acotación en mi anterior artículo. Han sido tantos los vericuetos por los que he tenido que meterme a estas alturas de mi vida, solo por sacar a mucha gente común de la ignorancia del tema tratado, que a veces meto gatos por liebre, o dejo de meterlos, sin darme cuenta.

Después de un breve recorrido por Europa en la mayoría de cuyas ciudades estuvo presente el Art Nouveau, he querido dar una vuelta por las ciudades latino americanas en las que hizo galas. De todas ellas encontré que solo dos tuvieron una presencia considerable, digna de tomar en cuenta.

El universo modernista de Buenos Aires, acompañado en menor escala por otras ciudades de Latinoamérica, es de un valor incalculable para la cultura argentina. El Art Nouveau, movimiento artístico de la era *Beaux Arts que se expandió por casi todo el Mundo, coincidió en Argentina con el alud inmigratorio y la consecuente explosión urbana de su ciudad más importante, muestrario de toda la variedad de las expresiones artísticas que se sucedieron durante la vuelta de los siglos XIX y XX.

*El concepto de la belleza se origina en la antigua Grecia con Platón.

Visité la Argentina por vez primera en el otoño de 1989, cuyo clima, de un buen aire, refrescante, de hermosa luz natural, acompañada del ritmo sincopado del tango, y con olor a “bife”, me provocó andar sin parar por las calles de su ciudad capital, tan hermosa como ese aire, esa luz, y esa pegajosa música que a cualquiera enloquece.

Aunque ya había oído hablar de sobra, y visto en distintas publicaciones, cuanto era posible, no puedo negar que Buenos Aires me enloqueció, hasta llegar a enamorarme como nunca antes al llegar por vez primera a una ciudad. En aquella ocasión nos alojamos en una casa de una familia amiga, ubicada en la calle Moreno, de la barriada de Balvanera, a unas tres cuadras del Palacio del Congreso, y de la emblemática Confitería del Molino, todavía abierta al público, aunque ya no era ni sombra lo que había sido. Esta localización me permitía caminar en su entorno, en los que habían proliferado los nuevos estilos traídos por los refugiados europeos, muchos de los cuales eran arquitectos, maestro de obra, y obreros de la construcción, responsables de construir los primeros ejemplares del Art Nouveau en Sur América. El Arte Nuevo empezó a llegar a los porteños, originalmente, en barriadas como Balvanera, Congreso y Once, y luego en su casi totalidad, convirtiéndose en una Marca Argentina, específicamente, de Buenos Aires.

La famosa Confitería al otro lado de la calle del Palacio del Congreso la Confitería del Molino.

Vitral de la Confitería del Molino

La arquitectura Art Nouveau creció en la década de 1910 en barrios cercanos al Centro porteño. En Congreso y en Once -San Nicolás- y Balvanera formalmente, donde los grupos sociales acomodados encontraron espacio para mandar a construir sus residencias, y casas (edificios) de alquiler que no dejaran de maravillar.

  

Y es, precisamente, en Balvanera donde se encuentra la Casa de los Lirios en la que se puede leer más la admiración por Antoni Gaudí, autor de la inconclusa Sagrada Familia de Barcelona, donde trabajó el ingeniero civil argentino Eduardo Rodríguez Ortega (1871-1938).

La Casa de los Lirios es uno de los edificios más representativos del Art Nouveau en la ciudad de Buenos Aires. Se encuentra en Avenida Rivadavia 2027 y 2031, y fue construido hacia 1903 o 1905 para Miguel Capurro. El proyectista fue el ingeniero Eduardo S. Rodríguez Ortega, que ha sido catalogado como un admirador del arquitecto Antonio Gaudí (máximo exponente del modernismo catalán en Barcelona), y quien también construyó otro edificio notable en la esquina de Rivadavia y Ayacucho, a metros de la Casa de los Lirios.

   

En la misma cuadra, en Rivadavia 2009, a esquina Ayacucho, hay otro edificio proyectado por el mismo arquitecto, con pinceladas gaudianas. La huella del genial arquitecto catalán se advierte fácilmente al observar su cúpula, con 952 piezas de vidrio espejado. Debajo de ella hay un obvio homenaje a Gaudí: la inscripción en lengua catalana “NO HI HA SOMNIS IMPOSSIBLES”, que en castellano significa “No hay sueños imposibles”, agregada por el arquitecto Fernando Lorenzi quien remodeló la parte superior del edificio en 1999.

