VIRGEN DE ALTAGRACIA DE HIGUEY, PROSEDENCIA DE LA IMAGEN

Desde pequeño me ha interesado leer historia, no así mitos (mythos) ni leyendas. De ahí que en lo concerniente a la procedencia de la imagen de la Virgen de Altagracia que se venera en Higuey deberíamos concentrarnos en su verdadera historia. Suponiendo que el lector de esta lucubración ha de conocer al igual que yo lo que se ha escrito sobre tan interesante tema, en esta oportunidad me voy a referir a lo mismo en otros pormenores, menos conocidos, o desconocidos, totalmente, aún por los más fervorosos creyentes de esa advocación Mariana.

   

Mapa de Extremadura y Escudo de Garrovillas de Alconétar

Arriba, Plaza de Garrovillas, con sus columnas ochavadas. Abajo, el autor con su esposa junto a una de las columnas ochavadas.

Aunque ya lo he mencionado en otras ocasiones, no podría dejar en esta oportunidad de repetir algunos de los pormenores del viaje que realicé a Extremadura, España, hace unos cuantos años. De mi visita a Garrovillas de Alconétar, y a la ermita dedicada a la Virgen de Alta Gracia, que es como la conocen allí, y a otros lugares de la región, logré conocer un poco más de la historia de la Madre Espiritual del pueblo dominicano, que se venera en tierras extremeñas con el mismo fervor que en nuestro país.

  

  

Secuencia en la que se ve el camino, y la ermita de Alta Gracia en Garrovillas de Alconétar

Lamentablemente, no pude visitar Plasencia, región extremeña de donde se dice que vinieron los hermanos Trejo a La Española, supuestos responsables de haber traído la imagen de la Virgen de Altagracia. No obstante pude recorrer otros lugares de Extremadura, y recoger opiniones de algunos entendidos en temas religiosos, aunque no así históricos. Como fueron el Arzobispo de Badajoz, sacerdotes de diversas parroquias de Cáceres, Alcántara, y Mérida, al igual que el ermitaño de la ermita de Garrovillas, y otras personas.

Igualmente, he estado leyendo algunas obras, como “Dilucidaciones Históricas” de Fray Cipriano de Utrera, O.M.C., “ESPAÑA y los comienzos de la Pintura y la Escultura en América” de Emilio Rodríguez Demorizi y, recientemente, “Historia de Nuestra Señora, la Virgen de Altagracia” de John Fleury, al igual que “Altagracia de Garrovillas de Alconétar” de los extremeños Santiago Molano, Cándido Serradilla y Dionisio Martín. Lo que me ha permitido hurgar con mayor propiedad sobre el tema. Y poder continuar escribiendo esta lucubración, que no aspira a sentar cátedra, ni nada parecido.

Casi terminando de escribirla fue cuando llegaron a mis manos las dos últimas obras, que por sus interesantes contenidos me hicieron variar un poco el rumbo que llevaba. Y mantener este escrito solo para dejar constancia de mi interés en el tema VIRGEN DE ALTAGRACIA, que me ha permitido conocer una parte de la historia del mismo, y tratar de motivar a mis conciudadanos a dedicarle más atención, no solo a la parte correspondiente a la advocación mariana, sino como un motivo más para convencerse, y convencer al Mundo, de la importancia de esta primada tierra de Indias, donde llegó por primera vez la fe católica y, por supuesto, una imagen de la Virgen María, en lo concerniente a uno de los temas más importantes de lo acontecido en La Española durante el transcurso de uno de los acontecimientos más trascendentales registrados en la historia de la humanidad.

