Y CONTINÚA LA DESESPERANZA……..

Amigos, y no tan amigos me han venido repitiendo que mi posición frente a lo que se debe hacer para que nuestro patrimonio histórico pueda convertirse en una verdadera atracción es incorrecta, debido a que lo único que tenemos los dominicanos que pueda concitar cierto interés cultural en que visitantes de diferentes partes del mudo se avoquen a turistear en nuestro país, es la Ciudad Colonial de Santo Domingo. Y que la misma no reviste la importancia que se le ha querido atribuir, dada su escasez de monumentos histórico-arquitectónicos de verdadera importancia, y bien conservados. Que los que hay no están en las condiciones necesarias para ser exhibidos. Ejemplo: El Alcázar de Colón y el Museo de las Casas Reales lucen internamente descuidados, carentes de guías profesionales, y falta de aire acondicionado, entre otros inconvenientes.

Todo ello viene a colación a raíz de la esperanza que concita la intervención que se viene llevando a cabo en el centro histórico santodominguense que, a decir verdad, todavía se  desconoce en detalle, por lo que no externaré opinión alguna, hasta tanto no culminen los trabajos que llevan más de cuatro años de iniciados.

A los que se expresan como dije al inicio, y a la infinidad de indiferentes, que representan la gran mayoría de los dominicanos, al igual que a los que les da igual una cosa u otra, yo me permito decirles lo siguiente: El turismo, como el que se ha estado explotando mundialmente, es una industria sumamente compleja. Es un negocio que cada país explota como puede lo que posee. El turismo cultural, por ejemplo, en nuestro caso llamado a complementar al turismo de sol y playa, y el de aventura, donde existe, no necesariamente cumple con un patrón específico.

Se encuentran los que explotan riquezas  extraordinarias, y abundantes, tanto en lo monumental, en lo histórico, como en lo artístico. Desde países y ciudades que cuentan con historias milenarias, relevantes, representadas en sus monumentos y sitios, o en sus ruinas, y museos, hasta los que disponen de recursos exclusivos como es el caso de República Dominicana, en cuyo territorio se desarrollaron las primacías europeas en el Nuevo Mundo. Tales como las primeras edificaciones, y las primeras explotaciones industriales, como los ingenios  azucareros que se levantaron en la Isla durante el transcurso de los primeros años de aquel extraordinario acontecimiento histórico. Todo consiste en saber explotar esa riqueza sin intentar modificarla, ni crear falsos espectáculos.

Desde la llegada de Cristóbal Colón al territorio bautizado por él como La Española, y tener que enfrentarse a civilizaciones totalmente diferentes a las conocidas hasta entonces, su afincamiento en la costa norte de la Isla, y fundación de La Isabela, dos años más tarde (1494), hasta la invasión del corsario inglés Francis Drake, a finales del siglo XVI, nuestro país dispone de innumerables recursos, únicos en América, para convertirse, sin grandes pretensiones, en un polo de atracción turística cultural de primerísima categoría.

De manera que contamos, no solo con lo que queda explotable en la Ciudad Primada, por supuesto, rescatado y puesto en valor como corresponde, para poder atraer un turismo de calidad, y en cantidad suficiente, que contribuya a complementar el de sol y playa existente, habría que explotar otros recursos  monumentales. Como es el extraordinario conjunto de los primeros ingenios azucareros en diferentes condiciones de conservación, esparcidos por la región suroeste del país,  instalados desde los primeros albores del proceso colonizador de La Española. Incluyendo el llamado ingenio de los Colón, que perteneció a Diego Colón*, ubicado en las cercanías de Santo Domingo. Eso sí, siempre y cuando sean sometidos a un serio proceso de consolidación, e investigaciones arqueológicas, y se organice la Ruta de los Ingenios, bien concebida, a la que se le instalen paradores y lugares de descanso.

 

Engombe

Palavé

Boca de Nigua

  

Diego Caballero

  

Cepi-Cepi                                                          Alomso Suazo

Por otro lado están los yacimientos arqueológicos de las otras ciudades erigidas durante los albores de la conquista, tales como Concepción de la Vega, y el primer Santiago de América. Ambas fundadas por el propio Descubridor, al igual que La Isabela, donde todo comenzó.

De igual manera disponemos de otros yacimientos, tan importantes como los otros. Tal es el caso del monasterio que se encuentra debajo de sus propios escombros, y destartaladas viviendas, en la ciudad de Puerto Plata, ubicado frente al cementerio de la ciudad, fundado por Fray Bartolomé de las Casas, y donde este se consagrara como el primer sacerdote católico ordenado en tierras americanas.

Compostela de Azua, ciudad sureña desde donde el adelantado y conquistador Diego Velázquez de Cuellar partiera hacia la conquista de la isla de Cuba, y donde fungiera como escribano el capitán extremeño Hernán Cortés, desde cuyas playas saliera la expedición conquistadora de México, y donde se conservan (?) las bases de la casa que edificó para su propia vivienda, constituye otro interesante lugar a ser rescatado, y puesto en valor, conjuntamente con las diversas ruinas de ingenios azucareros, cercanos, construidos y explotados por los principales personajes de la colonia de Santo Domingo.