 

La fachada de la Casa Calise, en Once, está cubierta de esculturas de la Ecole Parisina: “amorcitos”, querubines, rodeados de vid (los Calise, sus primeros dueños, tenían viñedos), desde alegres hasta exhaustos ¿por la bebida? Y una enigmática pareja arrasada por un remolino. Algunos vieron en ella a Adán y Eva y otros, ¡una crucifixión!

Es así como el amante de esa arquitectura del Nuevo Mundo se podrá dar banquetes revoloteándose por los aires de la ciudad, donde podrá admirar hermosos ejemplares de todo tipo de edificación, entre los que se encuentran algunos de los panteones jamás visto en el Cementerio de la Recoleta, ubicado en uno de los más empaquetados sectores residenciales de la urbe.

Después de buscar fotografías de importantes ejemplares arquitectónicos, representativos del Art Nouveau de Buenos Aires encontré el video que podrán ver a continuación, relatado por un profesor experto en el tema, que me ha evitado continuar con mis improvisaciones.

https://www.youtube.com/watch?v=E2Lhxyjkp0M

Llegó un momento durante el cual mis amigos dominicanos no entendían los elevados conceptos que externaba en los comentarios que hacía del conjunto arquitectónico de Buenos Aires, del que favorecía el del estilo Art Nouveau. Lo que provocó que aquellos que conocí en esa durante mis asiduos viajes contribuyeran a que conociera lo más posible lo que existía de ese estilo. Uno de esos amigos, Oscar Suescun, a quien conocí en la Embajada argentina en Santo Domingo, antes de aquel primer viaje, y con quien he mantenido una estrecha amistad, me obsequió un ejemplar de Buenos Aires Art Nouveau, que empecé a devorar durante las horas de ocio que disponía durante aquel mismo viajes. Lo que me ayudó, considerablemente, a conocer lo que me faltaba, con el agravante de que me permitía saber algo de sus interesantes historias, y leyedas.

Como no tuve la oportunidad de conocer el contenido arquitectónico de las ciudades madrinas del Art Nouveau europeo, exceptuando a París y Barcelona, para poder disfrutarlo, hube de conformarme admirándolo en fotografías y documentales. De ahí que siempre pensara que esa mala fortuna me había provocado a palpar la porteña.

Al concluir mi periplo viajero al “fin del mundo”, ya que por motivos de la “eda”  me han impedido volver, deseo expresar que dichas visitas, además de darme a conocer algo que no tenía la menor idea, y cuyo recuerdo habré de llevar hasta mi última morada, de algo que me impresionó de tal manera, que de no haber existido circunstancias imponderables que me lo impidieran, me hubiera ido a Buenos Aires a esperar lo inevitable.

A continuación otros videos que recomiendo verlos si, verdaderamente, les interesa el tema. Aconsejo dedicarles un momento después de terminar con el presente artículo.

https://www.youtube.com/watch?v=KuWYdFkj98E

https://www.youtube.com/watch?v=ehAdpFPjQUY

Dos países donde el Art Nouveau pasó de largo fueron, inexplicablemente,  Uruguay y Chile, que de manera sobresaliente se detuvo en al país que está en medio de los dos. No obstante existen un par de ejemplares, uno en Montevideo y otro enSantiago, que se mantienen en magnífico estado de conservación.

  

Dispensario médico de la Liga Antituberculosa (Monevideo) y

Colegio de Arquitecstos (Santiago de Chile)

   

De igual manera me pareció inexplicable que dos países como Brasil y México no se encontraran  entre los privilegiados por haber entrado de lleno a la arquitectura Art Nouveau, a la que dedicaron solo algunos ejemplos en Curitiva, Brasil, y ciudad de México, México.

LA HABANA

A la vuelta del siglo 20, junto con Buenos Aires, La Habana era una de las ciudades más llamativas de América Latina. Este período de auge cubano conocido como de las vacas gordas muestra ejemplos de importancia en algunos edificios de las influencias internacionales, Art Nouveu, Art Deco, y Racionalismo. (Arquitectura Habana.Org)

El catálogo de una exposición señala que el Art Nouveau, o el Modernismo Catalán, llega a La Habana de la mano de los arquitectos que se formaban en París y Bruselas, y mayoritariamente de la fuerte comunidad de emigrantes catalanes; aunque no viene acompañado del desarrollo y progreso tecnológico que existía en Europa. Lo que sí resulta evidente es que trae consigo un fuerte referente simbólico y, en ocasiones, un marcado carácter nacionalista, que se pone de manifiesto en muchas de las edificaciones.