Las dos obras recientemente recibidas, en las que se analiza, profusamente, todo lo concerniente a Nuestra Señora de Altagracia, incluyendo magníficas citas e ilustraciones, han contribuido a mejorar mi apreciación del tema eclesiástico, aunque no así convencerme de lo que me he dispuesto indagar. Como son autor y año de ejecución de la obra pictórica, responsable cierto de traerla a La Española, desde donde, y cuando, y del primer destino, si es que lo hubo, en que fuera expuesta en la Isla entes de llegar al santuario de Higuey, “iniciado en 1569 y terminado en 1572”, sustituyendo la vieja ermita techada de paja que fuera levantada en la primitiva villa de Salvaleón. Incógnitas que espero se puedan descifrar algún dí

 

Algo que me extrañó durante mi estadía en Garrovillas, al igual que en la ermita en la que se venera la Virgen de Alta Gracia, y la casa donde residen el ermitaño y su esposa, fue el enterarme de que muy pocos dominicanos han visitado el lugar. Siendo uno de estos la persona que llevó un documento enviado por el entonces Obispo de Higuey, Monseñor Hugo E. Planco Brito, que muestro a continuación, aunque algo ilegible.

                                          MSR. HUGO E. POLANCO BRITO

                                                       Obispo de Higuey

 Saludos al Sr. Fernando Bravo y a la Cofradía de Nuestra Sra. De Alta-Gracia

Y les agradezco el envió de su carta e intereses de la Alta-Gracia.

Le envío una imagen de nuestra Señora de la Altagracia con marco original de 1779.

Es una copia fiel de cuadro que tenemos en la Basílica del mismo nombre.

 Afmo.  FIRMA

9 de octubre de 1984

Como desconozco si lo mismo ha sucedido con respecto a la región de Plasencia, cuna de los hermanos Trejo, y otros lugares vinculados a la Virgen de Alta Gracia, yo me pregunto, cómo ha sido posible que visitas de dominicanos a estos lugares nunca se hayan producido durante el transcurso de los últimos tiempos. Que todo lo que hemos aceptado como bueno y válido sea, fundamentalmente, lo que el canónigo Luis Gerónimo de Alcocer dijera en su relación del año de 1650, al igual que tantos otros comentarios posteriores. Casi siempre  repitiendo lo mismo.

“La ymagen miraculosa de nuestra Señora de Alta Gracia está en la villa de Higüey, como treynta leguas desta Ciudad de Santo Domingo; son innumerables las misericordias que Dios Nuestro Señor a obrado y cada día obra con los que se encomiendan a su Santa ymagen: consta que la trayeron a esta ysla dos hidalgos naturales de Plasencia en Extremadura, nombrados Alonso y Antonio de Trexo que fueron de los primeros pobladores desta ysla, personas nobles como consta de una cédula del Rey Don Felipe Primero, año de 1506, en que encomienda al Governador desta Ysla que los acomode y aproveche en ella, y aviendo esperimentado algunos milagros que avia hecho con ellos la pusieron para mayor veneración en la yglesia parroquial de Higüey, adonde eran vecinos y tenían haciendas” (Luis Gerónimo de Alcocer, 1650)

Es decir, que tengamos que continuar aceptando lo que se nos ha dicho desde esa fecha, sin que nadie, que yo sepa, se haya preocupado por un tema que envuelve la existencia de la Madre Espiritual del pueblo dominicano. Que dada su importancia, y su veneración en una buena parte de los pueblos de América, y la condición que ostenta de pionera de todas las vírgenes que se veneran en estos, debería contemplarse la idea de declarar a la Virgen de Altagracia Patrona de América.

Me consta lo que dice Alcocer de que los hermanos Trejo se encuentran entre los primeros peninsulares en llegar a La Española, que se instalaron en la región oriental, y que construyeron un trapiche para producir azúcar en las cercanías del rio Sanate. Del que no quedó ningún vestigio. Ya que del que sí se conservan algunas ruinas fue construido a orillas del mismo rio Sanate por Juan de Villorria, durante la primera mitad del Siglo XVI. Pero con lo que no estoy de acuerdo es en que la “Yglesia parroquial de Higue”, que se conoce como santuario de San Dionisio, fue donde primero se expuso la imagen de Altagracia que habían traído de Extremadura, España. Ya que la correcta versión debe ser que fue en un bohío utilizado como capilla en la primitiva villa de Salvaleón de Higuey, cercana a la casa de Ponce de León, en el municipio San Rafael de Yuma.

