FRANCISCO PIZARRO

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Francisco Pizarro (1475-1541) nació en Trujillo, Extremadura. En 1502 se embarcó en la flota de Frey Nicolás de Ovando, Comendador de la orden de Alcántara, extremeño que fue nombrado Gobernador de Indias por los Reyes Católicos. Salieron de Sevilla con 32 barcos y 2.500 hombres y arribaron a La Española, que así la llamó Cristóbal Colón, que hoy día comprende las naciones de República Dominicana y Haití. Establecido durante varios años en la Isla Española (Santo Domingo), Pizarro participó en varias expediciones dirigidas hacia el sur, entre ellas, la que permitió a Vasco Núñez de Balboa descubrir el Mar del Sur, es decir el océano Pacífico, el 25 de noviembre de 1513. Años más tarde, en 1515, por orden del gobernador de Tierra Firme Pedrarias Dávila.

Sin duda, estuvo presente en la fundación de varios de los diecisiete villas que nacieron durante el régimen de Ovando. El historiador Antonio del Busto afirma que Ovando fue el modelo que inspiró a Francisco Pizarro cuando más tarde fue gobernador de Nueva Castilla. Santo Domingo había sido fundada en agosto de 1496 por Bartolomé Colón, el hermano del Almirante genovés. La pequeña ciudad era la capital de la isla La Española, cuando en abril de 1502 llegó el joven extremeño Francisco Pizarro González.

Durante siete años Francisco Pizarro vivió en Santo Domingo, participando en muchas de las campañas de “conquista y pacificación” que organizó el gobernador contra los indios taínos. Incluso, es muy probable que haya presenciado el ahorcamiento de la cacica Anacaona, líder de la resistencia aborigen en el Caribe.
Pizarro no solo adquirió experiencia en la guerra contra los indígenas, sino también en las tareas de colonización y reparto de las encomiendas. El historiador Antonio del Busto afirma que Ovando fue el modelo que inspiró a Francisco Pizarro cuando más tarde fue gobernador de Nueva Castilla.
Francisco Pizarro no se había enriquecido tanto en La Española como esperaba, y decidió quedarse a la espera de nuevas oportunidades en otras tierras del Nuevo Mundo. A fines de 1509 pisaba por primera vez América del Sur.

Pizarro participó en la expedición de Vasco Núñez de Balboa que culminó en el descubrimiento del Mar del Sur (más tarde océano Pacífico) en 1513. En el acta del descubrimiento del Pacífico figura el nombre de Pizarro detrás del de Balboa y del clérigo Andrés de Vera. En enero de 1519, Francisco Pizarro arrestó a Vasco Núñez de Balboa por orden de Pedrarias de Ávila, Gobernador de Castilla de Oro. Núñez de Balboa fue condenado por traición y decapitado en Acla (Panamá) en 1519. De 1519 a 1523, Pizarro fue encomendero y alcalde de Panamá.

El 20 de enero de 1531, salió Pizarro de Panamá para la Conquista, se dirigieron al reino de los cuatro Suyus: Antisuyu, Collasuyu, Contisuyu, y Chinchaysuyu. La expedición constaba de tres navíos, 180 hombres y 37 caballos. Desembarcaron en la bahía de San Mateo. Encontraron algunos poblados donde sus curacas y caciques les ofrecieron de forma amistosa comida, oro, plata, y esmeraldas, que martilleaban en un yunque para comprobar su dureza. Con el botín obtenido Pizarro envió los barcos a Panamá para conseguir más gente.

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Cuando llegaron a Tumbez, cuyos habitantes eran partidarios de Atahuallpa, encontraron la ciudad casi destruida como consecuencia de la guerra civil que asolaba el Imperio Inca, y que enfrentaba a los dos hijos del Emperador Huayna Capac, recientemente fallecido. Huáscar que era el mayor y legítimo nacido de la Coya (mujer principal ), y Atahuallpa que era menor, e hijo de una princesa quiteña. El imperio Inca estaba en crisis. Atahuallpa con un poderoso ejército al mando de los famosos generales Rumiñahui, Quisquis derrotaron a Huáscar y le hicieron prisionero. Atahuallpa se proclamó rey, y Huáscar pidió apoyo a los españoles. Cuando Pizarro se enteró de que Atahuallpa estaba acampando con su ejército en el valle de Cajamarca tomando baños termales le salió a su encuentro. Una encrucijada se abrió ante los españoles, por un lado el “Camino Real Inca”, era lo más cómodo, estaban bordeados de fuentes y de postes claros y oscuros para ser vistos de noche y de día y cada determinado tiempo tenían tambos, grandes almacenes de maíz, donde repostaban y descansaban los ejércitos incas. Pero los españoles dejaron de lado esta calzada fácil y eligieron un camino que todavía no estaba hecho, y lo tendrían que hacer para que ellos pudiesen pasar, era áspero y estrecho, pero Pizarro y sus hombres tenían que demostrar su superioridad a los nativos para que siguiesen con la creencia de que eran seres superiores, porque creían que eran viracochas (dioses blancos).

Con esta narración queda demostrado que la lucha infernal y despiadada no solo fue protagonizada por los españoles contra los nativos. Si no, que ya los propios aborígenes tenían sus grandes diferencias, que contribuyeron a su derrota.

El 18 de enero de 1535, Pizarro fundó en la costa la Ciudad de los Reyes, pronto conocida como Lima, y Trujillo, con lo que se inició la colonización efectiva de los territorios conquistados. Mientras tanto, su hermano Hernando, que había partido a España para entregar el Quinto del Rey a la corona, regresó portando el título de marqués para su hermano Francisco, y el de adelantado para Almagro, al cual se le habían concedido 200 leguas al sur del territorio atribuido a Pizarro.

La corona española envió a Cristóbal Vaca de Castro para defender a Francisco Pizarro, pero ya fue tarde cuando llegó a Lima, porque el 26 de junio de 1541, Diego de Almagro, el hijo, llamado el Mozo, y sus seguidores dieron muerte a Pizarro en su propio palacio de Lima donde vivía tranquilamente a sus más o menos 63 años. De esta manera vengaron la muerte de su padre. Los almagristas entraron en el palacio, mataron a los criados a su paso hasta que llegaron a la estancia donde se encontraba Pizarro. Le clavaron la espada en la garganta, y cayó al suelo. Con él murió también su hermano de madre, Martín de Alcántara, cuya esposa Inés Muñoz fue la encargada de amortajarle y darle sepultura. Pizarro está enterrado en la Catedral de Lima.

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Es bien conocida la polémica existente en el Perú sobre los restos del conquistador. Se conocen leyendas sobre la muerta de Pizarro, una de las cuales relata la de los aborígenes descuartizándolo, y hasta comiéndoselos.

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No obstante todo ello, se han estado discutiendo sobre los resultados de unos análisis de dichos restos, llevados a cabo en 1977, explicados por un arqueólogo peruano, encargado de dichas trabajos.

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Monumentos dedicados a Pizarro (Trujillo, Extremadura) y (Lima, Perú)

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