Algo que me he preguntado muchas veces ha sido el por qué ningún otro país del concierto de los que conforman la región del Caribe, incluyendo los situados en territorio continental, no llegaron a competir con Cuba, particularmente, en La Habana. Y después de estudiar algunos documentos históricos he llegado a la conclusión, de que ninguno de esos países había alcanzado las condiciones económicas como Cuba. Ni a ninguno de estos había llegado en aquellos momentos la pléyade de inmigrantes europeos, mayoritariamente, españoles (catalanes), que contribuyeron a forjar el desarrollo arquitectónico y cultural de la Isla.

“En 1902 se instaura en la mayor de las Antillas la última de las repúblicas americanas, y con ello surge la intención de los arquitectos en Cuba de renovar la imagen y estética de sus construcciones. Principalmente en La Habana. Y con ello marcar el surgimiento de la nueva nación y el rechazo a los cánones establecidos por el gobierno colonial. Era hora de evidenciar que ya no eran españoles. Esto coincide con la llegada a Cuba de un importante número de emigrantes catalanes, que trajeron con ellos la influencia de la arquitectura europea de aquellos tiempos. El Art Nouveau estaba de moda y comienzan a aparecer en La Habana, con mayores o menores valores arquitectónicos, muchas edificaciones de este estilo.

En 1905, con el pedido de licencia constructiva de Arturo Marqués, maestro de obra cubano, para el Palacio Cueto, se da inicio formalmente la década en que el Art Nouveau gozó de auge en la ciudad. Y aunque hacia 1914 comenzó a perder vigencia, algunos maestros y arquitectos culminaron proyectos del estilo con posterioridad a esa fecha, incluso algunos valiosos, que datan de 1919.

En el Palacio de Cueto, en restauración, los cambios que se le introdujeron al edificio ocultan sólo parcialmente la carga decorativa neo barroca de sus fachadas, en las que se destaca, particularmente, la puerta principal, custodiada por dos faunos y coronada por un tupido follaje.

Con el edificio El Cetro de Oro, el arquitecto cubano Eugenio Dediot, logró quizás la pieza más acabada del estilo que saliera del talento de un profesional insular. Las plantas superiores, desde la inauguración del edificio, se dedicaron a viviendas y poseen una elaborada y vistosa decoración pictórica en los techos. Pero son las fachadas los elementos que mayor realce le dan al bloque. Aunque con múltiples influencias, se cruzan en sus muros las vertientes catalana, vienesa y franco-belga.

Otras edificaciones del Art Nouveau se encuentran en casi todo el centro de La Habana. Para dar una idea de las misas se pueden admirar las siguientes.

   

  

De otros países de Latino América no he encontrado referencias de alguna importancia del Art Nouveau. De República Dominicana solo aparecen algunos componentes tardíos del Art Decó, del que hablaré en una próxima oportunidad. Tampoco hay gran cosa en Puerto Rico, que se encontraba en medio de los cambios coloniales de España a EEUU. Sobre el caso venezolano me ha hecho pensar que a principios del Siglo XX la situación económica y social imperante, al igual que en Centro América es que no se comparaba con la de Cuba. Ni mucho menos con la de Argentina.

  

Casa Font-Ubides , igualmente conocida como Residencia Monsanto, es una construcción localzada en Ponce, Puerto Rico, que data de 1913.  

Castillo Serrallés, Ponce, Puerto Rico. Construida en los años treinta del pasado Siglo XX.

 

 

 

 

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2 thoughts on “ARQUITECTURA ART NOUVEAU EN AMERICA

  1. Estimado Manuel
    sintetizan sus espléndidas palabras el espiritu del art nouveau en sudamerica
    Gracias
    Arq Fernando Lorenzi
    en el link del website que le comparto podra ver un abstract de un proyecto del que querríamos que sea usted parte

  2. Puede referirse a la pagina de Art Noveau European Route. pero puede conseguir mas informacion en el blog del Puerto Rico Historical Drawing Society donde se documentan muchas estructuras de valor historico en Puerto Rico

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