Empezando con el hecho de que los hermanos Antonio y Alonso Trejo, siendo oriundos de Plasencia (no se menciona ciudad), que se encuentra al norte de la comunidad  de Extremadura, algo alejada de la provincia de Cáceres, a la que pertenece Garrovillas de Alconetar, y de Badajoz, tuvieron que recorrer largos caminos para unirse a sus coterráneos, que se lanzaban a la mar en busca de mejores condiciones de vida en las tierras recién descubiertas. Participando, conjuntamente, con los que salían del centro de la comunidad extremeña (Cáceres, Trujillo, Badajoz). Tales como Hernán Cortés y Francisco Pizarro, Núñez de Balboa, Pedro de Valdivia, Hernando de Soto, y muchos otros.

Si convenimos en que fueron los hermanos Trejo, oriundos de Plasencia, los portadores del cuadro, es de suponerse que en esa comunidad, vecina de la de  Garrovillas, se debió haber venerado la Virgen de Alta Gracia. Y por vía de consecuencia debió haber sido su patrona, o, al menos, una advocación muy importante para los plasencianos. Pero resulta que por el contrario veneraban como su patrona, a la Virgen del Puerto.

Virgen del Puerto

Por otro lado es dable saber que ninguna de las imágenes que se veneraban en Extremadura era representadas en cuadros, sino de bulto vestidas. Por lo que la imagen traída a La Española, consistente en un cuadro, tenía que ser una pintura sobre lienzo, teniendo como representación a la Sagrada Familia. No a las Vírgenes de aquellas demarcaciones, que no cuentan con el Niño, ni siquiera, con San José. Y que en esa época de finales del Siglo XV se había descartado la madera como soporte, entre otros motivos por su peso.

Aunque los Trejo fueran oriundos de Plasencia podrían haber residido en Garrovillas de Alconetar, o en otra de las ciudades donde sí se venera a Alta Gracia, como es el caso de Siruela, perteneciente a la provincia de Badajoz. O haber pasado por allí, y cargar con el lienzo conteniendo la pintura de la imagen, que dicho sea de paso es considerada una obra de arte muy bien lograda para su época (finales del Medioevo), representando la Sagrada Familia.

Altagracia en Garrovillas de Alcnétar

A propósito de todo esto un cuadro de la Sagrada Familia que se encuentra a un lado del retablo que preside la Virgen de Alta Gracia en la ermita de Garrovillas, consiste de una imagen de la Sagrada Familia, de factura posterior, y de no muy buena calidad pictórica.

La Sagrada Familia

Por otra parte, según versión del extremeño Tomás Martín Gil (Cáceres 1944), en un trabajo titulado Excursiones a Viejas Ermitas, nos dice sobre Garrovillas de Alconétar lo siguiente:

El altar mayor de buena época del Siglo XVII conserva algunas tablas, muy oscuras por cierto, y con retoques que las hacen perder todo su mérito. La imagen de la Virgen es moderna, vestida, y de rostro muy expresivo. En su amplio y luminoso camarín existe un agradable cuadro, pintado al temple, que representa la Sagrada Familia, y es obra del extremeño Lucenqui.”

Siendo así queda demostrado que lo que se ha venido diciendo del cuadro traído a La Española habría que analizar más su historial. Que la versión de Alcocer es incompleta y confusa, como todo lo que se escribía en aquellos tiempos, y que los dominicanos, tan dados a investigar sobre otros temas menos trascendentes, no se hayan avocado a esclarecer uno de sumo interés para las grandes mayorías.

