Casas del XVI

En días pasados hube de comentar sobre Casas del XVI, ambicioso proyecto en fase avanzada de ejecución, del Grupo Vicini, en la Ciudad Colonial de Santo Domingo. En el mismo refutaba el que se usara el nombre de ese período (Siglo XVI) para la designación del proyecto hotelero, período al que según los promotores pertenece la mayoría de las edificaciones que componen el proyecto. Para quienes no tuvieron la oportunidad de leerlo, podrán hacerlo solicitándomelo por esta misma vía.

De lo que se trata, perturba a los conocedores de la historia del centro histórico más antiguo del Nuevo Mundo, y habrá de confundir a todo el que le dispense alguna atención, por el hecho de que se está cometiendo un fraude histórico, que nada contribuye con el cuidado que se le ha estado prestando, desde hace algún tiempo, a todo lo que guarde relación con la historia de La Española, y de su gloriosa capital. Que no es cualquier cosa.

A partir de entonces, los que hemos dedicado tiempo y recursos investigando cuanto tenga que ver con el origen, fundación, crecimiento, y revalorización de la Ciudad Primada, y tratando de poner las cosas en su lugar, como se ha estado haciendo, se verán precisados a  modificar lo que, en términos de tiempo y espacio, han venido haciendo.

Sé, que a muchos de mis conciudadanos poco les interesa lo que se diga, o se haga, en términos históricos, arquitectónicos, o de cualquier otra índole, no solo del patrimonio de una ciudad tan importante como la nuestra, sino del que se conserva, todavía, en el país, en la región, y en el mundo. Pero eso no es excusa para que a los que sí les interesa, de aquí, o de donde sea, tengan que hacerse de la vista gorda, no obstante el crimen de lesa historia que la efectuará.

En estos días una gran parte de la ciudadanía ha venido manifestándose, a consecuencia de la barbaridad que se ha cometido en el Baluarte del Conde, lo que ha contribuido a exasperar la paciencia, no solo de los amantes de la historia, y de su patrimonio, sino de todo aquel que tiene alguna sensibilidad, que venere su pasado histórico, y todo lo que lo represente.

Entrando en detalle de lo que he querido decir, con respecto a las Casas del XVI, y seguiré enfocando en esta nueva entrega, trataré algunos detalles que permitan identificar y determinar la época en que las edificaciones de la ciudad de Santo Domingo fueron construidas.

¿Y cómo es posible hacerlo? Pues, mediante dos vías. La de la histórica, y la investigativa. La primera se obtiene a través de documentos, libros, archivos, y otros, y la segunda, por vía de la investigación arquitectónica de la edificación que se trate.

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MAPA DE LA CIUDAD DE OVANDO (De 1502 hasta avanzado el Siglo XVII)

La historia nos dice, que la ciudad de Santo Domingo fue refundada en 1502, en el lugar donde se encuentra, y que de una reducida villa de unas 17 manzanas de extensión fue creciendo, muy lentamente, hasta llegar a la muralla que va de Norte a Sur en el extremo occidental de la ciudad de entonces, en el siglo XVIII. Que el primer trazado consistió en un polígono comprendido, de este a oeste, entre la calle de la Fortaleza, hoy Las Damas y la calle Hostos, en la que se congeló, antes de finalizar el siglo XVI, cuando todas sus actividades fueron sustituidas por La Habana. A partir de esa fecha, el historiador Erwin Walter Palm nos dice, al referirse a los desastres causados por Drake, en 1586: “Santo Domingo, en tiempos coloniales, nunca convaleció de este golpe, que por siglo y medio selló su decadencia fatal.”

No fue sino hasta avanzado el siglo XVIII, cuando se reanuda el proceso de desarrollo constructivo, que culmina en el tramo de muralla antes mencionado.

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UNA DE LAS CASAS DEL CONJUNTO DE LA CALLE ARZOBISPO NOUEL

Visto, de forma condensada, el crecimiento de la capital de la colonia y, en aquel momento de Indias, ratifico, que las casas que están siendo intervenidas por el Grupo Vicini, pertenecen a diversos períodos, siendo el conjunto de la calle Arzobispo Nouel el que cuanta con por lo menos una edificación del siglo XVI. Conclusión a que he llegado por el hecho de esta encontrarse a media cuadra al este de la calle Hostos, que corresponde a la primera etapa, conocida como Ciudad de Ovando. Y por otro lado, por tener, interiormente, una arcada compuesta por columnas de piedra, típica de las edificaciones de ese período.

Lamento no haber podido profundizar más el análisis arquitectónico de este inmueble, al no poder analizar su fachada que, dicho sea de paso, no fue despojada del pañete que tenía desde sabe Dios cuando. Algo absolutamente imprescindible en todo proceso de restauración en la Ciudad Colonial de Santo Domingo. No obstante los que insisten en que el recubrimiento (piel), ha sido siempre parte de las construcciones de aquella. Absurda teoría que ha sido aplicada al Baluarte del Conde.

Con el examen de los materiales y huellas arquitectónicas con que está construida la fachada de la edificación en cuestión, se pudo haber determinado, con más precisión, la época a la que pertenece, investigación, que por las razones que fueran, no se hizo. Violándose de esta manera las leyes nacionales, y las normas internacionales de restauración de monumentos históricos.

Son tan pobres los detalles arquitectónicos que quedaron vistos interiormente, que tendrán que hacer maravillas, en términos ambientales, para que se pueda adquirir el encanto que proclaman los anuncios de proyecto. Cosa, que estoy seguro lograrán.

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CASAS DE LA CALLE 19 DE MARZO, Y JOSÉ REYES QUE FORMAN PARTE DE OTRO DE LOS COMPLEJOS DEL AMBICIOSO PROYECTO.

LA FOTO EN BLANCO Y NEGRO, DEMOLIDA HACE TIEMPO, ES DE ESA MISMA ÉPOCA. DE AHÍ EL PARECIDO CON LAS QUE ESTÁN SIENDO INTERVENIDA.

Trasladándonos a esas casas, de las calles José Reyes y 19 de Marzo, entre las calles Padre Billini y Arzobispo Nouel, veremos que la situación es diferente. Ni su ubicación, ni su arquitectura, permiten clasificarlas, tipológicamente, como pertenecientes al siglo XVI. No obstante tener una de ellas, una arcada descomunal, de un solo tramo, que apareció embutida en una pared. (Ver foto).

Las demás corresponden a la tipología del siglo XVIII.

Como colofón a nuestra denuncia, llegamos a la conclusión de que el nombre asignado al interesante proyecto del Grupo Vicini no se corresponde con la realidad.

Con este relato, cerramos con broche de lo que sea lo que hemos querido aclarar, para bien del proyecto, de sus promotores y, por supuesto, de los dominicanos, y su historia.

En cuanto a los interiores de las casas de la manzana, solo podemos decir, que no se ha inventado nada. Que algo similar existe en el mismo sector, desde hace bastante tiempo. Tenemos la esperanza, de que el aumento demográfico que se producirá, no afecte el tradicional estilo de vida, y el comportamiento social, que ha existido en la Ciudad Colonial durante las últimas dos centurias de su convulsionada existencia.

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