CASOS Y COSAS NO TAN COMUNES EN MI PAÍS

Me mudé de un apartamento en un segundo piso del  complejo Villas del Mediterráneo en Evaristo Morales, desde donde apenas podía distraer mi vista con un gigantesco flamboyant, en medio del estacionamiento, a un décimo piso de una de las que aquí llamamos torres, ubicada en una callecita de dos cuadras del sector La Arboleda anexado a NACO. Fueron tiempos de cambios de importancia para mí y mi familia. En unos diez años nos movimos, con todo y los féferes que coleccionamos, de una casona antiquísima en la Ciudad Colonial, restaurada por mí, (¡qué casa!), de unos 600  mts2 en dos niveles, a un apartamento de 245. Y de allí al que ocupamos ahora, de unos cuantos metros más.

Desde nuestra terraza, donde nos hemos acostumbrado a pasar la mayor parte de las tardes y prima noches, librados del candente sol que castiga duro el lado opuesto de la torre, permanecemos ensimismados ante la presencia de una imponente estructura de apartamentos, llamada Atiemar, ubicada no tan lejos, en el sector La Esperilla, propiedad del empresario español Arturo del Tiempo Marqués, condenado por naco tráfico en su país, España, después de haber sido convertido en “policía honorífico” en República Dominicana.

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C. Año 2010

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Teniendo frente a nosotros semejante estructura, a la que estamos condenados a ver constantemente, no puede escaparse de nuestras mentes la policíaca historia de un señor que viene de España a instalar un negocio de exportación de mármoles dominicanos, entre los que aprovechaba camuflar droga. Mientras tanto dedicaba parte de su tiempo a introducirse  en la política vernácula, y hacerse amiguito del presidente, y diferentes personajes con “linaje”, para compartir sus momentos de “ocio”. Ah, y pasarlo bomba, riéndose con las caricaturas que desplegaban los medios.

CHISTES ATIEMAR

Once años han transcurrido desde que el presidente Leonel Fernández diera el primer picazo para la construcción de la mega torre, y más de la mitad de haberse inaugurado, y todavía permanece desocupada, no obstante haberse vendido la totalidad de sus lujosos apartamentos.

Primer Picazo Torre Atiemar - DLRD - Final - Final

Aunque el propósito de estas lucubraciones no era, precisamente, dedicárselas a Atiemar, ni a su propietario, ni a nada ni nadie envueltos en el affair, no me es posible omitir, como ciudadano consciente, y observador impenitente, el que tan llamativo mastodonte haya seguido erguido sin que la ciudadanía se manifieste. Transcurriendo los años, y nada pasa, que no sea recordar su lamentable historia, de la que se han escrito cuartillas a patadas, narrando la habilidad del señor Del Tiempo, para enquistarse en el centro de la vida pública dominicana, endeudarse con el banco del Estado, permanecer en prisión en su patria, mantener no sé cuantas familias sin poder ocupar lo que adquirieron en buena lid, y aquella mole de 36 apartamentos de lujo, a oscuras noche tras noche, y que no pase na´.

Un titular de Acento.com trajo un titular que por su perspicacia me he permitido recordarle a los indiferentes: “Del caso Arturo del Tiempo, en RD todo “se esfumó”, sólo quedó la torre Atiemar”. Y unos cuantos millones de dólares pendientes.

Por otro lado, mi vivencia más cercana al cielo, en Rasario Tower (así la bautizaron sus desarrolladores), rodeado de una excelente vista por sus cuatro costados, me ha permitido observar un desarrollo urbano nunca antes visto en la Primada, que no fuera el que Frey Nicolás de Ovando sorprendiera medio mundo erigiendo la Ciudad Primada.

En su Historia de Las Indias, Oviedo informa al mundo en 1525: ¨De Santo Domingo más particularmente hablando, digo que cuanto a los edificios, ningún pueblo de España, tanto por tanto, aunque sea Barcelona, la cual yo he muy bien visto numerosas veces, le hace ventaja generalmente…¨

Diez años más tarde el Beneficiado de Tunja, Juan de Castellanos, recordando su paso por Santo Domingo insiste, en sus Elegías de Varones Ilustres de Indias:

 

¨Está su población tan compasada

                                   Que ninguna se yo mejor trazada¨

De una media docena de torrecitas de unos seis pisos, y una señora torre, conocida como el Metrico, sede de un señor hotel, la torre en la que vivo, enjalbegada, como las sencillas edificaciones del XVI, se ha visto rodeada de decenas de torres más altas que las primeras, y desde donde puedo seguir observando Atiemar, apagada totalmente de noche. Esperando, que la justicia dominicana cumpla con su obligación, de manera similar a la cumplida por la española.

 

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