Pero no solo en Garrovillas de Alconétar es donde se ha venerado, desde tiempos inmemoriales, la Virgen de Alta Gracia. Tenemos otra provincia ubicada al sur de la comunidad extremeña, en la que también se le rinde culto. Se trata de la villa de Siruela, perteneciente a la provincia de Badajoz, que tampoco ha sido mencionada en la historia que se conoce de la Virgen de Altagracia de La Española, y otra que se encuentra en una capilla secundaria de una iglesia de la ciudad de Badajoz en la que aparece el Niño Jesús impropiamente cargado. Que los hermanos Trejo pudieron, igualmente, por alguna razón, haber pasado por allí, y haberlas visto, antes de su viaje al Nuevo Mundo.

  

Iglesia en Badajoz                        Altagraia de iglesia de Badajoz

 

  

 

Siruela, Badajoz

A continuación un relato de la aparición de la Virgen en Garrovillas, y un video con unos versos dedicados a Ella.

 UNA FALSA CRIPTA Y UNA MUÑECA QUE NO LO ERA

“En plena reconquista nacen innumerables leyendas de apariciones marianas, que plagan las tierras nuevamente cristianizadas, de iglesias y ermitas que sirven para rendir culto a la Virgen. El relato suena muy repetitivo en las leyendas que pueblan nuestros pueblos, pero hoy os quiero contar la historia que relata la aparición de Nuestra Señora de Alta Gracia, en el término de Garrovillas de Alconétar.

Debemos fechar la supuesta aparición a comienzos del siglo XIII, que documentos de mediados de ese siglo ya mencionan esta advocación en una ermita primitiva. Documentos posteriores, como los expedientes de la repoblación de Garrovillas de 1340, o el documento que recoge la acampada de tropas portuguesas antes de ser derrotadas por el Maestre de Alcántara en 1397, ya mencionan a este templo como un lugar destacado y de gran influencia.

Así es que la historia de la pequeña pastorcilla que se topó con el milagro, ocurriría en la primera mitad del siglo XIII, cuando esta niña cuidaba su rebaño cerca del arroyo de Villa Luengo, y pudo distinguir a lo lejos unos grandes resplandores que llamaron su atención y despertaron su inocente curiosidad. Entonces se apresuró a acercarse para observar, con más detalle, el origen de aquella luz, y cuando estuvo a suficiente distancia se quedó fascinada al ver a una luminosa y bellísima mujer que se elevaba sobre una de las grandes encinas de aquel paraje. Intenta, sin éxito, tocarla, pero la mujer, que desprendía una luminosidad tranquilizadora, se desvanece elevándose hacia el cielo. La pastorcilla, cabizbaja, repara que entre unas piedras hay una “muñeca” que se parece sorprendentemente a la luminosa mujer.

Los vecinos y familiares que acuden al lugar alertados por el relato de la pequeña, no tardan en identificar a la muñeca con la imagen de la Virgen. Tardó poco en establecerse culto en el lugar y pronto se construyó la primitiva ermita. Tuvieron cuidado de salvaguardar el lugar donde se produjo la aparición, haciendo una oquedad bajo el altar, conservando el sitio exacto de la aparición mariana, en una especie de cripta. A pesar de las innumerables ampliaciones y reformas que el templo ha sufrido en estos siglos, esa “cripta” se conserva, y en ella un pedestal de piedra y lo que parece ser la parte superior de un crucero.

Sólo quería contaros una de las decenas de leyendas de apariciones en los años de la reconquista, que plagan nuestra tradición, y además, querría invitaros a conocer la ermita y al ermitaño, que amablemente os contará mil y una historias con un estilo muy particular, pero que merecen toda la atención. El acceso es sencillo en coche, siguiendo las indicaciones existentes en la N-630, una vez pasada “La Perala” dirección Cañaveral. Poco a poco os contaré más DETALLES e historias sorprendentes del Santuario de Altagracia y su entorno.”

