LA PIEDRA Y EL DESORDEN INSTITUCIONAL

Si, entiendo que me he pasado de los límites prudenciales, tratando el tema de la piedra en la Ciudad Colonial. A quien no le interese, que lo borre. Y si lo puede hacer, que lo haga llegar a otras personas que sí sienten por estas cosas, que aunque no entiendan, íntegramente, el significado de lo que quiero transmitir, al menos traten de compartirlo, bajo el entendido de que no estoy refiriéndome a nada ajeno a nuestra condición de dominicanos apegados a nuestra historia, a nuestras tradiciones, y a los incomprendidos sentimientos de protección del patrimonio cultural de la humanidad.

En esta oportunidad me referiré a una casa particular, ubicada en la calle 19 de Marzo, entre las calles Salomé Ureña y Luperón. Consistente en una sencilla edificación de dos niveles, y dos crujías paralelas, más un tercer cuerpo en el que se encuentra su escalera original, además de un pequeño patio.

CASA 19 DE MARZO (3)

CASA 19 DE MARZO (2)

¿En qué consiste, entonces, la importancia de la sencilla casa, ubicada en lo que fueran las afueras de la Ciudad de Ovando? Para contestar la pregunta diré, primero, que tal como lo he manifestado infinidad de veces, la ciudad original trazada por Nicolás de Ovando en el año 1502, llegó desde la calle Las Damas hasta la calle Hostos. Extendiéndose hasta la calle Sánchez a partir del siglo XVIII en adelante.

Como la calle 19 de Marzo, que es donde se encuentra nuestro objetivo, está ubicada en el área comprendida entre las calles Hostos y Sánchez, parecería muy poco probable que una edificación construida con la calidad de materiales con que lo fue, se encontrara en dicho sector. Teniendo en cuenta, que una construcción levantada, totalmente, de piedra de sillería, exclusivamente reservada para las edificadas de la época de Ovando, y algo más, posteriormente, tuvo que haber pertenecido a un personaje importante, para poder lograrlo. Algo similar, aunque de menores proporciones, a la conocida Casa del Tapao, que se encuentra en la misma calle, dos cuadras más al Sur. Ello así, hasta que llegue el momento de descubrir más fachadas en ese mismo sector, que habrían sido camufladas en épocas recientes, como sucediera con la que estamos refiriéndonos.

De todo lo expresado cabe decir, que la importancia de nuestra edificación, no solamente obedece a la calidad de su construcción, sino a la posibilidad de la importancia de quien la hiciera construir.

A sabiendas de las barbaridades cometidas en el transcurso del siglo recién pasado, cuando fueron destruidas, cuando no desfiguradas una buena cantidad de las edificaciones procedentes de los primeros años de la conquista y colonización del Nuevo Mundo. Barbaridades, igualmente cometidas en épocas posteriores, y actualmente continuada, aunque de forma y propósitos diferentes.

Apelo a la insensibilidad de quienes participan, actualmente, en los trabajos que se vienen llevando a cabo en propiedades particulares, tratando de recubrir los horrores fachadísticos, o epidérmicos, de antiguas estructuras de la Primada, de la misma forma con que se han tratado algunos sepulcros, durante el transcurso de la historia, para que no intenten hacer lo mismo en la fachada de esta.

CASA 19 DE MARZO (1)

Aparentemente, alguien ha estado tratando de hace r algo, lo que deducimos por la franja que aparece a la izquierda de la fachada, a solo unos cuantos centímetros de altura de la acera. Franja que no existía hace algún tiempo, como los que había en diferentes partes de la misma.

¿Recuperar o clonar?
Superado el debate sobre la necesidad de reintegrar los cascos antiguos, la discusión se centra ahora en cómo afrontarla.

• ”¿Son los planes de protección de los cascos históricos demasiado conservadores? Las sensibilidades arquitectónicas van por barrios, desde quienes defienden el rigor reconstructivo, hasta los que claman por una mayor creatividad, siempre que se aplique una armonía entre lo nuevo y lo antiguo. La mayoría se oponen a la querencia administrativa que algunos llaman fachadismo, es decir la clonación de la fachada y un cierto desentendimiento del interior. Si solo conservamos la fachada, nos quedaremos solo con un escenario histórico. Y eso no gusta en los entendidos. «El que quiera parques temáticos, que se vaya a Orlando», sentencia el decano del Colegio de Arquitectos de Galicia, quien aboga por un poco más de manga ancha a la hora de interpretar el concepto rehabilitar.”

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s