UN PERSONAJE DE FÁBULA

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En esta oportunidad trataré un tema que no acostumbro. Se trata de literatura, y de una intelectual muy poco conocida en mi país, pero conocidísima donde nació y vivió la mayor parte de su vida: la Argentina. País, al que por una de esas veleidades del destino, le he dedicado bastante tiempo, durante los últimos años, visitando su fascinante capital, admirando su arquitectura, y familiarizándome con algunos de sus personajes sobresalientes en el área cultural y social.
Encantado con el personaje de quien transfiero estos comentarios, extraídos de las páginas del diario Clarín, y del Internet, consideré prudente hacerlos llegar a quienes han optado por perder unos minutos de su tiempo, leyendo MIS PROPUESTAS.
Un dato que encontré en la biografía de Victoria Ocampo refiere que, “la familia Ocampo desciende de un paje de Isabel La Católica, nacido en Galicia, que fuera uno de los primeros habitantes de la isla de Santo Domingo.

Sebastián de Ocampo (El Primer Ocampo de América, sin duda alguna)

Fue un navegante y explorador español. Parece ser que nació en La Coruña. Según Bartolomé de las Casas, era un gallego del rango de hidalgo, que acompañó a Cristóbal Colon en su segundo viaje a las Indias en
1493, quedándose en la isla de La Española. Fue allí donde hizo amistad con Vasco Núñez de Balboa.
Fue el primer navegante en circunnavegar la isla de Cuba; en 1508 (dos años después de la muerte de Colón).
También es acreditado como el primer descubridor europeo del Golfo de México.
Bajo la autoridad de Nicolás de Ovando; Gobernador de La Española; Ocampo navegó con dos barcos a lo largo de la costa del norte de la isla, por los canales de las islas Bahamas, dejando constancia de la existencia de los principales hitos geográficos de la costa (península de hicacos, puertos naturales de Matanzas y La Habana). Regresando por la costa del sur de Cuba tras girar alrededor del punto más occidental de la isla, Cabo San Antonio. El viaje duró ocho meses, ya que se realizó en contra de la corriente del Golfo.-
Los europeos ya habían frecuentado la isla de Cuba en el tiempo en que Ocampo emprendió su viaje, pero su circunnavegación confirmó que el territorio estaba de verdad rodeado por mar, y no era una península como se había especulado.
Ocampo volvió a La Española con la certeza de que Cuba era una isla. Las noticias de la existencia de oro, la riqueza de la tierra y la bondad de sus habitantes, así como de la existencia de un gran volumen de agua a poniente. Los españoles no intentarían asentarse en Cuba hasta tres años después en 1511.
Sebastián de Ocampo murió anciano, en fecha desconocida. Tal vez, 1547.-

VILLA DE NOVELA EN MAR DEL PLATA

La escritora Victoria Ocampo, nació en Buenos Aires un 7 de abril de 1890. Siendo una niña, con sus padres Ramona Aguirre y Manuel Ocampo, se mudaron a Francia, donde se educó en La Sorbona.
A su regreso a la Argentina su actividad cultural le ganó un lugar preponderante en las letras de su país.
A través de innumerables viajes, frecuentó a figuras de la cultura europea y americana; y en 1931, fundó la revista SUR, la que dirigió durante cuarenta años.
Su primer libro fue De Francesca a Beatrice, un estudio sobre la Divina Comedia, de Dante Alighieri. A lo largo de su vida escribió numerosos libros, entre ellos podemos citar: Testimonios, una obra de diez volúmenes que recoge sus reflexiones sobre la realidad política, social y cultural de su Argentina, y diversos estudios sobre personalidades importantes de aquel momento, entre los que destacan las británicas Emily Brontë, autora de Cumbres Borrascosas, y Virginia Woolf, autora de Who´s Afraid of Viginia Woolf?
Trabajó en la traducción de obras del novelista francés, nacido en Argelia, Albert Camus, William Faulkner, poeta, Premio Nobel norteamericano, y Sidonie-Gabrielle Colette, autora de Gigi, entre otros.
Su figura ganó un lugar en la historia de la cultura argentina del siglo XX, por su labor en pro de la difusión de las ideas y el arte. Su obra literaria y personal, la editorial, y la revista SUR, le valieron el Premio de Honor d la SADE de 1950, y otros tantos premios entre los que se destacan la Medalla de Oro de la Academia Francesa, el Doctorado en Literatura, que en 1969 le otorga la Universidad de Virsrsbharati (India) –máxima distinción honoraria que otorga esa casa de altos estudios–, el premio Alberti-Sarmiento, otorgado por el diario La Prensa, el María Moors, otorgado por la Universidad de Columbia, el Honoris Causa de la Universidad de Harvard y la Commander of the Order of British Empire, que acuerda la Reina Isabel de Inglaterra.
En 1976 fue designada miembro de la Academia Argentina de Letras, siendo la primera mujer en ocupar esa posición. Le correspondió el sillón de Juan Bautista Alberdi, (abogado, jurista, economista, político, estadista, diplomático, escritor y músico argentino, autor intelectual de la Constitución Argentina de 1853) El acto de asunción se realizó el 23 de junio de 1977. Muere el 27 de enero de 1979 en su ciudad natal.