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

Tradición oral: gracias a las explicaciones del ermitaño.

Leyendas Religiosas de Extremadura. José Sendín Blázquez

http://www.basilicahiguey.com/historia/devocion-historia.html

Extremeña, pero ¿de dónde?

Esta advocación tiene su origen en Extremadura, España, región desde donde salió la mayoría de los conquistadores y colonizadores. Pero no me ha sido posible encontrar quien elaboró la hermosa pintura, y donde, además del lugar preciso de donde partió la imagen llevada por los hermanos Alonso y Antonio Trejo a La Española.

En dos poblados extremeños se venera desde tiempos inmemoriales la Virgen de Alta Gracia, cada una con su propia tradición y ermita:

1) Garrovillas de Alconétar, provincia de Cáceres; y

2) Siruela, provincia de Badajoz.

Cuadro original

 

“El lienzo del cuadro de Nuestra Señora de Altagracia es pequeño y según la opinión de los expertos es una obra de la escuela española pintada en Sevilla, probablemente, a finales del siglo XV o muy al principio del XVI. No se conoce ningún documento que se refiera al origen del lienzo y en los testimonios de información hechos en Santo Domingo a instancias de Simón de Bolívar, en 1569, mayordomo del Santuario de Higüey, no se consigna nada al respecto. El arzobispo Francisco de Cueba y Maldonado, quien se preocupó por la conservación del cuadro, dijo que él sólo sabía lo que contaba la tradición popular.

Es un lienzo español tipo “Belén”, con influencia flamenca, típico de los siglos XV y XVI, con un elemento distinto y único: el rayo de luz. Ha tenido cinco restauraciones de importancia, la última en 1978.

El cuadro mide unos 42 centímetros de ancho por 54 centímetros de alto y completa la estampa de Apocalipsis 12. Muestra a la “mujer” de Apocalipsis 12:5 que acaba de dar a luz un Hijo, con San José al lado. Tiene la corona de 12 estrellas, simbolizando los doce apóstoles; muestra la “alta gracia” de María, ser Madre de Dios, reina de la iglesia y del cielo, simbolizado por las estrellitas de su manto.

El lienzo, que muestra una escena de la Natividad, fue exitosamente restaurado en 1978, pudiéndose apreciar ahora toda su belleza y su colorido original, pues el tiempo, con sus inclemencias, el humo de las velas y el roce de las manos de los devotos, habían alterado notablemente la superficie del cuadro hasta hacerlo casi irreconocible.

El marco que sostiene el cuadro es posiblemente la expresión más refinada de la orfebrería dominicana. Un desconocido artista del siglo XVIII construyó esta maravilla de oro, piedras preciosas y esmaltes, probablemente empleando  algunas de las joyas que los devotos han ofrecido a la Virgen como testimonio de gratitud.” (Advocaciones marianas en la República Dominicana)

CONCLUSIÓN

Para concluir esta lucubración debo aclarar que mi intensión en abordar un tema ajeno a mis conocimientos litúrgicos, y a mi formación de arquitecto restaurador, ha tenido que ver, como dijera al inicio, con una inquietud que he conservado desde que cursaba los cursos primarios en el Colegio Dominicano de La Salle. Determinar que la presencia en La Española de la Virgen de Altagracia, a principios del Siglo XVI, no corresponde a una leyenda, sino, por el contrario, se debió a un hecho concreto, como fueron los deseos de unos extremeños de los tantos que se aventuraron a venir a las tierras recién descubiertas en el Nuevo Mundo, de traer una imagen de la Virgen que veneraban en su tierra nativa. Fuera Garrovillas de Aconétar, Siruela, o alguna otra.

