LE CORBUSIER

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Cuando visité por primera vez la ciudad de Buenos Aires, y empecé a recorrer sus calles, quedé tan impactado, que pensé, esta es la ciudad más completa y hermosa que he visto. Y no son pocas. A medida que volvía, una y otra vez, fui confirmando mi admiración, y deseos de volver, esta vez a quedarme.
Lo más lejos que tenía, entre muchas otras cosas, era, que el Padre de la Arquitectura Moderna, Charles Édouard Jenneret-Gris, más conocido como Le Corbusier, diría lo mismo. Y en su condición de uno de los más famosos arquitectos del siglo XX, aunque no llegara a graduarse como tal, dedicaría unos años a proponer el Plan Director de la Ciudad de Buenos Aires.

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Los artículos que he venido, y continuaré publicando, no son producto del capricho, ni de la casualidad. Por el contrario, son hijos de una pasión por la historia, no importando de donde provenga. El caso de Victoria Ocampo tiene varias vertientes. Lo de provenir de un apellido que ata las Repúblicas Argentina y Dominicana. Y el hecho de que nuestro Pedro Henríquez Ureña colaborara en la Revista SUR, que fundara y dirigiera Ocampo, con quien tuvo cercanas relaciones.

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Algunos escritores argentinos con Pedro Henríquez Ureña (sentado en el extremo izquierda), cuando colaboraba en la revista Sur, de Victoria Ocampo

El hecho de que el padre de la Arquitectura moderna haya jugado un rol de importancia para la historia de la arquitectura porteña, dejando una muestra de su obra en la ciudad de La Plata, en la época en que Henríquez Ureña trabajaba en esta, es otro de los motivos que me han animado a extraer estos recuerdos.

APUNTES SOBRE BUENOS AIRES

Le Corbusier en Buenos Aires
En octubre de 1929 Le Corbusier dicta en Buenos Aires un ciclo de diez conferencias, invitado por la Asociación Amigos del Arte. Aquí se reproducen algunos fragmentos de las mismas donde reflexiona, entre otras cosas, sobre la situación actual de la ciudad, las consecuencias de la expansión industrial, la relación de la técnica con la arquitectura y el urbanismo. El presente texto fue publicado en “Le Corbusier en Buenos Aires 1929” (S.C.A. Separata del N°107, 1979)
Primera Conferencia dictada el 3 de octubre de 1929, en la sede Amigos del Arte (Florida 659)
Liberarse de todo espíritu académico
He recorrido a pie numerosas calles de Buenos Aires y eso representa un kilometraje imponente, ¿no es así? He mirado, visto y comprendido…
Debo hablarles de l’ esprit nouveau, a ustedes, que están en el Nuevo Mundo. Y bien, me pregunto si tendría fundamento hacerlo.
Pues Buenos Aires es un fenómeno completo. Una unidad formidable existe aquí: un block único, homogéneo, compacto. Ninguna grieta. Sí: el interior de la casa de la señora Ocampo.
Cómo entonces, osar decirles que Buenos Aires, capital sud del nuevo mundo, aglomeración gigantesca de energía insaciable, es una ciudad que está en el error, en la paradoja, una ciudad que no tienen espíritu nuevo, ni espíritu antiguo, pero simple y únicamente, una ciudad de 1870 a 1929, donde la forma actual será pasajera, donde la estructura es indefendible, excusable pero insostenible, insostenible como todos esos inmensos barrios de ciudades nacidos en Europa bajo el signo de una súbita expansión industrial de fin de siglo XIX, en la más lamentable confusión de fines y de medios. Historia de esas activas ciudades surgidas entre martillo y yunque: Berlín, Chemnitz, Praga, Viena, Budapest, etc., o que sufren el empuje gigantesco del maquinismo: Paris.
Por lo tanto aquí, en el fondo del Estuario del Río de la Plata, existen los elementos fundamentales. Ellos son tres bases eminentes del urbanismo y de la arquitectura:
El mar y el inmenso puerto.
La vegetación magnífica del parque de Palermo.
El cielo argentino…

