LA NEGRETA (3)

                                          HISTORIA DE LA ESCLAVITUD

                             DE LA RAZA AFRICANA EN EL NUEVO MUNDO

                          EN ESPECIAL EN LOS PAISES AMÉRICA-HISPANOS

                                                  POR: JOSÉ ANTONIO SACO

Autor de la Historia de la Esclavitud desde los tiempos más remotos hasta nuestros días.

“Si en la antigüedad fue “Sinope” la madre de las colonias griegas en el Asia Menor, con igual razón puede decirse en la edad moderna que la isla Española lo fue de las colonias hispano-americanas.

Antes de la conquista de Cuba, todas las expediciones para descubrir ó colonizar, ó salieron directamente de sus puertos ó siempre tocaron en ellos las que de España partían. Aun después de la conquista de Cuba, nuevas expediciones dieron la vela en La Española, ya para descubrir, ya para saltear indios y para colonizar.”

“Los primeros religiosos de la Orden de Predicadores que á la Española pasaron en 1510, abrazando la defensa de los indios con un fervor digno de los primitivos tiempos de la iglesia, expusieron al Rey la necesidad de aliviar la suerte de aquellos infelices. Dictáronse al intento varias providencias en 1511, y una de ellas fue, que como el trabajo de un negro era más útil que el de cuatro indios, se tratase de llevar á la Española muchos negros de Guinea.”

Los dos párrafos anteriores pertenecen a “La Historia de la Esclavitud”, por D. José Antonio Saco. Queda claro lo de las primacías que nos han querido escamotear. Incluyendo la de los esclavos traídos al Nuevo Mundo.

Volver a preocuparme por algo que debe tener un valor incalculable para nuestra historia y, por ende, para todo lo que redunde en beneficios para nuestro país, me he visto precisado, sin graduarme de historiador, a zambullirme en el submundo de la investigación de lo que se ha escrito con relación a la historia de la esclavitud africana en el Nuevo Mundo, particularmente, en La Española o Santo Domingo.

Mi sospecha e inquietud consiste en algo que ha pasado casi desapercibido, y que se encuentra, según mi percepción, en la barriada de Santa Bárbara, prolongación más antigua de la Ciudad de Ovando. Se trata de la llamada NEGRETA, de la que adelanté unos apuntes en mis dos artículos recién publicados en mi blog. Del lugar donde se encuentra, y de sus posibilidades en convertirla en una de nuestras principales atracciones. Y la necesidad de que el gobierno se ponga las pilas. O las deposite en  gente seria, preparada, y amante de su patria, y de su historia.

¿Cómo es posible que algo tan importante, que tenemos, sin saberlo, frente a nuestras propias narices, y no hayamos sido capaces de sacudirlas, como lo hubieran hecho ciudadanos de otros países? En cambio, nos la pasamos ocupándonos de otros asuntos mucho menos relevantes. Auxiliándome de libros de historia, y del Internet, me he pasado horas tratando, infructuosamente, de encontrar algún dato conteniendo alguna descripción de la existencia de esa edificación.

No podía pasar por alto lo que dice Luis Alemar de la Negreta, que encontramos en “La Ciudad de Santo Domingo”, publicada por primera vez en 1943 bajo el título de “Santo Domingo-Ciudad Trujillo”.

“La primera calle, de poca extensión, casi al Noroeste de la ciudad es bastante antigua y se nombra hoy General Gabino Puello. Su nombre primitivo era de La Negreta, siendo el origen de dicho nombre, según afirma la tradición, el haber existido por allí un edificio destinado, en los primeros días de la colonia, a la guarda de esclavos negros, señalándose todavía unas ruinas al final de dicha calle, y que el pueblo desde tiempo inmemorial designa con el nombre de la “Casa del Diablo.”

“Con la denominación de La Negreta, (nos dice Alemar) fue conocida esta calle hasta el año 1897.”

Quedaría inconclusa esta narración si no dijera que la mención que hace Alemar de haber existido en la calle General Gabino Puello, un edificio destinado a la guarda de los esclavos negros, quedaría coja, si no dijera que algunos trozos de sus muros aparecen a simple vista en dicha calle, y otros presumimos haberlos encontrado en la calle General Cabral, paralela a la otra. Es decir, que recorren entre las dos calles, a mitat de la manzana.

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1. Esquina conformada por dos muros de La Negreta que se encuentra en la calle Gabino Puello. Un lado corre en dirección Sur, el otro, Oeste. Y porción del que suponemos pertenece mismo muro que aperece a mitad de la manzana.

2. Otra porción de los muros se encuentra en el patio de la casa sin número de la calle General Cabal, que según mi apreciación divide esta propiedad de la vecina, llegando hasta esa calle. 

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Fachada de dos casas ubicadas en la calle General Cabral, separadas, según mi percepción, por el muro perteneciente al extremo oriental de La Negreta.

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Calle General. Cabral

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Calle Colón

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Calle Gabino Puello                              Calle Isabel La Católica

Los linderos de la manzana en que se encuentran los restos de la Negreta son, siguiendo las manecillas del reloj: las calles General Cabral (Sur), Colón (Este), Gabino Puello (Norte), e Isabel La Católica (Oeste).

A continuación me complace dar a conocer la obra de un eminente autor cubano, que por su interesante y extenso contenido sobre lo ocurrido en La Española, a propósito de la esclavitud africana, me he permitido anexar en esta elucubración. Como el texto de la misma es bastante extenso, sugiero dar lectura, al menos, al LIBRO II, desde la página 57 en adelante.

Y no es que haya querido insinuar que otros historiadores no han hecho trabajos similares. Lo que para mí ha sido novedoso es la secuencia lograda por José Antonio Saco al narrar desde el principio todo lo que pudo encontrar para definir que en La Española o Santo Domingo, se produjeron todas y cada una de las primacías americanas. Incluyendo la trata de esclavos africanos, desde la llegada de Colón hasta la diseminación del negro por el Nuevo Mundo. Con la excepción del lugar donde estos eran arrojados una vez llegados a la incipiente Ciudad del Ozama.

¿Habrá sido esa omisión fruto de la inexistencia de la llamada Negreta, o del poco interés de los primeros cronistas en narrar lo relacionado con la misma? Y, por vía de consecuencia, los historiadores han omitido su existencia. La mayoría de los cuales no han hacho más que repetir. Es a nosotros los dominicanos a quienes corresponde dar respuesta. Y para ello no se necesita hurgar más en documentos antiguos. En cambio, lo que necesitamos es meter las narices donde sospechamos que existen. ¿Y qué mejor que en las propias entrañas del maltratado terruño primado?

No obstante ello, sabedor de lo poco que puedan interesarle estas reflexiones a las actuales autoridades gubernamentales, no cejaré en mi intento por encontrar una solución. O, de lo contrario, aunar esfuerzos para comprobar mi percepción, y demostrar con hechos, no con palabras, que la existencia de muros sospechosos, además de la leyenda popular, y lo comentado por Alemar, demuestran que es plausible que nos envolvamos en un proyecto que sería sumamente atractivo para el desarrollo cultural, científico y económico de la República Dominicana. Y, por supuesto, turístico.

Clik en el link, y si te interesa, ve directamente a su lectura, a partir de la página 57 del Libro II.

 

http://www.latinamericanstudies.org/book/Historia_de_la_esclavitud.pdf

 

   

 

 

 

 

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