TRAGEDIA DEL PATRIMONIO PORTEÑO

Pero no todo ha sido color de rosa para los bonaerenses, en términos de su herencia histórico-arquitectónica. De la misma manera que la situación ha ido cambiando en términos económicos y sociales, fueron modificándose los estilos de vida, y las costumbres. De una Buenos Aires ostentosa y aristocrática, cargada de palacios y estructuras fabulosas, de finales del siglo XIX, y principios del XX, cuando empezara a surgir la gran metrópoli en que se convirtió a partir de entonces, nos encontramos, con sus honrosas excepciones, un paisaje urbano similar al de las principales ciudades modernas del mundo.

De ahí el título de “lo que el viento se llevó”. Y no el de una novela o la película, sino de la desaparición de infinidad de estructuras palaciegas, y edificaciones emblemáticas de diversos usos, que han dado paso a una serie de torres, la mayoría de las cuales algún día serán conocidas como monumentos a la especulación irresponsable.

Como sería necesario dedicarse a escribir una historia, para la cual tendría que dedicarme a hacer una investigación profunda del tema, que no es mi propósito, me conformo con mostrar algunos ejemplares de palacios y catillos, que se han mantenido como ruinas de lo que algún día fueron ejemplares de opulencia.

Acompaño este comentario palaciego con una fotografía de un ejemplo de lo que ha estado ocurriendo en Bueno Aires, con respecto a su trágico patrimonio arquitectónico.

Por la presión de los lobbies inmobiliarios, la burocracia legal o las aplicaciones abusivas del derecho de propiedad, la realidad es que lejos quedó aquella “tierra florida donde mi vida terminaré” a la que le cantaba Carlos Gardel. Hoy la Ciudad tiene un paisaje muy distinto al que actuó como fuente de inspiración de escritores como Roberto Arlt, Jorge Luis Borges o Federico García Lorca: moles de cemento, torres descomunales, rascacielos de vidrios y plazas convertidas en playas de estacionamiento, son ejemplos del “modernismo” que parece marcar el futuro de Buenos Aires.

Imagen

PALACIO BELGRANO, U OTAMENDI

Se trata de una magnífica construcción, al estilo del renacimiento alemán, con líneas que la asemejan a un castillo. Su torre y sus techos de pizarra negra le otorgan un aspecto romántico al exterior del edificio. En la entrada, se destacan los escalones biselados de mármol de Carrara. Los interiores de la propiedad fueron dotados entonces del mayor confort, con materiales traídos desde Europa. Al ingresar a la casa, que hoy está casi en ruinas, se observan todavía los restos de un piso veneciano en colores ocres y bordó, que forman figuras con una guarda perimetral. A la izquierda, un mural azul y blanco recreaba un paisaje de Ámsterdam (Holanda).

http://www.youtube.com/watch?v=M-ZaZVssVRc

CASTILLO NAVEIRA

http://www.cecilgoitia.com.ar/castillo_naveira-lujan.htm

CASTILLO DE EGAÑA, O SAN FRANSISCO

El castillo San Francisco, Partido de Rauch, Buenos Aires, más conocido como castillo de Egaña por los habitantes de la zona, está situado en las cercanías de la Estación Egaña. Fue una de las más grandes y lujosas mansiones de la época con 77 habitaciones, 14 baños, 2 cocinas, galerías, patios, taller de carpintería, terraza, mirador y balcones.  []

El Castillo fue construido por el estanciero y Arquitecto Eugenio Díaz Vélez utilizando un estilo arquitectónico europeo algo ecléctico. Mandó suministrar los materiales desde Buenos Aires y Europa. La obra de construcción se prolongó desde 1918 hasta 1930.

Pero no todo ha sido color de rosa para los bonaerenses, en términos de su herencia histórico-arquitectónica. De la misma manera que la situación ha ido cambiando en términos económicos y sociales, fueron modificándose los estilos de vida, y las costumbres. De una Buenos Aires ostentosa y aristocrática, cargada de palacios y estructuras fabulosas, de finales del siglo XIX, y principios del XX, cuando empezara a surgir la gran metrópoli en que se convirtió a partir de entonces, nos encontramos, con sus honrosas excepciones, un paisaje urbano similar al de las principales ciudades modernas del mundo.

De ahí el título de “lo que el viento se llevó”. Y no el de una novela o la película, sino de la desaparición de infinidad de estructuras palaciegas, y edificaciones emblemáticas de diversos usos, que han dado paso a una serie de torres, la mayoría de las cuales algún día serán conocidas como monumentos a la especulación irresponsable.

Como sería necesario dedicarse a escribir una historia, para la cual tendría que dedicarme a hacer una investigación profunda del tema, que no es mi propósito, me conformo con mostrar algunos ejemplares de palacios y catillos, que se han mantenido como ruinas de lo que algún día fueron ejemplares de opulencia.

Acompaño este comentario palaciego con una fotografía de un ejemplo de lo que ha estado ocurriendo en Bueno Aires, con respecto a su trágico patrimonio arquitectónico.

Por la presión de los lobbies inmobiliarios, la burocracia legal o las aplicaciones abusivas del derecho de propiedad, la realidad es que lejos quedó aquella “tierra florida donde mi vida terminaré” a la que le cantaba Carlos Gardel. Hoy la Ciudad tiene un paisaje muy distinto al que actuó como fuente de inspiración de escritores como Roberto Arlt, Jorge Luis Borges o Federico García Lorca: moles de cemento, torres descomunales, rascacielos de vidrios y plazas convertidas en playas de estacionamiento, son ejemplos del “modernismo” que parece marcar el futuro de Buenos Aires.

PALACIO BELGRANO, U OTAMENDI

Se trata de una magnífica construcción, al estilo del renacimiento alemán, con líneas que la asemejan a un castillo. Su torre y sus techos de pizarra negra le otorgan un aspecto romántico al exterior del edificio. En la entrada, se destacan los escalones biselados de mármol de Carrara. Los interiores de la propiedad fueron dotados entonces del mayor confort, con materiales traídos desde Europa. Al ingresar a la casa, que hoy está casi en ruinas, se observan todavía los restos de un piso veneciano en colores ocres y bordó, que forman figuras con una guarda perimetral. A la izquierda, un mural azul y blanco recreaba un paisaje de Ámsterdam (Holanda).

http://www.youtube.com/watch?v=M-ZaZVssVRc

 

CASTILLO NAVEIRA

http://www.cecilgoitia.com.ar/castillo_naveira-lujan.htm

 

CASTILLO DE EGAÑA, O SAN FRANSISCO

El castillo San Francisco, Partido de Rauch, Buenos Aires, más conocido como castillo de Egaña por los habitantes de la zona, está situado en las cercanías de la Estación Egaña. Fue una de las más grandes y lujosas mansiones de la época con 77 habitaciones, 14 baños, 2 cocinas, galerías, patios, taller de carpintería, terraza, mirador y balcones.  []

El Castillo fue construido por el estanciero y Arquitecto Eugenio Díaz Vélez utilizando un estilo arquitectónico europeo algo ecléctico. Mandó suministrar los materiales desde Buenos Aires y Europa. La obra de construcción se prolongó desde 1918 hasta 1930.

Cuando Eugenio falleció, el 20 de mayo de 1930, el imponente castillo fue heredado por su hija mayor, María Eugenia, lo que sería el comienzo de la lenta decadencia de la estancia y la edificación.

http://www.youtube.com/watch?v=yZvONkPxAcc

 

 

 

 

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