HA LLEGADO LA HORA DE RECTIFICAR

 

Desde hacen varios días se ha estado llevando a cabo una discusión en torno a unos trabajos realizados en la Puerta del Conde. Diferentes opinantes han dicho lo que les parece, sin tener, la mayoría de estos, conocimiento alguno de lo que se ha estado haciendo. Se han dejado llevar por sentimientos patrioteros, más que por los que verdaderamente le conciernen al tema. Pero, gracias a esto, ha salido a la palestra pública como desde hace tiempo no sucedía. Lo que es bueno.

En sí, que de lo que se trata es del cuidado con que se debe actuar para intervenir un monumento histórico, cualquiera que sea. En este caso, el Baluarte de San Genaro no estaba necesitando intervención alguna. Y mucho menos de la envergadura y atrevimiento con que se ha hecho. Con solo haber procedido a una ligera limpieza (interior y exterior) bastaba. Si no se tenían los conocimientos para profundizar dicha limpieza, utilizando productos especializados, y ni sé cuantas cosas más, y no se estaba en disposición de importar un experto “de verdad”, lo mejor era no haber hecho nada. Después de todo el monumento se conservaba bastante bien. Y no es cierto, que tenía oquedades y parásitos que afectaban su estabilidad, ni su existencia.

En cuanto a lo que se debe hacer en este caso, ya cometido el crimen de lesa historia, es de esperarse, que no se siga metiendo la pata. El pañete con que fueron revestidos los muros no se tiene una idea en qué consiste, ni que grosor tiene. A no ser los interventores.

En cuanto a lo que a mí respecta, no tengo la menor intención de inmiscuirme más allá de lo que me he permitido. Guardo profundos y dolorosos recuerdos de mi paso por el programa, que tuve el honor de crear, conjuntamente con el Presidente Joaquín Balaguer, y miembros del Departamento de Asuntos Culturales de la Organización de los Estados Americanos (OEA), hace alrededor de cincuenta años.

A partir del presente desastre, es de esperarse, que el Gobierno dominicano, y nadie más, decida lo que hay que hacer, de ahora en adelante, con la riqueza monumental e histórica de la Nación, antes de que sigamos cometiendo barbaridades como la de la gloriosa Puerta del Conde. A este, y a nadie más, le serán exigidas las esplicaciones correspondientes.

Es increíble, que al organismo rector, en este caso, la Dirección Nacional de Patrimonio Monumental, se le hayan quitado las atribuciones que tuvo, que todavía le corresponden, que le otorgan las leyes y reglamentos. Y lo peor es, que se lo mantenga como si efectivamente existiera, y que los responsables de dirigirla actúen como si nada estuviera pasando. ¡Que barbar@s¡

Que la mayoría de los proyectos sean desarrollados en función de turismo, como ha sido la intensión desde el mismo inicio del programa, no hay nada que alegar. Pero, que al Ministerio de Turismo se le otorgue la responsabilidad de dirigirlos, se convierte en uno de los errores más sensibles que gobierno alguno se haya permitido en este campo.

Cuando los disparates que se cometan, de ahora en adelante, se constituyan en algo similar a lo ocurrido en la Puerta del Conde, ¿a quienes habrá de llamársele la atención? ¿A la Oficina Supervisora de Obras del Estado? ¿A la que tampoco le compete inmiscuirse en algo que no le corresponde, ni someramente?

Si los gobiernos de turno deciden mantener esta Oficina, que de Supervisora no tiene más que pertenecer al Estado, y derrochar papeletas, allá los presidentes de turno. La historia se encargará y hablará cuando se escriba. Lástima, que será muy tarde.

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