INTRODUCCION AL PLAN DIRECTOR PARA BUENOS AIRES
Le Corbusier

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Esta proposición de un Plan Director para la Ciudad de Buenos Aires fue hecha en plena guerra europea, en ese mismo momento en que la sociedad moderna no parece querer sino destruirse, matar sus hombres y aniquilar todo lo que se ha fabricado y construido.
Lo que nos hace estimar el momento como oportuno para proponer en alguna parte (en la Argentina, se nos ocurre), medios de reconstrucción, no es el ver estos primeros escombros ni el presentir los que surgirán aún, no. Los escombros de las ciudades destrozadas por bombas y obuses no son más escombros que las ciudades que siguen en pie hasta hoy, estas ciudades tumbas en que los hombres se han dejado encerrar. Los escombros son, lo que son el mundo entero, las ciudades de nuestra época. Esas ciudades no son ciudades, ya no son ciudades, no son construcciones; son residuos: los residuos de una inmensa labor, la labor de la primera era de la civilización maquinista. Estas ciudades que calificamos de escombros no son el producto de un pensamiento, ni el fruto abortado de una temeraria tentativa; no han sido pensadas, no han sido “planeadas”.
En 1929 dejé Buenos Aires con la certeza de que todo podría ser emprendido en pro de la salud de la ciudad; estaban reunidas en ellas las condiciones necesarias: primero la fuerza, luego la geografía, después la topografía y después la palanca irresistible de las posibles valorizaciones.
En 1937-38, dos arquitectos argentinos, J. Ferrari Hardoy y Juan Kurchan vinieron a París a pasar doce meses en nuestro taller. Y durante doce meses establecimos meticulosamente el Plan Director de la Ciudad de Buenos Aires, sobre la base de una rigurosa documentación…Se llama “Plan de Buenos Aires, 1940″.
En 1929, el barco en el que viajaba Le Corbusier, el gran teórico de la Arquitectura Moderna, atracó en la Dársena Norte. Su llegada a la que él llamó la Capital Sur del Nuevo Mundo no fue, sin embargo, como esperaba. En su búsqueda por una arquitectura acorde a los nuevos tiempos echó de menos una imagen y dibujó para ella su postal: cinco grandes torres ubicadas en la Dársena Norte, elevándose orgullosas sobre la ciudad tradicional.
En la línea argumental de los autores, Le Corbusier entiende a la Argentina como el lugar ideal para la realización de su ideología urbanística. “Nunca antes Le Corbusiser había formulado una propuesta concreta para la totalidad de una ciudad concreta”, en la que se articulaban astutamente los postulados jerárquicos de la Ville Contemporaine para definir la centralidad metropolitana y la “cirugía” parcial del Plan Voisin para resolver los problemas del Sur

Croquis de Le Corbusier, 1929. Proyecto para Buenos Aires.

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En 1929, Le Corbusier realizó un viaje por las capitales de América latina del cual extrajo varias observaciones. En base a estas impresiones fue que elaboró un plan para la urbanización de la ciudad de Buenos Aires.
Bajo las teorías imperantes del racionalismo funcionalista, el plan retoma conceptos modernistas de apropiarse de las fuerzas naturales (y desordenadas) del progreso, para encauzarlas bajo una planificación organizadora.
El plan fue elaborado mientras se desarrollaba la 2da Guerra Mundial y esa afectación por la destrucción de las ciudades europeas se reflejaría en el afán por una revisión urbanística mas armónica con la vida, que Le Corbusier postularía para Buenos Aires. Este plan quedó prácticamente ignorado hasta abril de 1947, cuando la revista “La Arquitectura de Hoy” decidió publicarlo.

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Este artículo fue editado en julio de 2017 para agregarle esta foto.

La Casa Curutchet es una vivienda unifamiliar diseñada por el famoso arquitecto suizo Le Corbusier construida en la ciudad de La Plata, capital de la Provincia de Buenos Aires, en Argentina entre los años 1949 y 1953
Después de varios fracasos intentando construir una obra en América del Sur, Le Corbusier mantuvo una fuerte relación sentimental con los profesionales latinoamericanos, y mantuvo una correspondencia regular con el argentino Amancio Williams (quién le encargó inicialmente la construcción de la casa Curutchet).
En el año 1948, el cirujano e inventor de instrumental quirúrgico Pedro Domingo Curutchet, decidió volver a afincarse en La Plata, y le encargó los planos de una casa a Le Corbusier, quien buscaba concretar el plan urbano que había diseñado para Buenos Aires.1 Declarada de interés provincial, turístico y Monumento Histórico Nacional en 1987, la casa es actualmente sede del Colegio de Arquitectos de la Plata, que la alquila a los herederos de Curutchet. El 17 de diciembre de 2010, Senado bonaerense sancionó una ley que declara al inmueble “de utilidad pública y sujeto a expropiación”, para “preservar, enriquecer y difundir el patrimonio cultural, histórico, arquitectónico y urbanístico”.
El arquitecto proyectó la vivienda en un terreno de solo 180 m², entre medianeras, sin dejar de tener en cuenta el entorno de la ciudad y la cercanía de su bosque.

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