PALACIO BOSCH – EMBAJADA DE LOS ESTADOS UNIDOS

Continuando con la ruta de los palacios y palacetes de la ciudad de Buenos Aires, que han sido ocupados por Embajadas de diversos países, lo que ha contribuido a la preservación de estos majestuosos exponentes de la arquitectura de finales del siglo XIX, y principios de XX, a continuación me referiré a uno de los casos más interesantes. La importancia de la obra arquitectónica, de sus primeros propietarios, al igual que de los actuales, de los arquitectos y decoradores que intervinieron, tanto en las obras originales, como posteriores, y el aporte de su presencia en una de las barriadas más exquisitas de la gran urbe bonaerense, convierten este palacio en una de sus principales atracciones.

El Palacio Bosch o Palacio Bosch Alvear es una lujosa residencia que perteneció a la familia del embajador Ernesto Bosch, y sede, desde 1929, de la Embajada de los Estados Unidos en Argentina. Se encuentra cerca del cruce de las avenidas del Libertador y Sarmiento, en las inmediaciones del Parque Tres de Febrero, el Jardín Zoológico y el predio de la Rural.

El bello palacio fue proyectado por el arquitecto francés René Sergent para Ernesto Bosch, quien había sido Embajador argentino en París, y su construcción estuvo a cargo de los arquitectos argentinos Lanús y Hary. Diseñada en 1912, la obra fue afectada por el estallido de la Primera Guerra Mundial, y la familia Bosch ocupó el edificio a partir de 1917. En 1924, fue el lugar de alojamiento del príncipe Humberto de Savoia.

Ya en 1929, la familia fue golpeada por la crisis económica internacional, y en ese momento el Departamento de Estado de los Estados Unidos la adquirió para transformarla en embajada y residencia del embajador. Desde ese momento, diversos presidentes estadounidenses se han hospedado allí en sus visitas: Franklin Delano Roosevelt, en 1936; Dwight Eisenhower, en 1960 y George H. W. Bush, en 1994.

Pero quizás la anécdota más insólita corresponda a como la residencia familiar se convirtió en embajada de los Estados Unidos, un poco por unas palabras mal expresadas, o por una rectificación tardía de lo que no fue una afirmación. Mientras Ernesto Bosch y Elisa de Alvear disfrutaban todas las fastuosas comodidades de su mansión, el gobierno estadounidense, buscando una sede acorde y definitiva, puso su mira en el palacio. Cuenta la historia, que el embajador Robert Wood Bliss agotó todos los medios de persuasión para que Bosch le vendiera la residencia. Ante la negativa varias veces manifestada de éste de no venderla, Bliss optó una vez más por reclamárselo frente a muchos invitados en una reunión. Bosch en broma y como queriendo poner un punto final a esta insistencia, dijo que sólo la vendería por una alta suma y deslizó una cifra exagerada y desalentadora para su comprador: Tres millones de pesos. Algunos días después recibió el anuncio que el gobierno de los Estados Unidos estaba dispuesto a pagar esa cifra, lo que obligó a un hombre de palabra como Bosch a no poder retractarse y cumplir con su promesa. Lo más doloroso sería comunicarle a su mujer Elisa que estaban obligados a dejar la casa. Eran otros tiempos donde la palabra empeñada todavía resaltaba los valores de una persona. La residencia fue traspasada al gobierno de los Estados Unidos, el 10 de Agosto de 1929.

ImagenImagen

ImagenImagenImagen

En estas imágenes, contemplaremos los interiores de la residencia en momentos en que el presidente Franklin D. Roosevelt se hospeda en ella durante su breve visita a la Argentina y si bien ya convertida en embajada de los Estados Unidos, estas fotos nos pueden dar una noción del esplendor de sus salones cuando morada particular de los Bosch.

ImagenImagenImagenImagen

Imagen

 Fabio Grementieri, premiado

Con el premio Henry Hope Reed (US$ 50.000), el más significativo para el clasicismo arquitectónico, la Universidad de Notre Dame en Estados Unidos reconoció al arquitecto Fabio Grementieri como “un influyente defensor de la arquitectura clásica, por su trabajo de preservación en la Ciudad de Buenos Aires, en el Palacio Bosch (Embajada de EEUU), el Palacio Errázuriz (Museo Nacional de Arte Decorativo), El Palacio Pereda (Embajada de Brasil), y Villa Ocampo (propiedad de Unesco). En la actualidad, Grementieri lidera una fuerte campaña de protección de tesoros urbanos, y el miércoles último presentó su nuevo libro Album del Bicentenario, patrimonio cultural y natural de la Argentina, escrito junto a Pablo Zunino, con fotografías de Javier Verstraeten.

La Nacion, 19 de noviembre de 2008

“El doctor Ernesto Bosch es uno de los pocos hombres que no han equivocado su carrera. Nació vestido de frac.”

Imagen

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s