COLOFÓN DE MI ARTÍCULO ANTERIOR

Enredado entre papeles y recortes de periódicos viejos me topé con uno, de fecha 15 de noviembre de 1971, que di a conocer en mi lucubración anterior. En este se expresan algunos comentarios que hiciera Ricardo Alegría, a propósito de una de sus visitas a nuestro país relacionadas con los trabajos de restauración de la Casa de Ponce de León en San Rafael de Yuma, Higuey, y de la que fungió como asesor histórico y arqueológico de la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC ).

En dicho reportaje, Alegría comentaba, con la preocupación que ameritaba, y sigue ameritando, el caso de las condiciones en que permanecían, y continúen permaneciendo, la segunda y tercera fundaciones el Nuevo Mundo. Ambas, al igual que La Isabela, que fue la primera, responsabilidad del Descubridor, Cristóbal Colón a finales del Siglo XV.

Foto tomada por el investigador y arqueólogo dominicano Don Emile Boyrie de Moya en los años cuarenta del pasado Siglo XX de lo que se podía ver de la fortaleza.

Se refería el entonces Director del Instituto de Cultura Puertorriqueña a las desaparecidas ciudades de Concepción de la Vega (la Vega Vieja), y del primer Santiago de América, más conocido como Pueblo Viejo de Jacagua.

Recuerdo algunas de las palabras expresadas por el distinguido investigador puertorriqueño, que más o menos decía, que era una verdadera lástima que estos dos históricos sitios arqueológicos permanecieran en las condiciones deplorables en que se encontraban. Que estaba seguro de que si hubieran estado en Puerto Rico alguna labor de importancia se hubiera realizado. Y que si el gobierno dominicano recabara alguna asistencia del gobierno puertorriqueño, tanto técnica como económica, estaba seguro de que la respuesta hubiera sido positiva.

Cuando Ricardo Alegría se refirió a tan importante asunto ya nosotros habíamos empezado a librar las primeras batallas, visitando en varias ocasiones dichos lugares, acompañados de los miembros de las comisiones provinciales de Patrimonio que fueron creadas desde los mismos inicios del programa, y empezado a negociar con los propietarios de los terrenos. Que en el caso de Concepción de La Vega son varios. Sin que, se llegara a nada.

Cuando sucedió lo de la entrevista en cuestión nadie había puesto las manos en esos lugares, permaneciendo estos casi en estado virgen, cuando no convertidos en potreros, o un montón de casuchas. Lo que era el momento ideal para empezar a hacer lo que fuera necesario. Al referirse a ambos yacimientos históricos, destruidos por un terremoto, no por un volcán, Ricardo Alegría los denominó la Pompeya dominicana, mientras yo, privilegiando a Concepción de La Vega, la llamé la Pompeya de América.

En lo concerniente a Concepción de La Vega, ubicada en uno de los más hermosos parajes de la isla Española, a unos pocos quilómetros de la ciudad de La Vega, solo uno de los torreones de la fortaleza, y una gigantesca esquina de la que se ha supuesto ser la iglesia, daban la seguridad de lo que se pensaba. Sumados a estos vestigios se podía advertir la existencia de una serie de montículos esparcidos por el terreno comprendido alrededor de las dos estructuras visibles. Lo que suponían ser edificaciones cubiertas por el terreno y la maleza.

Parte de los cimientos aparecidos algún tiempo después, cuando la Dirección de Parques nacionales intervino de manera parcial, a partir del año 1977, y sin un programa serio a seguir.

Casi lo mismo ocurría en Jacagua, donde fue fundada el primer Santiago de América, en cuyos terrenos era posible ver varias estructuras, construidas de ladrillo. Las que por sus condiciones ruinosas no había sido posible atribuirles función alguna.

A muy poca distancia de la Ciudad de Santiago, y de fácil acceso, la puesta en valor de ambos yacimientos históricos pudieran haberse convertido en atracción turística de importancia.

Posteriormente sucedió lo mismo que ha sucedido en la Ciudad Colonial. En el año 1976 el Gobierno dominicano creó la “Comisión para la puesta en valor del Sitio Histórico de Concepción de La Vega”, coordinada por la recién creada Dirección de Parques Nacionales, se realizaron excavaciones en algunos sectores de los terrenos ocupados por la misma, al igual que en las ruinas del Monasterio de San Francisco. Y llegándose a descubrir arranques de muros de piedra de lo que fue la ciudad, al igual que tramos de calles empedradas, y el perímetro del Monasterio.

Igualmente se empezó a organizar una exhibición provisional de los objetos encontrados. Hasta aquí todo lo que puedo contar, ya que jamás se me ha ocurrido volver por ninguno de los dos lugares, que Alegría confirmara el nombre con el que yo la bauticé, y que le cabe como anillo al dedo: Pompeya de América.

No puedo dejar de señalar el interés que pusieron los miembros de la Comisión Provincial de Patrimonio Cultural de Santiago, al igual que el Comité Gestor pro Reconstrucción de la Ruinas de Santiago. De cuya existencia no he vuelto a saber.