CASA VICTORIA OCAMPO

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Su casa es como las típicas casas de madera que aparecen en las películas estadounidenses, aunque el origen de su diseño es británico. Pintoresca, construida totalmente en madera y hierro y rodeada de un jardín verde en el que proliferan diversas especies de árboles y plantas. Su casa de veraneo (calle Matheu 1851) es hoy un centro cultural conocido como Villa Victoria ubicado en el barrio de curioso nombre, Divino Rostro, es la más elegante de Mar del Plata.

La vivienda de esta aristocrática familia, importada de Inglaterra y construida en 1912, fue una de las primeras en tener ascensor, aunque solo tiene dos pisos. El elevador, que aún hoy funciona, consiste en un pequeño palco de madera con un sistema de tracción mecánica. Tiene once habitaciones, varias salas de estar, comedores y vestíbulo.
Al cruzar la puerta de la residencia se entra en los albores del siglo XX, cuando la fundadora de Sur, mítica revista literaria argentina, publicaba a escritores como José Ortega y Gasset, Jorge Luis Borges, Ramón Gómez de la Serna, Oliverio Girondo, Adolfo Bioy Casares, Gabriel García Márquez o Pablo Neruda. Además, le correspondió ser la primera mujer en integrar la Academia Argentina de Letras.

Con esta villa, la escritora, educada en La Sorbona, imitó a los adinerados de la época, e intentó replicar el Viejo Mundo en la costa argentina para veranear a la europea. Ocampo, probablemente más trascendente como mecenas que como escritora, donó a la Unesco su propiedad en 1973 para que se dedicase a la experimentación e investigación de actividades culturales. Tres años después, al fallecer la escritora, el organismo la sacó a subasta. El propietario actual, el municipio de General Pueyrredón, al que pertenece la ciudad de Mar del Plata, sí se ocupa de cumplir aquel deseo de Ocampo.
La villa está abierta todo el año, expone obras de diversas disciplinas artísticas –pintura, fotografía, escultura–, ofrece talleres de muy variada temática –desde tai chi chuan hasta literatura, horticultura, o uno denominado Vínculos sin conflictos–, organiza torneos de bridge y conciertos con té. En verano, los visitantes pueden llevar sus mantas y disfrutar de música en vivo recostados en el verde. Pero sin duda, lo más interesante es la figura de Victoria Ocampo; recorrer la casa y contemplarla tal cual era, con el mobiliario original en perfectas condiciones, y remontarse al floreciente ambiente cultural que, aún hoy, emana en este lugar.

El ARQUITECTO EN SU LABERINTO

Desde una primera visita en 1929, el gran arquitecto moderno Le Corbusier pensó en convertir a Buenos Aires en la ciudad del siglo XX. Se pasó dos décadas intentando un plan, años de idas, vueltas, intrigas, contactos, discípulos, traidores. Fue una frustración para él no poder realizarlo: hoy, ninguna obra de la ciudad lleva su firma. Todo ese proceso lo recoge La red austral. Obras y proyectos de Le Corbusier y sus discípulos en la Argentina (1929-1964), libro publicado por la Universidad Nacional de Quilmes: la historia de un plan –de una ciudad– que no fue. Y, de paso, una desmitificación y una reivindicación del gran maestro.
Cuando Le Corbusier llegó a la Argentina a bordo del “Massilia”, en la noche del sábado 28 de octubre de 1929, sus planes para construir algo aquí sintieron el impulso del destello visionario. “El mar unido, chato, sin límites a derecha e izquierda, arriba vuestro cielo argentino tan lleno de estrellas, y Buenos Aires, esa fenomenal línea de luz comenzando a la derecha en el infinito y esfumándose a la izquierda en el infinito, a ras del a gua”, anotó en Précisions, el libro que escribiría dos meses después mientras viajaba de regreso a Europa, en donde recoge impresiones de su estadía y replantea sus ideas arquitectónicas y urbanísticas. Acá, en el puerto, lo esperaba Victoria Ocampo, a quien le había proyectado una casa que nunca se construiría.

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La casa de Victoria Ocampo en la calle Rufino de Elizalde, en Palermo, es la primera casa racionalista de Buenos Aires y uno de los ejemplos más representativos del modernismo en nuestro país. Construida por Alejandro Bustillo en 1929, la casa se basó en un proyecto que Victoria le pidió a Le Corbusier, y en el diseño de varias casas europeas construidas por el arquitecto suizo. Se, por demás, que a algunos de los que le presten atención a este relato, les encantará leer más de este personaje de fábula.

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Aquí les d ejo el link para hacerlo.
http://es.wikipedia.org/wiki/Victoria_Ocampo

 

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