Pueblo Viejo – Compostela de Azua

Y como si fuera poco, completar el proyecto del entorno donde se encuentra la restaurada casa fuerte de Juan Ponce de León, en San Rafael de Yuma, Higuey, y el embarcadero desde donde salieron sus dos expediciones conquistadoras de la isla de Puerto Rico y la península de La Florida. Consistente en rastrear y excavar el lugar donde se presume fuera fundada la primera villa de Salvaleón de Higuey, previa a su actual ubicación. Y cercana a la casa de piedra del Conquistador y la la bahía de Boca de Yuma. En cuya ermita se ha dicho fue expuesta por vez primera, para su veneración, la imagen de Nuestra Señora de Altagracia. Cuyo nombre fue tomado de Salvaleón, municipio español, perteneciente a la provincia de Badajoz (comunidad autónoma de Extremadura), cercana a otra provincia de la misma comunidad, de donde vinieron los Hermanos Trejo a La Española.

De esta bahía de Boca de Yuma partió Ponce de León y su la flota con rumbo a la isla de San Juan (Puerto Rico), y posteriormente a La Florida.

De igual manera, poner en valor los conjuntos victorianos de las ciudades de Santiago, La Vega, Puerto Plata, Montecristi, y San Pedro de Macorís es otro de los retos que tenemos por delante, si es que verdaderamente queremos posicionarnos como el principal polo turístico del Caribe insular. No como un conjunto de parques temáticos, sino de verdaderos recursos históricos de diversas categorías recatados y puestos en valor correctamente.

  

De Sanchez solo queda el recuerdo, las bases de su puerto, y la Iglesia

El Reloj de Montecristi

Casa de Máximo Gómes o del Manifiesto

Ruinas de la casa de Doña Emilia                

Hotel  Mercedes a principos del Siglo XX

  

Dos hermosos ejemplares de casas victorianas de Puerto Plata. La Novia del Atlántico.

Todo esto, antes de que continúen desapareciendo los cada vez más exiguos recursos arquitectónicos de estas ciudades. La última de las cuales llegó a convertirse, junto a Sánchez, en la panacea económica de la joven república, durante la llamada “Danza de los Millones”, calificativo que proviene de su rica industria azucarera, de finales del siglo XIX, y principios del XX, la primera, y por convertirse en el principal centro portuario y bancario de la República la segunda. Ya casi talmente despojada de su interesante riqueza victoriana, como de su puerto centenario, del que solo quedan algunos hierros.

  

Antigua Ferretería Mory, y lo que quedó de una de las obras del Arq. checo Antonín Nechodoma. Ambas en San Pedro de Macorís.

Casa en ruinas de las que quedan en San Pedro de Macorís, llamada la Sultana del Este

Ahora bien, esto no se logrará por arte de magia, ni por obra y gracia de los que aspiramos lo mejor para nuestros recursos monumentales. Ni esperando que vengan de fuera a sacarnos del hoyo unos cuantos extranjeros, como lo han venido haciendo los explotadores de nuestras minas, y otros tan “inteligentes”, como los constructores de mega proyectos, dirigidos por empresarios corruptos de la firma brasileña ODEBRETCH que vienen, conjuntamente con políticos dominicanos, a “sacrificarse” por nosotros.

Estoy seguro, como lo he estado desde hace tiempo, que los beneficios que aportan el sol y la playa continuarán inyectando suficientes recursos a la complicada situación política, económica, y social que vive nuestro país. Por supuesto, siempre que esa modalidad de turismo continúe tan pujante, conjuntamente con la cultural, siendo la principal proveedora de divisas, generación de empleo, y otros beneficios.

Así las cosas, continuaré esperando que las autoridades nacionales se acaben de ponelas pilas, ejerciendo su autoridad, para que las cosas se hagan como corresponde, tanto en lo concerniente a nuestra Ciudad Colonial, como al resto del patrimonio histórico del país, llamado a contribuir con el bienestar nacional.

Y que se reanude la institucionalidad pérdida, y el respeto a los organismos oficiales responsables, casi a punto de desaparecer. Además de escoger y reforzar tanto la parte administrativa como técnica, no política, con expertos en cada una de las áreas que componen el patrimonio cultural de la Nación. Muy particularmente, la correspondiente a sus monumentos, y conjuntos, sus ruinas, y todo lo que todavía se conserva de estos en el territorio nacional.

  *Como  casi nuca se menciona el ingenio de los Colón, he querido hacer la merecida mención. “Este estaba en el arroyo Yuca (Justicia 12), que es un afluente del rio Ozama, y corre paralelo al Isabela, pero más al norte. En la ribera sur de este arroyo están los pueblos de Villa Mella, San Felipe e Higuero.

  Otro ingenio en ese mismo arroyo era el de Diego Caballero, el Mozo. Según Oviedo, este ingenio se desmanteló muy temprano, pero pudiera ser que sus ruinas persistan en el lugar.
El que sí se menciona en el rio Isabela es el ingenio de Astorga, y no debe haber estado muy lejos del de los Colón, pues en un mismo documento se recomienda un solo cura para los dos ingenios.”

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