A propósito de esta historia, que me permito desempolvar, yo me pregunto: ¿Cómo van estas cosas, y las demás? Por lo que se percibe, tanto las investigaciones histórico-monumentales como las arqueológicas de todo el territorio nacional están paralizadas. Incluyendo las relacionadas con el área prehispánica. En fin, de lo único que uno se entera, en estos momentos, independientemente de Odebretch, la corrupción y la impunidad, es de OISOE, MITUR, y el BID, responsables de lo que se está haciendo en la Ciudad Colonial de Santo Domingo.

Y a Dios, que reparta suerte.

ALGUNOS HECHOS HISTÓRICOS

CONCEPCIÓN DE LA VEGA

La ciudad de Concepción de La Vega se inició con la fundación de la fortaleza La Concepción (donde surge parte de su nombre) mandada a construir por el almirante Don Cristóbal Colón en 1494.

Bartolomé de Las Casas expresa que Colón, maravillado por la belleza del lugar le puso por nombre “La Vega Real”. Su desarrollo económico inicial se había de cimentar en la fundición de oro y en el cultivo y procesamiento de la caña de azúcar. Con el tiempo, los recursos auríferos de Concepción de la Vega se agotaron. El crecimiento económico de la ciudad en los tiempos del oro posibilito un nivel adquisitivo en sus habitantes, y esto hizo que se asimilara a una ciudad europea.

Escudo de Concepción de La Vega

En Concepción de la Vega se encuentran los restos arqueológicos de la Factoría Española del Oro, donde los trabajadores indios taínos lo traían el oro de los ríos para lavarlo mejor, fundirlo y convertirlo en lingotes que almacenaban en la fortaleza hasta que llegara el momento de embarcarlos hacia España.

Allí se acuñó la primera moneda y se establecieron los primeros comerciantes. En 1508 se le dio título de ciudad y en 1512 se erigió como sede del primer obispado establecido en el Nuevo Mundo, siendo su único titular Pedro Suarez de Deza, quien murió el 17 de marzo de 1523. Fue un prelado católico que sirvió como Obispo de Concepción de La Vega, uno de los tres primeros obispos de las Américas. Por ella transitaron Fray Bartolomé de Las Casas y Fray Pedro de Córdoba, defensores de los indígenas.

En Concepción de La Vega fue donde se produjo el primer reparto de indios, a cargo de *Rodrigo de Alburquerque, y donde se estableció el monasterio franciscano, y el convento de la Orden de las Mercedes, el cual se asoció legendariamente con la cruz plantada por Colón en el Santo Cerro, dando lugar al nacimiento del culto de dicha advocación mariana en nuestro país. Esta cruz llegaría a alcanzar una notable fama con el nombre de la Vera Cruz.

El 2 de diciembre de 1562 la ciudad fue destruida por un terremoto, siendo trasladada a la orilla meridional del río Camú. Para 1598 sólo existían en esta dieciséis casas de paja y no había plaza ni calles. En los tiempos de Antonio Osorio (1605) se registraron cuarenta vecinos, entre ellos un zapatero, un sastre y un tratante, y se contaron quince estancias de yuca y maíz.

*Antiguo escudero, hacendado y repartidor de indios de La Española en 1514.Nativo de Salamanca, fue el típico ejemplo de los españoles que pasaron a América en los primeros años de su descubrimiento y conquista. Se distinguió por su falta de escrúpulos para medrar. En La Española ocupó la alcaldía de Concepción de La Vega en tiempos del gobernador Nicolás de Ovando, así como el cargo de veedor de la fundición de La Vega.

SANTIAGO DE LOS CABALLEROS

En 1495, Cristóbal Colón funda, durante su segundo viaje, el fuerte de Santiago, en la ribera norte del río Yaque del Norte. En 1506, la villa que se forma alrededor de éste es trasladada a orillas del Río Jacagua.

El Rey Fernando el Católico otorga, en 1508, el Real Privilegio de Concesión de Armas a la villa de Santiago. La Real Cédula, firmada por el rey Fernando como administrador de los reinos de su hija Juana I de Castilla. El escudo colorado con cinco veneras blancas, con una orla blanca y en ella siete veneras coloradas. Las veneras estaban asociadas con las playas de Galicia donde se encontraba Santiago de Compostela, era pues el símbolo del peregrino que había visitado Tierras Santas. Para 1514, según datos del primer censo en Santiago había 60 personas y tenía iglesia, casa del cabildo, y hasta un total de 40 viviendas y edificios públicos.

Escudo de Santiago de los Caballeros

En 1562, Santiago es destruido por un terremoto. Los sobrevivientes se instalan en los terrenos colindantes con el río Yaque del Norte, ubicación actual de la ciudad. Su sede de Jacagua es repoblada por los Caballeros que aun quedaban de la agonizante Isabela (Ciudad Primada de América); la tradición asevera que, desde esa fecha comienza a llamarse Santiago de los Caballeros.

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