La idea de que fuera un cuadro de una imagen pintada sobre lienzo, y no una imagen de bulto, debió haber sido como consecuencia de la facilidad del traslado. Enrollar el lienzo y envolverlo, era la forma más adecuada. Ahora bien. ¿De qué imagen fue copiada, si lo fue? ¿Cuál fue el destino final de la misma? ¿Alguna capilla, o ermita? Pero ninguna de estas existían en La Española en aquellos tiempos primigenios, por lo que la pregunta más socorrida es: ¿Sería la morada de uno de los expedicionarios que habían llegado antes del portador del cuadro? Si la llegada fue entre 1502 y 1509. ¿Sería la casa del gobernador, que en esos momentos era Frey Nicolás de Ovando? Personaje al que se le atribuye una especial veneración por la Altagracia. Que es colocada en la capilla del Hospital de San Nicolás, construida por disposición del Gobernador, y que aún se conserva junto a la nueva iglesia.

¿No habrá sido a propósito de estas cuestionadas circunstancias que surgieron las leyendas?  ¿Qué responderían los devotos, y continuaría diciendo la Iglesia Católica, al respecto?

Al llegar a este final de mi escrito yo seguiré insistiendo, que no estoy convencido de la leyenda. Que es necesario hurgar más que lo que se ha hecho hasta ahora. Sería muy prudente para la Iglesia, los creyentes y no creyentes, la humanidad toda y, por supuesto, los investigadores, intelectuales, o simplemente los inquietos como yo.

Debemos tener presente, que desde aquellos oscuros tiempos de la Edad Media a los de la modernidad actuales han transcurrido muchos siglos. Durante los cuales se han despertado las mentes. Y que en definitiva no le causará daño alguno a la fe católica, ni a la aceptación de que Nuestra Señora de Altagracia es no solo la Madre Espiritual del pueblo dominicano, sino que debería ser la Patrona de América.

Pudiendo decirse, sin problema alguno, que el cuadro de la Virgen de Altagracia que se venera en nuestro país, pintura al óleo sobre lienzo, es una excelente obra de arte, ¿de qué año?, aunque sea aproximado, originario de Extremadura España, donde se encontraba quien lo trajo a La Española. ¿y qué pasó a partir de su llegada a la Isla?. Las leyendas quedarán como simpáticos recuerdos de épocas superadas, que han sido repetidas en infinidad de documentos, algunos de estos ilustrados con pinturas de tipo costumbrista. Que podemos ver en los exvotos.

Mientras tanto seguiremos esperando respuestas veraces, que habrán de adornar nuevos textos de historia.

Quiera Dios que todo sea cuestión de disposición, y de emprender la búsqueda donde sea. Contar con la colaboración de las autoridades españolas donde sea necesaria. Especialmente de Extremadura.

A mí me ha sido imposible ir más allá de donde he llegado. Para proseguir me haría falta alguna asistencia, que me ayudara a bucear en los profundos mares de la Internet o, o preferiblemente, en los archivos de España especializados en estos pormenores, que no alcanzo a verlo posible a estas alturas de mi vida. Aunque ya no tan necesario, después de conocer las dos últimas obras relacionadas al tema. No obstante dedicaré unos cuantos párrafos a especular más sobre lo que entiendo de tan interesante asunto.

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2 thoughts on “VIRGEN DE ALTAGRACIA DE HIGUEY, PROSEDENCIA DE LA IMAGEN

  1. Buenos dias! Agradezco el envoi de tan interesante escrito. Le saluda, Sebastiá Robiou

    2017-05-05 8:51 GMT-04:00 Mi Propuesta :

    > medelmonteu posted: “Desde pequeño me ha interesado leer historia, no así > mitos (mythos) ni leyendas. De ahí que en lo concerniente a la procedencia > de la imagen de la Virgen de Altagracia que se venera en Higuey deberíamos > concentrarnos en su verdadera historia. Suponiendo q” >

  2. Interesantísimo análisis. Me deja llena de interrogantes.

    Fe María Franco de Aja

    Gerente de Oficina Corporativa

    Directora de Imagen Institucional

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